La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

28 Enero 2012

Viernes, trasbordos, infusiones...

Último viernes de enero. Semana larga y rara, semana que se termina; semana que, al mirar hacia el lunes, veo que al final pasó tan veloz como todas. Cumplir años acelera el paso del tiempo y ralentiza los segundos mientras pasan. Tiempo, tan relativo siempre...

Cuatro...¿cinco?, no: cuatro cafés. Dos sola, dos en compañía. El café no me desvela; tengo sueño, sé que tengo sueño aunque no lo sienta. Ó... casi debería precisar: tengo necesidad de dormir. Dormirme. A veces siento que mi deseo sería poder dormir en esos momentos en que no estoy pasando el tiempo sumida en rutinas: desplazamientos hasta mi lugar de trabajo, horas eternas en ese sótano que cada vez me parece más insalubre, sensación de pérdida de tiempo. Con sueldo, sí, pero pérdida de tiempo al fin y al cabo. Qué desperdicio de días, de horas, de oportunidades. Qué desperdicio de años. Qué desperdicio de vida, de mi propia e irrepetible e irrecuperable vida.

Proyectos que no llevaré a cabo: hace semanas decidí que debía volver a escribir. Escribir como lo hice durante años. Volver a esas novelas de las que no conservo sino páginas sueltas, cuadernos que eran capítulos centrales, hojas-borrador. Prestaba las cosas... y luego no volvían a mis manos. Amigas que se lo dejaban a amigas ajenas a mí, amigas de las que perdí la pista hace siglos. Apenas si conservo eso de mi 'producción literaria': retazos.
Había decidido volver a escribir... pero ni siquiera algo tan simple me parece factible. Quizá sea la edad, pero eso de ir escribiendo en un cuaderno que traslade en el bolso..., no sé. Algo que entonces era 'lo normal'... ahora ya no me motiva. Tengo un netbook que no empleo para nada: no me puedo permitir una conexión 'portatil' a internet, por ejemplo...
Había decidido volver a escribir... pero, igual, es que ni sé sobre qué quiero hacerlo y, por eso, me invento obstáculos...

Algunas evidencias siguen ahí. A ratos..., por instantes, intento cambiar de idea, mirar desde otro lado, repetirme hasta que me suene creible que no tengo razón... Pero sé que la tengo, que la tuvo mi intuición y la corroboró eso que no creí nunca que fuese un 'sexto sentido' femenino. Evidencias. Evidencias que no por serlo dejan de doler, dolor inevitable, alfileres de hielo en el corazón.
Evidencias en que no quiero pensar, para qué, sino podré cambiar nada. Ya no. Si en algún momento hubo alguna oportunidad, sé que ya no la hay.
Ni la habrá. La evidencia mayor es ésa. Y el mayor alfiler de hielo es, de pronto, un cuchillo.
Y, también de pronto, hoy ha sido casi invierno en esta ciudad de primavera eterna.

Viernes que ya es sábado. Manta azul en el sofá azul.
Mañana debería recoger, un poco más en serio, algunas cosas. Regar las plantas: pobres geráneos en mi terraza orientada al sur, que por ello inunda el sol en esta época del año, sol de invierno demasiado cercano a la Tierra, sol que quema. Tirar un puñado de periódicos usados, de ésos que ya sólo compro un par de veces por semana y que, a veces, ni siquiera leo del todo. Reciclar en 'base para maceta' esos ceniceros que, más que probablemente, ya no vuelva a necesitar para el fin del que recibieron nombre. Planchar esas camisetas, esa falda, guardar de una vez ese vestido de verano cuyos lunares blanco sobre turquesa me miran desde el respaldo de la silla y desde el mes de septiembre. Devolver al armario la almohada cuadrada auxiliar, inútil y casi huérfana desde hace casi dos meses y medio. Intentar ordenar cosas, ya que no soy capaz de ordenar mi vida.

