Categoría: Cajón de modista
16 Mayo 2012
Actualizo.
La falta de tiempo, ó de ganas, ó de las dos cosas... sumadas a los más que recurrentes fallos cocteleros... termina por dar como resultado que apenas si redacto-publico un post a la semana. Así que casi puedo decir que éste será mi post semanal.
Poco que contar. Ni siquiera porque no pasen cosas, ó porque en un pasado (cercano) pasaran más. No, ni siquiera es eso. Es... lo antes descrito. Poco tiempo, ó el 'mismo poco' que tenía antes, pero que igual me entretengo empleándolo en otras cosas. No sé.
El calor ha llegado de repente a Madrid. Asfixiante. Los mapas de la tele dicen que estamos rondando los treinta grados... y yo digo que eso debe ser a la sombra, porque ya el jueves pasado los sobrepasamos, el viernes nos acercamos a los 40ºC... y lo del sábado, domingo y lunes es para no perder el tiempo explicando de qué va eso de rondar la entrada del infierno. A mis pobres plantas sólo les ha faltado un poco de impulso para ponerse a hablar... y rogarme que les echara bien de agua, porque en tres días la tierra se ha quedado más que seca. Pobres. Y yo he tenido que sacar el calzado de verano: sandalias que requieren uñas en perfecto estado de revista. Menos mal que hasta en invierno me preocupo de que mis pies estén en buen estado (simple comodidad) y sólo he tenido que cambiar el color de las uñas. Pasando del brillo nacarado al rosa vibrante.
El trabajo..., en fin, el trabajo. Sigo en el zulo. No sé por cuantos días (es imposible que nos sigan aguantando muchos más, con los pésimos resultados con que cada día cerramos), pero ahí sigo. En los portales de internet de búsqueda de empleo sigue habiendo oferta (poca y horrorosa) para este sector, lo que unido a mi experiencia... en lo que nadie quiere hacer (vender seguros por teléfono) me da una cierta tranquilidad a la hora de tenerme que enfrentar al cambio forzoso de empresa. Cambio que debería ser voluntario. Pero... Casi que con el comienzo de este post queda todo explicado. Pocas ganas, poco tiempo...
Y, lo demás... Llevo unos días especialmente agotada. El calor, claro, y esos ataques de estrógenos que las mujeres en edad fértil padecemos todos los meses. Y, supongo, el desánimo de ver como todo sigue anclado, como algunas cosas se retrasan, como el estado de las cuentas bancarias ya no es ni angustioso (es algo peor), como otras cosas siguen su rutina de aplazamientos sucesivos... Imagino que todo esto, sumado al paso de los años, conlleva este agotamiento que hace que duelan hasta huesos y músculos de los que desconocemos el nombre y hasta dudamos de su ubicación.
Poca cosa más.
Como decía: simplemente actualizar. Post semanal.
servido por bruxana
2 comentarios
compártelo
6 Mayo 2012
Tomo decisiones, como siempre he hecho... pero sigo aplazando ejecutarlas.
Ya no sé si es porque sigo creyendo que para algunas cosas hay arreglo... o si, en todo, ya es simple desidia. Cansancio. No lo sé, la verdad.
En algunos temas... son cosas tontas, detalles. Ponerme de una puñetera vez, por ejemplo, a meter en bolsas y bajar al contenedor de papel los periódicos viejos y revistas atrasadas que empecé a 'almacenar' en la habitación que empleo como despacho (eufemismo: nunca llegó a serlo) simplemente para quitarlos de enmedio... y que ahí andan, provisionalmente retirados del comedor, desde hace cerca de dos años. Como ya solo compro prensa los fines de semana... la verdad es que el montón no aumenta. Ni disminuye. Y ahí sigue... sin que dedique siquiera unos minutos diarios (con eso, durante una semana bastaría) a meter una parte en una bolsa para dejarla en el contenedor por la mañana, al ir a trabajar.
Cosas así.
