La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

8 Julio 2009

Bichos (y una hermosísima flor amarilla)

Los mosquitos me están comiendo viva.

No es un eufemismo: me acabo de contar (por encima) 32 picotazos en las piernas. Casi todos en la derecha, cualquiera sabe porqué. Aparte, tengo en los pies, en los brazos, en las caderas, en el cuello... Hasta en los dedos: unos diminutos, que hacen enrojecer la yema de los dedos, ó entre los nudillos, y que pican... cómo pican. Porque el problema de los picotazos de mosquitos va más allá de lo estético (menos mal que no uso ya minifalda, que, sino...): el problema es el dolor y el picor insoportable.

Llevo así semanas, pero es que el tema va a peor. Lo que al principio era algún anecdótico picotazo a tratar con afterbite... se está convirtiendo en una patología. Encima, sé que cada uno de estos picotazos se convertirá en cicatriz y me acompañará durante meses, incluso años (asquito de piel delicada). A este paso, tendré que cambiar el boli de afterbite por, directamente, una botella de amoniaco y echármela a chorros...

Por simple ley de razonamiento causa/efecto, deduzco que algo tiene que ver con el tema mi lugar de trabajo. Si llevo años residiendo en la misma vivienda, con bastantes plantas tanto  interiores como en la terraza, moviéndome por los mismos sitios (esta zona tiene bastante jardín. Y este municipio, bastante agua) y nunca me había pasado esto... habrá que achacarlo a razones exteriores y novedosas en mi vida cotidiana. Ergo: el lugar de trabajo.

A ratos me empiezo a temer que no sean mosquitos, sino pulgas. Y eso me da más miedo. Porque me repito: si fuesen mosquitos... digo yo que alguno habrías visto (que no los veo). Y como me descubro nuevos picotazos, que no tenía por la mañana, tras ir al lavabo ó llegar a casa... y me pican a través de la ropa (negra, normalmente)... pues eso: que igual es otro bicho.

Ya digo: me están comiendo viva.

Así que os dejo con la foto del hermoso girasol que nos ha salido en el jardín del edificio donde vivo: ha abierto esta pasada noche. A ver lo que dura.

 

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5 Julio 2009

La chica que soñaba con una...

No, esta frase/título no termina como se está esperando. No voy a hacer una crítica de la trilogía de moda (Millenium), más que nada, porque de momento no he leido nada de nada. De la trilogía, digo, que leer leo mucho desde hace muchos años.

... fotocopiadora.
Entiendo que la frase suene rara: La chica que soñaba con una fotocopiadora. Pero... es que si el relato de mi vida, siquiera de una parte de ella, tuviese que ser escrito, el título podría ser ése. Y, claro, ahora que hay un libro famoso con uno similar (incluso más largo y más raro), pues...
Al final, los suecos siguen irrumpiendo en mi vida. Yo me entiendo.

Soñé con una fotocopiadora. No con el aparato en sí y mientras dormía, no. Simplemente, hubo un día, una noche, en que ése fue mi deseo. Salir de mi presente e ir hacia el futuro que, entonces sí, tenía claro que era mi sueño era eso: trabajar en una oficina con aseo propio y fotocopiadora. Y en determinado sitio del municipio donde ya por entonces trabajaba.

Aquella noche de marzo, en que apenas dormí, fue mi deseo. Mi petición a los dioses. Y, ya se sabe... a veces si las cosas se desean con la suficiente fuerza, se cumplen. Y antes de cuatro meses, mi deseo se empezó a cumplir. Y seis meses tras esa noche, estaba trabajando en el sitio soñado. Con aseo propio y fotocopiadora.

Ya lo dice un sabio proverbio: ten mucho cuidado con lo que deseas, no vaya a serte concedido.

El aseo terminó catalizando el fin de aquella historia (era un baño, con bañera y todo). Y en medio fue refugio para llorar sin ser vista ni escuchada, muchas veces. Y la fotocopiadora... pues también fue un elemento de desastre, para qué negarnos. Y es que en el "lote" de la concesión iba mi particular condena: "M". Trabajar con él cumplía mis otros deseos. Y durante un breve, brevísimo tiempo, también él era parte de la aparente felicidad. Pero, ya digo: los dioses me concedieron los tres deseos (baño propio, fotocopiadora, emplazamiento del sitio) y me castigaron con "M". Castigo que a veces fue premio. Y que volvió a ser deseo y petición tiempo después de dejarnos de ver. Y que volvió. Y creí era premio. Pero no: al final, fue nuevamente castigo.

En el pecado a veces, dicen, va la penitencia. Seguro que fue eso. Siempre lo fue.

Soñé con tener una fotocopiadora y una oficina con aseo propio. Extraños deseos, habrá quien piense. Sí. Raros sobre todo cuando quien los tiene cuenta con apenas 20 años: a esas edades se desean vestidos bonitos, un novio que regale rosas, aprobar los exámenes, tener vacaciones, que te crezca el pecho, no tener acné... No una fotocopiadora y un aseo.
Ó esa viene a ser la idea general.

