La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

Categoría: My life en la empresita naranja

4 Junio 2011

Y no llovió.

Ayer fue viernes, pero no llovió.
Explico: las previsiones de lluvia no eran predicciones meteorológicas...sino personales. Tocaba lluvia, porque la lluvia va íntimamente ligada a mi relación con la 'Empresita Naranja'. A mis entradas y salidas de la misma. Cuando llegué, cuando me tuve que ir, cuando regresé de nuevo... llovía. Lluvia de invierno en primavera, porque cada vez, los días anteriores, el calor fue casi anormal para la época del año. Por eso no me extrañó el cambio de temperatura de mediados de esta semana: tocaba lluvia este viernes que sería el último día allí.
Y llegó el viernes. Y no llovió.
De este modo, si aún hubiera tenido alguna duda, se me habría aclarado. Pero ya no tenía dudas al respecto: era el final. Ha sido el final de mi relación con la Empresa: no volveré nunca. Último capítulo, punto final de la historia.

Curiosamente, estoy muy tranquila. Lo he estado desde que me comunicaron el despido, hace diez días. Este final no ha tenido nada que ver con el del pasado año: supongo que de ahí mi tranquilidad. Eso, y que la 'primera vez', de todo, es siempre un punto inquietante..., y en este caso ya había pasado por ello. Ya me habían despedido antes, ya salí de allí con la sospecha de no regresar nunca. La diferencia es que el pasado año la 'promesa' por parte de la Empresa era un 'en unos días te llamamos y vuelves'. Casi quedaba en mí el 'no volver' (aunque desde el primer momento tuve claro que debía mentalizarme en la idea de que no volvieran a contar conmigo. Por si acaso). Pero me llamaron y regresé. Y pasó casi un año.

Supongo que haré el resumen de este año en unos días. Ó de estos últimos días allí. Pero no hoy: aunque estoy tranquila... también estoy cansada. De todo aquello.

Es curioso analizar casi desde fuera mis sensaciones, mis sentimientos..., mis recuerdos. Y tener tan presente toda mi primera etapa allí... y que de esta última me quede tan poco. Es curioso cuando han sido dos etapas de idéntica duración (trescientos sesenta días cada vez) y cuando, si me pongo a analizarlo, casi han pasado muchas más cosas en este segundo periodo. Pero..., pero no lo siento así. Es como si de esta vez sólo me quedasen las docenas de fotografías que, eso sí, he hecho (del primer año sólo tengo media... quizá una docena de ellas). Hago fotos para reflejar en un papel lo que he visto, lo que han visto otros, lo que ha pasado. Pero también hago fotos sin cámara. Fotos mentales que se quedan ahí, grabadas. Y de ésas tengo tantas... y tantas en esta Empresa, en ese primer año...

Fin. Fin a una de mis múltiples 'provisionalidades'. Porque esto fue, en suma, mi paso por esta Empresa: encadenar provisionalidades. Aquellos nueve días sin posibilidad inicial de más que se transformaron en un mes de prueba, que pasé contra toda previsión (también personal), que continuó hasta el verano, que siguió pasado agosto, que decidí prorrogar hasta finales de año pese a tener completamente decidido irme en octubre. Y seguir cuando me dí cuenta de que sería absurdo irme voluntariamente... si estaba clarísimo que eso no podía durar. Y aquel final desasosegante, que me pilló en una época en que se me despertaron los fantasmas y, tal vez, algo más con lo que no contaba. Y volver, para pasar el verano. Y...
Y llegó el tres de junio del dos mil once. Y se terminó.
Y volvió a ser una foto lo último que hice allí. Pero en mi cabeza sigue aquel otro último día, catorce de abril del dos mil diez. Quizá porque aunque volví, nunca regresé del todo. Quizá porque este año no he dejado, ni un solo día, de echarle de menos. Porque, para mí, la mayor muestra del absurdo que rige esta Empresa es que no volviera (mejor dicho: que no le llamaran. Porque que él no hubiese querido volver sí habría sido perfectamente lógico). Y, conscientemente casi siempre e inconscientemente otras veces, he tenido presente su ausencia cada día de estos trescientos sesenta. Tal vez por eso esta vez los recuerdos son tan difusos y están tan basados en imágenes que, en realidad, son fotos que guardo en tarjetas de memoria fotograficas, en el disco duro de mi ordenador. Porque mis recuerdos de él que pertenecen a este último año no tienen como escenario el sitio donde le conocí y donde yo sí que volví a trabajar. Y, quizá, porque en las imágenes de este año sí que estará siempre él... pero no allí.
Es curiosa la mente. Y selectiva.

Y quizá si algo tengo que agradecerle a esta experiencia, a mi paso por esta Empresa, es que me haya curado. De mi reconocida adicción al trabajo, por ejemplo. Porque es imposible ser adicta a un sitio así; al menos para mí lo es. Y porque he decidido que hay cosas que me importan más, mucho más.
Y, tal vez también por eso, en ese definitivo último día mío allí que fue ayer tres de junio de dos mil once,  me daba igual ese final. Porque ya no estaba realmente allí. Porque igual tampoco llegué a volver, del todo.

