La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

Categoría: ...A propósito de "K"

25 Octubre 2009

A propósito de "K"... tres años más tarde.

Desde hace días, me acuerdo de "K". Bueno, no exactamente es así: más bien debería decir que llevo días en que, de pronto, me acuerdo de "K". No es pensar en él de forma consciente, ni echarle de menos, ni nada por el estilo. Como he repetido otras veces: al contrario de lo que se pueda deducir leyendo alguno de mis post, no soy una persona nostálgica. Nunca he creido que el tiempo pasado fuese mejor que el actual. Es más, soy de las que creen que ni el pasado ni el futuro existen: siempre es presente. No podemos volver al pasado, por lo que tampoco es algo "real", ni podemos avanzar a voluntad para visitar el futuro y regresar, así que tampoco el futuro existe. Será presente ó no será.

Pero..., como digo, de pronto me sorprendo recordando a "K". No hay motivos ni razones claros. Nada en mi presente tiene que ver con él. No voy por el sitio donde nos conocimos, ni por su barrio, ni frecuento lugares donde podría hasta encontrármelo, llegado el caso. Mi trabajo no tiene nada que ver ni con su persona, ni con el suyo, ni con la razón por la que le conocí.

¿Entonces?
Pues eso: entonces, nada.
Pero me acuerdo de él. Sin más.
Sin poder proyectar verle en un futuro más ó menos inmediato. Sin tener claro que lo que me vienen sean imágenes del tiempo en que era mi presente.
Sólo es eso: me acuerdo de él.
Y sigue mi vida.
Y ya está.

A estas alturas de la historia, de mi historia, sé que volveré a verle. Que no hay nada que indique lo contrario. Pero no sé cuándo, ni en qué circunstancias. Ni me preocupa. Es más, tampoco me alarma la idea de suponer que igual no vuelva a verle nunca. Como digo: está ahí, en lo que hace tres años era mi presente. Estuvo en una etapa de mi vida. Pudo ser algo más, pero no fue. También porque yo no lo quise, supongo. Dejó como "consecuencia" la creación de este blog, lo que ya es mucho más de lo que otras personas que han pasado por mi vida han dejado, mirándolo bien.

En diciembre hará tres años que dí por concluida aquella historia, que pude ser otra cosa pero que no lo fue. Lo que no significa que quedase en nada: para mí, fue importante. Creo que "K" es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Conocerle, ó encontrarle, ó encontrarnos... ó lo que fuese aquello. Desde entonces, le he visto dos veces. Nos hemos visto dos veces. La primera vez...., bueno, me quedó claro, otra vez, que lo que sentí en su día, lo que intuía y lo que me repetía que no, que seguro eran imaginaciones mías... no fue así. Ó sí lo fue: hubo algo. Ese "algo" que le hizo recibirme en ese encuentro con frialdad, casi con reproche... para en dos minutos derretir de nuevo el hielo y retomar la conversación donde lo dejamos. Porque eso es lo estupendo de "K", ó lo estupendo de nuestra relación: es todo un diálogo. Es como mantener una conversación sin final, donde siempre hay algo que contar, donde encontrar paralelismos, donde..., donde están sus ojos y me miran. Y yo resucito, de pronto, porque me veo en su mirada.
La segunda vez fue el pasado diciembre. En mi vida todo iba fatal. Y en la suya..., bueno, las cosas tampoco iban bien. Fue un encuentro buscado por mí... y distinto a lo esperado. No, no por su recibimiento. No por sus gestos, ni por sus palabras, ni..., no sé: igual estuvo de más. Pero no, no lo estuvo. Hacía año y medio que no nos veíamos, y la conversaciòn, la complicidad, fue mayor que la que  tengo con gente a quien veo a diario. Regresó la magia. Seguro es que, simplemente, nunca se fue.

Y ahora..., ahora de pronto me estoy acordando de él. Sin explicación. Ó..., quizá sí la hay.
Porque en realidad cada día bordeo con el tren el barrio donde vive. Y aunque sé que jamás me lo encontraré (entre otras cosas, porque creo que nunca ha cogido un tren de cercanías: es de los que conduce para todo y además le gusta mucho hacerlo), es probable que inconscientemente lo desee. Encontrármelo. Verle, siquiera eso, aunque él no me vea a mí. Qué tontería.
Y porque en la época en que nos conocimos yo estaba aprendiendo a manejar el programa Access,  y en Access está creado el puñetero aplicativo que empleo cada día para trabajar (y que tanto me complica la vida), e igual, por asociación de ideas...
Incluso, porque un día me contó que un familiar suyo había trabajado años en la empresa matriz a la que pertenece la que me tiene a mí contratada: claro que somos como trescientos mil empleados, y que, seguro, conozco más personas relacionadas con ella, pero...

No sé. Claramente, estoy intentando encontrar explicaciones lógicas a algo que no, no entiendo. Y es que si me paro a pensarlo, deberé reconocer que, en realidad, es que le echo de menos. Que lo que desearía es irle a ver, contarle qué estoy haciendo con mi vida, también la laboral.
Sentirle cerca de mí. Verme en sus ojos.
Y volver a sentir lo que sentía cuando estaba cerca de él.
No, no es amor. Nunca fue amor. Ni siquiera realmente me planteé entonces que pudiera serlo. En realidad, no sé lo que fue, pero si que fue algo.