Media hora ya de sábado en esta noche que siento como viernes, porque el sábado debe ser día y debe ser luz. Y es de noche y hay casi niebla.
Cuatro cafés, siete horas y media de trabajo, un libro que releo diez años después, mis uñas cortas sin pintar. Río madrileño de agua embalsada de cruzo día tras día en el tren de Cercanías, ida y vuelta. Imagen que veo desde la ventanilla arañada. Gaviotas que no me ven a mí.
Siete horas y media de viernes. Trasbordo de la línea nueve a la seis, siete menos cuarto de la tarde. Trasbordo, línea seis a la nueve, que hice de día durante tantos meses; algunas noches, de la nueve a la seis, en las estaciones de esta tarde. Línea nueve en el andén contrario. Probablemente pasen siglos antes de que vuelva a hacer este trasbordo.
No: sé que este mismo no volveré a hacerlo más. Las cosas pasan sólo una vez, la rutina es repetir algo que cada vez es único, pero de lo que el tedio nos hace no distinguir diferencias.
Evidencias.

Manta azul, sofá azul. Más de las doce y media de la noche de este viernes que ya es sábado.
Infusión de hierbas que me espera y, dicen, facilita el sueño. El café también es una infusión: dicen que quita el sueño..., no sé.
Sé que 'el sueño' no es ese tipo de 'sueños', ésos que yo quisiera tener esta noche. Pero..., qué más da. Sucedáneos. Sustitutivos.
Dormir. Trasbordo de la vigilia al sueño, de la rutina a la nada. 
Infusión en la que no creo, pero que quiero usar como un billete de ida hacia el sueño.  Dormirme antes de reaccionar y terminar, tan inútil como inevitablemente, llorando.

servido por bruxana 1 comentario compártelo

26 Enero 2012

Desgaste visual.

Post pretendidamente rápido:
Me duelen los ojos, creo que mucho. Aunque como mi apreciación del dolor viene a ser como la del frío... igual me duelen incluso más de lo que siento, no sé. El caso es que estar cerca de ocho horas mirando la pantalla del pc... me está destrozando la vista. ¿Que porqué y para qué la miro? Pues a ratos no lo tengo del todo claro..., aunque sí, sé porqué tengo que mirarla. Para 'cerrar Base de Datos'. Registros de clientes que una y otra y otra y otra... y más veces siguen apareciendo en pantalla. Siempre los mismos. Oficialmente... sólo se les llamaba una vez. Claro, hasta que se les llamó a todos, y se volvió a empezar: segundo intento. Segundo que se convirtió en 'se les llama cinco veces y si no hay resolución, el registro de datos desaparece de la base'. Ya. Hasta que se les llamó a todos esas cinco veces... y ahí siguen. ¿Por qué? Porque no hay trabajo. Y porque estamos sacando petróleo de donde sólo había agua: esto es, estamos obteniendo resultados de donde no hay nada que sacar... Alucinante. Y yo soy tan tonta... que ahí sigo: gestionando una base de datos más que quemada... que no me va a dar nada más. Porque a estas alturas ya es imposible obtener los resultados necesarios para que, ya que no me pagan comisiones, me den algo en 'tarjeta regalo del cortinglés'. Absurdo.
Todo es absurdo.

Trabajo en un sótano. Literalmente. Era un garaje subterráneo en el centro de Madrid (bueno, está en un 'borde' del centro caro de Madrid, para precisar un poco la ubicación). Era un garaje y lo convirtieron en call-center... pero sigue con su aspecto extraño... de garaje. Columnas, conducciones de aire casi vistas, rejillas por donde sale, a ratos, aire gélido ó aire sofocante, primordialmente este último. El aire siempre es el mismo, no se depura. Por lo que, de momento, los pequeños brotes de virus...los compartimos. Y esperemos que no venga alguien con alguna enfermedad vírica seria... porque podemos caer enfermos todos. Absolutamente todos.

