La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

21 Mayo 2013

Reconocimiento. Y convalecencia.

Bueno, pues ya está.
El pasado jueves, día 16, me dieron la carta de despido. Una comunicación por escrito de lo más breve en que se me dice que ese día finalizaba mi relación contractual con la Empresa. Punto.

No voy a repasar ahora aquí todo lo que conlleva eso. Lo que conlleva de perjuicio económico que se me despida antes de cumplir el primer año (que sería el 04 de junio) aplicando por tanto lo pactado en la última reforma laboral: no hay indemnización por no preavisar con 15 días, por ejemplo. No hay 'despidos improcedentes'. No hay que justificar causas. Despido y punto.

Y punto.

Desde hace dos, tres días, tengo la sensación física de estar convaleciente. Supongo que lo estoy. Y me parece una buena señal. He estado enferma (no es algo literariamente figurado: sé que lo he estado) y si ahora me siento convaleciente... es que de algún modo estoy recuperándome.
Recuperar otras cosas: la confianza, el peso, la vista, la autoestima..., el tiempo... va a ser bastante más complicado. Pero lo sé y lo reconozco. E imagino que también esa aceptación puede ser una buena señal.

No voy a alargarme más en este post.
Cuando lo termine tengo que irme, por última y definitiva vez, al odioso polígono donde están las flipantes instalaciones enmoquetadas de T.R.A.  A recoger el Certificado de Empresa que me permitirá tramitar el cobro del subsidio de desempleo. A recoger el finiquito que me indicará todo lo que la Empresa me ha descontado de un sueldo que merezco cobrar.
A no volver más por allí. Nunca más.
Ya sé, la vida me lo ha enseñado, que no se puede asegurar que algo va a ser un 'nunca'. Pero aquí lo tengo decidido: no voy a volver nunca más por allí. Por simples cuestiones de salud. Aunque sólo sea por eso.

Vuelvo al paro en el peor momento. A finales de mayo. Cuando más desempleados han reconocido los organismos oficiales que llevan este asunto.
Me han despedido. Y, curiosamente, prevalece la sensación de alivio.
Cómo habré estado estos meses, realmente, para sentirme aliviada. Cómo habré llegado a estar, aunque el cansancio no me haya dejado reconocerlo en ese día a día.

Imagino que en breve volveré a escribir.... 

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5 Mayo 2013

Inmediatas perspectivas.

Apenas veinte horas para volver al trabajo.
No puedo evitar la sensación de angustia. Injustificada, realmente, pero que me resulta inevitable sentir. Y no me gusta. Y nunca me había pasado...
La certeza, porque es algo que sé sin el menor margen de duda, de que voy a pasar nueve horas y media sin hacer nada de provecho. Puedo describir, desde ya, cada momento del día de mañana. Llegar a poco más de las nueve (casi siempre llego algo tarde y me da igual, realmente) tras mosquearme y asquearme por el funcionamiento de los transportes públicos. Encender el ordenador, introducir las claves de acceso al programa con el que trabajamos, esperara a que 'cargue' todo el sistema. Entrar en el correo: emails-basura de la propia Empresa, emails donde se glorifica a sí misma, emails donde tampoco escatiman incongruencias y faltas sintágticas, ortográficas. Correo con enlaces a noticias 'jurídicas' de las últimas horas (la mayor parte ya las he leído en prensa). Entrada en los excel que empleamos como bbdd.

