Señores Administradores de Lacoctelera: A quien corresponda:
Soy Usuaria de este portal desde hace cuatro años y medio. Ya, ya sé que si 'veinte años no son nada', el tiempo que yo llevo viene a ser entre un cuarto y una quinta parte de ese 'nada', por tanto, no es que crea que mi 'antigüedad' sirva como razón para alegar nada, no. Empleo esa 'cifra' como simple referencia..., más que nada, por si nos tienen clasificados de algún modo. Para que me ubiquen, ó algo. A lo que iba, que no me quiero alargar. Llevo ese tiempo teniendo 'alojado' en este sitio mi blog, que en mi caso es un 'diario personal'. En este tiempo, he pasado por todo tipo de fallos: desaparición de post nada más ser dados a 'publicar', comentarios en blog propio y/ó ajeno de presencia intermitente, caídas del servidor, ataques masivos de spam, trolls a quienes se les consentía todo, post que se triplicaban solitos..., vamos, por lo que hemos pasado quienes llevamos tiempo aquí. Muchos han ido abandonado el sitio. En parte, estoy segura, hartos de tanto fallo. Y de tanta publicidad, y de tanta 'ventanita emergente' que bloqueaban el acceso a páginas amigas, y de tanto 'no sé que nos has pedido', y... Hartos y aburridos. Pero otros muchos seguimos aquí, hemos resistido. Hemos insistido en la idea de que hay que dar un 'voto de confianza' a los Responsables de Lacoctelera. Día a día, semana a semana, mes a mes... ... y año a año. Porque años llevamos viendo cómo la Página Principal no se actualiza. Cómo los Responsables han dejado de participar activamente (¿dónde se fue aquello de proponer un "Tema de la Semana" ? ¿Dónde indicarnos qué nuevos Cocteleros habían abierto su blog? ¿Dónde las recomendaciones de post interesantes... ó, siquiera, elegidos al azar? ¿En qué momento dejó de ser importante enviar el newsletter semanal?). Bien: nos decimos lo de 'deben tener mucho trabajo'... y lo justificamos. Todo lo hemos justificado. Quizá por eso hemos llegado hasta aquí. Y el 'aquí', en este caso, es la situación en que nos encontramos desde hace dos semanas. Abandono total a nuestra suerte por parte de los Responsables de la Página.
No voy a repetir lo que ya todos sabemos: lo de que no se notifiquen las actualizaciones de nuestros amigos, que haya momentos a lo largo del día en que toooooodos los últimos post publicados sean de spamers y trolls. Que cada a cada rato tengamos que volver a logarnos, porque (ignoro las razones), la página nos desloga sin explicaciones. Que comentar sin estar logado sea una tarea ímproba... puesto que hay que demostrar que no se es un robot (este tipo de controles, bien, me parecen estupendos....) pero a base de responder a cuestiones tan absurdas como ¿de qué color es una vaca?... con una sola palabra. ¿Multicolor, policromada, blanquinegra, zaína, manchada, moteada? En fin. Blanca. Resulta que en el Mundo de los Responsables de Lacoctelera, las vacas son sólo blancas....
Señores Responsables de Lacoctelera: creo que como broma, ya ha durado bastantes días. Y, si en realidad esto va en serio y van a cerrar este sitio... sería un detallazo hacérnoslo saber. Para poder 'sacar' el blog de aquí y copiarlo en otro alojamiento, por ejemplo... ... y para evitar que, de pronto, los anunciantes se encuentren con contratos firmados y sin potenciales compradores de sus servicios-productos. De hecho, aunque dejáramos aquí nuestros blogs, si no podemos entrar a leer, comentar y demás en otros sitios... no vamos a enterarnos de qué publicidad no estamos perdiendo. Y todos sabemos que los sitios gratuitos viven de la publicidad.... y, en fin... Que igual no sólo se nos está engañando a nosotros, los Usuarios, que al fin y al cabo no 'pagamos' nada por estar aquí. Dije que no quería alargarme. Así que lo dejo aquí.
Sigan ustedes con lo de las 'Tripas Técnicas' esas que andan arreglando. Ó háganse unos callos cibernéticos con ellas. Mientras, creo que vamos a ir mirando a dónde nos vamos... a poder ser, de forma masiva. Por no perder amigos. Porque que ustedes pierdan clientes está claro que nos da a todos, y les incluyo, exactamente igual. Pero algunos tenemos el blog aquí alojado precisamente por los amigos. Esos mismos cuyos post no podemos leer desde hace días... Así que ustedes mismos. Que ya son mayorcitos. Supongo.
Doscientasmil visitas únicas. Tras dos días sin entrar en el blog... veo eso en el contador de calabacit@s: a falta de apenas setenta visitas para alcanzar esa (impensable, inimaginable) cifra de visitantes. Doscientos mil.