Me dan una pereza tremenda algunos tramites. Pedir el certificado de retenciones a la Empresita Naranja, mismamente. Es una llamada telefónica para solicitarlo... simplemente es eso, llamar y que me digan cuando paso a recogerlo. Pues hasta tonterías de ese tipo me dan una pereza agotadora, solo de pensarlo... Absurdo, cuando ese tipo de gestiones eran parte de mi trabajo, de la que realmente fue y sigo considerando mi 'profesión'. Aunque a fecha de hoy tengo mes y medio para hacer la Declaración de la Renta, que igual ni hago (por número de pagadores anual, cuatro, tengo la obligación... Pero igual por ingresos reales no llego ni al mínimo. Patética mi situación económica), también tengo claro que es algo que no puedo dejar para el último día...
Sé que pararme a pensar en detalle de estos, mínimos, no es sino un modo de no pensar en los importantes. En las cosas que de veras tienen 'parada' mi vida.
Trabajo desde hace más de tres años en algo que no me gusta, que era algo totalmente provisional. Cada vez la situación es peor en todos los sentidos. Y no sólo por los cinco millones de desempleados oficiales... sino dentro de este trabajo mío. El sueldo básico 'por convenio' del sector está entre los más bajos del mercado laboral (creo que directamente es el más bajo). Por extrañas maniobras de la Empresa donde estoy, ni siquiera trabajo a 'jornada completa'... aunque ese 'no completa' viene a ser que trabajo media hora menos a la semana de lo que se estipula 'tiempo completo'. Absurdo, cuando si se contabiliza mi tiempo total trabajado a la semana... pues sobradamente estoy trabajando esa 'media hora de menos'. ¿En qué se traduce esta tontería? En que cobro unos veinticinco, veintiocho euros menos al mes. Claro que es una miseria... pero que me 'pagarían' parte del recibo de la luz, por ejemplo.
Detalles así.
Y encima teniendo que escuchar, cada vez con mayor frecuencia, lo de 'y gracias que teneis trabajo'. Y no poder replicar 'no, y gracias que vosotros me teneis a mí'. Que es una de esas verdades que tanto la Empresa como yo tenemos claras... pero que no vamos a pronunciar. Ellos no lo van a reconocer en plan 'retribución'. Y yo... yo ya me he vuelto muy vaga hasta para quejarme...
Reviso las ofertas en los portales de empleo en internet. Para mi sector, hay trabajo. No las cientos de ofertas de los años pasados, claro... pero hay. Sobre todo para televenta. Eso que no me gusta... pero que tengo que reconocer (resultados cantan por sí solos) que sé hacer. Considerando que estoy en una Campaña de Ventas... sin incentivos de ningún tipo, claro que debería empezar a moverme...
Pero ahí entra mi desidia. Ó no. Porque cada semana me repito que es imposible que nos aguanten, como Campaña, una semana más. Y, entonces... Y es el cuento de la lechera. Ó algo casi de supervivencia. En este sector, si una empresa te 'preselecciona' para trabajar, tienes que pasar por una 'Formación Selectiva y No Remunerada', esto es, dedicar entre dos y seis días a dedicar tu jornada a estar en la Empresa... en teoría aprendiendo de qué va el trabajo y dejando que ellos te vean cómo te desenvuelves. Y eso se traduce en que, si ya estás trabajando... no puedes participar en esa 'formación selectiva'. Que es eso, selectiva, esto es: pueden ó no contratarte. Y si, por lo que sea, eres capaz de adaptar tu horario a esa 'formación' y sí te seleccionan... te querrán para incorporarte de inmediato. Lo que supone otro problema: en estas Empresas de sueldos miserables y horarios horrorosos, encima, hay que avisar con quince días de adelanto de tu intención de causar baja... ó te descontarán eso, medio mes de sueldo. Cuando en las condiciones pactadas se habla de 'catorce pagas', esto es, no se prorratean en nómina las paga extra, siempre está ese margen: de la liquidación lo descuentan y... mala suerte. Pero... Pero en mi Empresa no hay esa opción, puesto que lo cobramos todo en nómina...
Y mi situaciòn económica no me da para permitírmelo. No puedo, simplemente.
Y por eso cruzo los dedos para que nos quiten la Campaña y nos den la libertad...
¿Exceso de confianza a la hora de pensar que encontraré un trabajo rápidamente? Puede ser. Ó que, simplemente, siempre fue así. Nunca fuí demasiado exigente... y, para trabajos miserables de este tipo, de momento hay demanda de trabajadores. Y, seguro, no para trabajar en un zulo...