No tenemos luz natural. La única entrada de esa luz es una especie de patio acristalado... que no es sino la salida de emergencia a la calle en caso de incendio. Pero no estamos, estoy, cerca de ese patio. Toda la iluminación es a base de fluorescentes. Y yo soy fotofóbica. Y eso y la resolución en tonos azules de la pantalla del pc... lo dicho: me está destrozando la vista. Desde hace unos días he comprobado que si me pongo algo a menos de diez centímetros de los ojos, lo veo borroso, cosa que hace un mes no me pasaba. Esto es un desastre. Sin más.

Oficialmente, tengo derecho a un 'descanso visual' por cada hora de trabajo. Pero..., como es de cinco minutos y entre desconectarme, cruzar la Plataforma, subir a la calle, salir y hacer el recorrido inverso se va, eso, cinco minutos... la verdad es que no salgo en todo el día. Y 'desconectar' de la pantalla esos cinco minutos, sin salir, tampoco hace mucho por mi salud visual: sigo rodeada de fluorescentes... Así que termino con un dolor de cabeza insufrible, que se rebela a media tarde, y que soporto estoicamente sin tomar nada (mi manía a los medicamentos... y su riesgo de adicción. Neuras mías). Además, el encierro me está dejando aspecto no de vampiresa...sino de vampira. Ó de zombi, ya no sé: cualquier día me voy a tropezar y, al mirar con qué, me daré cuenta de que es con mis propias ojeras. Que, vale, las tengo de serie y hasta me daban un toque sexy a la mirada..., pero eso era una cosa y el cerco oscuro que tengo ahora es otra. Cerco oscuro y piel amarillenta... y no sólo bajo la luz horrorosa de los fluorescentes. Ese arma lumínica tremenda que hace años y durante varios conseguí erradicar de mis lugares de trabajo: tenía en los locales donde trabajaba lámparas de techo, regletas con focos de luz lo más natural posible, luz cálida... Luz cálida y la mayor parte del día, apagada: mejor la luz del sol...
Lejanos tiempos donde intentaba potenciar la calidad de vida, basarla en cosas así de simples.

En fin. Dije que éste era, pretendidamente, un post rápido. Todo lo rápido que puedo escribir (eso sí: cada vez lo hago a mayor velocidad... y, debido a lo relatado, la mayor parte del tiempo estoy escribiendo con los ojos cerrados... porque la pantalla me parece estar formada por cuchillas que buscan clavárseme en las córneas...). Así que mejor dejo lo de relatar cómo va mi trabajo...: se puede deducir, me temo...
Y, por lo demás y de lo demás... pues eso: mejor no pienso. Mejor me recreo en el recuerdo, cada vez más difuso, del sueño de hace dos noches: un sueño de luz anaranjada y cálida rozándome la piel, un sueño de caricias, ese sueño que quisiera creer recuerdo de una realidad... pero que sé que sólo fue sueño dormida...

servido por bruxana 2 comentarios compártelo

22 Enero 2012

Olvidar que le quiero.

A veces, me sorprendo haciendo planes. Pero es eso: sorpresa. Me veo a mí misma y me acerco despacio, como se pilla a la niña que roba caramelos antes de comer, de la lata escondida en el último estante de la cocina. Me veo haciendo planes, esos planes que no... que sé que no pueden ser. Y los borro de mi mente.
No: no los borro. Se quedan ahí, en ese apartado que todos tenemos para los sueños, para los proyectos imposibles. Esos que, dicen, también ayudan a evadirse unos instantes de la realidad. Esos tipo 'lo que haría si me tocase el premio Gordo de la Lotería'. Esos. Aunque estos planes que elimino porque no tengo derecho a hacer, son de otro tipo. Son de ese tipo de planes accesibles... pero que yo ya sé que no. Que no tengo acceso a algunas cosas, por simples que parezcan. Supongo que porque no son tan simples. Ó porque, como digo tantas veces, porque hay cosas que no merezco, sin más.