Y ya está. Repasar una y otra y otra vez más los registros, registros a lo que ya he llamado, donde siempre responde un contestador ó salta un fax. Intentar hablar con alguien en uno de ésos donde no suele responder nadie, ó donde cada vez la secretaria de turno te da una hora de localización de la persona por quien se pregunta... y que luego siempre estará otro día o a otra hora. Seguir dando vueltas una y otra y otra vez más a lo mismo, lo mismo, lo mismo... Mirar el reloj a ver si dan las once, que es la pausa para tomar café...
Podría seguir, pero básicamente es así casi todo el día. A veces, una reunión de equipo o de plantilla, que tampoco sirve para nada pero que, al menos, rompe la rutina unos minutos y los 'resta' del trabajo. Nada más.
A  la una paramos otros diez minutos. A las dos y media paramos para comer, hasta las tres y media. Ni me muevo de mi puesto: en el barrio no hay nada. Naves industriales abandonadas, algún pseudo-edificio de oficinas gemelo al nuestro e igual de semivacío, el matadero de pollos. Al otro lado de la calle están los yonkis y sus suministradores, y vecinas muy mayores que salen a comprar con las zapatillas de estar en casa a tiendas cuyos rótulos están pintados a brocha sobre los que antes fueron de los negocios originarios y cuyos escaparates lucen cartelitos en los más diversos idiomas, y algunos críos con cresta en el pelo y piercins por media cara y crías con pendientes de aro de plástico y escotes imposible de quienes cuesta creer que no estén en edad escolar... o que la tengan para conducir el coche tuneado donde se apoyan para pasar el día con la música a todo trapo.
A las tres y media volvemos a estar toda la plantilla en nuestros puestos de trabajo, aunque realmente hasta que no volvemos de la siguiente pausa, que es a las cuatro y media, no nos ponemos a trabajar 'en serio'. A las cinco menos cuarto, oficialmente, volvemos... y hacemos tiempo hasta las seis y media.
Sin lograr hacer nada de provecho en todo el día. Acumulando incongruencias: campañas que se paralizan por que algo se ha negociado mal, campañas que se retiran incluso antes de arrancar sin que se den explicaciones, chismorreos varios de patio de colegio, coordinadores que viven entre la perpetua reunión sin sentido y la selección-formación de nuevos televendedores que vayan cubriendo las bajas semanales...

Y todo esto en la nave enmoquetada, sin ventanas abatibles, con unas condiciones de sequedad en el aire que hace que se nos parta el pelo y nos duelan los ojos  a pesar del colirio. Con estores que nos ha costado tres meses conseguir que nos envíen !!!desde Londres!!! para que el sol al atravesar los ventanales de  falso climalit no nos deje ciegos o nos achicharre. Con media plantilla que, cada vez que sale al aseo, depende de que alguien se moleste en abrirle la puerta o le preste su tarjeta para acceder a la apertura automática... porque tras tres meses en algún caso, siguen sin tener su propia tarjeta para poder entrar.
Algunos días, el único ejercicio que hago es precisamente ése: ir varias veces a abrir la puerta.
En algún momento, alguien decidió que se podía 'sujetar' la puerta para que no se cerrara con un libro. Me da mucha pena ver cómo está ese libro.
Creo que es simbólico ver cómo pueden terminar los libros en esta Empresa, famosa editorial jurídica, puntera en su sector a nivel nacional...

No sé. Me da vértigo. Y tampoco sé hasta cuando ese vértigo va a ser inferior al miedo y el vértigo al desempleo.
Llegué a pensar, e incluso a suponerme un alivio la idea, que me despedirían a finales del mes de abril. Quizá lo hagan mañana. Pero... también la frase de una compañera el viernes fue lo bastante definitoria de la situación, de mi situación: "va a entrar bastante gente nueva, no te van a despedir: les resultas muy útil y muy barata".
Sabe de lo que habla. Lleva poco más de dos meses en la Empresa... y casi todo lo que ha sido 'formación práctica', la que hace falta en cada momento, en el día a día, se la he dado yo...
Y no es ése mi trabajo.
Sí: les soy muy práctica y muy barata. Y soy muy imbécil.
Y estoy muy cansada.

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4 Mayo 2013

Desenfocada.

Me siento así: desenfocada.
No es algo fácil de explicar... Mejor dicho: no es algo que me resulte fácil explicar en estos momentos. Y no me estoy refiriendo a 'en este momento, una del mediodía del sábado cuatro de mayo'. Me refiero a mi vida actual.
Por eso digo que me siento 'desenfocada'. Descentrada.
Me sobrepasa el cansancio. Tanto, que progresivamente cada día tengo menos ganas de hacer nada.