Inconscientemente, echo de menos a "K", y me gustaría tanto, tanto, verle, que...
Pero no puede ser: nuestros horarios son completamente incompatibles. De eso sí que estoy segura. Y... quizá por eso su recuerdo me asalta la memoria, sin vernir a cuento.
Y si paso por su barrio, aunque jamás piense en él, alguna célula de mi piel debe sentir que el aire que la roza ha pasado antes junto a él, y eso debe hacer que se estremezca. Y yo no sé qué ha pasado, pero de pronto, le recuerdo.
Y si veo una casilla errónea en el aplicativo del programa de marcación automática... de repente, una neurona que hace tres años ya estaba presente el día en que le comenté  que "andaba con el access", y supo que él conocía también el programa, va, y lo relaciona, y...Y vuelvo a recordarle, aunque sólo sea eso: un recuerdo repentino.

No sé. Igual todo esto es una soberana tontería. Ó, lo mismo, simplemente llevo días acordándome de "K" porque tenía que escribir este post. E, igual hechos los deberes, su recuerdo abandona mis días conscientes.

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23 Marzo 2009

Sueño (absurdo) de primavera

-La primavera (que igual sigue alterando la sangre, a pesar del paso de los años y mi total rechazo a esa idea).
-El calor (no sólo el "natural" de la calle, sino el provocado y producido por la extraña costumbre de mis vecinos a tener encendida la caldera general del edificio... consiguiendo que mi casa esté a 30ºC a las 22:00h, a pesar de tener la mitad de los radiadores averiados y las ventanas abiertas... qué calor innecesario y absurdo).
-La falta de empleo ni perspectivas de encontrarlo (a pesar de enviar media docena de CV's diarios, mínimo, a ofertas publicadas en Internet).
-La natural angustia que el desempleo provoca (no quiero pensar en ello. No pienso conscientemente... pero sé que esto es insostenible. Dos meses más, tres a lo sumo... y no sé qué voy a hacer).
-Los pequeños traspieses cotidianos.
-Mi sobrepeso inevitable (que me hace cada vez reconocerme menos en los espejos).
-Estudios que dejé a medias (a pesar de haber invertido un buen dinero en ellos). 
-Personas de quienes no sé nada desde hace demasiado tiempo (y sin saber cómo llegué a esa situación).
-Recuerdo de amigos (que luego no se portaron como tales cuando de veras hizo falta)...

Demasiadas cosas. Y quizá la consecuencia sea seguir teniendo esos sueños extraños, que en otras épocas de mi vida eran algo tan excepcional... y que ahora son una constante.

Esta noche, de nuevo. Iba a verle. Al principio, no sé bien porqué... pero el caso es que iba a verle, y el asunto derivaba en que tenía que hacerme un reconocimiento. Sí, de ésos que hay que hacerse para renovar el permiso de conducir, mismamente. Un psicotécnico. En el mundo real, ni necesito en la actualidad nada similar (renové el carnet hace año y pico) ni él se dedica a nada que tenga que ver con ese tema. Pero voy a eso: a "pedir hora" para ese psicotécnico. En mi sueño, raro como todos, él es él... pero yo sé que algo no encaja. Sé que es él porque reconozco su trato, su voz, su presencia. Porque reconozco el sitio (en principio, sí es el lugar donde trabaja). Porque me invita a pasar a su despacho (ó algo similar: he estado allí con él docenas de veces, por simple cortesía y por amistad, y porque las cosas eran así...). En mi sueño es él, soy yo. Es verano. En un primer momento, mediodía de un verano exageradamente luminoso. Un verano que me regresa a los veranos de mi infancia. A un recuerdo de determinado ambiente de verano que dejo de relacionar con éste en el año 92'... ignoro el porqué. Pero al rato (los sueños, ya sabemos...) ya no es mediodía sino tarde/noche. Ese momento que suele aparecer como escenario cuando sueño con él. Y estoy en su despacho. Y planificamos ese reconocimiento, ese examen, para días más tarde... ¿quizá el lunes porque es viernes? ¿porque es miércoles, como el pasado, anterior a un puente? No lo sé. Hay gente que entra y sale, que saluda. Realmente, todo eso está dentro de la normalidad...

Pero en mi sueño él no es él. De pronto, él, que en el mundo real es un hombre atractivo (pero no de los que harían volver la vista a su paso, creo que eso lo sabemos todos), que es correcto en el vestir, tal vez de estilo más joven de su edad real (tampoco la aparenta. Imagino que el vestuario influye, claro), en mi sueño lleva una camiseta breve, y luce tatuajes. Tatuajes que, de eso estoy segura, no lleva en la realidad. Porque no es su estilo... y porque he visto bastante superficie "visible" de su piel como para saber que no, que no existen. Pero yo los veo normales en el sueño (ya digo: sueños). Y pregunto por el significado de alguno. Y el sueño... vira hacia un aire de sueño dentro del sueño. Y mi intención ya no es tan "cliente de un profesional que además es amigo", sino se vuelve provocativa. Y siento que él lo entiende. Y sé, en ese momento, que él además es médico (no, no lo es ni por asomo en la realidad) y que el examen que planificamos no es un psicotécnico, sino un examen médico... Y siento miedo, como a todo lo relacionado con los médicos, pero en lo más profundo... algo hace que me atraiga la idea... Y pienso en cómo iré vestida, en cómo podría desviar su atención hacia mí en vez de como "paciente", como mujer. Cómo desviarlo... ó cómo confirmarle que sí, que lo que él también piensa y desea es posible...