Como he comentado alguna vez, el contador que tengo instalado contabiliza las 'visitas únicas': esto es, si alguien que entra visita 2, 5 ó 30 post, sin salir... será contabilizado como 'visita única'. No es que tenga demasiada importancia..., ni, al instalar el contador, se me ocurrió marcar unos parámetros. Pero la verdad es que me alegro de haber colocado uno con esa configuración (los hay que contabilizan cada 'visita a post' como una nueva. Lo dicho antes: si alguien va de post en post y pasa por 15, serían esas visitas las contabilizadas). En resumen: que éste es un "Post Conmemorativo". Llego a las doscientas mil. Probablemente, en el transcurso de esta madrugada, del dieciocho al diecinueve de enero. No sé quién podrá ser ese 'doscientosmil' visitante, ni de qué país vendrá (seguramente, del otro lado del Atlántico... por un tema de usos horarios). Ni sí comentará. Sí me llama la atención que en una sequía coctelera como la que arrastramos desde hace meses haya conseguido llegar hasta esa cifra. Incluso, el número de visitas de los dos, tres últimos días (llevo un par de ellos sin 'entrar', por un tema de intendencia familiar y escaso tiempo libre), que han contribuido a que el contador corra y siga sumando. Hasta mañana por la noche no volveré a entrar (sigo 'liada' con temas varios). Y por entonces el primer dígito de mi contador calabacero ya será un dos.
Y... me resulta curioso, más que nada por lo dada a las fechas en que se repiten acontecimientos... y esas neuras personales, que llegue a esta cuenta rondando el 20 de enero. Que es una de esas fechas en que me pasan cosas... Y que, curiosamente, el contador es más que probable que pasado mañana, veinte de enero, refleje en algún momento el visitante 200111. Sí: la fecha del día en cuestión...
Nada. Tonterías numéricas de esta bruja neurótica, que para algo es de 'letras puras'.
Y, por supuesto: veintemil millones de gracias a todos y todas los que en algún momento y en estos cuatro años y algo han pasado por aquí... contribuyendo a que siga dudando si dejo este diario personal...
Pdta: Tenía pensado escribir sobre otras cosas. Recuperar uno de esos post que tengo más que 'a medias' en el borrador, sobre alguno de esos temas que también tengo 'a medias' de contar. Hablar de mis regalos de Reyes, también de los que no han sido materiales. Seguir dándole vueltas a mi necesidad de terminar con alguna adicción a cosas que no están prohibidas, de mi urgencia por cambiar de vida, de..., de tantas cosas. Pero está más que claro que hoy era imprescindible este post de agradecimiento. Y... Y que estoy demasiado cansada y tengo demasiado sueño y demasiadas cosas por hacer mañana y... como para darle una forma tangible a lo que sigue siendo montón de humo, de niebla, de...
En la radio, de repente, sonaba algo de Cat Stevens. Yo estaba en su despacho. A decir verdad, no sé a qué habría ido, ni, realmente, podría precisar la fecha. Año 92', seguramente. Y, seguramente también, estaríamos solos. Entre nosotros, su mesa de nogal. Tras él, la luz de la calle. Le ví sonreir al tiempo que se percató de la canción. Sonreían también sus ojos, de ese modo que ya me hacía saber que iba a contarme algo... - La otra noche me acordé de tí. En la cama. - ¿Y eso?- creo que al mismo tiempo me eché a reir. - Estaba... estábamos viendo una película en la tele. Sobre una pareja un tanto peculiar..., de un chaval muy joven y una señora que podría ser su abuela. Los dos están obsesionados con la muerte y quedan para ir juntos de funeral... - ¿Y te acordaste de mí por eso? - Claro. Como los únicos chistes que te hacen gracia son los de entierros...!!!!! En realidad, tenía razón. No es que me hicieran gracia los chistes de entierros... es que, por mucho que se lo propusiera, era incapaz de hacerme reir con un chiste. No por su posible falta de gracia (que la tenía), sino por mi buena memoria: ya me los habían contado todos y faltaba el elemento 'sorpresa'. En cambio, el haber trabajado intentando hacer seguros de entierro por las casas... me dejó un poso un tanto macabro... y alguna anécdota muy divertida. Y él lo supo el día en que nos conocimos. No en vano nuestro primer encuentro fue en una entrevista de trabajo..., él, también, al otro lado de una mesa. - Ó sea, que ves una película de funerales y te acuerdas de mí. Qué macabro, ¿no? - No. Si la película no es dramática... es una historia de amor. Pero ahí estaba yo, riéndome en la cama... y "P" a mi lado, sin entender nada... Porque a ver cómo le iba a explicar que me reía porque me estaba acordando de tí... a esas horas y viendo una peli de muertos... - Y en la cama. - Eso.