Esta semana ha tenido dos días festivos en Madrid. Dos días que no he sido capaz de aprovechar debidamente. El miércoles estuve limpiando-ordenando (algo). El jueves..., el jueves prácticamente perdí el día sin ser capaz de hacer nada. Volvió ese insoportable dolor de estómago que hacía tiempo que no tenía. Ó que cuando tenía era de noche..., terminaba por quedarme dormida y, aunque apenas descansase, al día siguiente no era sino un recuerdo. Es curioso el mundo de los dolores físicos: hasta los más insoportables no son sino un recuerdo teórico cuando no están.
Sé desde hace tiempo que el origen de éste, en concreto, es más psicosomático que físico (aunque el dolor sea tan real y tan absolutamente insufrible. No hay nada que duela tanto... o yo no lo conozco). Sé que tiene que ver con las cosas a las que se dan vueltas en la cabeza y que no se resuelven. Que hasta cuando no se piensa en ellas siguien ahí, y siguen girando...
Hay demasiadas cosas sin resolver. Y yo cada vez tengo menos ganas de tomar decisiones. De hacer limpieza, en realidad. Limpieza real en mi realidad.

Existía la posibilidad de que el martes fuese mi último día en la Empresa. Al final, no me dijeron nada... lo que tampoco indica que vaya a continuar allí, por cierto. El viernes, ayer, con eso de que era un día 'de puente', pues faltaba media plantilla... y por descontado los responsables a la hora de tomar ese tipo de decisiones. Pero..., es curioso. Tampoco me preocupa en exceso. Sé que debería hacerlo (preocuparme mucho), cuando hay más de seis millones de desempleados, cuando trabajadores muy cualificados van agotando el subsidio sin encontrar nada, cuando las pocas ofertas tienen miles de solicitantes y sueldos miserables... Pero..., no sé. Imagino que estoy tan incómoda... que quedarme sin empleo no me parece tan grave. Claro que también este sentimiento lo tengo cuando aún estoy trabajando. Y...
Y probablemente también detalles de este tipo son los que me van minando por dentro. Incluso la salud.
El martes a mediamañana mi jefe directo, un chaval muy majo que está tan en 'periodo de prueba' en su puesto como cada 'currito de base' que la Empresa contrata-despide con alegría desde hace semanas, me preguntó si había dormido algo esa noche. Tal cual. No 'si había dormido bien'... sino 'algo'. Cuando le respondí (no sé si un '¿por....?' ó un 'poco', ó qué) se indicó a sí mismo la zona de las ojeras. Cierto: incluso tras darme un toque de rimmel en las pestañas (cosa que había hecho un rato antes) las ojeras eran tan, tan evidentes.... que hasta él, que no suele hacer mención a este tipo de detalles... lo hizo.
Y no: apenas había dormido esa noche. Desvelo. Dar vueltas sin ir a ningún sitio. Percepción de ruidos casi inexistentes. Y esa obsesión tipo: son las cuatro, tengo que dormir, tengo que conseguir dormir un rato antes de las seis y media de la mañana...

Me pasan cosas tontas. Como, de pronto, haber creido leer (en un titular, en un rótulo, en uno de esos comentarios inferiores en las pantallas de la tele...) cosas que no son exactamente así. Cambiar palabras. Supongo que sólo es que leo demasiado rápido... y sobreentiendo. Y eso me hace tener que volver a leer... No sé, son detalles tontos, pero...

Son demasiadas cosas pequeñas. Demasiados detalles.
Demasiadas cosas que me faltan y que me sobran. Y estoy tan y tan cansada de todo...

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21 Abril 2013

Ni tiempo ni ganas...

Debería escribir más, al menos aquí. Pero..., al final, es lo de siempre. Mi excusa ó mis razones de siempre: no tengo tiempo, no tengo ganas cuando tengo algo de tiempo, estoy tremendamente cansada... Me aburro a mí misma cuando planeo/planteo sobre qué escribir...

A veces, últimamente, tengo la sensaciòn de que el mi presente es el resultado de un puzzle mal montado. Una superficie en la que aparentemente todo encaja... pero el paisaje que se ve no tiene ni pies ni cabeza. Simplemente, es como si hubiese ensamblado las piezas para quitarlas de enmedio... y, sí, están todas y encajan, pero no hay resultado alguno. Algo así.

Estoy trabajando, pero ni me gusta lo que hago, ni le veo sentido, ni me lo paso bien..., ni, lo principal, gano un sueldo aceptable. Es más, con el peculiar sistema de retribuciones de mi Empresa, actualmente le debo dinero... Patético. Obviamente, nunca voy a facturar lo suficiente (con las condiciones actuales, las que nos impusieron sí ó sí en febrero) como para liquidar esa deuda. Lo que significa que mi sueldo presente y el que pudiera cobrar los meses que aún aguante aquí no va a llegar ni al sueldo considerado 'de supervivencia'...
El ambiente tampoco me gustó nunca. Me adapto, claro, pero porque me adapto a cualquier cosa... pero realmente nunca me he sentido de veras integrada y agusto. Y, como el desagrado derivado de las condiciones económicas es general... pues el ambiente es raro. Y así es complicado sentirse agusto. Y eso repercute en todo...