Ya digo: sueños. Le he convertido en un tipo de "chulazo" en mi sueño... y casi me parecía normal. Y pocos hombres habré conocido con menos "pintas" de chulo que él, francamente.

Luego el sueño ha derivado en otras cosas (ajenas ya a él y a esta historia). Imagino que porque en algún momento he despertado y he seguido de inmediato con una nueva película...
En fin. Al menos,  estas tonterías me sirven para actualizar el blog...

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10 Marzo 2009

Sólo un simple sueño

En mi sueño, voy a verle. Voy para contarle que he soñado con él.

Es una visita casi ingénua, casi de "...pasaba por aquí, ya ves. Y sí, qué tontería lo que te tengo que contar. Que la otra noche soñé contigo. Sí, ja, ja, ja... Nada, que no lo recuerdo, no. Que en serio, que no es que no te quiera contar de qué iba el sueño..., que sólo recuerdo eso, haber soñado contigo".

En mi sueño, es casi de noche. Es ese momento en que la tarde se rompe en trozos, es un azucarillo que hemos ido dejando empapar en café sin soltar del todo, sostenido en la pinza que forman nuestros dedos. Y el blanco se vuelve marrón, como la luz del sol de tarde se ha ido oscureciendo. Y ya no hay ese resplandor rojizo, y se encienden las farolas. Y soltamos el azucarillo dentro del vaso. Y ya no es casi de recibo saludar con un "buenas tardes" si nos guiamos por el color del cielo. Pero el reloj nos dice que no es de noche. Y yo no le saludo con un "buenas noches" porque nunca fue noche en nuestra relación. Siempre fue de día, aunque en la calle iluminasen las farolas y los luminosos de los locales. Nunca fue "buenas noches". Y no lo serían, serán, jamás: no hay un futuro de noches a su lado.

Le cuento, y sé que le puede sonar a excusa, e igual lo es, que he soñado con él. Y yo sé que no es una mentira: que estaba en mi sueño pasado. Pero quizá sí es una excusa: algo tonto que también sé estará llamando su atención. Su atención sobre mí, que estoy allí, casi bromeando aunque le diga la verdad, casi coqueteando aunque no pretenda nada. Pasaba por allí, he visto luz, he entrado a saludarle. "Que sí, soñé contigo... ya vés que tonterías... Si hace meses que no te veo para nada!!!"

En mi sueño, creo que en todo momento sé que en realidad es un sueño. Un sueño en que hablo de otro anterior, igual de cierto y de falso, dentro de su naturaleza onírica. En este sueño, recuerdo el de dos noches atrás. Y comparto con él ese recuerdo... aunque creo que en todo momento soy consciente de que no es verdad. Que es tan falso como la vez anterior. Que no estoy ó no está. Que estamos, pero cada cual en su cama y soñando.
Yo, con él y conmigo.
Él... quién sabe. Pero no conmigo.

Hay sueños que tienen luz, que tienen colores. Algunas veces, mis sueños tienen olor. Y eso los hace más reales. En mi sueño, hoy, hay olor. Además de la luz que dejé en el cielo y en la calle, esa luz que me indica que la tarde ya casi es noche, y la luz que ahora me ilumina en el interior, y la luz de su mirada, hay olores. El de su entorno laboral, que me es tan conocido, desde años antes de que él estuviera allí. Y, sobre todo, el de su piel. Creo que en todo momento sé, en el fondo, que estoy soñando..., pero está él y está el olor de su piel. Y no sé qué podrá haber en mi noche real, en mi cama que él jamás conocerá, que me haya traido su olor. Y por eso, dudo: sé que es sueño mientras sueño. Pero... ¿y sino lo es?

En mi sueño, no sé cómo ni porqué, desde donde estoy ahora: despierta y con los recuerdos desvaneciéndose como se derrite el azúcar en el café caliente...,en mi sueño, me acerco mucho a él. Ó él a mí. Como algunos momentos lo estuvimos en la realidad: rozándonos. Sin respetar ésa distancia personal, ese espacio propio. Invadiéndonos el espacio, y sintiéndonos agusto con esa invasión, felices de poder invadir y ser invadidos.
 En mi sueño, creo que el tono al comentar el motivo de mi visita es pícaro, ó él lo entiende así. Insinúo y él comprende. Y estoy tan cerca, que el olor de su cuerpo me envuelve, como la oscuridad ha envuelto en el cielo el pasado resplandor del sol. Y su mirada me ilumina como ilumina en el exterior la luz de los comercios. Y no sé cómo, ni porqué, pero me besa y le beso. Y todo es normal.
Y yo, que nunca le he  besado ni me ha besado él, que sé en mi mundo consciente que eso nunca pasará... reconozco esos besos. Y reconozco el tacto de su piel y sus manos en la mía. Reconozco y recuerdo algo que no ha pasado nunca, que nunca pasará. Sé que es él. No es el recuerdo de otros dedos, de otros labios, la humedad de otra saliva ú otro sudor: sé que es él.