Ayer me hubiera gustado verle. Verle tras salir para siempre del sitio en el que, si yo no hubiese ido a trabajar hace más de dos años, jamás le habría conocido. Me hubiese gustado, mucho, verle. Pero está enfermo y no podía ser. Y, quizá, también por eso me importó tan poquito ese último día, se me quedó tan poco grabado. Porque me importa más cómo esté él. Me importaba más que pasase el día para poder llamarle y saber cómo estaba. También me importa mucho más que esté bien que el poder ó no verle, y eso lo sé desde hace tiempo.
Prioridades, sin duda. Y, claramente, él es una prioridad para mí. Y está por encima, muy por encima, de esa Empresa que no le merece. Que quizá con el paso de los años, muchos años, quede sólo en mi recuerdo como una anécdota... y como el sitio al que llegué totalmente de rebote, y donde conocí a J.A. Un sitio al que nunca volveré. Y que nunca voy a añorar. Muchas veces supuse que esos serían mis sentimientos el día en que ya todo hubiese terminado. Hoy es ese día. Y tengo claro que no me equivoqué en mis suposiciones. Punto final.

No llovió. Así que nunca habrá un lunes inesperadamente lluvioso y frío tras el calor, un lunes donde vuelva a entrar en aquel sitio para pasar otros trescientos sesenta días... sin tener claro qué hago allí nuevamente.

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2 Junio 2011

Dos últimos días (pendientes) en el Purgatorio.

Actualización breve... que ya tendré tiempo en los próximos días. Supongo. Ó igual no, ó...

Dos días por delante en el Purgatorio. Mañana jueves y, ya que se ha firmado así, el viernes. Y punto final a mi relación contractual con la Empresita Naranja. A decir verdad, no sé a qué pensarán que nos vamos a dedicar estos dos días: no hay absolutamente nada que hacer. Hoy a las ocho y pico de la tarde he cerrado el último registro (esto es: la ficha de cliente última que quedaba por localizar, de las tresmil y pico de mayo). Para mañana no hay absolutamente nada, tampoco en la campaña paralela a la que yo estaba. Pero han acordado que estaríamos hasta el viernes día tres... y, francamente, me extrañaría que nos mandasen antes a casa. Ó igual sí. Por si acaso, iré preparada mañana...
Curiosamente, lo llevo bastante bien. Por descontado, mucho mejor que el año pasado... Claro que en este caso es que tengo las cosas muy claras: es trabajo y, por tanto, lo único que pasa es que me quedo en el paro. Sólo pierdo el trabajo, sin más. No hay posibles retornos, no hay más. No dejo cabos sueltos ni historias a medio acabar. Punto final. E imagino que tener eso tan claro también ayuda. Supongo que es eso. Aunque ya veremos cómo estoy el fin de semana, la semana que viene...

Estoy cansada, pero sin excesos. Y más bien por culpa de la alergia (criminal este año. Salvaje el ataque de pasado fin de semana... que aún me dura). También por eso llevo días sin actualizar. Por eso..., bueno, y por alguna otra cosa. Que cuando se está entretenida con otras cosas... pues ya se sabe... Anoche aproveché para dormir (me quedé dormida viendo la tele). El sueño no se recupera... ni, francamente, tenía la menor gana de 'recuperar' el sueño que me dejó el no dormir apenas la noche del lunes. Y es que estos últimos meses también he tenido la ocasión de comprobar que no dormir por estar entretenida (mucho) con otras actividades más... lúdicas... no me deja sueño. Imagino que porque la dopamina ó lo que sea que genera mi cuerpo me descansa más que toda la noche durmiendo... Y estoy segura de que el martes al despertar de lo que no fueron ni dos horas de sueño estaba mucho más cargada de energía que la mayor parte de los días...
Debe ser que dos horas durmiendo junto a un Príncipe tiene propiedades... pues eso, mágicas...

En fin. Prometí post breve. Como breve es el tiempo pendiente en lo que ha sido mi lugar de trabajo los dos últimos años. Dos días para dar por finalizado esos dos años. Dos años y, casi, dos meses. Empezar un martes para salir un miércoles un año después y regresar un jueves de casi dos meses más tarde... y salir, seguramente, un viernes. Este viernes, trescientos sesenta días más tarde. Y todo quedará en orden. Cerrado y en orden.
Y, seguro, tendré ocasión de escribir sobre ello.
Por ahora, lo dejo así y aquí. A ver si los dioses son buenos conmigo y, para hacerme más leve la espera, sueño con..., bueno: con príncipes. Aunque sólo los sueñe dormidos. Soñar con un determinado guapo Príncipe Durmiente para esta noche.
Por ejemplo.

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26 Mayo 2011

Catorce meses menos seis días.

