La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

28 Septiembre 2014

Coctelera de certezas.

Tengo que terminar de copiar los post (me falta medio año 2008 y medio 2007).
Me duele la garganta. Tengo lo que habitualmente se llama 'un buen trancazo'.
No le veo porvenir alguno a mi trabajo. Tengo que localizar la copia de mi renovación/prolongación de contrato (la que firmé en febrero) para confirmar en qué fecha finaliza. Daba por hecho que sería el 24 de noviembre... pero la verdad es que mis compañeras tienen razón: aunque todas entramos en la misma fecha, posteriormente las renovaciones fueron en días diferentes.
El termómetro dice que no tengo fiebre (no llega a 37ºC) aunque mis sensaciones lo desmienten.
Trabajé el sábado por la mañana y tuve horarios 'raros' el resto de los días. Mañana notaré que me falta un día... y es que me falta, realmente.
Tengo que buscar un sitio donde emplazar el blog. Y tengo que publicar aquí el enlace a ese nuevo sitio. O no.
Me voy a tumbar en el sofá con la manta por encima en cuanto termine de redactar esto. E imagino que me quedaré dormida enseguida.
Le quiero. A pesar de todo o quizá por todo, sé que le quiero. Y sigo sabiendo que podría pasar con él el resto de mi vida. Aunque también sé con absoluta seguridad que esto no podrá ser.
Mañana me toca 'día largo' de trabajo. Entro a las diez, salgo a partir de las nueve de la noche. Dos horas que finalmente no suelen pasar de hora y media de pausa a mediodía. Curiosamente, las horas luego se me pasan rápido...pero la sensación de no ir a ningún lado es tremenda. Y más aún ahora, en que el cambio de condiciones a la hora de comisionar hace imposible eso, cobrar cualquier tipo de incentivo.
El sexo con él es..., creo que 'estupendo' no es la palabra justa para definirlo. Está por encima de eso. Y me gusta dormir a su lado, y me gusta saberle dormido a mi lado, y saber que si miro hacia mi izquierda estará ahí cuando duerme conmigo.

Y todas estas certezas están en mi cabeza ahora mismo, a la vez. Mezclándose, superponiéndose, acumulándose. Sin orden alguno. Ni siquiera el orden sin sentido que acabo de enumerar.

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28 Septiembre 2014

Coctelera de certezas.

Tengo que terminar de copiar los post (me falta medio año 2008 y medio 2007).
Me duele la garganta. Tengo lo que habitualmente se llama 'un buen trancazo'.
No le veo porvenir alguno a mi trabajo. Tengo que localizar la copia de mi renovación/prolongación de contrato (la que firmé en febrero) para confirmar en qué fecha finaliza. Daba por hecho que sería el 24 de noviembre... pero la verdad es que mis compañeras tienen razón: aunque todas entramos en la misma fecha, posteriormente las renovaciones fueron en días diferentes.
El termómetro dice que no tengo fiebre (no llega a 37ºC) aunque mis sensaciones lo desmienten.
Trabajé el sábado por la mañana y tuve horarios 'raros' el resto de los días. Mañana notaré que me falta un día... y es que me falta, realmente.
Tengo que buscar un sitio donde emplazar el blog. Y tengo que publicar aquí el enlace a ese nuevo sitio. O no.
Me voy a tumbar en el sofá con la manta por encima en cuanto termine de redactar esto. E imagino que me quedaré dormida enseguida.
Le quiero. A pesar de todo o quizá por todo, sé que le quiero. Y sigo sabiendo que podría pasar con él el resto de mi vida. Aunque también sé con absoluta seguridad que esto no podrá ser.
Mañana me toca 'día largo' de trabajo. Entro a las diez, salgo a partir de las nueve de la noche. Dos horas que finalmente no suelen pasar de hora y media de pausa a mediodía. Curiosamente, las horas luego se me pasan rápido...pero la sensación de no ir a ningún lado es tremenda. Y más aún ahora, en que el cambio de condiciones a la hora de comisionar hace imposible eso, cobrar cualquier tipo de incentivo.
El sexo con él es..., creo que 'estupendo' no es la palabra justa para definirlo. Está por encima de eso. Y me gusta dormir a su lado, y me gusta saberle dormido a mi lado, y saber que si miro hacia mi izquierda estará ahí cuando duerme conmigo.