Sé cual era, en realidad, mi miedo de estos días extraños. Sé qué era esa pesadilla que me hacía despertar de golpe y que me hacía ahogar en lágrimas. En realidad, creo que lo supe desde el primer instante, porque no es sino 'ese' miedo.
Y si un día fue el miedo a no conseguir, ó a perder, ó... ó qué sé yo, hoy en día no es sino una evidencia. Ya no puedo perder, porque ya no lo tengo. Simplemente. Aunque, a veces e inconscientemente, me diga otra cosa. Y es entonces cuando no controlo la fantasía, y hago planes. Planes muy básicos, en realidad: ni siquiera fuí nunca capaz de imaginar grandes proyectos. Supongo que porque me conformaba con poco, porque me habría conformado con cualquier cosa, con cualquier detalle pequeño... Porque la vida me ha ido enseñando eso que digo a veces: no tengo derecho a algunas cosas. Y, cuando he creido lo contrario, y que igual quienes me recriminan por no quererme y pensar así, y entonces me he confiado, y..., al final, todo ha vuelto a su cauce normal. Arrastrándome en ese retorno. Porque no se puede remar mucho tiempo contra corriente, ni creer que las playas se pueden fabricar cubriendo de arena donde antes se extendió asfalto: el viento se llevará la arena reseca y el alquitrán quemará los pies.
Evidencias.

Al final, siempre es así. Sé que iré cediendo, poco a poco, y voy cediendo. Ceder uno poco para no perderlo todo, renunciar a alguna apetencia, para conservar... qué sé yo, el derecho a tener siquiera unos instantes. Tenerle unos instantes. Pero también sé, siempre lo he sabido, que llega un momento en que ya no queda nada. Se ha cedido tanto, tanto... que ya no queda nada más. Sólo el deseo íntimo y propio, la necesidad de lo que ya no se tiene ni se tendrá nunca.
Ya no. Y lo sé, lo sé desde hace tiempo, por mucho que me haya empeñado en hacer planes, en creer en treguas, en aplazar, en... En esperar. Simplemente eso: esperar.

Lo que sé que nunca podré dejar de hacer. Esperar. Aunque ya no sé qué estoy esperando, la verdad.
Pero me sorprendo haciendo planes, pensado en días más largos, en noches cortas, en que mis dedos vuelvan a reconocer lo que ya conocen, en descubrir cosas nuevas ó descubrir que recuerdo el camino con los ojos cerrados. Planes de cosas que no han llegado a poder ser, planes de cosas deseadas y aplazadas en un tiempo en que llegué a creer eso, que tenía por delante todo el tiempo del mundo. Que para qué prisas, que porqué no recrearse en ese instante en cada uno de esos centímetros concretos de su piel, si ya tendría tiempo para más, otro día...

Me sorprendo haciendo esos planes, planes que sé absurdo hacer, planes de lo imposible.
Porque, sí: para eso también tengo el resto de mi vida. Todo el tiempo del mundo. Pero no sé si me apetece tenerlo. Ni sé si me será bastante, si me bastará todo ese tiempo, para conseguir asimilar que, otra vez, vuelvo a perder lo que llegué a soñar al alcance de mis dedos. Perder, otra vez y como el castigo bíblico, mitológico, que se repite una y otra y otra vez, eso a lo que no tengo derecho por mucho que lo desee, por mucho que me empeñe, por mucho que me importe.
Tengo todo el tiempo del mundo, también y ahora, para intentar siquiera olvidar que le quiero.
Y nunca sabrá cuanto.
Aunque también sé que esas cosas, como yo misma, no le interesan. Ni le importan.

servido por bruxana 1 comentario compártelo

19 Enero 2012

Soñar con dormir sin sueños...