En mi sueño, los fluorescentes han pasado sin saber cómo a ser la luz que viene de otro despacho. La luz que llega desde fuera, como desde fuera llegan amortiguados los ruidos de la tarde, que va siendo noche, en el centro de la ciudad. Y cierro los ojos. Y sé que es un sueño... pero es un sueño del que no quiero despertar. No quiero ser consciente de que la realidad es otra, me repito que no, que sé que no está pasando..., pero son tan reales sus labios, es tan real su aceptación de que aquello pasa porque no había otro remedio, otro fin y qué más daba lo largo que ha sido el camino para llegar ni el tiempo que hemos esperado... que sólo hay eso. Sus besos, que reconozco y que nunca conoceré.

En mi sueño, ya digo, todo era posible y todo fue tan fácil. En mi sueño, recordaba sueños anteriores y se los contaba como sé que lo haría si se diera la ocasión.
Pero sé que en la realidad contarle mis sueños no provocaría esa reacción. Lo sé.

He soñado con él. He soñado que compartía el recuerdo de un anterior sueño y que él lo aceptaba y entendía como algo más. Como lo que seguro que son esos sueños míos, sin sentido ni motivo.
Ahora, sé que conozco el sabor de sus besos y el recorrido de sus manos en mi cuerpo. Que nunca me han tocado en la realidad.

Y todo porque esta noche mi sueño tenía el olor de su piel. Simplemente eso. Un olor que  guardo inconsciente en mi memoria, y no sé porqué hoy ha vuelto. Y que me ha parecido tan real, tan vivo, tan lleno de algo que no es sólo pasado, otoño...
Y lo demás... da igual. Lo único real es que era de noche. Y.... que sólo se ha tratado de un simple sueño.

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2 Febrero 2009

Sueño. Sueños.

Anteanoche soñé con "M" y con "K".

No, no en la misma "escena". Ni siquiera tengo claro si fue en el mismo sueño ó si fueron dos diferentes, de ésos que se tienen en el duermevela, que se rompen al abrir los ojos un segundo y ver que aún no es de día, ó no es hora de levantarse, y luego ya no se retoman... ó sí.

Sí sé que si los recuerdo, los sueños fugazmente, es porque estaban ellos. Y porque debieron ser poco antes de despertarme del todo.

¿Argumentos?? A decir verdad, ya no los recuerdo. Ni siquiera estoy segura de que los recordase ayer nada más despertar. Pero sí tenía esa seguridad. Seguridad, y extraña sensación, que me acompañó casi todo el día...

En el sueño donde "K" aparecía... No sé, no estoy segura de que hablásemos, de que estuvieramos juntos en algún momento. Quizá todo se reducía a que yo le veía. Que iba a buscarle, tal vez, ó simplemente pasaba cerca del lugar donde trabaja (algo habitual, pasar por allí. Y desde muchos años antes de estar él por ese lugar). El caso es que le veía. Como los sueños difuminan la realidad, creo que le ví más joven de lo que realmente es. Ó tal vez su forma de vestir..., no sé. En el mundo real, es una de esas personas que aparentan, en todos los sentidos, menos años de los que sus documentos oficiales dicen que tienen. Y también su forma de vestir, aunque el hábito no haga al monje, refrendan esa sensación. En mi sueño, ya digo, estaba él, y estaba en el sitio donde trabaja y donde le ví por vez primera. Y no estaba solo... y ahí es donde pienso que mi sueño se difumina y se pierde para que no recuerde claramente... Estaba con él (lógico) su pareja. Y también ella era ella... y no lo era. En el mundo real, es una mujer guapa, de ese tipo de mujeres que lo son sin regirse, obligatoriamente, por cánones "oficiales" de belleza. Una belleza totalmente natural (no gusta de grandes adornos, de joyas ó ropas sofisticadas)... y eso es lo que en mi sueño "chirriaba": la ví con un vestido amarillo... y un aire general de "diva" de teleserie de los 80'. Ya se sabe: hombreras, tal vez un tocado... Y maquillada, muy maquillada. Aún así, sé que era ella. Y lo único que ahora aún recuerdo es algún gesto cariñoso de él hacia ella: cogerla por los hombros, tal vez darle un beso... Gestos que, en el mundo real, nunca ví entre ellos... aunque eso jamás, nunca, me hiciera dudar de que sí existían en su relación...

Como digo: recuerdo verle, verles, y no creo que me relacionase con ellos. Pero al despertar estaba esa imagen, ese recuerdo. Ese "he soñado con K". Porque quizá en el sueño sí me miró, sí me vió... y, como en el mundo real, eran algunas miradas, inesperadas, fuera de contexto, lo que me hacía dudar de aquel modo..., lo que me hará dudar siempre de si realmente nuestra relación no era más que una amistad cortés y circunstancial... ó, como sé que llegó a sospechar alguien más en nuestro entorno, había más cosas...

En el sueño donde estaba "M"... Es curioso también: lo ví como era cuando nos conocimos. No como había ido cambiando según pasaba en tiempo, ni, menos, como seguro es hoy (que será una fotocopia de como era su padre, al que conocí también. "M" era idéntico a su padre pero con los ojos de su madre, grandes y color café). ¿Qué pasaba en el sueño..??? No sé. Tal vez si ayer me hubiese puesto a escribir este post (no tuve tiempo), pudiera contar algo más. Pero también al despertar tenía esa sensación: he soñado con "M". He estado con "M".