Bueno, pues ya está: empezó la cuenta atrás.
El martes pasado, veinticuatro de mayo, se volvió a repetir. De nuevo, un martes. Casi catorce meses despues (catorce menos seis días, seamos precisos, ya que no podemos ser muchas más cosas). Carta de despido. Indemnización de mierd...: ocho días por año trabajado. Como me faltará una semana para cumplir el año justo, no llegará ni a esa cantidad ridícula. Llevo dos años y algo en la empresa: el pasado, me 'ventilaron' con la misma cantidad, agarrándose a la 'promesa' de 'te vamos a llamar en pocos días: si fuese un fin de campaña, os indemnizaríamos con veintidós días por año, pero no podríamos llamaros en seis meses..., son las normas'. Este año sí es fin de campaña, pero se vé que las normas son otras. Para peor. Porque ahora resulta que son 'seis meses y quince días'. Y que  tampoco es posible 'recontratárnos' a través de otra de las Empresas Filiales, como sí fue posible el pasado año (pasé un mes en otra campaña de ellos mismos...  pero con otro nombre legal. Este año ya no es posible esa opción... dicen). Me voy para no volver... al menos, en medio año. Yo sé que esta vez es para no volver nunca, y menos a esa delegación. Y menos mientras por allí siga revoloteando determinado insecto. Y...
Da igual. La verdad es que estoy tan cansada, tan infinitamente cansada, que...

Dejo aparcados en el 'borrador' otros temas, otras lágrimas. Las lágrimas, para ser concretos: en este caso ni he llorado, ni..., bueno, no me atrevo a asegurar que no vaya a hacerlo. De pura rabia, supongo.
De momento, el tema sólo me está afectando en un ligero insomnio: antes de las siete estoy despierta. Y, considerando mis horarios de trasnoche, pues... duermo poco. Supongo que aunque yo no quiera, conscientemente, pensar... el cerebro va a lo suyo. Y es realista, y sabe que esto es una pequeña catástrofe..., porque mi situación económica ya no es desastrosa (eso lo era el pasado año), es peor. Y también es peor la coyuntura económica general. Y, claro, claro que para encontrar otra porquería de trabajo como éste no tiene que ser difícil..., pero estamos en las fechas en que estamos. E incluso puedo tener dificultades para eso. Y..., y me acostumbro a las rutinas, y a ésta me había habituado. Y...
No sé. Supongo que a este tema debería dedicarle varios post, para conseguir poner en claro todo. Para que se me entendiera algo, si es que aún tengo lectores y a éstos les interesa mínimamente. Incluso para ponerme en claro a mí misma...

Cuando volví a la Empresita Naranja dije que el día en que saliera definitivamente sería viernes y llovería. El tres de junio, sí, es viernes. Ahora sólo me queda esperar la lluvia.

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15 Mayo 2011

Tercera semana de mayo.

Esta semana no he actualizado el blog. Creo que la última entrada es de la noche/madrugada del domingo al lunes...
No sé si ha sido por falta de tiempo, de ganas... de las dos cosas, tal vez. La llegada (inevitable) del calor tampoco acompaña. Probablemente me haya pasado las horas del día demasiado ocupada 'viviendo' (sobreviviendo, para ser exactos) y eso hace que al llegar a casa, de noche, tampoco me apetezca en exceso ponerme a escribir. Me apetece más bien darme una ducha, cenar algo, vaguear frente a la tele tumbada en el sofá y semi-arropada por la manta (por costumbre, que no por frío), hablar por teléfono... Cosas. El caso es que es evidente que no, no he actualizado esto...

Sigo trabajando en 'La Mejor Empresa para Trabajar del Mundo (en España)'. Y sigo en la misma situación: un sueldo de supervivencia que está por debajo de mis gastos fijos mensuales; una actividad que no me reporta nada de nada, que me aburre mortalmente; un presente que lo único que me muestra es un futuro a corto plazo aún más incierto. Porque la Campaña de Ventas en que estoy tiene los días contados... y esta vez creo que va en serio. Y, sinceramente... me da igual.
A veces pienso que la decisión 'buena' es la que tomé en febrero del pasado año... y que luego no llegué a tomar. Dejar la Empresa de una vez. Buscar otra cosa, otra que me sirviera para algo más que sobrevivir en el plano económico, otra donde aprendiera cosas y donde pudiese aportar las que sé. Esa experiencia que, en base a currículum, me ha llevado a escuchar en algunas pre-selecciones de personal lo de 'es que lo que te podemos ofrecer está muy por debajo a tu cualificación'. Ya, muy bien para 'regalarme' los oídos si buscara eso, pero absurdo como excusa cuando lo que se va buscando es un trabajo...
En fin. El caso es que me despidieron en abril, me volvieron a llamar en junio y regresé. Para unos días, puedo jurarlo. Para pasar el verano. Lo que pasa es que por pura inercia las cosas se fueron prorrogando y prolongando y... Y va para un año. Aunque ya digo: vista la situación, no creo que llegue a cumplirlo.