Yo quería un aseo propio porque lo había tenido antes, en otra oficina (en algo demasiado parecido al Paraiso... que, como tal, sé que nunca más tendré y que añoraré aun no pensando en ello, toda la vida). Por entonces, cuando lo volví a desear, trabajaba en un despacho de una planta de oficina, en cuyo aseo (femenino uno, masculino el otro) se entraba empleando una llave. Y, aún así, nunca se sabía si no se iba una a encontrar algo indeseado. No. No me gustaba. Nunca me han gustado los aseos compartidos con desconocidos.
Y quería una fotocopiadora... porque era necesaria para mi trabajo. Porque hacer una fotocopia (entonces no existían las impresoras multifunción)suponía tener que hacer poco menos que una excursión, y mi trabajo diario las requería, y no podía dejar la oficina sola, y... Además, supongo que el deseo tiene que ver con mi afición por la fotografía y mi adicción por el material de oficina. No sé. También porque en el Paraiso había una, y en uno de mis primeros días de trabajo mi entonces jefe me "fotocopió" la palma de la mano (se lo solía hacer a los niños, que alucinaban. Supongo que para él yo también era una niña, aunque yo no me viese así).

La chica que soñaba con una fotocopiadora y un aseo propio.

Tengo aseo en casa, claro: dos para ser exactos (aunque uno está inutilizado, que no me fío nada de las cañerías. Otro de mis grandes berrinches escondiéndome para llorar fue por culpa del piso donde ahora vivo... años antes de siquiera pensar en vivir en él. Y el aseo estalló e inundó, entonces, el piso de abajo). Son míos mientras pague el alquiler. En mis trabajos, desde entonces, siempre tuve aseo propio. Es más, tiempo después tuve el baño más bonito del mundo, en el mejor local del municipio. Un precioso local con el techo de lona blanca con franjas amarillas. Un local donde había caminos de baldosas amarillas. Algo entre caseta de feria y país de Oz.
Siempre tuve, después, aseo propio. Hasta ahora, en que comparto aseo comunitario, con cabinitas y una docena de lavabos, con decenas de desconocidas que, si pueden, ni saludan. Supongo que guardan sus sonrisas para el trabajo: la obligatoria "sonrisa telefónica" de los teleoperadores.
Y la fotocopiadora... pues, desde ayer, tengo fotocopiadora propia. Grande. Y, para siempre, mía. La fotocopiadora de mi última oficina (la que cerramos hace más de cuatro años) que la he "heredado". Mi fotocopiadora.

Hace muchos años tuve ese sueño, y se cumplió. Y pasó de sueño a pesadilla. Pero yo seguí adorando las fotocopiadoras, y seguí limpiando el baño de la oficinas. De mi sueño, digamos que ahora recupero la mitad. Así que ahora el plan es conseguir tener un aseo propio en el trabajo...

Y, con respecto a "M", que fue el añadido-sorpresa  de aquel deseo cumplido, y una de las razones, luego, de la existencia de este blog..., pues creo que la historia merece un post. Que iba a ser éste. Porque he conseguido, sin proponérmelo ahora, tener fotocopiadora propia..., pero hace una semana "M" se me apareció en ese momento en que aún no se está dormido. Y.... Y ya digo: ése será otro post.

 

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3 Julio 2009

No te rindas (Energía para Mar)

Y ... es que hay cosas que no tenían que pasar. Que tendrían que estar prohibidas. Y punto.

Me estoy conectando poco, muy poco (falta de tiempo, exceso de cansancio). Pero intento entrar todas las noches aquí, echar un vistazo, leer, siquiera, los "titulares" (esto es, los post de mis amigos, aunque algunos días no comente nada).
Anoche no me lo esperaba. Porque estas cosas... es que no se esperan. Es imposible pensar que puedan pasar. Pero..., era ella quien lo contaba:

http://giverny.lacoctelera.net/post/2009/07/02/poneros-al-dia

Y..., es que no quiero monopolizar el tema. Es que esto tenía que ser un post dedicado... pero me quedé helada, en los 35ºC nocturnos de Madrid, anoche. Es que me quedé, literalmente, sin palabras. Y no sé qué decir. Aún hoy no lo sé.
No es justo. El cáncer nunca es justo, cierto: es una lotería de un bombo donde están todos nuestros números. Pero es que en el caso de Mar..., lo siento, pero es que, aunque no nos conozcamos más que a través de nuestros post y nuestros comentarios, es como si fuese alguien a quien tuviera ahí, a mi lado, siempre... Es que no es justo que a Mar le tenga que pasar ahora esto.

Pero, como cantó el maestro Serrat, la verdad no es que sea triste... es que no tiene remedio. La realidad es el post de Mar. Pero yo sé que va a tener un final feliz. Que va a poder con ello, simplemente, porque a ella no le tocaba pasar por esto. Y lo va a superar.  Y toda mi energía positiva, hasta la que no tengo (el año ha sido tan difícil..., no, no voy a monopolizar esto), a partir de ahora va para ella.
Porque va a poder con esto. Porque, como ya le escribí hace casi año y medio: http://bruxana.espacioblog.com/post/2008/02/12/-porque-es-necesario-mar-mar-escribir-cuaderno

sin ella Lacocte no sería lo mismo. Mar va a poder con ese maldito tumor. Y todos nosotros le vamos a enviar nuestras buenas vibraciones... y vamos a quedar esperando esas buenas noticias que, seguro, terminarán llegando.

 

Porque queda mucha Europa por fotografiar, y queremos que tú hagas las fotos. Porque hay mucho gatito abandonado, y tú tienes que denunciar su situación. Porque tienes aún mucho video que colgar en el youtube. Porque tu hija, y tu marido, y tus animales, y tus amigos... todos te necesitan mucho, pero mucho. Y porque no mereces que la vida te siga dando estos golpes, no, no te lo mereces. Este boleto de lotería no era para tí... y no serás tú quien tenga que "cobrar" ese tumor. Vas a poder con ello.