Porque en mi sueño me besaba. Nos besábamos. Y tal vez desde ayer tengo claro que no sólo el tacto de su piel vivirá siempre en las yemas de mis dedos, y que le encontraría entre un millón aunque me vendasen los ojos, sino que vive conmigo el recuerdo de sus besos. Y quizá por eso en mi sueño él era como le ví cuando nos conocimos y no como fue y como seguro será y sé que es. En mi sueño, me besaba. Y esos besos sólo podían devolverme, regresarme, al momento en que nos conocimos y todo, aún, podía ser posible...

No soy de interpretar sueños. No, al menos, los míos.
Pero, si quisiera sacar algún tipo de enseñanza de éstos...

Ver a "K", no recordar si en mi sueño siquiera me hablaba, verle a través de dos cristales, ver que estaba acompañado de quien supe era su pareja (ya digo: en el sueño lo era... y sé que sí, que era una versión "disfrazada" de ella), ver a ambos como "antes" de este tiempo real (ella por su extraño vestido; él, por verlo más joven de lo que es, aunque no lo conocí en esa realidad)... tal vez me está diciendo que mi relación con "K" realmente nunca tuvo futuro, y yo siempre lo supe. Que tal vez si nos hubiéramos conocido antes... No sé. "K" estaba tras el cristal y yo fuera, y a una distancia. Y era de noche. Y en el sueño veía un afecto hacia otra persona que, ignoro porqué, nunca ví en el mundo real... aunque siempre estuve segura de que ese amor por ella existía... y también eso me supuso un freno, una autolimitación, para dar otro paso más. Tal vez era eso: no entré en mi sueño a saludarle porque me frenó ese "estoy con ella y a ella la quiero".

No sé.

Ver a "M"... me devolvió a un tiempo donde, como digo, aún podían pasar tantas cosas... El tiempo de las primeras ilusiones. Pero en mi sueño era eso, pasado: él era el "M" del pasado. No sé si pasó algo más, porqué apareció a mi lado, si tras esos besos se fue (como tantas veces, sobre todo aquellos días, en que los besos no sé si nos bastaban ó si, simplemente, necesitaba verme y besarme e inventaba excusas para aparecer unos minutos antes de irse a cualquier cosa) ó si... No lo sé. Pero, como digo, el sueño me retornó a un tiempo pasado, y me devolvió el recuerdo de sus besos. Un recuerdo que había perdido.

Y, tal vez, que recuerde ambos sueños me dice que mi relación con "M" fue real, aunque es pasado y no regresará. Y la de "K"... que no fue realmente nada...

Ó sí, por eso sueño con él. Por eso recuerdo el sueño.

Da lo mismo. En unos días, habré olvidado completamente ambos sueños.

Posiblemente, por eso hago este post: porque soy consciente de cuan rápido se olvidan algunas cosas... y, regresando al comienzo de esta aventura de "tener un blog", dejar constancia escrita es, sobre todo, una manera de certificar que algo aconteció.

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14 Diciembre 2008

Presente por pura ausencia

En diciembre de dos mil seis, decidí dejar de verle. La decisión no fue fácil pero sí unilateral. Esto es: la tomé por mi cuenta y sin pensar en él. Ó, mejor dicho, sabiendo que pensaría en él cada día...

Sé, y lo confirmé meses después (cuando volví a verle) que casi quedaba presupuesto que seguiríamos en contacto. Aunque el hecho de terminar mis cursos hacía "no imprescindible" mi presencia por allí (y él sabía que yo no vivía ni en el municipio, siquiera)... imagino que hay cosas que se dan por hechas. Y que yo seguiría pasando por allí, prosiguiendo la relación, de algún modo... era algo seguro.
No fue así.

Me costó. Me costó muchísimo. Aunque no fuese mi lugar de residencia, sí es el barrio donde viven (vivían) mis padres. Y yo iba por allí como mínimo una vez por semana, normalmente los jueves. Y raro era el jueves que, por hache ó por bé, no salía a comprar alguna cosa... Y los pies se diría que tiraban de mí, que hacían el camino hacia él. Y el sentido común decía que no, que basta. Y entonces buscaba alternativas, caminos que eran rodeos. Y, aun así... me sentía estúpida. Lo era, sin duda. Sobre todo cuando me sentía como una niña pequeña culpable, culpable de haber cruzado la calle que separaba el parque del escaparate de la tienda de muñecas. De haberla cruzado, aunque no había pasado nada ni la había visto nadie... pero sabiendo que estaba mal porque estaba prohibido...

Durante meses, ya digo, me sentí así.

Una parte de mí deseaba verle. Siquiera eso: verle sin ser vista. Otra parte de mí deseaba encontrárselo, pero, a la vez, tenía pánico a ese encuentro. Y..., a partir de ahí, todas las variables posibles en este tipo de sentimientos: miedo a verle con otra, miedo a no saber qué decir si se encontraba con él, miedo a que él me ignorase, miedo a no saber qué explicar si preguntaba qué hacía allí, ó qué no hacía, ó...

Volver a los 12 años, bien pasados los 30. Patético.

A los seis meses, más ó menos, volví a verle. Por circunstancias: tenía que empezar un nuevo curso y quería hacerlo habiendo recogido los diplomas de los anteriores (esos que por fechas coincidían con mi relación cotidiana con él). Al tener que volver al barrio, y en ese horario... cabía la posibilidad. Y cupo, y pasó, y nos encontramos...
Y tras los primeros segundos de tirantez, tras el primer saludo... ví que mis miedos eran infundados: todo seguía bien. Todo era como si el día anterior hubiéramos estado juntos. No tenía nada que temer...