Debería hacer un post más lúdico. Contar sobre las absurdas celebraciones de esta Empresa absurda. De como el Hada Mala/Polilla Psicópata va a dejar, en cosa de días, de ser mi Jefa (la relegan, como 'premio' a su malhacer, a otra Campaña); de como el grupo que llegó a ser de más de veinte personas este verano, se ha quedado en media docena. Esas cosas que constituyen novedades sólo en mi personal rutina laboral. Pero es que no me apetece escribir sobre ello, la verdad. No ahora.

Y esta semana que empieza mañana también se presenta animada...; no, no es ése el término correcto. No 'animada', sino ocupada de cosas, gran parte de ellas rutinarias. Asuntos médicos familiares sin demasiada importancia, pagar el alquiler, darle un repaso a la ropa que planchar, seguir con el calendario festivo de mi Empresa. También tengo previsto algo más..., pero he de ser realista y no hacerme ilusiones. A todo se habitua una y se vé que me estoy habituando a las cancelaciones disfrazadas de aplazamientos. Pero aún siendo así de realista, la verdad es que sigo conservando algo de esperanza, cada vez, de que esta vez no sea otra cancelación más. Igual por eso quiero verlas como 'aplazamientos'... para no ver que cada uno no es sino algo que no se volverá a repetir, que no puede repetirse porque no ha pasado, sin más. Que por 'no sumar' puede sonar a 'resta'..., yo me entiendo. Como en tantas cosas, me entiendo y no quiero explicar,
Las cosas son como son. Cumplir años también sirve para ir poniendo en su justa medida la visión de la realidad y ya está.

Tercera semana de mayo. Hace demasiado calor para estas fechas.

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5 Mayo 2011

Rutina absurda para no pensar.

Vivo rodeada por el absurdo más absoluto. Ocho horas laborales diarias, concretamente. Un 'no parar' de cosas sin sentido...

Este mes de mayo, si me atengo a una especie de 'calendario' del que nos facilitaron una copia 'para echarla un vistazo' hace unos días... va a ser un non-stop festivo en la sede de mi 'Empresita Naranja'. Vamos, que si nos han tenido que hacer un calendario de festejos... hay que imaginarse. Claro que se trata de 'festejar' en un sitio como éste, donde la Jefa disfraza a sus empleadas con bolsas de basura y pasamontañas con orejitas de cartulina el día de jalogüin (insisto: no fue una metáfora del trabajo-basura que tenemos con insinuaciones de que para salir del mismo ó aumentar ingresos debíamos robar bancos, no: era un disfraz de murciélago. Cutre), un sitio donde el premio al mejor disfraz, un año antes, era un día libre al ganador... y como lo ganó un grupo de cuatro, les dieron dos horas libres a cada uno... Pues eso: tenemos un mes festivo en una Empresa que tiene este sentido de la realidad...

El primer 'festejo' era el Día de la Madre. En verdad, 'Semana de la Madre', porque el asunto era que la última semana de abril debíamos aportar una foto con nuestra madre ó, quien los tenga, sus hijos... en plan tierno y emotivo. Pusieron carteles anunciándolo, en el mega-corcho que la última redecoración del Centro ha convertido una pared entera en tablón de anuncios, pero debe ser que no los leyó nadie. Eso, y que también se decía que se 'habilitaría un lugar para que pusiéramos nuestras fotos' (y llegado el viernes, ese 'lugar' no existía) hizo que nadie llevase fotos... Uno de los coordinadores, piruletas-flor en ristre, fue pidiendo las fotos, supongo que pensando que nadie se había decidido al no haber sitio para ponerlas... y se encontró con la sorpresa de !!!!una sola foto!!! entre los cerca de 200 que somos. Patético. El viernes a las cinco de tarde eran dos: la segunda la aportó una de mis arpías, simplemente porque habitualmente tiene una foto con su hija adolescente 'decorando' su puesto de trabajo. El martes (ya fuera de plazo, claro), eran tres... al llevar yo otra (lo que tiene esto de hacer fotos... y posar para ellas desde los pocos meses de vida). Este miércoles ya son cuatro. No sé en qué terminará esto... ni para qué sirve.

El segundo evento era la Decoración del Centro para !!!la Feria de Abril!!!! Eso que este año se celebra en Mayo, sí (cosas del Calendario Lunar). Se puntualizó que la decoración correría por cuenta del Centro (esto es, no teníamos que comprar nosotros los adornos... como otras veces. Yo por mi parte me adelanté diciendo que no iba a hacer nada: no vuelvo a poner mi talento artístico (ejem, ejem) a disposición de esta Empresa. Bien. Lo de la decoración iba a ser el martes día tres: principio y fin. Hoy, día cuatro...anda medio Centro a medio llenar  de farolillos y banderines. Sólo medio. Y la colocación de una de esas tiras de banderines casi me provoca un infarto... cuando las... dejémoslo en inútiles voluntarias, han derramado el agua de una de las plantas que tenemos para no morirnos de aburrimiento ante lo feo que es todo y lo encerradas que estamos... sobre mis fotos. Las que, de las personas que han ido dejando la campaña, adornan mi puesto de trabajo. Patético. Ya puestos, podían haberla derramado sobre un pc... lo que habría provocado un cortocircuitos, qué sé yo... Pues nada: ahora tengo fotos con churretones. Menos mal que son copias... y que puedo sacar más. Menos mal. Si llega a ser hace unos años, donde las fotos eran únicas y no 'copiables', mato a las voluntarias-inútiles. Que no podemos pegarnos ni en horario laboral ni en el Centro de Trabajo... pero el Convenio no dice nada de no poder asesinar manazas...