La fé mueve montañas.  La mentalidad positiva puede sanar. Estoy segura. Y nuestra Mar va a ganar esta batalla.

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28 Junio 2009

No-vivir.

Pues más ó menos en eso me temo que va a consistir mi mes de julio..., a ver si me consigo explicar para que se entienda algo:
Empecé a trabajar en la empresa en que estoy en abril, el veintiuno de abril. Como me dejaron claro desde el primer momento: era algo temporal. En principio, entraba como "refuerzo de campaña", para diez días (hasta finales de mes). Si llegado ese momento seguía habiendo trabajo de sobra... se prorrogaría el tema hasta completar el mes de prueba. Si pasaba el mes de prueba, la prórroga sería hasta finales de julio. Más que nada, porque en agosto iban a cerrar: cortaban la campaña hasta septiembre... y ya se vería.
Como en esos momentos estaba dispuesta a agarrarme al primer trabajo que me ofrecieran, acepté las condiciones. Mejor diez días que nada. Mejor sólo un mes que estar en casa haciendo tiempo y mandando currículum que ni leían. Bien si se prorrogaba otros dos meses y algo. Lo que fuera, vaya.
Pasados los diez días, no me dijeron que me fuese. Pasado el mes, me confirmaron que había pasado la prueba. A finales de mayo me propusieron ampliar la jornada (de seis horas a ocho) y dije que sí: ya el sueldo de ocho horas es una miseria..., pero lo del de seis es deprimente. Y tengo gastos: en mi casa no hay más sueldo que el mío. Así que, aunque a esas alturas tenía clarísimo que no me gustaba nada, pero que nada, el trabajo y que las seis horas se me hacían eternas... pues amplié jornada.

Muchas mañanas, por no decir todas, estoy a punto de tirar la toalla. Me cuesta un mundo ir a trabajar. No porque no me guste trabajar (sonará raro... pero es que como he sido adicta al trabajo, pues no me cuesta), sino porque no me gusta este trabajo en concreto. No me aporta nada: es monótono, alineante, el ambiente es pésimo, el lugar de trabajo es horroroso. No aprendo nada. No hay la menor posibilidad de promoción. Y el sueldo... el sueldo es de simple supervivencia. Muchas veces, en el metro, me decido: en cuanto llegue les digo que se acabó. Que me voy a casa, que no puedo más. ¿Que hay que avisar con quince días de antelación? Pues nada: me voy al médico y pido la baja. Ó cualquier otra cosa que, seguro, se me ocurre. Pero... luego llego, ficho, enciendo el pc... Y son las 13:00h. Y pensar en las 21:00, que es mi horario de salida... me produce una angustia que tengo que quitarme a toda prisa.  Y los minutos pasan lentos entre llamada y llamada.
Y el trabajo no me aporta nada. Nada, más allá de unos míseros ingresos. Pero... sé que no hay otra cosa. Las noticias financieras me lo recuerdan a cada rato en que les presto atención: sube el paro. No hay nada para elegir. Y entonces me repito que no sea tonta. Que, al fin y al cabo, es trabajo. Que a finales de mes me pagan por ello. Que estoy bajo techo y sentada, y puedo beber agua e ir al baño. Que ni siquiera me supone un esfuerzo intelectual (me hace gracia escuchar a hienas y arpías diciendo que se estresan..., estrés les daba yo a algunas). Que si lo dejo, seguro que lo que encuentre (si encuentro algo) será similar. Y entonces... más vale lo malo conocido. Y aguanto un nuevo día, otra semana, otro mes...

Como decía: mi contrato se terminaba el treinta y uno de julio, porque la empresa interrumpía campaña. En esa fecha, me liquidarían las vacaciones que me correspondieran, con el sueldo, y punto. Mi plan, obviamente, sería  buscar algo ya mismo... porque no tengo derecho a subsidio de desempleo y necesito trabajar. Si no lo encontraba en agosto y me volvían a llamar de aquí en septiembre... pues seguramente regresaría (qué remedio: como repito, necesito trabajar). Pero las cosas estaban claras: esto se terminaba a finales de julio, principios de agosto. Punto.

Ya... parecía muy fácil.

De las cinco personas que entramos en abril, sólo quedo yo. Una de las chicas se fue al día siguiente (dijo que le habían propuesto un contrato de un mes con más sueldo. Considerando que vivía justo enfrente y que el supuesto nuevo empleo estaba en la otra punta de la ciudad... me temo que simplemente, cuando vió en qué iba a consistir esto, se lo pensó mejor y huyó). Otro chico estuvo unos diez días: claramente, no era lo suyo (el deportivo descapotable con que venía a trabajar resultaba un tanto incongruente, para qué engañarnos). Un día no apareció... y luego supimos que había venido a primera hora para notificar que no seguía más. La otra chica, la mentirosa compulsiva de quien ya hablé, simplemente no pasó la prueba: le notificaron el despido por telegrama, cuando supuestamente estaba enferma (a decir verdad, creo que nadie se creía ya sus enfermedades). Y el chico que sí pasó la prueba conmigo... también hace diez días decidió dejarlo. La excusa que adujo es que estaba de exámenes en la universidad. En realidad, simplemente cada vez le costaba más venir a trabajar. Como a mí. Lo que pasa es que si se tienen 25 años, se vive en casa paterna..., pues es más fácil plantearse que se pueda renunciar al sueldo. Ó que con el percibido en ese mes y medio trabajado ya dé para las salidas veraniegas, y punto final. Así que me quedé sola.
Sola y con fecha de "fin de contrato". Repito: parecía tan fácil...