Ó... sí. Claro que tenía que temer: todo era como fue. Sus ojos eran los mismos y era la misma forma de mirarme, tras esos primeros segundos de, casi, reproche...
Así que no regresé. A pesar de que él, veladamente, me dijera cuando y cómo estaba por allí. A pesar de pedirme el teléfono (nunca me llamó, dicho sea de paso). No volví.

Pero sí volví. A evitarle. A no pasar por su puerta. A desear verle pero no verle, y tener miedo de encontrarle pero querer encontrármelo...

A tener de nuevo 12 años. Esa edad en que fijamos un comportamiento... que nos perseguirá toda la vida.

Imagino que este año y medio, siquiera inconscientemente, nunca he dejado de acordarme de él. Cierto que fuí "relajando" el paso cerca de los sitios por donde podía verle. Más que nada, porque este último año he estado mucho tiempo por allí... y no era plan. Además, en el barrio lo que durante décadas fue una tienda de muebles, se convirtió hace unos meses en supermercado de conocida marca, a la que me gusta ir a comprar. Y una discoteca abandonada desde tiempos inmemoriables, y que también pertenecía a mi infancia/primera adolescencia, se transformó en el muelle de carga de dicho supermercado. Y la tienda de electrodomésticos mutó en frutería de calidad a la que me aficioné a ir. Y en la relojería "de siempre" empezaron a traer joyas en plata y piedras, por lo que el escaparate se convirtió en punto habitual de observación...
... Y en todo ese barrio, además, podía estar él. En cualquiera de esos mismos sitios de mi nueva rutina.

Pero, de algún modo, casi aprendí en qué horas era mejor ir para no encontrármelo. Seguí empeñada en evitarlo. En evitarle sobresaltos innecesarios a mi corazón. Seguí acordándome de su existencia... pero casi como uno se acuerda, sin necesidad de pensar en ello, dónde está el bache de la carretera, para esquivarlo. Por instinto.

Estoy casi segura de que a mediados de febrero me vió. Porque pasé por su lado (creo). Pero..., no sé. Igual no fue así. La verdad es que en ese momento no me quise dar cuenta...

Estas últimas semanas..., meses, desde el verano, pensé en él más a menudo de lo habitual. Una tarde me sorprendí yendo al barrio donde vive... y esquivando la zona donde sé que está su casa. No, no fuí a su barrio por él: era un tema de posible trabajo. Pero sí me chocó esa reacción casi instintiva: evitar que nos encontrásemos. Evitar lo que sí habría derivado en explicación... igual no creible, aunque sí cierta.

La verdad es que no dejó de estar en mi vida. Por ausencia, por omisión, por evitarle. Pero estaba.

Y, las últimas semanas..., lo dicho: me acordé de él quizá más de lo previsible. Imaginé que por simple asociación de fechas, de ideas. Dos años, justos, después... Supongo que de algún modo y en algún momento decidí que tenía que ir a verle. A saludarle. Tras dos años, si en algún momento por su parte hubo algún interés... es obvio que el paso del tiempo lo habría diluido. Es más: era posible que ni siquiera tuviese claro quién era yo... ó, si lo sabía (cómo iba a no saberlo, qué ideas peregrinas), dudase en porqué iba a saludarle.

En fin. En estos momentos, casi tengo claro que ese lazo extraño que me hacía sentirme tan próxima a él, a su "él" interior, en el fondo me estaba mandando señales. Por eso me acordaba de pronto y sin venir al caso.
Curiosos lazos interiores.

Y, nuevamente, el post ha tomado la dirección que le ha dado la gana. Así que el relato de mi encuentro quedará para el próximo...

(Ah: que no, que no ha "pasado nada". Que fue un encuentro muy light..., y, encima, como tengo que hablar/escribir casi en clave... pues peor).

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14 Diciembre 2008

Resumen de mi "no relación"

Lo comenté hace unos días: soñé con él. Pero en mi sueño, y después al despertar, sabía que no, que no era exactamente él... Creo que a todos nos ha pasado algo similar alguna vez, por lo que cualquier intento de explicación estará de más...

En el mundo real... No es un hombre guapo, al uso. En un grupo de hombres, imagino que no llamaría la atención. Y seguro, seguro, que no hará volverse por la calle a mirarlo (de ese tipo he conocido a alguno, por cierto). Pero... Mentiría si afirmase lo contrario: es un hombre muy, pero que muy atractivo. Aunque su encanto personal, y hasta su "guapura" sean de ése tipo que se descubren con el trato, con la proximidad...
Como mencionaba hace dos años, en los post en que hablaba de él: es una cuestión de piel. Sin duda.

Nuestra relación... Reconozco que de no existir este blog, que fue un diario "en tiempo real", a estas alturas de la película dudaría de si en algún momento de veras sentí algo más. De si realmente existieron esos detalles que recuerdo... ó si simplemente son fruto de la imaginación, ésa gran mentirosa que se infiltra en las imágenes de nuestro cerebro y trastorna el recuerdo. Pero, no: este blog existió entonces. Es más: surgió precisamente como lugar donde volcar algo que en mi vida "real" no tenía cabida, no podía ser mencionado. Y por eso hoy sé que no, que lo que recuerdo pasó en su momento...
Al hablar de "pasar" no hago alusión a otra cosa que a mis sentimientos hacia él. Porque no hubo más. No podía haber más.