Y todas estas certezas están en mi cabeza ahora mismo, a la vez. Mezclándose, superponiéndose, acumulándose. Sin orden alguno. Ni siquiera el orden sin sentido que acabo de enumerar.

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22 Septiembre 2014

Antes que todo termine.

Estoy 'rescatando' todo lo publicado aquí. Copiándolo, para que cuando termine la cuenta atrás y este sitio desaparezca...no desaparezcan con él gran parte de los últimos ocho años de mi vida.
No voy a podérmelo llevar todo. Sólo puedo copiar mis post. No lo comentarios, los enlaces a las canciones, las fotos. Lo que realmente era cada uno de esos artículos, en los que el texto publicado no significaba ni un 30% del post en sí...., y lo dice alguien que voluntaria y conscientemente hace aproximadamente un año 'cerró comentarios'.

No suelo releerme. Es más: no me releo. Pero ahora que estoy copiando... a veces sí leo algunas líneas. Y..., no sé. Bueno, sí que sé: cada vez escribo peor.

No sé si abriré un nuevo blog en otro sitio. Supongo que sí, que escribir este diario personal se ha convertido en un hábito (aunque también con el paso de los años haya ido espaciando las entradas. Afortunadamente, porque sólo la mitad del año 2008, que copie-guardé anoche, ocupa casi 300 páginas en Word) y en una forma de hacer terapia..., siquiera conmigo misma. Tampoco sé si en ese posible nuevo blog seguiré siendo 'bruxana'. O si lo soy, si copiaré todo lo publicado hasta ahora. Probablemente no, porque serían post mutilados, sin comentarios, sin lo que fueron...

Esta semana sacaré tiempo de donde no tengo para terminar de copiar y guardar. En cierto modo, para despedirme antes, mucho antes, de que todo termine.

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19 Septiembre 2014

Fin.

Llevo desde anoche intentando publicar: creo que no va a ser posible.
Lacocte ya nos ha comunicado oficialmente el fin de esto: el 10 de octubre desaparecerá LaCoctelera y con ella todo lo publicado por nosotros hasta ahora.
Crónica de una muerte anunciada y tras años de agonía, para qué vamos a decir otra cosa.

Y no me voy a alargar más... si total esto no creo que se publique.

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15 Septiembre 2014

Vacaciones de septiembre.

Vacaciones. Últimos días de vacaciones antes de que me termine el contrato.
Me hubiese gustado tener otros planes. Tener algún tipo de plan, pero no lo tengo. Nada más allá de dedicarme a limpiar, ordenar, poner lavadoras, hacer algún trámite administrativo de ésos que realmente hago todos los meses, pero esta semana sin agobios de horario justo para hacer las cosas.

Tenía algún plan pequeño: ir a Toledo a hacer fotos, por ejemplo, pero no creo que lo haga. Días de incomodidad física femenina. Tras dedicar un par de jornadas a limpiar 'a lo bestia' (aprovechando también que cuando estoy 'en esos días' me apetece limpiar. Lo veo todo más sucio: qué caprichosas son las hormonas), probablemente al tercero caiga rendida y no tenga ganas de hacer absolutamente nada. Pero nada de nada.
Esta mañana me he despertado a la misma hora de siempre y a poco más de las nueve estaba ya levantada. Anoche me quedé dormida viendo la tele, pero más cerca de la una y pico que de la razonable medianoche. Creo recordar que eran las tres cuando me trasladé a la cama, y que caía una extraordinaria tormenta, de la que sólo conocí el ruido. Por un momento pensé en que seria conveniente cerrar la ventana...pero para ello tendría que subir al máximo el estor de cañas, hacer maniobras con la cortina para conseguir que pasase por encima de la hoja de ventana abatible que lleva todo el verano abierta... No, demasiado esfuerzo a esas horas. Me quedé dormida escuchando las gotas de lluvia estrellándose contra el suelo del dormitorio, a poco más de un metro de mí.
La primera tormenta nocturna del verano, creo. Otra tormenta nocturna más sola.

Y..., y me hubiese gustado poder haber hecho otros planes. Pero ya no pienso en ello. Hace meses que decidí que no podía pensar en eso, en cosas que no podrían ser nunca.

Mediados de septiembre. Última semana de vacaciones.

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11 Septiembre 2014

Septiembre sin mí.