El jueves, la coordinadora nos dijo (a otra chica, la llamaremos Lily, que ya había trabajado con ellos el pasado año, y que se reenganchó justo un día antes que yo) y a mí que tenía que hablar con nosotras de las vacaciones. ¿Vacaciones? ¿Qué vacaciones, si el contrato se terminaba antes?
El viernes salimos de dudas.

Sí: había dos opciones. Una era ésa: despedirnos. Fin de campaña, liquidación de parte proporcional de paga extra, de vacaciones... y a casa. Y si el septiembre queríamos, y seguramente la empresa nos necesitase, nos volverían a llamar. Pero ésa no era la única opción: había otra. La de mandarnos de vacaciones, como al resto de la plantilla, todo el mes de agosto. Pero...  como solo habíamos trabajado  tres meses, pues....
Pues eso: que nos correspondía como una semana nada más. Lo que suponía un problema, porque la campaña no iba a estar funcionando. Así que la coordinadora se puso a darle vueltas...  y dió con una solución: echar horas. Muchas. Por un lado, calculaba qué vacaciones nos corresponderian si trabajabamos hasta finales de año con ellos. Y, como aún así no "cubríamos"... pues solucionar el tema trabajando de más esos días que no nos correspondían.
Traduciendo: para no despedirnos, teníamos que trabajar este mes de julio... sólo 11 horas diarias. De las diez de la mañana (hora en que oficialmente empieza la campaña: una de la teleoperadoras empieza todos los días a esa hora y se va a las seis de la tarde) a las nueve de la noche. Hale: ahí queda eso.

La otra opción es despedirnos. No hay más.

Y.... y yo qué sé. Planteé todas las hipótesis posibles. Que si era realmente factible que me volvieran a llamar si optaba por el despido (hay muchas opciones, me dijo: están contentos conmigo). Que qué pasaría si era yo quien a finales de julio, a pesar de haber echado ésas horas, me iba (pues que me descontarían de la liquidación de las vacaciones los días que se correspondieran a vacaciones hasta finales de año, claro). Que qué pasaría si en el transcurso de lo que queda de año, encuentro otro trabajo (idem: se me descontará del sueldo lo que se corresponda a vacaciones disfrutadas indebidamente). Y lo mismo, claro, si de aquí a finales de año decidieran despedirme ó se terminase la campaña.
No quise darle una respuesta definitiva. Quedó más ó menos en el aire el que "sí, trabajaré esas horas"..., pero...

Pero no lo sé. Porque es plantearme salir de casa a poco más de las ocho y media de la mañana para volver a las diez y pico de la noche. Pasar once horas diarias en un sitio que no me gusta, haciendo un trabajo que no me aporta nada, en un ambiente criminalmente desagradable. Y todo para conseguir unos días de descanso que no necesito (estoy acostumbrada a trabajar en agosto. Y, obviamente, no tengo presupuesto para vacaciones, tal y como anda el tema).


Once horas diaria de trabajo en pleno julio en Madrid. Y a cambio del "sueldazo" de poco más de ochocientos euros...
Mejor no le doy más vueltas... porque me dan ganas de echarme a llorar. Y no, no es una figura retórica...

Asco de crisis. Asco de desempleo. Asco de algunos trabajos. Y asco de multinaciones, que siempre huí de ellas aun no conociendo cómo funcionaban.

 

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27 Junio 2009

Tres señales (¿de Campanilla, quizás?)

La primera señal me llegó por la mañana, mientras los cereales se iban hundiendo en el café con leche.
El día anterior, San Juan, la ONCE había celebrado su tradicional sorteo de primavera (el sorteo de San Juan... con esa cancioncita infantil que..., en fin, si se ha leido cierto libro de Almudena Grandes, pues que puede tener un significado más perverso..., me voy del tema). Tras el sorteo, se volvía a la normalidad publicitaria. Y el anuncio habitual es ése de ... "el odiado despertador...". Mientras pescaba cereales integrales, me hice toda esa composición de lugar. Y como si tengo esta memoria es, también, porque la ejercito... me dije "la melodía originaria de esta canción es...??? Ah, sí, ya sé. El " We are the wordl", aquella canción cuyos beneficios fueron a África". Y de ahi igual pasé a reflexionar sobre lo paradójico que es que haya terminado siendo sintonía de un anuncio de sorteos...

La segunda señal me llegó en el tren, yendo a trabajar.
En algún momento, a mitad de recorrido, se montó una chica. Se sentó frente a mí, pero en el pasillo simétrico al que yo iba. La verdad es que en el tren me fijo poco en la gente: suelo ir leyendo. No sé qué llamó inialmente mi atención. Quizá un gran collar de algo que parecían simientes, tamaño nuez, en un brillante color castaño. Creo que era el único complemento que portaba. De ahí, observé que era una mujer muy guapa, entre los treinta y los cuarenta y muchos, morena de piel y pelo, de rasgos quizá árabes, quizá indios. Una belleza clásica, quizá fuera de lo "aniñado" que parece ser actualmente el canon de belleza femenino. Observé, de pronto, que no toda su piel era igual de oscura: tenía un avanzado vitíligo en las manos. Y relacioné: "esa enfermedad que llegaron a decir que tenía... cuando lo que estaba haciendo no era sino renunciar al color de nacimiento de su piel, aclarándola hasta límites grotescos... Qué lástima. No tanto el padecer esa enfermedad, como le pasa a esta chica tan guapa, sino tener esa otra que te deforma la mente hasta hacerte cometer locuras contra tu propio aspecto físico"