Sin embargo, debo enviar currículums, probar a que me llamen, pasar alguna entrevista... algo. Y ahí entra mi pereza. Y me pongo excusas: tengo que renovar la foto del CV, por ejemplo, y para ello tengo que un día arreglarme un poco y emplear el autodisparador... Y luego rectifico: no, lo que tengo es que acercarme al fotomatón y hacerme algunas fotos 'en papel', que en algunas empresas también te las piden. Y, además, quiero hacerme el carnet de la biblioteca municipal, y... Y voy demorándolo, porque entonces me replico que también yo puedo sacar mis autofotos 'en papel'... y recuerdo entonces que no tengo tinta de color en la impresora, y que no me puedo permitir ni eso, comprarla... Y todo es un círculo vicioso lleno de excusas...
No sé. Porque también están esas otras decisiones que no termino de tomar. Ese poner fin de una vez a algunas cosas que hace mucho que no van, que ya no van a ir a ninguna parte... Y que no quiero dejar morir de puro aburrimiento, porque sé que ese final no me va a doler menos. Ó porque no quiero que ése sea el final, pura desidia, de algo en lo que llegué a creer tanto que habría implicado en ello en resto de mi vida...
servido por bruxana
2 comentarios
compártelo
29 Abril 2012
Sé que llevo casi dos semanas sin publicar nada. Doce días (normalmente publico por las noches... por lo que la fecha que aparece viene a ser la del 'día siguiente' al que realmente se corresponde a la redacción del post).
¿Si no me ha pasado nada de interés en estos días? Pues... Cualquier respuesta sería incorrecta, la verdad. Claro que me han pasado cosas, claro que pasan cosas, claro que sigo siendo capaz de relatar y redactar una historia de cualquier detalle, de cualquier sensación...
Pero..., no sé. La verdad es que hay razones por las cuales no he escrito. La monotonía acumulada de mis días: eternos hora a hora en el zulo donde trabajo, breves cuando llega la noche y veo que ya pasó un día más y que su resumen viene a ser igual de vacío que los anteriores. Y tampoco me apetecía redundar en lo mil veces ya contado.
Luego..., en fin, claro que hay destellos de luz....
También la lentitud de mi pc estas últimas semanas ha contribuido a mi poca actividad: es agobiante tener que esperar minutos y más minutos sólo para que se 'encienda', que se atasquen las páginas, que no carguen en condiciones ó se cierren solas...
De momento, ese problema ya está resuelto (a ver qué dura..., aunque si en casi nueve años no había hecho una limpieza 'en condiciones' y esto ha sobrevivido... digo yo que para aguantar otra temporadita me dará el asunto...). Provechosa noche la del martes al miércoles, muy provechosa... Y no sólo en el sentido 'técnico' de tener por fin el ordenador funcionándome a una velocidad aceptable..., sino...
Supongo que sobre eso debería escribir otro post. Sobre 'eso otro' que convirtió en altamente provechosa la noche...
Aunque si digo que esas mañanas en que abrir los ojos y verle a mi lado me parece un absoluto milagro... sería una forma rápida de resumir. Y también sería, seguro, un modo de repetir algo que más que probablemente he dicho/escrito ya otras veces....
Domingo. Último domingo de abril. Penúltimo día del mes.
Y, aunque soy consciente de la fecha, aunque no olvido que es veintinueve de abril..., francamente, no me apetece perder el tiempo dando vueltas alrededor de algo que no es sino una simple fecha... Y que ya, por fin, no significa nada en mi presente. Ni en mi futuro.
Y me da exactamente igual lo que no pudo significar cuando era mi día a día lo que hoy es olvidable pasado.
servido por bruxana
2 comentarios
compártelo
8 Abril 2012
Son casi la una del mediodía, domingo. Domingo de Resurreción, para ser exactos. Que, también y para no romper la tradición, ha amanecido soleado y luminoso tras la también más que habitual lluviosa Semanasanta. En fin.