Es complicado contar algunas cosas... sin dar demasiados detalles que pudieran ser contraproducentes. Lo supe y lo sé.

Desde que me acuerdo, para que a mí de veras me guste un hombre... tengo que ver en él un cierto interés por mí. No recuerdo que nunca me haya pasado eso tan común de "flecharse" por alguien... y que el amor no pase de platónico, porque él ni repare en una. No: precisamente es ver una mirada distinta, un deseo de estar un instante más, esos lazos invisibles que nos tienden y que nos unen a otros... lo que llamaba mi atención. Ya digo: creo que siempre fue así. Tal vez se trata de un instinto de protección que desarrollé en algún momento: así no sufriré por el amor no correspondido. Ó tal vez en un tiempo que no recuerdo me enamoré de quien no me quería... y eso me hizo fabricar una coraza de cera que sólo se derrite con el calor del deseo del otro...

Por tanto, sé que me fijé en él porque él me miraba. Me miraba... de una forma especial.

Durante días, rechacé la idea. Es más, insistí, me insistí en que no, que eran imaginaciones mías. Que claro que me miraba... pero ni más ni menos que a otras personas. Que claro que se dirigía a mí... pero no había intenciones ocultas.
Igual que creo esa coraza, suelo darme este tipo de explicaciones cuando percibo ese "no-se-qué" en otro... y veo que puede ser el comienzo de algo.

Y me doy este tipo de justificaciones... precisamente porque me conozco. Y porque sé que, por carácter, por forma de ir por la vida (aunque me he sosegado muchísimo: el paso de los años es lo que tiene) he podido crear confusión, falsas espectativas, en algunos. Como me decía (a veces medio en broma, a veces como un reproche) "M": "Es que tienes una forma de decir las cosas... que es normal que a veces los hombres piensen que lo que estás diciendo es otra cosa... ya me entiendes".
No sé. La verdad es que los ataques de celos de "M" también tenían lo suyo... y posiblemente esa broma/reproche pertenecía a ese mundo aparte...

Como decía: me miraba. Le sorprendía mirándome, hablando para mí cuando éramos más personas quienes estábamos en el mismo grupo de conversación. Luché contra esa idea... pero llegó un momento en que era demasiado evidente. Con el paso de las semanas, no sólo yo me daba cuenta: empezó a ser claro para los demás. Pero... curiosamente, nunca nadie se atrevió a mencionarlo. Por entonces, el interés era mutuo. Y la sensación de que "estaba pasando algo" digo yo que flotaba en el aire... y no me extrañaría que algunos pensaran que, a solas, había otras cosas, otras conversaciones...

Nunca hubo nada más. Evité el "a solas".

Evité lo que deseaba. ¿Por...? No lo sé. Bueno, sí lo sé: en realidad, a esas alturas además de gustarme como hombre, mucho, le apreciaba como persona. Y sabía que un "desliz", que una aventura meramente física conmigo... para mí podría ser más ó menos importante, más ó menos divertido, podría ligarme a él ó no. Pero él podría estarse jugando demasiadas cosas. Y no, decidí que no iba a provocar algo que a medio plazo pudiese hacerle daño...

Y no pasó nada. Aunque sé que algunos pensaron que sí. Aunque, en el fondo, siempre estaré segura de que él también lo deseaba. Pero... ni siquiera hablamos del tema. Era... todo era un juego de miradas, de proximidad buscada, de intentar estar unos minutos más juntos. Aunque sé que si alguien le preguntase un día por mí, quizá negaría saber de quién le estaban hablando... durante unos instantes. Y, por supuesto, nunca, nunca reconocería ningún tipo de interés... "más allá de la mera amistad circunstancial".
Y sé que yo, en el mundo real, jamás admitiré ante conocidos comunes que me interesase él, como hombre, en lo más mínimo.

Sí, le negaría. Y él a mí, lo sé.

Lo sé, como sé desde hace más de dos años que podría haber pasado. Que los dos, en el fondo, lo habríamos dejado pasar. Nos habríamos dejado llevar...

Y, sin embargo, no pasó.

La relación fue... circunstancial. Yo estaba por allí. Había vuelto a mi "barrio de siempre", por obra y gracia de un curso que se impartía en una academia de la zona. La academia de peluquería "de toda la vida" del barrio. Él, que era de otro sitio lejano... había llegado hasta allí también por esas circunstancias que hacen de la vida un mar lleno de olas. Había llegado en esos años en que mi "barrio de siempre" no contaba con mi presencia, ni poco, ni mucho. Así que, también por obra y gracia de una serie de esas cosas que cualquiera llamaría "casualidades" y que yo digo "destino", aquel día nos encontramos contra todo pronóstico...
... y a partir de ese momento empecé a preguntarme porqué tenía esa sensación tan... de "vuelta a casa" cuando le veía, cuando me hablaba, cuando contaba detalles de su vida. Y empecé a darme cuenta de cuántas veces habíamos estado por las mismas zonas en la misma época, y sin conocernos. De qué de cosas, la mayoría peculiares, teníamos en común.

Y entendí que estábamos predestinados a conocernos. Y que tuvo que ser en ese momento y en ese lugar... y en una relación con fecha de caducidad: mi fin de curso. Mi vuelta a la vida cotidiana... que ya era lejos de esa zona y de aquel paisaje que fue el de mi infancia.