La tercera señal..., algo comento en el post anterior.
Me llegó por asociación de ideas, mientras descansaba en mi media hora de comida y pensaba en lo grotesco que era todo el asunto de la visita del Consejero Delegado. Como ya comenté, mi vida profesional estaba tan llena de señores con traje, que casi es el uniforme extraoficial de los hombre en mi sector.... que en doce años de relación intermitente sólo ví a "M" una vez con vaqueros. Un día de finales de agosto, en la época en que  trabajaba para él. Una mañana en que se presentó por sorpresa, en la oficina, tras haber salido del pueblo a las siete de la mañana. Y como llegó directamente desde allí... pues eso, que venía sin sus habituales pantalones clásicos y camisas lisas. Luego ya por la tarde reapareció vestido de sí mismo... pero ésa es otra historia.
http://bruxana.espacioblog.com/post/2007/10/29/-y-sailo-nos-bajamos-aol-y-yo-
Se quedó dos dias: el sabado tenía que regresar. Su mujer cumplía años el veintinueve de agosto.

Todo el día lo pasé, ayer día veinticinco de junio, tarareando la canción que suena. Lo achaqué a esas señales extrañas que he descrito. Como me pasa a menudo (e imagino que a muchos: basta que de pronto recordemos algo ó a alguien, que durante unas horas ó unos días relacionemos más detalles cotidianos con esa persona) tampoco le dí demasiada importancia. Por la noche, al ponerme a redactar el post, tenía claro que ésa iba a ser la banda sonora. Y no porque tuviese relación: simplemente, es una canción que me gusta muchísimo.
En el ultimísimo momento... un pálpito extraño. Y decido no poner a "Billy Jean"... no sé bien porqué.

No sé. Quizá todo esto tampoco tenga ya sentido. Pero he de confesar que la noticia, la mega noticia... no me pilló de sorpresa. Igual porque tantas veces en  mi vida he pasado por días "de avisos"... que ya estoy casi preparada. Aunque no sea consciente de ello.

Peter Pan le acompañaba un hada, dicen. Y las hadas y las brujas somos antagonistas... Aunque yo siempre fuí de la idea de que eso de que Campanilla fuese hada es más bien de cara  a la versión infantil de un cuento que no lo es tanto... y Campanilla no era tan inocente como han querido hacernos creer. Por lo que igual es de las mías... y fue ella quien me susurró al oido todas esas reflexiones que me empeñé en hacer mías.
Así que tal vez fuí la única persona del mundo a quien ayer la noticia de la muerte de Michael Jackson no le sorprendió. No lo sé.

Y... ¿qué pensaba yo de él?  Bueno... si tenemos en cuenta que en su 50 cumpleaños le dediqué un post....,
http://bruxana.espacioblog.com/post/2008/08/29/y-peterpan-cumplio-50-anos
creo que cualquier cosa que añada casi estará de más.

Descanse en paz, Peter Pan.

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26 Junio 2009

Bienvenido, míster Consejero Delegado.

Si aún me hubiese quedado alguna duda de que en mi lugar de trabajo estoy totalmente fuera de lugar... se me habría disipado hoy. Pero como ya venía segura de eso, de estar talmente cual burro en garaje... pues eso que me he ahorrado. Lo que no termina de curárseme es la perplejidad en que nado.

(A ver cómo cuento esto para que medianamente se entienda algo... porque soy consciente de que sin estar metido en el ambientillo del asunto, no es fácil comprender las cosas -ninguna y en ningún ámbito de la vida, me refiero-. Y si a eso le añadimos que el cansancio me tiene más espesita de lo normal..., pues lo dicho: a ver si consigo explicarlo).

Hoy venía el "Consejero Delegado". ¿De qué? Pues a decir verdad, tampoco me ha quedado muy claro. Supongo que de la empresa matriz, que viene a ser la primera de telecomunicaciones de este país (durante años, además, la única). Aunque lo mismo no, y simplemente lo era de la división de esa misma empresa, que es  quien aparece como empleador en las nóminas... Bueno, da igual. La historia es que ayer (miércoles) la coordinadora de nuestro selecto grupo lo comentó un par de veces. Asunto que me resbaló: ya sé que al menos una vez al mes viene a visitarnos el cliente para quien trabajamos (esto es, un representante de la multinacional norteamericana para quien captamos asegurados), que de vez en cuando se deja caer alguno de los responsables del call-center..., y todo eso me da exactamente igual. La segunda vez que ayer nuestra coordinadora mencionó el asunto de la visita fue poco antes de irse, allá sobre las seis de la tarde: "que mañana viene el Consejero Delegado. Así que ponernos guapas, que dicen que está muy bien".
Sinceramente, me lo tomé como solo se puede tomar una estas cosas: con la lógica ironía. En plan colegio: "nenas, que viene el director: a portaros bien y venid con las trenzas bien atadas".

Pero..., en fin. Que ya digo que es que pertenezco a otro mundo y por eso, seguro, no entiendo nada.