Mañana, por lo visto, hay 'Concurso Gastronómico'. Ni pienso llevar nada... ni nos va a sorprender quién ganará: todos los años, la misma persona. Y tengo que reconocer que las tartas caseras le salen ricas: espero que nos lleve algo (al final, es lo que se saca de todo este tipo de chorradas). Por nuestra parte, lo vamos a 'celebrar' con otra bolsa de gusanitos y cortecitas de tamaño industrial. Digo 'otra' porque entre ayer y hoy cayó la primera... y le hemos cogido el gusto.

El viernes, "Feria de Abril". Nuestra Jefa, cada día más Polilla Psicópata, se está haciendo el traje de faralaes para formar una especie de ¿cuadro flamenco? con tres ó cuatro adeptas. ¿Adivinais con qué se lo está haciendo???? Premio: bolsas de basura y cartulina. Ya se sabe: las Polillas se alimentan de basura y derivados del papel y la tela... Pues eso. Yo he propuesto que nos hiciéramos unas camisetas con el texto: "Éste es mi traje de flamenca", ó así, pero ya se sabe que a éstas no se les puede proponer nada. Y eso que con el paso del tiempo me van pillando el punto y el sentido (raro) del humor. Pero ni por ésas.
También, como en el calendario dice lo de "venios con vuestro Traje de Volantes" para el viernes, he propuesto llevar un volante. Diciendo lo de 'Yo traje mi volante'. Ya: un chiste tonto. Como lo de fotocopiar 'volantes médicos' y ponérnoslos en la ropa... Que no, que no hay humor, que cantaban los Presuntos Implicados...

Y todo esto, mezclado con el absurdo cotidiano. Que cada vez es más y más absurdo. Y nosotras cada vez somos menos y menos... Hace seis meses llegamos a ser unos veinte. Hoy éramos siete. Y bajando.
Y..., en fin. Ya sé que en teoría tengo un blog paralelo a éste, específico para las chorradas de mi Empresa. Pero es que me da pereza reabrirlo.

Y también sé de lo que me gustaría escribir hoy... y que no es de esto. Y sé que igual para algunos temas necesitaría otro sitio donde escribir. Donde poder descargar algunos post que al final se quedan en 'borrador'. Pero..., que esto es lo que hay y lo que toca hoy.  Rutina absurda para no pensar.

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16 Abril 2011

Catorce(s) de Abril.

Semana rara ésta que termina. Al menos, rara en lo laboral; ó lo extralaboral, si nos ponemos a hilar fino. Semana con toques etílicos, incluso. Sí: en lo laboral y lo extralaboral dentro de la Empresa.
Me estoy liando.

Hace dos años, el catorce de abril, fue la primera vez que pisé el Edificio donde trabajo. Algo entre entrevista laboral y "obligatorio curso de atención telefónica" (requisito absurdo que exige la Empresa para trabajar con ellos. Absurdo en cuanto a que muchos de quienes son preseleccionados en base a currículum ya cuentan con sobrada experiencia en lo relativo a la atención al cliente y el manejo del teléfono, entre otras cosas). Finalemente, la entrevista no pasó de un recoger de nuevo el currículum (ya lo había presentado meses atrás), auto-presentación de los allí reunidos, resumen del 'módulo de Riesgos Laborales' (otra cosa obligatoria, hace el 'módulo' éste) y poco más. Ni curso ni entrevista, en suma. De hecho, el curso no lo hice nunca. NI tampoco hice el supuestamente obligatorio 'de producto' para trabajar en la Campaña donde llevo casi dos años... Aunque de todo aquello ya hablé en su día.
Hace un año, el catorce de abril, fue mi último día de mi primera etapa allí. El día en que las cinco personas que estábamos con contrato 'de obra y servicio' dejamos la Empresa... hasta nueva orden. Esto es, hasta que aumentase el trabajo y nos volvieran a llamar. Por tanto, un año justito desde el primer 'encuentro' entre el Edificio y yo hasta nuestra 'ruptura'... más ó menos estable. Y también de todo esto he hablado, y mucho, aquí.
Y ayer (ya anteayer, por fecha), catorce de abril... va la Empresa y elige ese día para montar una fiesta. La del "Absentismo". Que, vale, debería ser la del "no absentismo", que es el premio (ó algo así) que ha ganado la Delegación en que trabajo dentro de la Empresa. Ya se ganó el pasado año y el premio fue que la Jefa de la Jefa de nuestra intermitente Jefa directa nos trajo una botellita de cava y unos canapés. Y que a una de nuestro equipo de arpías le dieron un Diploma, porque es la persona que menos falta en toooooda la Empresa, a nivel nacional (bueno, yo falto menos... pero es que no llevaba un año completo allí. Y este año como me despidieron unas semanas, pues....). Eso fue la fiesta del año 2010. Además de los canapés y tal, fue la primera foto 'de grupo' que hice en la que salgo. Lo que no quiere decir que estuviéramos todos: parte del Equipo no se hablaba con la otra parte y ni se les propuso el posar (no habrían querido).  Y el único chico tampoco quiso: no insistí ni en eso ni en querer saber el porqué.
A lo que iba: este año, fiesta nocturna con copas y tal en local de moda en el centro de Madrid. Y, dos días antes, celebración adicional... puesto que resulta que han elegido a la Empresa como, a ver cómo lo digo sin que me salten las lágrimas una vez más, de pura risa..., pues que la han elegido como la Mejor Empresa para Trabajar en España. Y por añadidura, una de las Mejores del Mundo (el premio se llama así).
Ahí queda eso.