No he hecho nada estos días. Nada es eso: nada. Nada práctico, nada útil, nada planificado ni espontáneo. Nada de nada. Bueno, el único gesto absolutamente extraordinario es no haberme levantado de la cama ayer sábado hasta mediodía (me refiero a las doce). Que sí, que estaba despierta... pero que no me apetecía en lo más mínimo tocar el suelo con los pies. Y como de momento no vuelo... pues eso. Lo cierto es que tampoco me encontraba bien del todo. La repentina bajada de las temperaturas del jueves al viernes me tuvo todo este segundo día en un estado raro, quizá no dormí bien del todo. Y supongo que el cambio de planes, incluso cuando ya se contaba con esa posibilidad... tampoco ayudó. Y el sábado..., pues lo dicho: no me apetecía levantarme. Y por una vez en la vida... me permití ese lujo. Porque, aunque para muchos y muchas levantarse a mediodía pueda ser algo habitual, sobre todo tras una noche de fiesta y esas cosas... para mí nunca ha sido una opción. Trasnochar nunca fue excusa para cambiar las costumbres a la hora de la rutina diaria. Y, hasta empezar a vivir sola... fue absolutamente impensable quedar en la cama pasadas las diez de la mañana... se tuviese el sueño que se tuviera, se acumulase cansancio laboral de toda la semana ó hubiera fiebre. Igual por esa disciplina totalmente espartana en mi vida no hay lugar para bajas laborales, no hay alimentos rechazables, no hay miedo a cosas cotidianas..., no hay excusas para casi nada, en definitiva.
Mañana a estas horas estaré volviendo al zulo. A mi aburridísima rutina. Cada día más aburrida y más agotadora y con menos porvenir. La nueva Campaña (a la que, cómo no, fuí traspasada sin más ni más opción. Es lo que tiene mi proverbial efectividad laboral, de toda la vida) no arranca de ninguna manera. Si las últimas eran malas... ésta es peor. Porque sí: siempre es susceptible de empeorar, cuando se trata con este tipo de cosas. Y tanta acumulación de falta (general) de resultados está poniendo muy nervioso al personal responsable. Y eso está redundando... pues en que determinados gestos que ayudaban al buen ambiente laboral... se estén obviando. Hace unos días nos reunieron en el trastero para, como si fueramos párvulos, indicarnos que procurásemos no alborotar... que se habían quejado de la Campaña con la que compartimos zulo (una de venta de conexiones de internet para sitios donde no llega la señal habitual). No sé. Creo que, como indico, somos todas personas adultas... y, aunque a veces a media tarde desconectemos un rato y nos echemos unas risas... procuramos hacer el menor ruido posible. Otra cosa es que el personal básicamente masculino del turno de tarde en esa Campaña tienda a estar muy pendiente de nosotras, centrándose más bien su interés en un par de las chicas, niñas de poco más de veinte años y bastante vistosas, sobre todo vistiendo... ó más bien desvistiéndose, porque el calor tropical que es el clima del zulo da para poca ropa. Bueno, pues cosas así...
Curiosamente, cuando la Coordinadora reunió al grupo para 'echarles' la regañina... yo había desconectado un par de minutos para ir al aseo. Y las localicé... porque al ver que no estaban en nuestros puestos, presté atención hasta escuchar algo de ruido en el trastero donde se hacen las reuniones y me sumé a la fiesta. Por lo que quiero entender que, posiblemente, también estoy excluida del posible grupo que 'alborota'. No sé. No entiendo nada, ni me voy a molestar en entender.
Lo dicho: esto no funciona. Y no sé si vamos a tener margen hasta finales de abril. Y esta situación me tiene en la disyuntiva... de no saber por dónde empezar a moverme. Si tuviese asegurado el fin de todo esto coincidiendo con la llegada de mayo... perfectamente podría empezar a moverme... dejando claro que mi posible incorporación a cualquier otra cosa no sería hasta finales de mes, comienzos del próximo. Y sin necesidad de dar preavisos ni explicaciones a mi actual empresa. Si, por contra, tuviéramos seguro la continuidad aquí... en lo que fuese, también podría empezar a moverme... sabiendo imprescindible el preaviso (en la práctica, y considerando que aún no sabemos qué nos han pagado en concepto de qué este mes, sería trabajar este mes de abril prácticamente sin sueldo. Interesante..., aggg). Pero este estar entre dos aguas... y tener la certeza de que si esto se termina no nos van a avisar con tiempo... es una forma de contribuir a la desgana. Y no sé si me queda margen para más desgana, francamente.