Por lo visto, la única que escuchó que venía este personaje fuí yo. Porque cuando esta mañana nuestra jefa directa lo ha vuelto a decir... digamos que el gallinero se alborotó. No lo había oido ninguna.  Y los comentarios de "ay, pues de haberlo sabido me habría arreglado más", "pues podía haber ido a la peluquería", "si hoy ni me he maquillado"... me he dado cuenta de que no tenían ni pizca de doble sentido: lo estaban lamentando en serio. Y también he creido entender seriedad en el comentario final de la coordinadora: "dicen que es muy guapo".
A raiz de mi deducción de que igual el personal se tomaba esta visita como algo transcendental... he echado más vistazos de lo habitual al entorno general de la enorme plataforma. Y me he dado cuenta de que parte del personal iba como más arreglado... Que en un sitio donde cada cual se viste como le place (total, no nos vemos más que a nosotros mismos), hoy había menos bermudas con zapatillas por parte de los chicos, por poner un ejemplo. Y más camisita azul con americana. Y algo más de vestiditos formales en el personal femenino. Aunque he de admitir que ni por ésas me ha despertado la curiosidad de conocer al visitante.

La hora prevista  de llegada eran las cuatro y media de la tarde. Antes de llegar ese horario, nuestra coordinadora había repetido hasta el aburrimiento lo de "no levanteis la voz cuando esté aquí", "quitad de las mesas las tazas del té y esas cosas, no vaya a darse una vuelta por aquí", había mandado quitar los restos de cadenetas serpentinas (que aún había en la pared) del aniversario del call-center de hace un mes... Todo esto, por si acaso le daba al caballero por bajar hasta nuestro rincón (estamos en el último rincón, literalmente, de toda la planta de puestos informáticos). A todo esto, con visible nerviosismo por su parte.
Me he enterado de que ya había llegado a las cinco, que es la hora en que me toca salir a descansar (mi media hora de comida). Calculando que ése era mi horario, la coordinadora casualmente pasaba junto a mi puesto y me ha indicado "bruxana, como ahora te vas a comer... mejor sal por el pasillo éste del fondo. Más que nada porque como están ahí, así..." No ha hecho falta decirme nada más (más allá de la indicación con un gesto: en pleno pasillo de salida natural hacia los servicios y los ascensores, había tres ó cuatro habituales de la plataforma, no sé si coordinadores ó qué, y un tipo con traje). Le he respondido un "no te preocupes", y, sí, he salido por un lateral. Total, si intento explicarle lo de que soy invisible a voluntad no habría entendido nada...
A decir verdad, aún no sé bien porqué he hecho semejante sandez. Lo de salir por un lateral, en vez de por mi sitio, y que se apartasen. Supongo que porque me da exactamente igual. Eso, ó porque francamente seguía negándome a creer que esa expectación fuese algo serio...
Cuando he regresado, ya se había ido. No sé si a su casa, a seguir recorriendo la plataforma, a visitar la otra planta... Si ha salido estando yo fuera, no lo he visto. Claro que igual a esas alturas imaginaba inconscientemente que sería un tío con escolta policial a quien esperaba una limousina de cristales tintados ó algo así, e igual al salir simplemente un tipo con traje... pues eso, que ni lo he visto.

Y claramente, sí, el asunto "Consejero Delegado" iba en serio. La emoción por su visita, quiero decir. Más que nada, porque en uno de mis paseos a la pizarra he tenido la ocasión de escuchar de primera mano la conversación entre nuestra coordinadora, la de otro grupo, y otras dos chicas (probablemente de otras secciones). Algo tipo:

"!!!Qué vergüenza, tía, cuando todo el mundo se me ha quedado mirando porque veía hacía mí!!!!"
"Y es que estabas roja como una sandía"
"Pues él llevaba unos zapatos muy limpios, pero se le notaban los dedos de los pies"
"Tía, !!! es que tú te fijas en todo!!!"
" Sí. Y huele bien. Y va muy bien peinado y con la camisa muy planchada"
" Y a tí, ¿te ha tocado la panza ó te ha dicho algo ó????"
" No !!a mí que me va a tocar nada!!! Se ha dado cuenta de que estoy embarazada, pero no me ha dicho nada"

Y casi lo he dejado ahí. Porque, de pronto, ver a un grupo de mujeres cercanas a los cuarenta, cuchicheando como adolescentes que hubiesen visto al actor de su serie de moda..., lo siento, me ha producido un ataque de profunda vergüenza ajena. Vergüenza que ha continuado al rato, cuando la emocionada (y embarazadísima) coordinadora ha respondido a una de mis compañeras, que le ha debido comentar que creía que se acercaría (el Consejero Delegado) a decirnos algo ó entregarnos en mano una bolsa isotérmica publicitaria que se nos debe desde hace semanas "Vamos... !!!cómo se iba a acercar aquí, a decirnos nada a nosotras!!! Y menos a entregaros él la bolsa, por favor!!!!"

No sé. Es más que probable que a estas alturas de mi vida si hay algo que no me llama la atención es un hombre con traje (entre otras cosas, porque ha sido media vida rodeada por ellos. Vamos, que a "M" lo ví más veces desnudo que con otra cosa que no fuese traje de chaqueta clásico. Con decir que sólo una vez lo ví en vaqueros... en doce años, creo que está todo resumido). Que raramente me puede llamar la atención un cargo, sea el que sea (lo mismo: años tratando a directivos de empresa, en ocasiones con menos trato del que ellos querían conmigo). Que cuando iba a un banco, ó me atendía personalmente el director (aunque fuese para trámites casi de ventanilla) ó no había nada que hacer. Es probable que sea simplemente eso.
Que para mí un "Consejero Delegado" no pasa de ser un simple subalterno... y, lo siento, subalternos he tenido yo a mi cargo.
Qué le vamos a hacer.