Sueños raros. Ni siquiera sé de qué van. Los siento 'pesadilla' porque me despiertan asustada... No: porque me mantienen despierta y asustada en mitad de la noche. Me despierto de pronto llorando y muerta de miedo. No recuerdo haber tenido pesadillas de niña: nunca creí en monstruos que se escondieran bajo la cama ó dentro del armario. Nunca necesité de una luz en el pasillo, ni de cuentos antes de dormir, ni de besos de buenasnoches. No sé: igual sí lo necesité algún día, pero, como tantas cosas, el no tenerlo y saber que no lo tendría me habituó a vivir sin esa necesidad, sin esa tabla de salvación cuando se vé cerca el riesgo de naufragio.
Probablemente, a base de no tener ese tipo de cosas pueriles me hice fuerte. Y probablemente también maduré demasiado pronto. E igual por eso ahora no sé cómo reaccionar cuando, de pronto, me asaltan estos miedos. Cuando sé que no hay, tampoco, monstruos en el armario empotrado ni bajo la cama de bronce...
Da igual.

Sueños raros que me tiene asustada durante horas. Que, aunque no se note ese miedo... yo sé que está ahí.

Sueños raros de lo que no recuerdo el argumento, que no me dejan otra cosa que una sensación de desasosiego, imágenes inconcretas, reflejos en espejos rotos de azogue gastado. Imágenes que me abandonan al despertar de golpe y llorando. Desasosiego que me tiene despierta horas, llorando hasta no quedarme lágrimas y hasta no poder respirar y hasta conseguir de nuevo que el aire me entre en los pulmones.
Sueños raros de enero, que me traen sensaciones de cosas  que igual ni siquiera he sentido en esta vida. Añoranza de lo que no tengo ni, quizá, tendré nunca.
Y miedo,  miedo irracional e irrazonable a perder otras cosas, las pocas que  tengo. Ó, peor aún: miedo a admitir que algunas cosas ya no puedo perderlas porque no las tengo. Ni las tendré nunca, aunque en algún momento llegase a creer que sí, que estaban al alcance de mis dedos...
Miedo que, quizá, bastaría con un abrazo nocturno para dejar de sentir...

Tengo sueño, me duelen los ojos llenos de azules artificiales, horas ante una pantalla de ordenador repleta de datos monótonos, horas encerrada en el garaje convertido en puesto de trabajo, horas carentes de luz natural, de contraste de sol en estos días que, sé, cada vez son un poquito más largos...
Tengo sueño, sí. Tengo que cerrar los ojos, dormir.
Pero también tengo miedo al sueño que me traerá esos sueños. A que al cerrar los ojos aparezcan, y desaparezcan al abrirlos de golpe... aunque luego no me abandone su viscosa presencia en todo el día. Miedo a esos sueños que no recuerdo...
Soñar con dormir sin sueños, soñar con soñar lo que pueda recordar al despertar ó que se desvanezca sin más, sin dejar rastro...

servido por bruxana 2 comentarios compártelo

14 Enero 2012

Dormir, sin más.

Hoy necesito dormir. Dormir, a poder ser, sin sueños. Taparme con la sábana de satén y la manta blanca, en este dormitorio donde nunca hace frío, abrazarme a la almohada casi incorpórea, cerrar los ojos fuerte. Dormir. Dormir durante horas, uno de esos sueños pesados donde no hay sueños. Ó donde, como en los sueños de fiebre de los niños, los sueños se desvanecen al despertar sin dejar imágenes.

Dormir, aunque ni descanse con ello. Dormir para no pensar, para no querer hacer otras cosas. Simplemente eso: dormir.

Dormir para que no duelan los pedacitos astillados de eso que creí era un corazón, porque lo llamaba así. Dormir para anestesiarlo, para que cicatrice solo, en sueños.

Dormir. Con el recuerdo, si pudiese elegir uno, del precioso crepúsculo de sol invernal, sol de viernes, crepúsculo en el cielo de Madrid...que la soledad y esta tarde me han regalado por sorpresa.
Dormir. Y que se termine de una vez esta semana desastrosa, deprimente, que quisiera poder olvidar ya que sé que es imposible reparar, salvar algo de ella, en estos dos últimos días que quedan.
Que aun quedan de ella.

servido por bruxana sin comentarios compártelo

12 Enero 2012

Crónicas de la monotonía.