Y decidí que, terminado el curso... no, no lo prolongaría. No seguiría yendo por allí. Es más: lo evitaría. Evitaría encontrármelo, encontrarme con él.
Y lo hice. Lo hice durante meses. Cruzaba de acera si tenía que pasar cerca. Daba rodeos evitando el riesgo de encontrarle. Miraba de reojo... temiendo y deseando, al tiempo, verle. Ver sin ser vista...

En fin: esto no iba a ser otra cosa que un breve resumen de qué fue mi relación con "K". Mi "no relación", que dirían algunos... y no sin razón.
Pero como al final me he alargado... dejaré para el próximo post el relato de mi encuentro con él. Breve encuentro. Un paso más en una relación que, posiblemente, no sea un caminar sino un baile.

Y por eso nunca llevará a ninguna parte. Pero qué grato es a veces eso, simplemente girar en buena compañía...

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13 Diciembre 2008

... sin tener algo contigo...

Creo que lo que mejor expresa en este momento lo que quiero contar (pero ni tengo tiempo... ni son horas: más de las dos de la mañana) es la canción que suena.

Entre otras cosas y a otras personas, hoy he visto a "K" (por fin... y tras año y medio). Ya contaré con más tiempo/calma...

Lo único que en estos momentos tengo claro es que me sigue haciendo bien ver a personas como él. Y que, quizá y en el fondo, muy en el fondo... me pase como en la canción. Y tal vez por eso llevaba tantos meses evitando mi deseo de ir a verle: porque aunque tenga más que claro que lo máximo que podríamos ser es buenos amigos... algo en mí sabe que "...no quisiera yo morirme sin tener algo contigo..."

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9 Diciembre 2008

Fallos, antivirus, entrevistas... "K"....

Intento publicar.

"Intento" porque mientras redacto no tengo claro que salga nada medianamente publicable (sigo baja de ideas... ó, peor, se me ocurren cuando no tengo cerca el pc. Por lo que se pierden por ahí. Y de los temas que sé me apetecería escribir..., ya digo: ó soy consciente de que el resultado no sería ni por asomo lo deseado, ó no tengo tiempo suficiente para escribir un post en condiciones), ni que simplemente luego de escrito se publique (el pc está leeeeennnntoooooo. Entre otras cosas, porque tengo funcionando el antivirus. Ése que suponía funcionaba solito en mi ausencia, conectándose los lunes a las 20,00h... y que he visto que no, que no va exactamente así... y que las últimas semanas no sé qué habrá hecho en el ordenador.

Y que imagino que hoy tampoco hará nada, porque dentro de media hora, sino se ha terminado de "pasar" él solito, tengo que apagar e irme.
A lo que iba. No sé si este post se publicará... ni si el resultado valdrá la pena ser publicado.

Tengo que ponerme las pilas e intentar volver a la normalidad.

El jueves tengo, en teoría, una entrevista de trabajo. La persona que me ha llamado (una comercial de una ETT, deduzco) tenía tan poquito ánimo... que casi dan ganas de preguntarle si le pasa algo, vaya. El posible empleo sería en el fin del mundo (ó no, igual lo que está lejos es el sitio donde vivo), con un horario que, de vivir cerca, sería aceptable (de ocho de la mañana a tres de la tarde, y de tres de la tarde a diez de la noche, rotativo, con algún fin de semana en turnos de mañana), pero que si tengo (que tendré) que sumarle una hora de ida y otra de vuelta..., lo dicho, no sé yo... ¿Para qué es el trabajo??? Pues eso que siguen insistiendo en denominar "teleoperadora"... y que ya digo no pasa de "vendedora telefónica". Creo que en este caso concreto es venta de seguros...

Supongo que iré. A la entrevista, digo. Eso si no pasa algo..., qué sé yo. No es pesimismo ni adivinación, es certeza de que basta que yo tenga una entrevista ó similar... para que me sea imposible. Ir ó luego incorporarme.

¿Más cosas? Que si antes no me gustaban nada, pero que nada, las navidades, ahora es (obvio) que las aborrezco. Me sobran las razones y los motivos, tanto "históricos" como inmediatos.

Y..., bueno, la verdad es que hace tiempo (días) que me apetece dedicar un post a "K". La razón por la que empecé este blog (para quien sienta curiosidad y le pille "de nuevas", basta con ir a los primeros post..., ó, casi más concretamente, a los de estas mismas fechas hace dos años justos). Creo que soñé con él hace unas semanas. Que volví a soñar con alguien que era, pero no era él, la pasada semana. Que tengo ganas de verle, pero no sé cómo ni porqué me pongo excusas... porque posibilidad tengo (al pasar más tiempo en casa de mi madre que aquí, el sitio por donde sé "se mueve" me pilla de paso). Que el otro día..., el jueves, creo, le ví fugazmente, acompañado..., y cuando unos minutos después volví a pasar por allí (juro que con la firme decisión de entrar a saludarle) ya no estaba...

Al final, casi le dedico un post, ahora que me doy cuenta.

Y, como empezaba, casi mejor no insisto. En lo de intentar que esto sea un post largo. Porque, como también comenzaba, no tengo nada claro ni que esto se publique (técnica) ni que sea publicable (interés).

Mejor no tiento demasiado al destino... y casi lo dejo así.

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



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