Y..., en fin. Y poco más. Esto no deja de ser un 'escribir por escribir', ya que no he dedicado estos días a precisamente eso, escribir sobre algunas cosas que están ahí, sobrevolando este blog desde hace tiempo.
Tampoco me he dedicado a eso. Qué días más perdidos, estos cuatro de abril.
servido por bruxana
4 comentarios
compártelo
6 Abril 2012
Hacía tiempo que no dedicaba un día... a no hacer absolutamente nada.
Me refiero a poder permitirme eso, no hacer nada, a pesar de ser consciente de tener cosas que hacer, de haber 'aplazado' cosas precisamente para cuando se diese esta ocasión: un día enterito sola en casa, sin tener razones ni para salir a la calle a comprar básicos de consumo (es a lo que dedico las mañanas/mediodías de los sábados, día que estoy en casa habitualmente). Pues nada, no he hecho nada. Bueno, sí: dar un repaso a la cocina, barrer, lavarme y cortarme un poco el pelo... Pero nada más allá: ni ordenar cajones, ni planchar, ni poner una lavadora, ni adecentar más en serio del repaso habitual las macetas... Nada de nada.
Ya antes del mediodía se confirmó la cancelación de mi plan vespertino. En realidad, este tipo de cancelaciones/aplazamientos ya no me pillan por sorpresa: he terminado por habituarme. La de hoy es la tercera de esta misma semana... así que para qué vamos a sorprendernos. No: haberme acostumbrado no es sinónimo de que me deje de...., no sé, molestar no es el término, porque no es molestia. Digamos que algo en mí se rebela y no quiere aceptar tanto aplazamientos sucesivo... pero mi sentido común prevalece y tiene claro que esto es como es y ya está. Lo acepto. No quiero decir que me guste, pero no me queda otra y lo acepto. Y a estas alturas, la verdad es que ya considero 'normal' que los planes fallen y las citas se cancelen ó aplacen... A todo se acostumbra uno. E igual ayuda que yo ya viniese 'acostumbrada' de casa.
Viernes de no hacer nada. De no ordenar fotos en la memoria del pc, como tantas veces planifico, de no hacer limpieza consciente de archivos que no volveré a tocar en la vida; de no copiar a un cd esas fotografías que tengo ganas de sacar 'a papel', de revelar lo que ya no puede llamarse así, porque el revelado era un mágico privilegio de las fotos analógicas. De ni siquiera ponerme al día en el borrado de correos que no voy a leer, de revisar y visitar las redes sociales. De no pintarme las uñas ni aprovechar para ponerme esa mascarilla facial que antes me era cotidianamente imprescindible.
No, no he hecho nada.
'Matar' burbujas virtuales en la pantalla para matar el tiempo, esa adicción tonta que descubrí ni sé bien cómo y que me sirve para no pensar en nada...
Inútil viernes santo. Moroso viernes de cielos semicubiertos de nubes blanquísimas, viernes perdido de invierno que regresa de pronto. Viernes de Pasión sin pena, que antecede seguro al Sábado de Gloria que pasará sin hacer honor a su nombre...
servido por bruxana
sin comentarios
compártelo
8 Febrero 2012
Pasó aburrida, pero lo mejor que puedo, las ocho horas laborales en el zulo-sótano-exgaraje en que trabajo. Ya que no me queda otra que estar allí, 'haciendo tiempo' y haciendo como que trabajo y haciendo... haciendo que en realidad no hago nada de provecho pero que extrañamente me pagan (una miseria, admitámoslo) por ello... pues eso, intento que sea lo más llevadero posible.
La verdad es que lo único salvable de toda esta experiencia es el hecho de que el ambiente laboral sea bueno. Puestos, sobre todo, a comparar con el nido de arpías en que sobreviví mis dos primeros dos años y algo de teleoperadora..., ya digo, esto de hoy es un lujo. Casi me resulta raro, a veces, darme cuenta de que trato con gente relativamente normal y esas cosas (ó sea, gente con quien puedo no cortarme en lo más mínimo a la hora de decir tonterías, recitar coplas ó hacer lo que haga falta a la hora de intentar sacarles una sonrisa. Y que me siguen el juego. Algo, ya digo, impensable en aquel nido de víboras caníbales..., en fin...)