Falta de tiempo.
No hago gran cosa a lo largo del día... pero no me queda tiempo para nada. Digamos que como lo que hago por obligación tampoco tiene demasiada enjundia (bueno, ni poca ni mucha, para qué vamos a decir otra cosa), pues me queda esa sensación perenne de 'falta de tiempo'... y de absoluta inutilidad.

Me falta tiempo para todo lo que me apetecería hacer. Aunque... esto sé que ya lo he escrito otras veces. Dejà vú. Entro en internet y doy un rapidísimo repaso al correo, a las redes sociales, al blog. Ni siquiera entro todos los días: aunque podría... la actividad tan poco provechosa de esas ocho horas en el sótano, con la diadema-casco, las dos horas y pico de trayecto, la mínima intendencia doméstica diaria 'hacer cama-fregar tazas, plato, cubiertos-limpiar baño', la ducha, el intentar no olvidarme de la hidratante... la verdad es que me hace llegar a estar horas agotada. Y si acompaña el carácter del pc, vago también él muchos días, tan repleto de cosas en su interior como el cuarto donde está instalado..., que a veces se niega a arrancar, ó el ratón-psicópata decide bloquearse, ó hacer desaparecer el puntero, ó empeñarse en mandar éste a la esquina superior derecha y cerrar la sesión sin que yo pueda evitarlo... pues eso mismo: que no todos los días, siquiera, entro por aquí.

Trabajo monótono en una Campaña de ventas que no sé, francamente, cómo consigue sobrevivir. Y que no sé, ni sabemos, si terminará en dos días, en dos semanas, en...
Treinta y ocho horas y media semanales en el sótano, diciendo que soy 'Alicia' por contrato... En fin. A ver si un día el Conejo Blanco decide venirse a la madriguera-sótano y, al menos, nos entretenemos un ratito... Porque, a veces, sí he creido ver la sonrisa flotante de un gato riéndose de mí.

Radical falta de tiempo. Enero raro, casi primaveral de nuevo en este Madrid donde las terrazas de los bares ya se mantienen todo el año. Enero raro de un año que, casi dos semanas después de empezar, no termina de arrancar en condiciones en mi vida.

Falta de tiempo. Ganas que agoto a base de no poder llenar los días de cosas que me gustarían. Ganas de agoto de puro aburrimiento, el hastío que me suele producir  no ver avanzar las cosas en condiciones.

Al menos, creo que en algo he avanzado. Si es un avance, claro, no quedarme dormida cada noche del puro cansancio de llorar. Borrachera de lágrimas. Lágrimas inevitables.
No, no duele menos: el dolor sigue ahí. Y siguen el deseo, ése que quema, y esa chispa de rebelión que tengo que sofocar, y el no entender aunque se entienda, y... Pero... Igual también es que ni tiempo ni capacidad me quedan, tras tantas horas de tareas inútiles, para poder llorar con ganas.
Ó igual es que, simplemente, algunas cosas cotidianas terminamos por no reparar en que seguimos haciéndolas. Tal vez simplemente sea eso, y de puro hastío ya ni recuerde si sigo quedándome dormida tras no poder evitar llorar.

servido por bruxana 3 comentarios compártelo

7 Enero 2012

Respirando.

"Cierro los ojos. Respiro despacio, cada vez más despacio. Un, dos; un, dos;... un, dos..., inspiro, expiro...
Te busco en mi recuerdo. Un, dos... Hasta que voy sintiendo, sintiéndote. Sintiendo que tu piel está en mis dedos, en la palma de mis manos. Y voy sintiendo el vello y los músculos de tu pecho. Tus hombros, tus brazos. Un, dos, respiro...
Y siento..., recuerdo pero es como si sintiera de nuevo..., tus dedos en mi cuello, tus labios, tus dientes en mi pecho...