Sé que estamos en septiembre. Me lo dicen los calendarios, las portadas de los periódicos, el reloj-calendario de la pantalla de los ordenadores. Las absurdas fiestas locales de la zona sur de Madrid.
Sé que estamos en septiembre. Que ha pasado el verano, casi. Que queda menos tiempo para que termine el año del que ya ha transcurrido.

Sé que el mundo está en septiembre. Pero yo no me siento en septiembre.

No es fácil explicarlo. A ratos me sorprendo pensando en que cosas como que en verano desciende el nivel de trabajo...como si hiciese planes mentales para cuando lleguen esos días..., y de repente me doy cuenta de que ya pasó julio y pasó agosto. Y seguramente sí descendió ese nivel de trabajo... pero el caso es que yo no he parado un momento y que lo único que desciende es el nivel de mi cuenta corriente.
Tampoco me molesto en comprobarlo, la verdad. Sobrevivo. Un día sigue al anterior y precede al siguiente, y se suceden las llamadas. Y hasta mis horarios demenciales terminan siendo rutinarios: lunes y martes entrando a las diez y saliendo a las nueve y pico de la noche, miércoles con esas siete horas de trabajo que son nueve porque hay que sumar las dos de pausa a mediodía y porque nunca salgo antes de las ocho y media. Y las siete horas finalmente es salir de casa a las diez de la mañana y regresar a las nueve y media de la noche. Y trabajo el jueves por la mañana y se han repetido varias veces ya el trabajar los viernes con turno de tarde.
Y otra semana más. Y...

Supongo que desde que dejé de tener esperanzas, desde que supe que ya no habría en mi vida más que cualquier tipo de rutina, ya me da igual todo.
E igual por eso el tiempo avanza, pero yo no me siento avanzar. Y estamos en septiembre, mi mes de comienzos de año, mi mes de cambios determinantes.
Pero yo no me siento en septiembre. Yo, simplemente, no sé ya donde estoy. Sólo sé que no llegaré a ninguna parte, porque el tiempo y yo avanzamos en ritmos diferentes.

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5 Septiembre 2014

Cinco de septiembre.

Esta mañana me he levantado a las once y media. Queda dicho.

Vale: que me he despertado  a la misma hora de siempre (entre las siete y las siete y media), que he escuchado 'despertarse' al móvil (a las ocho en punto: lo tengo programado), que me he vuelto a dormir y a despertar a poco más de las nueve (y he estado a punto de saltar de la cama al creer que me había quedado dormida), que... Que antes de todo eso me levanté a poco más de las tres de la mañana a tomarme un paracetamol: llevo días con ratos de insoportable dolor de cabeza y de oído izquierdo, quizá una muela rebelde, no sé...
Pero finalmente me he levantado a las once y media. Y me hubiese quedado aún en la cama, simplemente tumbada, sin hacer el menor esfuerzo.

Tengo 'turno de tarde'. Me lo dijeron ayer (y porque pregunté) a las tres y pico, antes de irme. Como he dicho alguna que otra vez: no voy a discutirles lo de trabajar los viernes por la tarde, no voy a recordarles que si elegí el horario desquiciado que tengo era para librar los jueves y los viernes por la tarde: un día para hacer la compra semanal en el hiper que me apetezca y sin prisas, otro para escaparme a Madrid a que me dé el aire y, casi como algo habitual, intentar verle un rato. No me voy a molestar en discutírselo porque lo van a negar, van a negar que ése horario fuese así para siempre... y ya me da igual. Total, esto como mucho va a durar hasta la fecha pactada en noviembre y tampoco me disgusta la idea de no tener que madrugar al menos un día entre semana. Y tampoco se me han 'hecho largos' los días en que he tenido ese turno. Claro que esos anteriores viernes fueron en verano, salía con algo de luz natural, éramos dos o tres y no estaba controlándonos la psicópata que dirige este departamento.
Ya veremos hoy.

Sigo arrastrando un cansancio preocupante. Una sequedad de piel alarmante (que sé es consecuencia de beber tan poca, pero tan poquísima, agua), unas ojeras y una desgana generalizadas... Bueno, desgana con arrebatos de hiperactividad frustrada. Porque a ratos tengo muchísimas ganas de hacer cosas, pero son ratos en que mi realidad es tener que pasar horas sentada sin poder apartar la vista de la pantalla del pc, calculando presupuestos, entrando en las webs de las compañía de seguros de salud para contrastar datos a petición del cliente, grabando datos personales en fichas, en solicitudes, gestionando incidencias, comprobando si éstas se han registrado correctamente... No puedo dejar de mirar la pantalla, no hay descansos visuales. Supongo que me estaré quedando ciega, pero ni de percatarme de eso me da tiempo.
Y me gustaría estar haciendo otras cosas: limpiando en casa, incluso. Pero no tengo tiempo.
Y cuando regreso estoy tremendamente cansada.