Eso... y que para que a mí me llame la atención un tío con traje debe ser poco menos que George Cloony (bien, vale, también me fijaría en un Miguel Angel "El Duque" Silvestre, sí). Y, si en éste ni me he fijado..., lo dicho: está claro que ó el pobre no vale nada, ó mi rasero de "érotica del poder" está bastante más alta que la del resto del gallinero. Que también podría ser esto último: con eso de haber sido amante recién salidita de la adolescencia, como quien dice,  de quien además fue mi jefe... pues debí cambiar bastante las perspectivas de la cosas.

(Aunque a ver si pillo una foto del fulano en cuestión y ya valoro si valía la pena ó no).

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21 Junio 2009

(Semos) La élite del telemarketing.

Tal cual suena. Y ahora lo intento explicar. Incluido el palabro entre paréntesis.

Veamos: al parecer, el grupo/campaña en que trabajo somos eso, la élite del telemárketing. Primero, y principalmente, por la empresa (el cliente) para quien trabajamos: multinacional norteamericana que pone a nuestra disposición su selecta base de datos de clientes, con el fin de que les vendamos una serie de productos (seguros de diversa tipología) que ellos mismos comercializan. Por lo visto, durante años era algo relativamente fácil: lo compraban todo. Y por ello, pues tampoco el cliente pagaba comisiones a los vendedores: total, más que vender era despachar por teléfono. Y aquí entra el "privilegio": como con la crisis los potenciales compradores dejaron de ser tan facilones, se empezó a dar comisiones a los vendedores a partir de determinado número (inalcanzable en la actualidad) de pólizas vendidas. Y todo eso nos hace ser privilegiados.
Por lo visto, lo somos por más cosas: tenemos cinco minutos de descanso más de lo que marca el convenio (que son 50 minutos fraccionados en 20 de una vez y pausas de cinco). No tenemos que emplear obligatoriamente esas pausas si queremos ir al baño ó a buscar agua fresca, pudiendo escaparnos entre horas, no tenemos mediadocena de coordinadores dándonos la tabarra y haciéndonos el pertinente marcaje. Y, además, estamos parte de la jornada laboral solas: a las seis nuestra coordinadora se va (su turno es de mañana, intensiva) y hasta las nueve estamos, pues eso, a nuestro aire.

Somos la élite. Y, sin embargo...
Sin embargo, está claro que no, que el tema no funciona. Ó sí. Ó... El caso es que el jueves tocó "charla". Mejor dicho: apercibimiento de despido más ó menos general... en una especie de reunión/terapia de grupo de casi dos horas. Apercibimiento casi general: yo me quedaba al margen. Que es como estoy en todo este tema: al margen.

¿Que qué pasó para llegar a este extremo? Pues que las "puyitas" que antes se lanzaban, lo que yo llamaba "daguitas voladoras", pasaron a ser insultos a voces. Y no se llegó a las manos... no sé, creo que porque no dió tiempo. Que por falta de ganas no fue.
Y es que lo de "élite" está claro que es si el tema se analiza objetivamente,  mirando privilegios  y tal. Porque si el baremo radica en valorar al personal..., en fin: no me quiero imaginar lo que sería trabajar con lo más "tirao" del telemárketing", si éstas son la élite.

Que yo estoy al margen no es una actitud, ni algo que se me acabe de ocurrir, ni una forma de justificarme ó de ponerme estupenda. No: en la reunión la cosa casi empezó así (casi, porque lo primero fue la lectura del apartado "faltas leves, graves y muy graves" del convenio al que pertenecemos. Lectura efectuada por la coordinadora). Luego, ya dijo lo de "bruxana, contigo no va nada de lo que vamos a tratar aquí, ya lo sabes. Pero como la otra tarde también estabas presente, y estás en el grupo, he considerado que igual tenías algo que decir". Y, sí: claro que dije. Mi versión, cuanto menos.

La reunión fue... ¿cómo diría? Creo que la palabra es "surrealista", lo que pasa es que el término a veces se emplea gratuitamente, y ya no es tan gráfico. Pero, sí: surrealista. Porque ésa era mi sensación, la de estar metida dentro de un sueño absurdo. Que un grupo de personas adultas, todas mujeres (ya sólo somos eso, chicas), que supuestamente somos, lo dicho, "televendedoras de élite", tengan que ser reunidas por su coordinadora  para que se digan todo lo que se tengan que decir, se insulten, se peguen si es necesario.... lo siento, seré muy rara y estaré muy mal acostumbrada, pero me resulta increible.
Así que allí estaba yo: en mi sillita (la sala donde nos juntaron es la que se emplea para dar los cursos específicos, hacer las entrevistas de trabajo..., así que es una sala/aula: con sus sillitas, sus mesitas, sus  pc's individuales, su pizarra, su proyector...), mirándolas y escuchándolas... y sintiéndome Grissom en el CSI, en su faceta de entomólogo. Porque es así como me siento con respecto a ellas: como un observador de bichos más ó menos comunes, más ó menos peculiares, más ó menos ponzoñosos.

La élite del telemárketing, nada menos. Dedicando media hora  a discutir, a voces, si i el término con que una definió a otra (también a voces, una semana antes) fue "tocapelotas" (como decía ahora la "insultante", insistiendo en que no fue un insulto... sino una forma de hablar) ó "porculera", como debatía la insultada, por mucho que la insultante reiterase que eso no había salido nunca de su boca. Ya digo: debate de nivel. A partir de ahí, empezaron a volar reproches, justificaciones, declaraciones de odio a muerte, juramentos por hijos y demás parientes, promesas de rectificar, confesiones de faltas al reglamento, nuevas declaraciones de no dirigirse la palabra (nuevas, porque eran entre quienes hasta ese momento casi se saludaban, qué menos)... Y suma y sigue. Y ya digo: casi dos horas.
Tras el florido y hermoso repertorio de insultos, aclaraciones (de ésas que no aclaran nada), repetición por parte de la coordinadora de qué se podía y qué no hacer... y qué consecuencias tendría seguir haciendo lo que estaba prohibido (el despido, vaya), me tocó a mí hablar. Como había prometido a la coordinadora: "no te preocupes, que pienso dar mi versión de los hechos. Imagino que es una ventaja poder seguir viendo las cosas desde fuera de la guerra".