Hago planes inmediatos y éstos son llegar a casa... e intentar sacar tiempo de donde no lo tengo para ponerme al día en la lectura de emails, actualización de redes sociales, repaso general del blog y del resto de lacocte... Me lo digo y me lo planifico: como con mucha suerte (y planificación a la hora de coger el metro y esas cosas) estoy logrando llegar a casa a poco más de las diez y cinco..., pues ya digo, me planifico el tiempo. Quitarme la ropa, ducha rápida, cena también rápida (a veces, hacerme algo a la plancha al tiempo que me desvisto), desmaquillaje, crema en la piel. Encender el pc (a veces, mientras me ducho, que está de un lento...ufff....). Y, a las once, estar ya lista para ponerme al día.
Todo esto me lo planifico por las tardes, en esos ratos tediosos de llamadas improductivas. Incluso repaso mentalmente qué ponen en la tele (repaso pelín absurdo, considerando que no la veo. Que la tengo encendida más por hábito, por oir sonidos de fondo y saber que hay más seres humanos... en algún sitio), para decirme que no voy a perderme nada si dedico el tiempo a trastear en el ciberespacio.
Pero... Pero luego no me organizo bien el tiempo. Y, al llegar a casa, me demoro en la ducha, me tomo un tiempo para preparme algo quizá no previsto para cenar, remoloneo en el sofá repasando la publicidad que he sacado del buzón y que, no sé porqué hábito extraño, me he subido a casa en vez de depositarla directamente en su papelera (bueno, sí sé porqué lo hago. Una especie de privado sentimiento de solidaridad con los repartidores..., mejor dicho, con quienes encargan ese reparto. Sé de lo que hablo, aunque igual ya sólo lo sé yo). Doblo algo de ropa que quité seca de las cuerdas esta mañana. Reviso las llamadas perdidas del inalámbrico: desde que me dí de alta en las Listas Robinson, la verdad es que es un relax la ausencia de docenas de llamadas comerciales (en casa del herrero... ya se sabe: molestan los teleoperadores).
Al final, apenas si hago nada en el ordenador. De hecho, hay días que lo he encendido... para apagarlo sin más cuando me despierto en el sofá, allá hacia las dos de la mañana, y me traslado a la cama. Y veo al pasar el pilotito de encendido y recuerdo que ahí me estaba esperando...
Pues más ó menos esto ha sido mi rutina de hoy. Con la suma de intendencia bancaria matinal (esos trámites que poco a poco empiezan a desagradarme. Y que me inquietan en su desagrado... considerando que mi vida durante años estuvo llena de horas de esos trámites... y me encantaba hacerlos. Definitivamente, me temo que mi cuerpo se rebela ante la idea de volver a lo que fue su rutina laboral. Ó, quizás, es que se ha hecho a la idea de que no volverán esos tiempos. Y protesta, a ver si mi cabeza también lo asimila de una vez: aquello se terminó...). Trámites y gestiones rutinarias, esta mañana, que me han entretenido más de la cuenta y que han derivado en tenerme que hacer una coleta alta en el pelo... porque no me daba tiempo a lavarlo-secarlo-peinarlo en condiciones. Y no me he atrevido a salir a la calle con el pelo mojado (opción rápida: lavar y hale, salir corriendo): la insistencia de los meteólogos sobre el frío y el hecho de ir cumpliendo años... es lo que tiene... No vaya a ser que coja un resfriado antológico.
Y, como suele pasar cuando me da por recogerme el pelo así, de aquel modo descuidado... pues reconocimiento general de lo bien que me queda. Lo que hace que me tenga que poner a explicar que ese efecto que produzco no es sino la novedad, la extrañeza tras verme con el pelo suelto ó mi trenza cómoda y medio deshecha, día a día...
Y... y ¿a qué venía todo esto?
Pues no lo sé. Supongo que es actualizar por actualizar. Y que finalmente he sacado unos minutos para hacerlo. Y que hoy no tocaba llamar-recibir llamadas nocturnas. Y...
Y nada más. Simplemente rutina blogueadora.
servido por bruxana
2 comentarios
compártelo
12 Enero 2012
Falta de tiempo.
No hago gran cosa a lo largo del día... pero no me queda tiempo para nada. Digamos que como lo que hago por obligación tampoco tiene demasiada enjundia (bueno, ni poca ni mucha, para qué vamos a decir otra cosa), pues me queda esa sensación perenne de 'falta de tiempo'... y de absoluta inutilidad.