... Inspiro... expiro...

Mantengo los ojos cerrados. Un, dos, mientras vuelvo a sentir tus manos buscándome. Encontrándome ahí donde a veces sólo yo sé que puedo estar, que realmente estoy y soy yo.  Respiro despacio. Un dos, un dos...
Inspiro. Expiro. Siento. Ahogo un gemido.
Mantengo los ojos cerrados mientras recuerdo, recordándome con los ojos también cerrados en mi recuerdo. Recordando el tacto de tu pelo y de tu piel.

Siento. Y no quiero abrir los ojos. Porque sé que si los abro, volveré a la realidad. Mi realidad.
Esta realidad en que lo único real, de veras cierto, será que tú no estás".

servido por bruxana 6 comentarios compártelo

5 Enero 2012

Noche de Reyes.

Queridos Reyes Magos:
Quisiera empezar diciendo eso de 'este año me he portado muy bien, y, como he sido muy buena...". Pero es que tampoco estoy segura de que haya sido así. Me he esforzado por serlo, claro. He actuado conforme a mi conciencia, procurando no perjudicar a nadie, es más, procurando ayudar cuanto me ha sido posible. Pero..., la verdad es que ya no tengo nada de nada claro. Ya no sé cómo tengo que actuar para que las cosas salgan bien, así que...
En fin:
Queridos Reyes Magos:
Creo que el pasado año no os escribí carta. Igual por eso este año recién terminado ha sido tan extraño. Año más de pérdidas que de logros. Año que terminé con una desastrosa situación económica, que no parece ir a mejorar los últimos meses. Año en que, por supuesto, alguna alegría claro que tuve..., aunque ya no sé si realmente me compensan algunas cosas. Miento. Claro que me compensan. E imagino que lo sabeis, que para eso sois Magos imaginarios y todo eso. Y también supongo que es por eso por lo que me 'concedísteis' eso que sólo puedo catalogar como regalo. Como concesión de un deseo que nunca se me hubiese ocurrido formular en una carta a los Reyes...
Este año sí os escribo carta. Procurando no ser demasiado pesada. Procurándolo, sólo.

Este año os pido que mejoreis mi situación profesional. Que no deje de trabajar en todo el año. Trabajo con remuneración, me refiero, que cuando estoy desempleada también hago cosas (procuro que muchas), pero es que este año no puedo permitirme ni un sólo día de desempleo. Os pido que me proporcioneis el modo de conseguir un buen trabajo, con un buen sueldo. Algo más del de 'supervivencia' que tengo ahora, vaya. Aunque, si no puede ser... al menos, que me conserveis éste de 'supervivencia'. No sé cómo lo haré... pero intentaré que me dé para eso, sobrevivir al menos.
En realidad, os pediría que me devolvierais, poco a poco, a mi situación 'normal'. A la que lo fue durante años, a base de trabajar mucho. Una situación desahogada, donde no tener que ir mirando al céntimo algunos precios... porque hasta ahí estamos llegando. Acepto que lo de estos últimos años haya sido una especie de castigo, de escarmiento, por no haber sabido guardar para los malos tiempos, por no haber sabido ser hormiguita... Lo he entendido. Ya sé cómo debo actuar en el futuro. Ahora, de verdad, os pido que dejeis de apretar... que ya no queda nada.

Por si lo de la mejora económica no puede ser (ó por si lo es, que lo uno no está reñido con esto otro) también os pido que me siga siendo 'renovado' el contrato de alquiler de la vivienda donde resido. Me conformo con esto, de veras. Que cada vez está más deteriorada... pero es que no me puedo permitir otra cosa. Y no está mi estado anímico para mudanzas. Así que ya sabeis, llegado agosto, auto-renovación al mismo precio... Que sino, no sé qué va a ser de mí.