Y, mi versión de los hechos... pues casi que lo dejamos para el siguiente post. Más que nada, porque este ya es demasiado largo.
Y... porque en realidad lo que y quien desencadenó los hechos que desembocaron en la reunión/charla/terapia de grupo... pues fuí yo. Y lo curioso es que me temo que nadie se ha dado cuenta...

(Ah: el insulto, definición ó lo que fuera fue "porculera", como también aclaré en mi versión de los acontecimientos.  Y es la primera vez que lo escucho. Igual es que como no estoy habituada a tratar con la élite del telemárketing, pues no controlo su terminología técnica particular).

 

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19 Junio 2009

Actualizando: neuras de teleoperadora.

Creo que va resultando evidente que no tengo tiempo para nada. Porque ya ni actualizar el blog... que era algo que hasta hace relativamente poco priorizaba sobre recoger el comedor de mi casa, planchar, limpiar la terraza y tareas de ese tipo, que aunque me hicieran (casi) daño a la vista.... pues eso, que el blog estaba primero.

Pero es que no tengo tiempo ni de esto. Mejor dicho: podría tener tiempo (total, como no madrugo, bien puedo trasnochar. Y lo hago, en el sentido de que no me acuesto antes de las dos), pero la verdad es que llego tan infinitamente cansada... que no me quedan ni ideas. De ésas que a lo largo del día sí me van asaltando. Pero al llegar la noche, con la modorra del cansancio acumulado, el ronroneo de la televisión (tampoco le presto demasiada atención, casi es más tenerla puesta por simple necesidad de estar escuchando algo hablar cerca), el cenar alguna cosa sin las prisas con que me alimento a lo largo del día, el repasar el correo..., pues lo dicho: que no se me ocurre nada medianamente válido con que hacer un post. Y si se me ocurre... me falta la paciencia necesaria para vencer esos recurrentes fallos cocteleros, que a veces se tragan post enteritos, añadir la música (el servidor con que estoy poniendo las últimas canciones me trae de cabeza, de puro farragoso), editar negritas, colores y demás... Y como para hacer algo mal siempre he sido partidaria de no tocar nada... pues lo dicho: que llevo días sin actualizar.

Y no me voy a alargar demasiado tampoco en este post (más que nada, porque windows me acaba de avisar de mi poca "memoria virtual" y me estoy temiendo que esto se apague, se bloquee ó desaparezca el post).

Así que dos notitas/observaciones de teleoperadora:

-No soporto la música que algunos añaden para "amenizar" la espera mientras no cogen el teléfono. Sí, eso que nos intentan vender en algunos intermedios de la tele: una pareja de adolescentes de treinta años, disfrazados de no se qué, movil en mano, dando saltitos:  "oye, Jonathan-Ramiro !!!qué música tan chula sonaba antes de que atendieras mi llamada!!!!" "Sí, Eulogia-Marbelys, es el temazo "la tía de tu novia" en  la versión que los Chundachunda han hecho". Pues a eso me refiero. Escuchar algo que se supone es una canción de Shakira, con inteferencias y sonido enlatado, cantada a grititos por una imitadora, al tiempo que se oye el "piiii-piiii-piiiii" de la llamada antes de ser atendida..., lo juro: si se dieran cuenta de lo horroroso que suena no lo pondrían. Y es que me tengo que tragar versiones gritonas llenas de parásitos sonoros de temas de "Andy y Lucas", Carlos Baute, Luis Fonsi, la sintonía de "Física&Química" (claro que en ese caso es que, creo, estaba llamando a A3), grandes éxitos del dance... Una pesadilla, ya digo.

-Odio la música "en espera" modelo "noria" (no, no me refiero al programa nocturno de los sábados en la cadena amiga, no). Esas musiquitas tipo verbena, perpetradas con organillo..., ufff, !!!me dan un mal rollo!!! Igual es algún tipo de trauma infantil no resuelto, no sé, que hasta los 6 años la verbena patronal del municipio donde me crié la tenía justo frente a mi casa (luego fue el parque infantil donde convivíamos en plena armonía con drogatas y pequeños camellos, amén de juegos infantiles en hierro oxidado y tal... Infancia sana, que se llama. Y ahora va a ser la parte superior de un aparcamiento subterráneo, tras casi tres años de obras). Y, ya digo: se me quedaría algún trauma por ahí en lo recóndito del cerebro, quién sabe a cuento de qué. Así que en las ferias no soporto esa musiquita de cajita con bailarina..., y cuando veo una noria, mentalmente tarareo la música de "El tercer hombre". Dónde va a parar... Aunque seguro que enlatada y como sintonía "en espera" tampoco la aguantaba más de tres veces.

Con lo fácil que es dejar las cosas como están: las llamadas que no se atienden, pues eso, que suenen a llamadas no atendidas. Y la música en espera...¿dónde se quedaron las sempiternas versiones chill-out de los Beatles, que es lo que hasta hace poco tenía todo el mundo?

Y es que no somos capaces de quedarnos quietecitos, ayyyyy

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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