Pues sí... me lo podía imaginar. A ver cómo le cuentas a tu mujer, celosísima, la misma que gustosamente me habria hecho cachitos con un bisturí... que te estás riendo porque te acuerdas de alguien que ella creyó tu amante. Y que te estás acordando viendo una peli de amor... en la cama.
La película era, es, 'Harold y Maud'. La banda sonora de la misma es de Cat Stevens. Él, mi amigo, ex-jefe y quien sabe de qué otras manera podría definirle, Pedro.
No recuerdo, ya digo, la fecha exacta de esta escena. Pero sí que hacía tiempo que ya no trabajábamos juntos, que hacía tiempo que los malos momentos posteriores pasaron, que era habitual que estuviéramos juntos. Que mantuviéramos conversaciones con doble sentido e intención cuando había amigos delante, que las que manteníamos cuando estábamos solos fueran de otro tipo. No recuerdo la fecha, pero sí su mirada y su forma de contarme aquello. Y, creo, que esa escena es la mejor definición de qué y cómo era nuestra relación...
Este post debía haber sido redactado y publicado hace un año. Entonces, otros acontecimientos me hicieron cambiar el propósito. Bueno: más vale tarde que nunca. Al fin y al cabo, todos los doce de mayo son y serán el cumpleaños de Pedro...
Le quiero mucho. A veces pienso que incluso a su pesar, incluso al mío. Pero las cosas son como son y son así. Cuando hace veinte días firmé la carta de despido, de pronto, lo tuve claro: yo sería quien más perdería en esta historia. Porque no sólo me quedaría sin trabajo. También le perdería a él.
Todo pasa por algo, siempre lo he dicho. No creo en las casualidades. No le habría llegado a conocer nunca, porque pertenecemos a universos diferentes, nos hemos movido por paisajes distintos, no había ninguna posibilidad de conocernos, no. Pero yo llegué hasta allí y él ya estaba. Así de simple, en el fondo.
Creo que la única razón por la que la vida me llevó a trabajar ahí es porque tenía que conocerle. Ó..., ó no, Ó igual conocernos fue un accidente más, no lo sé. Pero hace semanas que tengo claro que lo único bueno que me ha pasado en esta empresa ha sido él. Lo único. Eso va a ser finalmente lo que salve de esta experiencia. Si yo no hubiese rechazado otros trabajos, sino hubiera aceptado aquel 'refuerzo de campaña de diez días' que se fue prorrogando, no le habría conocido nunca. Él ya estaba trabajando allí. No, no en el mismo servicio que yo, ni con mi mismo horario. Pero todos nos conocemos de vista: cruces en la escalera, en el ascensor, en la puerta. Nada más allá del 'hola y adios', que es lo máximo que se puede aspirar en esta empresa. En un sitio como éste, donde la gente esquiva la mirada y el saludo, él siempre saludaba. Pero el trato era sólo ése y, siendo tan complejo el grupo en que yo trabajaba, no había opciones de más. Simplemente un conocido 'de vista'. Pero las cosas para él cambiaron..., y, por una de esas extrañas maniobras que se producen en esta empresa de locos, le cambiaron de servicio. Y terminó con nosotras. En septiembre mi única aspiración era terminar cuanto antes con este trabajo. Me quería ir. En octubre llegó él. Y terminó sentado a mi lado. Una mampara de por medio. Pasé de llevar meses sola a tener compañía. Y me acostumbré enseguida. Con él no podía ser de otro modo. Han sido seis meses, la mitad de mi tiempo aquí. Pero no me acuerdo de cómo era antes de él. Quizá, no quiero acordarme.
Él es..., cómo decirlo. Digamos que lo reconocí enseguida, aunque tardase semanas, meses, en ser consciente de ello. En un grupo donde todo eran dobles interpretaciones, comentarios sesgados, desconfianzas sin sentido..., a su lado todo era mucho más fácil. Descubrí enseguida que compartíamos sentido del humor (absurdo), referencias culturales. Cuando hablaba, entendía qué estaba diciendo y me gustaba escucharle. Descubrí que era una persona inteligente, mucho, y que no necesitaba hacer contínuo alarde de ello. Le gustaba hablar, como a mí. Y, poco a poco..., no sé. Creo que llegamos, ó llegué, a cierta complicidad con él. Lo conté el pasado post: volví a ser la persona que era hace tantos años. No sé hasta qué punto él influyó, pero...
Le quiero mucho. Es lo menos que puedo admitir. Porque es lo menos que podría sentir por alguien que ha conseguido que me vuelva a reir, reir de verdad, tras tantos años.