Me falta tiempo para todo lo que me apetecería hacer. Aunque... esto sé que ya lo he escrito otras veces. Dejà vú. Entro en internet y doy un rapidísimo repaso al correo, a las redes sociales, al blog. Ni siquiera entro todos los días: aunque podría... la actividad tan poco provechosa de esas ocho horas en el sótano, con la diadema-casco, las dos horas y pico de trayecto, la mínima intendencia doméstica diaria 'hacer cama-fregar tazas, plato, cubiertos-limpiar baño', la ducha, el intentar no olvidarme de la hidratante... la verdad es que me hace llegar a estar horas agotada. Y si acompaña el carácter del pc, vago también él muchos días, tan repleto de cosas en su interior como el cuarto donde está instalado..., que a veces se niega a arrancar, ó el ratón-psicópata decide bloquearse, ó hacer desaparecer el puntero, ó empeñarse en mandar éste a la esquina superior derecha y cerrar la sesión sin que yo pueda evitarlo... pues eso mismo: que no todos los días, siquiera, entro por aquí.
Trabajo monótono en una Campaña de ventas que no sé, francamente, cómo consigue sobrevivir. Y que no sé, ni sabemos, si terminará en dos días, en dos semanas, en...
Treinta y ocho horas y media semanales en el sótano, diciendo que soy 'Alicia' por contrato... En fin. A ver si un día el Conejo Blanco decide venirse a la madriguera-sótano y, al menos, nos entretenemos un ratito... Porque, a veces, sí he creido ver la sonrisa flotante de un gato riéndose de mí.
Radical falta de tiempo. Enero raro, casi primaveral de nuevo en este Madrid donde las terrazas de los bares ya se mantienen todo el año. Enero raro de un año que, casi dos semanas después de empezar, no termina de arrancar en condiciones en mi vida.
Falta de tiempo. Ganas que agoto a base de no poder llenar los días de cosas que me gustarían. Ganas de agoto de puro aburrimiento, el hastío que me suele producir no ver avanzar las cosas en condiciones.
Al menos, creo que en algo he avanzado. Si es un avance, claro, no quedarme dormida cada noche del puro cansancio de llorar. Borrachera de lágrimas. Lágrimas inevitables.
No, no duele menos: el dolor sigue ahí. Y siguen el deseo, ése que quema, y esa chispa de rebelión que tengo que sofocar, y el no entender aunque se entienda, y... Pero... Igual también es que ni tiempo ni capacidad me quedan, tras tantas horas de tareas inútiles, para poder llorar con ganas.
Ó igual es que, simplemente, algunas cosas cotidianas terminamos por no reparar en que seguimos haciéndolas. Tal vez simplemente sea eso, y de puro hastío ya ni recuerde si sigo quedándome dormida tras no poder evitar llorar.
servido por bruxana
3 comentarios
compártelo
5 Enero 2012
Queridos Reyes Magos:
Quisiera empezar diciendo eso de 'este año me he portado muy bien, y, como he sido muy buena...". Pero es que tampoco estoy segura de que haya sido así. Me he esforzado por serlo, claro. He actuado conforme a mi conciencia, procurando no perjudicar a nadie, es más, procurando ayudar cuanto me ha sido posible. Pero..., la verdad es que ya no tengo nada de nada claro. Ya no sé cómo tengo que actuar para que las cosas salgan bien, así que...
En fin:
Queridos Reyes Magos:
Creo que el pasado año no os escribí carta. Igual por eso este año recién terminado ha sido tan extraño. Año más de pérdidas que de logros. Año que terminé con una desastrosa situación económica, que no parece ir a mejorar los últimos meses. Año en que, por supuesto, alguna alegría claro que tuve..., aunque ya no sé si realmente me compensan algunas cosas. Miento. Claro que me compensan. E imagino que lo sabeis, que para eso sois Magos imaginarios y todo eso. Y también supongo que es por eso por lo que me 'concedísteis' eso que sólo puedo catalogar como regalo. Como concesión de un deseo que nunca se me hubiese ocurrido formular en una carta a los Reyes...
Este año sí os escribo carta. Procurando no ser demasiado pesada. Procurándolo, sólo.