La próxima semana es la última antes de mis últimos días de vacaciones. Son cinco días (del 15 al 19), pero se juntan con dos fines de semana y resultan nueve días seguidos. En esta empresa nos dan veintialgún días al año (no sé si sumados los 'festivos' que trabajamos o no, probablemente se suman aparte..., bueno, según sea cada cual y cómo le caiga a la responsable) pero no se cuentan los sábados y domingos. En la práctica está bien, aunque sigo pensando que son menos de los 32 del convenio de telemárketing (que además tiene sus días festivos oficiales, que o se cogen o si se trabajan se compensan y se pagan aparte), pero realmente lo aplican así para que al despedir a alguien siempre salgan menos días de vacaciones pendientes de disfrutar...con el consiguiente ahorro de indemnizaciones. Yo parto de la base de que cuando llegue mi fecha de despido (por fin de contrato: veinticuatro de noviembre) les deberé dinero..., precisamente por haberme cogido ya los días de vacaciones correspondientes al año completo (hasta diciembre). Pero tampoco voy a pensar en eso.
Ayer supe que probablemente esa misma semana, del 15 al 21, él va a estar también (por fin!!!) de vacaciones. Y ni siquiera le mencioné o recordé que esos mismos días son los que yo estaré libre de horarios y compromisos. Para qué, si ya sé que no puedo hacer planes con él, si cualquiera de esas cosas normales que la gente normal que mantiene una relación yo no puedo hacerlas con él. Supongo que porque como he dicho alguna vez, la relación sólo ha estado en mi cabeza o ni siquiera eso, en alguno de mis deseos en algún momento de estos tres años y medio últimos.
Así que imagino que esos días ni siquiera le veré esa hora semanal que intento repetir estos últimos meses...

Entro a trabajar a las cinco de la tarde. Tendría que empezar a prepararme algo para comer sobre las tres, pero tengo tan pocas ganas de hacer nada que...
Casi me suena raro decir que ya estamos en septiembre. Este año ni siquiera he comprado la agenda de cada curso: por ahí estará enterita la del curso pasado. Creo que no llegué a estrenarla.

Cinco de septiembre, época de reenganche en la rutina laboral.
Viernes de la primera semana de septiembre. Calor de pleno verano. Se hace de noche repentinamente sobre las nueve.
Y yo, que siempre dormí tan poco, que necesité dormir tan poco, solo sueño con poder dormir y descansar.

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4 Septiembre 2014

Acumulando ojeras.

Agotadísima.
Entre el calor que es más de julio que de septiembre, las jornadas laborales eternas en que no hago nada de provecho, las dos horas 'muertas' a mediodía, el escaso medio litro de agua que bebo en todo el día (ni para beber tengo tiempo. Ni para ir al baño...afortunadamente lo de no beber apenas) y tantas cosas..., agotadísima.

La semana pasada me tocó trabajar el sábado. Tuve toda la semana unos horarios que casi se improvisaban de un día a otro y que sumados al deficiente transporte público del mes de agosto, sólo consiguieron hacerme sentir que eran docenas de horas de tiempo desperdiciado.

A mediados de mes tengo mi última semana de vacaciones por este año. Sé que la consecuencia de esa semana libre no es sino que me descontarán días cuando finalice mi contrato el veinticuatro de noviembre...o antes, si me despiden antes de esa fecha (probabilidad alta). Pero no puedo elegir no cogerme esos días... y, además, estoy tremendamente cansada.
Da igual, todo eso da igual.
Mi único proyecto inmediato es que llegue el viernes para dormir, dormir, dormir sin prisas el sábado.
Aunque luego llegará ese día, me despertaré a la misma hora de cada día, me desvelaré y llegará de nuevo el lunes y yo seguiré arrastrando cansancio y acumulando ojeras.

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...

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INTERNET no significa, en ningún idioma, IMPUNIDAD.

Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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