Así que como dijo en la fiesta el mega-jefe de todo esto, un argentino de muy buen ver (todo hay que decirlo): si la Empresa es la mejor para trabajar de toda España, y nuestra Delegación es la mejor de las Delegaciones de la Empresa, de toda España... pues eso.
Que me quejo de vicio. En fin.

Resumiendo. Catorce de Abril. El 2009, llego a la Empresa para algo que luego no hago. El 2010, me despiden... a pesar de no incumplir con mis obligaciones, no faltar nunca.... Y el 2011 nos montan una fiesta con canapés de diseño en la que el Director General (bueno, no tiene ese nombre como cargo, pero, para entendernos...) antes de irse viene  a  buscarnos (algunas de mis arpías y una servidora, que estaba por allí) para darnos besos. Ó sea: un año llego de rebote; el segundo, me despiden porque sí; al tercero, me besa el megadirector-general...
Mejor el próximo año procuro no estar. Que tengo el recuerdo de otras vidas de haber muerto en la hoguera (las brujas, ya se sabe) y no vaya a provocar un cortocircuitos la antena y la tengamos. La celebración del aniversario, me refiero.

Ah, detalle que a los super-jefes y medio-jefes les ilusiona mucho sobre esto del Premio Gordo a la Empresa: que han quedado por encima de IKEA . No sé dónde anda la importancia del asunto. Igual es que los de IKEA son suecos... Mejor que no se enteren, mis jefes digo, que mi sofá es de IKEA... no vayamos a tener un problema. Diplomático, ó algo...

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9 Abril 2011

Cansada y rodeada de sinsentidos.

Llevo toda la semana acumulando y arrastrando un cansancio salvaje.
La verdad es que si lo pienso someramente... no hay grandes razones. Al menos, no hago nada que no está haciendo habitualmente sin que me provoque este cansancio. Es más: he tenido largas temporadas de actividad absolutamente febril... y llegaba a casa fresca cual hortaliza recién cortada, y con ganas de seguir haciendo cosas. Pero, esta semana... es que ya me levanto cansada. Es más: me arrastro desde la cama al sofá y de ahí al trabajo... donde paso mis nueve horas (estoy 'recuperando', esa chorrada que suelen aplicar aquí cuando no quieren que determinado día trabajemos... pero tampoco nos lo van a 'regalar') acumulando más y más cansancio. Cansancio aburrido, encima, porque esto cada vez es más soporífero y más absurdo.

A mi jefa se le ha ido la olla completamente. Ya no hace ni dice nada que tenga el menor sentido. De Hada Mala pasó a Polilla Siniestra, y, de ahí, creo que la voy a ascender a Polilla Psicópata. A Mariposa no llega: con lo objetivamente mona que es (melenaza castaño claro ondulada, ojazos gris-violeta con motitas amarillas y pestañas kilométricas, tipín de modelo talla treinta y cuatro...) cada vez tiene peor aspecto. No sé: lo que en cualquier otra mujer, sobre todo los datos sueltos (los ojos deslumbrantes, el pelo de anuncio de champú...) le haría ser un bellezón, en ella... no resulta. Se está volviendo transparente. Y ayer, por ejemplo, con un vestidito sin mangas minifaldero... daba bastante grima. Era como ver vestido un perchero de mala calidad con peluca de muñeca de tienda de chinos, no sé...
Aunque en ella el aspecto de deterioro progresivo es lo de menos. El verdadero problema viene a ser que ha perdido el rumbo. Y nos está volviendo locas a las demás, de puro acumular contradicciones y soltarlas como dogma. Creo que se ha empeñado en cargarse la campaña de ventas en que estamos, de puro agotamiento. Y, en fin, en mi caso la baja voluntaria no pienso pedirla... pero me está agotando físicamente. A mí, con mi legendaria capacidad de aguante, también física...
Me quedan otras cuatro horas 'para recuperar'. Y no sé de dónde voy a sacar el tiempo, porque hay que tenerlo hecho antes del martes diecinueve... y, vale, que tengo toda esta semana (salvo los viernes, que la Polilla Psícópata no quiere que nos quedemos a más de las cinco), pero también tengo otras cosas que hacer. Y, además, la idea de pasar allí tooooda la semana nueve horas diarias, desde ya, me cansa.