Tampoco me siento bien físicamente. Es más, nunca había tenido tan mal aspecto. Tengo la piel tremendamente seca y pálida, se me enreda el pelo, llevo las uñas muy muy cortas porque se me abren en capas y se rompen. El pelo también se me parte. Da igual que use mascarillas, cremas faciales..., da igual. Supongo que es algo interno. Cada día veo peor, y no tengo ni tiempo ni ganas para ir al oculista. Me siento hinchada: hay mañanas en que no soy capaz de ponerme los anillos, no me valen. Me duelen los huesos y las articulaciones. Sé que gran parte de culpa la tiene la falta de ejercicio... pero es que, volviendo al principio, no tengo ni ganas ni tiempo...
No me apetece arreglarme, ni pintarme. La ropa me queda estrecha otra vez. Me parece una tontería ponerme tacones: total, para pasar nueve horas y media encerrada en el puñetero edificio de cristal en el fin del mundo, frente al matadero de pollos y junto a un nido de yonkis y traficantes... Para hacerme tres horas de recorrido en varios medios de locomoción, apiñada... Y para regresar  a casa a las doce horas largas de haber salido, tan cansada que hasta algo tan básico como desmaquillarme me parezca un trabajo... No, no me arreglo, no me maquillo... para qué...

Y, en todo lo demás... No sé. A ratos simplemente pienso que es que ya no hay nada más.

Debería escribir más: supongo que desahoga. Pero estoy tan cansada, siento tan vacíos mis días, me produzco tanto aburrimiento...

Ojalá tuviese fuerzas para poner del revés el tablero de mi puzzle. Empezar a recolocar la piezas. Fuese cual fuera el aspecto del resultado final, me llevara lo que me llevase de tiempo.
Pero... tengo tan pocas ganas...

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11 Abril 2013

Reprimiendo ganas.

No se imagina lo que me cuesta reprimir las ganas de abrazarme a él cuando le tengo cerca. De tocarle y de pedirle que me toque. De cogerle las manos y meterlas entre mi ropa. De besarle en la boca en público.
Pero no hago nada.

No, no se lo imagina. Ni hago nada para que se lo imagine. Por eso pienso en otra cosa. Ó no pienso, simplemente. Porque lo que quisiera es llevármelo y abrazarle y no pensar ni cuestionarme nada más.

Pero no puedo hacerlo. Sé lo que hay y sé que no puedo hacerlo.
Porque siempre he sabido lo que no se puede hacer. Lo que no debo hacer.

Y no lo hago, piense lo que piense, desee lo que desee.
Y ni siquiera me planteo si algunas cosas estarían bien ó mal. Hay cosas que simplemente, no se hacen.
Y ya está.

Parece que la primavera no quiere llegar al clima este año. No va a llegar a tiempo.
No deja de llover en esta ciudad, tan seca siempre, que es Madrid...

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8 Abril 2013

Inactividad bloguera.

Cada día escribo menos por aquí. Es más, creo que este pasado marzo he batido mi propio 'record' personal de inactividad bloguera...

Y, la verdad, no es por no tener nada que contar. Ni por una real falta de tiempo (llego a casa sobre las ocho, ocho y algo de la tarde. Si me lo propusiera, y considerando que raro es el día en que me acuesto antes de las doce y pico de la noche, y que veo poco la tele, y que en ducharme-preparar algo de cena-cenar no voy a dedicar más de una hora... pues eso, que si me organizara en condiciones con el tiempo, claro que podría escribir. Pero...
Pero no lo hago.

Estoy muy cansada. Paso los días muy cansada.
No quiero ser, además, 'cansina'. Cansina por repetir lo dicho tantas veces...