Este año os pido que mejoreis mi situación profesional. Que no deje de trabajar en todo el año. Trabajo con remuneración, me refiero, que cuando estoy desempleada también hago cosas (procuro que muchas), pero es que este año no puedo permitirme ni un sólo día de desempleo. Os pido que me proporcioneis el modo de conseguir un buen trabajo, con un buen sueldo. Algo más del de 'supervivencia' que tengo ahora, vaya. Aunque, si no puede ser... al menos, que me conserveis éste de 'supervivencia'. No sé cómo lo haré... pero intentaré que me dé para eso, sobrevivir al menos.
En realidad, os pediría que me devolvierais, poco a poco, a mi situación 'normal'. A la que lo fue durante años, a base de trabajar mucho. Una situación desahogada, donde no tener que ir mirando al céntimo algunos precios... porque hasta ahí estamos llegando. Acepto que lo de estos últimos años haya sido una especie de castigo, de escarmiento, por no haber sabido guardar para los malos tiempos, por no haber sabido ser hormiguita... Lo he entendido. Ya sé cómo debo actuar en el futuro. Ahora, de verdad, os pido que dejeis de apretar... que ya no queda nada.
Por si lo de la mejora económica no puede ser (ó por si lo es, que lo uno no está reñido con esto otro) también os pido que me siga siendo 'renovado' el contrato de alquiler de la vivienda donde resido. Me conformo con esto, de veras. Que cada vez está más deteriorada... pero es que no me puedo permitir otra cosa. Y no está mi estado anímico para mudanzas. Así que ya sabeis, llegado agosto, auto-renovación al mismo precio... Que sino, no sé qué va a ser de mí.
¿Más cosas? No quiero ser materialista, la verdad. Siempre me he bastado para conseguir las cosas que me apetecía tener (dentro de un orden. Suele ser útil no ponerse metas inalcanzables ni querer cosas que sabemos no podremos comprar nunca). Por eso prefiero pediros estabilidad económica, un sueldo decente, que, ya que casi siempre mi trabajo ha ido ligado a consecución de beneficios comerciales para las empresas donde he trabajado... que esos beneficios vuelvan a revertir, algo, en mí. Y de los posibles caprichos ya me encargaré yo. Como digo: he aprendido la lección, ahora soy mucho menos caprichosa y mucho más austera.
Me gustaría volver a gustarme cuando me mire al espejo. Últimamente evito los espejos, no me gusta lo que veo. Ya sabeis lo que quiero decir. Y porqué os lo digo. Yo pongo de mi parte, vale, pero como vosotros sois Magos, pues...
La otra 'cosa' que sabeis que quiero y que os pediría..., bueno, ya sabeis 'lo' que es. Sí: no soy capaz de tirar la toalla completamente. Aunque sea consciente de que no es para mí. Pero..., siquiera algún ratito...
Y poco más. Lo que sabeis desde siempre: salud para los míos (no siempre 'los míos' se refiere sólo a mi familia directa, ya sabeis de qué y quienes hablo en estos casos), que mejore en general la situación económica, paz para el mundo..., esas cosas.
Como veis, no os pido realmente nada 'material'. Tampoco os pido un novio, amante ó similar (que igual podría hacerme falta), pero es que de unos días a esta parte tengo tan y tan claras algunas cosas. Imagino que constatar que no la quieren a una no genera, precisamente, el mejor estado anímico posible para según que peticiones... ni siquiera en broma...
Mil gracias anticipadas por lo que me querais conceder. Y gracias también por lo que me habeis concedido este año pasado, y el otro... En parte, fue lo que pedí (lo sé). Y en alguna otra parte..., en fin, a veces hay milagros que, de puro inesperados, casi, pasan por nuestro lado sin que nos demos cuenta...
Por suerte, yo sí me la dí.
Os dejo lo habitual: que si polvorores y vino, que si agua y paja fresca para los camellos, esos temas. Todo virtual, claro, que no sé de dónde iba a sacar la paja fresca en esta época del año. Claro que tampoco se me ocurre por dónde íbais a meter a los camellos...
Siempre... no sé si 'vuestra', pero al menos queriendo seguir creyendo en la ilusión y la magia:
bruxana (ó A.S.T.)
servido por bruxana
2 comentarios
compártelo