Cada vez somos menos. Y, encima, la gente que ha ido saliendo las últimas semanas era con quienes más ó menos tenía algo de feeling. Antes ya salieron también dos personas con quienes congenié desde el primer momento (una en verano, la otra en otoño. Salir, digo). Y lo que va quedando es lo de siempre: personas con quienes no puedo compartir la visión absurda con que intento mirar la vida, y que en esta Empresa viene a ser tan fácil aplicar. Y, claro, me aburro. Pasar nueve horas encerrada, "escuchando voces" por un oido, intentando vender por teléfono seguros a quienes no los necesitan... aburre. Y cansa. Y deprime. Y si encima tenemos a una pirada exigiendo cosas imposibles y no tengo un mínimo de contrapunto en que apoyarme para romper la rutina... es casi normal que me sienta tan tremendamente agotada.
El repentino calor también ayuda. Porque si, al menos, pudiese 'aprovechar' el calor reciente para, con una camiseta y sandalias, estar en la calle... incluso sin hacer nada (haciendo fotos, al menos) pues digo yo que el cansancio que me suele provocar el calor sería menor. Pero, no: encerrada. Rodeada de ordenadores viejos que, seguro, emiten ondas nocivas a puñados. Y con la mega-antena del tejado que, cachondeitos aparte, no debe ser buena para la salud.

El jueves me quedé dormida en el sofá. No 'temprano', que ya eran cerca de la una, pero... Anoche, lo mismo (no sé a qué hora). He dormido en la cama, donde me trasladé allá a las tres, con las ventanas de casi toda la vivienda abiertas y desnuda. Tapada, pero sin nada más. Eso me suele ayudar a dormir: el contacto del satén de las sábanas siempre me sirvió como terapia relajante. Y me he levantado a algo más de las diez (creyendo que eran más de las once, por cierto). Pero sin conseguir eliminar el cansancio.

Así que, a pesar de tener cosas que hacer (bastantes) y teniendo claro que esta semana no voy a tener tiempo (además de lo de 'recuperar horas', tengo cosas personales: gestiones bancarias y esas cosas, que hacer), aquí estoy: intentando actualizar el blog. De comentar en otros y esas cosas... casi que ni me propongo.
Y, para que parezca que hago algo y para optimizar tiempo y recursos, tengo en remojo en la bañera la alfombra de mi dormitorio. Ésa que tarda días en secarse. Así 'optimizo', aprovechando este inesperado calor que no aguanto para que se seque... al ritmo que le dé la gana.
En fin: otro post-desahogo sin demasiado sentido, me temo...

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6 Abril 2011

Prioridades, estadísticas, razones para no dormir...

Mi Empresa alcanza unas cotas de absurdo difícilmente superables... Al menos, eso me parece cada vez, que ya no habrá nada capaz de superarlo. Pero siempre terminan por conseguirlo. Espíritu olímpico, debe ser.
La verdad es que no es la Empresa en sí (que bastante tiene consigo misma) sino el grupo en que trabajo. Mejor dicho, el Hada Mala/Polilla Siniestra que está al cargo de todo esto. Esta llegando a unos puntos que..., en fin, puntos demasiado próximos al punto de 'no retorno'. A ese momento en que uno ya no se puede inclinar más al borde del abismo... porque una milésima más de acercamiento impedirá volver a la seguidad de la tierra firme. Y la caida y su consiguiente batacazo será definitiva. Pues algo así viene a ser, cada día, la situación en mi Empresa.

Ando en pleno aniversario de los últimos días que pasé allí hace justo un año, cuando me despidieron (y luego volví y todo aquello). Este último año, visto lo visto y sobre todo los últimos días, no hemos mejorado nada. Más bien todo lo contrario: cada día es más desastroso. Ahora la Polilla Siniestra creo que anda empeñada en conseguir que terminemos por abandonar la Empresa de puro aburrimiento. Baja voluntaria, se llama el asunto. Como lo ha conseguido (de un modo ú otro) con las dos últimas personas que dejaron la Empresa... pue debe ser que ha echado cuentas... y se ha percatado de lo que así ahorrarían en indemnizaciones. Entre tener que despedir a alguien, que en estos casos y en esta Empresa suelen ser 'despidos improcedentes por baja productividad', con las consiguientes liquidaciones en indemnizaciones según convenio, parte proporcional de las pagas extra y las vacaciones no disfrutadas, y todo lo que corresponda... y compararlo con lo barato que es la baja voluntaria, sin indemnizaciones y, si el 'voluntario' no avisa con los pertinentes quince días de antelación, pudiendo descontar esa cantidad de la nómina..., pues lo dicho: que creo que está empeñada en que el mayor número posible de su plantilla decida irse voluntariamente.
Y, al paso que va, se preveen un par de nuevas bajas en los próximos días. Al tiempo.