Marzo ha sido un mes raro y difícil. Por muchas razones. Y también eso me ha debido influir a la hora de no escribir apenas. Supongo que he buscado (no sé si de forma consciente) no dejar testimonio escrito de algunas cosas. No escribir 'en caliente'. No tener, por tanto, un sitio al que poder volver si un día olvidaba algunas cosas...
Casi lo contrario  a las razones por las que empecé este diario y por las que lo he ido manteniendo en el tiempo. En esta ocasión no quise escribir, para si olvido... olvidar del todo. No reencontrarme en unas palabras escritas en ese momento que luego hubiese olvidado.

Poco más.
Me sigo proponiendo volver a la rutina de escribir un poco cada día. Pero a estas alturas ya no estoy segura de ser capaz de autocumplir mis promesas.
Y eso que ya y por fin terminó marzo.
Abril. Desde hace una semana estamos en abril. Pero este año la primavera no se decide en llegar.
Y no sé si eso me alegra ó me deprime aún un poco más.

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25 Marzo 2013

Años clónicos.

Hasta ayer no me dí cuenta...y, a decir verdad, tampoco sé exactamente qué tipo de asociación de ideas me hizo percatarme...pero la certeza me produjo vértigo: este año es idéntico a 1991.

 Lo leí/escuché en algún lado a principios de año: éste iba a ser 'gemelo' de 1991 y de 2002. Me hizo gracia porque fueron los dos años 'capicúas'. Somos la única generación que va a vivir dos años capicúas, un cambio de siglo y uno de milenio... lo que no deja de ser un dato, cuanto menos, curioso. Que el año fuese gemelo al 91... era una idea que me producía una sensación rara, para qué negarlo... Incluso si no lo hubiera escuchado/leído en  ningún sitio, al llegar algunas fechas (san Juan, 09 de septiembre, 15 de octubre...) me habría dado perfecta cuenta de que volvían a 'caer' en los mismos días de la semana. Y supongo que en cada uno de esos días habría vuelto eso que no es nostalgia, pero sí un cierto desasosiego.
 Y ayer, cuando me dí cuenta de que más que gemelos, los años eran clónicos... la sensación pasó a ser un vértigo raro...
El año 91 no sólo empezó en martes, como éste, y no fue bisiesto, como éste... sino que la semanasanta fue, exactamente, los mismos días en que cae este año.
Los mismos. 

 Ayer, creo que mientras desayunaba, leí en el periódico o escuché en la radio  una referencia al 'miércoles de ceniza, el pasado día 13 de febrero' y es ahí cuando me saltó un resorte cerebral y lo recordé: también el año 91 fue carnaval esa semana. El trece de febrero, lo recuerdo perfectamente, fue miércoles. Miércoles de ceniza. Esa semana de febrero fue carnaval hasta el jueves, que fue san Valentín.
Como este año. Aunque lo complejo de este pasado febrero, de mi personal febrero de 2013, ha hecho que apenas reparase en cada uno de esos días.

 Las fechas en que se fija cuando caerá la semanasanta y, por consiguiente, cuarenta días antes el Carnaval, las marca la Luna. La semanasanta no es otra cosa que la primera luna llena de la primavera. Algo tan pagano como eso. Es habitual que la noche del jueves al viernes santo esté iluminada por una enorme luna llena (dicen que en realidad es la más grande del año, por la proximidad a la Tierra de este satélite en primavera). Las procesiones antiguas que se celebrasen por la noche, en un tiempo sin luz artificial más allá de las velas, debían estar iluminadas por la Luna... Es curioso que no recuerde textos literarios mencionando ese detalle.
Este año vuelve a repetirse el calendario lunar que rigió el 1991, Evidentemente. A fecha de hoy, lunes santo, la Luna está casi completamente llena. Lástima de las nubes que, racheadas, cubren el cielo...

  Este año 2013, al menos en cuanto al reparto 'días de mes y de semana' vuelve a ser como aquel.  Cosas del calendario solar. Y se repite el calendario lunar. Y...
No sé. Supongo que nada de esto tiene demasiado sentido ni ningùn significado adicional. Neuras personales. Excusas   ue seguramente me estoy poniendo e imponiendo a mí misma para no pensar en otras cosas más importantes y que ahora, en este presente que se fecha como dos mil trece..., veintidós años después de aquel gemelo clónico (qué vértigo: veintidos años ya) son las cosas y la realidad que condiciona mi vida... 
Impredeciblemente, eso sí. Porque en aquellos días de aquel año no habría sido capaz de imaginar que veintidós años más tarde tendría aún menos que lo poco que tenía entonces...