¿Más cosas? No quiero ser materialista, la verdad. Siempre me he bastado para conseguir las cosas que me apetecía tener (dentro de un orden. Suele ser útil no ponerse metas inalcanzables ni querer cosas que sabemos no podremos comprar nunca). Por eso prefiero pediros estabilidad económica, un sueldo decente, que, ya que casi siempre mi trabajo ha ido ligado a consecución de beneficios comerciales para las empresas donde he trabajado... que esos beneficios vuelvan a revertir, algo, en mí. Y de los posibles caprichos ya me encargaré yo. Como digo: he aprendido la lección, ahora soy mucho menos caprichosa y mucho más austera.

Me gustaría volver a gustarme cuando me mire al espejo. Últimamente evito los espejos, no me gusta lo que veo. Ya sabeis lo que quiero decir. Y porqué os lo digo. Yo pongo de mi parte, vale, pero como vosotros sois Magos, pues...

La otra 'cosa' que sabeis que quiero y que os pediría..., bueno, ya sabeis 'lo' que es. Sí: no soy capaz de tirar la toalla completamente. Aunque sea consciente de que no es para mí. Pero..., siquiera algún ratito...

Y poco más. Lo que sabeis desde siempre: salud para los míos (no siempre 'los míos' se refiere sólo a mi familia directa, ya sabeis de qué y quienes hablo en estos casos), que mejore en general la situación económica, paz para el mundo..., esas cosas.
Como veis, no os pido realmente nada 'material'. Tampoco os pido un novio, amante ó similar (que igual podría hacerme falta), pero es que de unos días a esta parte tengo tan y tan claras algunas cosas. Imagino que constatar que no la quieren a una no genera, precisamente, el mejor estado anímico posible para según que peticiones... ni siquiera en broma...

Mil gracias anticipadas por lo que me querais conceder. Y gracias también por lo que me habeis concedido este año pasado, y el otro... En parte, fue lo que pedí (lo sé). Y en alguna otra parte..., en fin, a veces hay milagros que, de puro inesperados, casi, pasan por nuestro lado sin que nos demos cuenta...
Por suerte, yo sí me la dí.

Os dejo lo habitual: que si polvorores y vino, que si agua y paja fresca para los camellos, esos temas. Todo virtual, claro, que no sé de dónde iba a sacar la paja fresca en esta época del año. Claro que tampoco se me ocurre por dónde íbais a meter a los camellos...

Siempre... no sé si 'vuestra', pero al menos queriendo seguir creyendo en la ilusión y la magia:

bruxanaA.S.T.)

servido por bruxana 2 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de bruxana

Diario de una vampiresa en paro

ver perfil »
contacto »
He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...

Para contactar conmigo directamente: bruxana99@yahoo.es

Calabacit@'s on line

Calabacit@'s que (últimamente) pasaron por aquí : Web Site Counters

NOTA:
En caso imprescindible, los comentarios serán editados . Esto es, se suprimiran los que contengan términos ofensivos (ejem.: racistas, xenófobos, incitadores a cualquier tipo de violencia sexista ó de contenido político) para cualquier otro comentarista ó participante en el blog, pretendan crear polémica sin aportar nada ó redireccionen a páginas que no guarden relación alguna con la temática del comentario, el artículo ó todo el blog. Y, por descontado, la propietaria se reserva el derecho a iniciar acciones legales (denuncia ante los cuerpos de Seguridad del Estado y/ó ante el Juzgado de Guardia correspondiente ) contra el posible autor de comentarios cuyo contenido incluya insultos, descalificaciones ó apología de cualquier tipo de delito.

INTERNET no significa, en ningún idioma, IMPUNIDAD.

Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


Visitor Map
Create your own visitor map!

Estos días, lo que 'suena' en mi cabeza, entre otras cosas, es esto
MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com
(...)
(...)

Dejadme algún comentario...
adopt your own virtual pet!

... que Karla se aburre en mi ausencia

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?