Enumerar la de cosas raras que está haciendo estos últimos tiempos casi daría para un relato de ciencia-ficción. Ha enloquecido completamente. Hoy le da dado por sacar cálculos de productividad individualizada, hacer listas y ponerlas en el tablón de corcho que tenemos junto a la pizarra donde, cada día, anota lo poco que vendemos y lo mal que vamos. A tenor por lo calculado... casi nadie trabaja casi nada. Vamos, que tenemos una productividad por debajo del 50%. Lo que ha provocado toda una tormenta interna... incluida amenaza de una especie de huelga. Vamos, lo que hicieron los controladores: ponernos malas todas a la vez. Baja por ansiedad. Y a ver qué pasa cuando se encuentre con el caos que eso provocaría en sus cuentas...
Sé que no se va a hacer. Por si acaso, y puestos a echarle surrealismo al asunto, yo he añadido a la propuesta dedicar el día de huelga encubierta a irnos al Retiro a hacer botellón de kalimotxo. Ya digo que es una añadidura a la propuesta... en términos igual de absurdos. Porque no se va a hacer nada.
De momento, mis hienas y arpías favoritas andan en plan insomne. Recomendándose qué infusiones ó pastillas son mejores para descansar y dormir. Y es que estas estadísticas, gráficos y demás estupideces les está quitando el sueño. Y no, no es una frase hecha...

En otro orden de cosas, pero sin salir del tema, como en esta Empresa se vé que determinadas costumbres están muy arraigadas... estoy echando horas. No tantas como el año pasado, claro, pero si algunas. Tengo que 'recuperar' el Lunes de Pascua. Esto es, el 25 de abril. Que, veamos, la empresa financiera para quien vendemos seguros por teléfono no quiere que ese día se moleste a sus titulares: es fiesta en media España. Pero la Empresa que nos paga las nóminas no nos va a regalar ese día, claro. ¿Soluciòn? Pues hacer antes de ese día las correspondientes ocho horas laborales. Y en ésas ando. El lunes, media hora (la idea era una hora entera de más, pero no me dió tiempo a llegar a la hora pensada); hoy, hora y media. Lo que ha convertido mi jornada laboral en unas agotadoras nueve horas y media. Agotadoras, aburridas, improductivas... Y con casi toda la menguada plantilla en pie de guerra.
Asqueante.
La última propuesta/genialidad es que redactemos algunas anécdotas que nos hayan pasado trabajando allí... para, con motivo del día de San Jordi, publicar una especie de libro. En fin. El problema es que las mejores anécdotas..., ó, incluso, lo mejor que me ha pasado allí (que es otra sugerencia) no es para contarlo públicamente, la verdad. No allí. Que no iban a entenderlo en su justa medida, porque si algo tengo comprobado es que difílmente entienden mi sentido del humor. Y cuando alguien lo ha entendido casi a la primera, van, y lo despiden, así que...

Y la penúltima ocurrencia es que, como este año, nuevamente, el centro en que trabajo ha ganado el 'Premio al Absentismo' (esto es, que somos el Centro con menos absentismo... no me quiero imaginar cómo deben ser otros, con lo que aquí han faltado algunas....de hasta meses encadenados), pues han decidido que este año, en vez de llevarnos unos canapés y una copa de cava, pues que van a alquilar un 'local de moda' para bailar. Miedo me dan. Aunque la ocurrencia no es ésa, sino que la 'fiesta' va a ser un jueves por la noche. Y, en fin, nada que protestar ante la idea de salir un jueves... Pero es que el único día en que trabajamos con turno de mañana es el viernes. Y no sé yo...

En fin. Que en estas estamos. Que, por mi parte, me da igual la estadística de productividad (es que analizarla también me daría para un post-anécdota y esas cosas), que lo único que les importe últimamente sea que haya unos auditores externos mexicanos que, desde Nebraska, nos estén escuchando cada una de las llamadas que hacemos, que no lleguemos a vender lo suficiente para mantener la campaña... y todas esas cosas. Definitivamente, nada de eso me va a quitar el sueño. A mí y a estas alturas de la película, tras casi dos años allí, ya no. Si me pongo a valorar qué cosas me valen la pena para, eso, 'quitarme el sueño'... pues ni siquiera la idea de salir ese planificado jueves-premio, que no dormiría. Así que no creo que les obsequie con el placer de mi compañía. En lo que va de año, la verdad es que puestos a hacer algo que no me deje dormir... pues ya digo, que he encontrado motivo y razón más gratificantes. Y que me hacen reir, que ya está bien de lágrimas...
Pues eso mismo. Prioridades. Y claramente, esta Empresa no es una de ellas. Ni por asomo.

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...

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