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21 Marzo 2013

Desmotivación.

Intento sacar tiempo de donde no lo hay. Ó ésa es la idea.
Mejor dicho: intento optimizar el tiempo... Me parece patético pasar nueve horas y media diarias sin hacer nada de provecho... y no tener tiempo, luego, para hacer nada. Ó no tener ganas en el poco tiempo que podría arañarle al reloj.
Sigo agotada.
No soy capaz de recordarme tan cansada nunca. El trabajo me resulta una especie de agonía, de tortura acumulada, de... De no sé qué. A estas alturas no sé que es peor, si que me despidan ó que no lo hagan. Soy plenamente consciente de que tengo trabajo cuando hay cinco millones de desempleados. Que ese trabajo es a jornada completa. Que si me despiden y tengo que buscar otra cosa... lo que encuentre no va a mejorar lo que ya tengo en cuanto a condiciones económicas: un sueldo de supervivencia que no me da ni para cubrir los gastos fijos mensuales.
Pero...
Estoy cansada. Estoy muy cansada de acumular mentiras. Y tengo claro que en esta empresa tampoco puedo aspirar a nada más. Es como dar vueltas alrededor de la nada, de ir para no llegar a ningún lado...

Estoy muy cansada. Siempre dormí poco, nunca necesite demasiadas horas de sueño para reestablecer mis ritmos vitales. Pero... No sé. No me parece normal que pase los días deseando que llegue el viernes... porque eso se traduce en no tener que madrugar el sábado. Paso la semana acumulando sueño. Y estoy segura de que no duermo menos horas de las habituales en lo que ha sido mi rutina vital durante muchos años: era muy habitual acostarme a las dos y media para levantarme a las nueve... y ahora me quedo dormida en el sofá antes de las doce y me levanto entorno a las siete...aunque en medio haya ratos de desvelo, como siempre los ha habido...
Pero estoy cansada. Estoy contínuamente cansada. Y totalmente carente de expectativas.
También laborales. Ó  también personales.
Cuando estoy en horas laborales...se me ocurren mil cosas que me apetece hacer. Algunos días quiero volver a tomarme en serio lo de escribir un rato (obligatoriamente) aquí, en el blog. Me digo que no es tan complicado: entrar por las noches y redactar unas líneas... También, a ratos, me apetece volver a pintar (aunque en mi caso nunca he pintado más que flores... y luego regalo los cuadros, así que...). Me acuerdo de cosas que tengo a medio hacer...y me da una rabia intensa no poder hacerlas, teniendo tanto tiempo 'libre' al día...
Las nueve horas y media diarias de encierro se me hacen eternas. Lo llevo muy mal. Cada día peor. Y me siento mal por sentirme mal y ....

Estoy redactando esto como si fuese un email, para dejarlo en el 'borrador' de mi cuenta de correo y luego poder recuperarlo. Son casi las tres y media de la tarde, hora en que estamos en la 'pausa de la comida'. Esa hora libre que al final más que servirme para descansar consigue lo contrario. Consigue que las ocho horas laborales diarias se conviertan en nueve, nueve horas y media de lunes a jueves y seis los viernes que paso encerrada... porque en este polígono no hay donde ir, porque no hay un árbol donde sentarse a la sombra a leer. Porque no hay nada, y el barrio es tan espantoso que paso el día sin salir... para no deprimirme aún más al ver a dónde me han traido...

Quisiera tener las cosas más claras de lo que las tengo. Quisiera tener completamente claro que lo que quiero es que me despidan y, entonces, poder pedirlo. No sé. Pero estoy tan cansada que cualquier decisión que tome me parece un error, me parece que no lo he pensado lo suficiente... Y tanto si me quedo como si me voy...si pienso en cualquiera de las dos opciones, siento que me estoy equivocando...
Y sigo aquí por inercia.
Y sigo acumulando cansancio y sensación de vacío...
Y no me gusta. No me gusta lo que hago, no me gusta lo que soy. Y creo que he perdido la capacidad de reinventarme.

Igual esto es eso que dicen de 'hacerse mayor', no lo sé.
Estoy tan cansada que me siento incapaz de estar segura de nada...

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...

Para contactar conmigo directamente: bruxana99@yahoo.es

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INTERNET no significa, en ningún idioma, IMPUNIDAD.

Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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