Para el resto del grupo..., pues, no sé. Nunca quise saber, ahora me doy cuenta. No quise opinar cuando les oía criticarlo. Simplemente, no podía reconocerle en lo que dijesen de él. Ellas veían... qué sé yo. El bufón que a veces decía cosas que no eran capaces de entender, y ya se sabe que no hay nada como despreciar desde la ignorancia lo que no nos vamos a molestar en aprender. Tal vez les desconcertaba que yo, tantos meses siendo casi invisible, aburrida, reduciendome a hacer mi trabajo y punto... de pronto hablase, me riera, dijese tonterías. Demostrase estar agusto con quien ellas no terminaban de 'pillar el punto'. Ellas veían sólo la rana del cuento. Yo, creo que desde el primer momento, intuí también al príncipe.
He pasado a su lado, con una mampara en medio, casi ocho horas diarias durante más de seis meses. En realidad sólo compartíamos el tiempo estrictamente activo: las pausas de descanso a que tenemos derecho no las cogía conmigo, nuestra jefa lo organizó para que otras le controlasen. Compartíamos las horas de teléfono y salíamos de trabajar a la vez. Porque yo nunca me desconectaba antes de las nueve. Y porque él me esperaba. Y me acompañaba a la parada del autobús. Esa ha sido mi rutina durante meses. Me hacía sentir bien. Me sentía bien a su lado. Cómoda. No, no estoy hablando de amor. Aunque sé, desde hace mucho, que media empresa pensaba que había 'algo más' entre nosotros... el 'algo' no era ése. Tampoco me importaron nunca los rumores. Me habría preocupado que me 'emparejasen' con cualquiera de los muchos pseudo-ejecutivos-de visita que tanto éxito tienen entre el personal femenino de esta empresa. Pero, ¿con él? ¿Cómo iba a molestarme? Sería absurdo.
A veces digo eso de que soy tan fuerte...que si se me da con un martillo será más fácil que éste se rompa a que me rompa yo. Mi único punto débil es la gente a quien quiero. Y a él le quiero. Por eso esta semana en que todo han sido maledicencias, insinuaciones, conspiraciones absurdas... y que todo iba encaminado a 'quitárselo de enmedio'..., no sé. Aun no entiendo nada. Porque también se ha intentado convertir en arma arrojadiza la supuesta 'relación sentimental' entre nosotros. Esta semana valía todo, simplemente. Ya no importa. Estamos fuera de la empresa. Esto se ha terminado.
Ahora..., ahora igual me duele aún más el no haber sabido parar algunas cosas a tiempo. El haberme reído a su lado, cuando igual eso, esa actitud común, le estaba perjudicando. Ahora me siento egoista, y me arrepiento, y creo que le he perjudicado. Tal vez me he tomado confianzas que no me correspondían, sin darme cuenta. Me pasa a veces con la gente a la que quiero, y no me doy cuenta de que mi presencia puede hacerles mal. Ahora esto ya no tiene arreglo, simplemente. A mí me daba igual continuar allí ó no, como me daban igual rumores ó comentarios de quienes no sabían ni de qué hablaban. A él, no. Y lo sé, ahora lo sé.
Yo sólo deseo que le vayan bien las cosas. Que todo en la vida le salga bien, porque se lo merece. Porque en este tiempo, mientras veía la ceguera absoluta de las demás, cada día tenía más claro que es una de las personas más inteligentes, más válidas y más... muchas cosas, que he conocido. Que el hecho de que esta empresa en que hemos trabajado le deje escapar sólo demuestra qué tremenda cantidad de inútiles la dirigen. Que los últimos acontecimientos no me entran en la cabeza. Bueno, sí: que al final los malos terminan por hacerse con el control de las cosas. Y así nos va.
Le quiero mucho. Quizá hasta hace poco, hasta que las cosas no se empezaron a torcer definitivamente, no lo he tenido tan claro. Que si me despedían no sólo perdería el trabajo. También le perdería a él. No, no hablo de amor, ó de sexo. Soy plenamente consciente de mis limitaciones y el asunto no es ése, porque también sé que no le gusto. Le quiero mucho, sólo es eso. Y ya no habrá más. Porque, seguramente y de eso soy consciente, no volveré a verle. Le voy a echar mucho de menos.
En esta historia otras sólo han visto a la rana. Yo he conocido a un príncipe. Conocerle es lo único positivo, lo único con que me quedo de toda esta historia, de todo este año. La mayor parte de las novelas terminan bien. Los cuentos de hadas, siempre. Cerramos la última página y nos vamos a dormir. Y no nos cuestionamos, nunca, qué pasa después. No volvemos a saber nada de esos personajes que, durante páginas, nos implicaron en su vida y en sus sueños. Ésto no ha sido un cuento de hadas, aunque quizá yo era la princesa que se pinchó con la rueca y durmió cien años... y, de pronto, despertó encerrada bajo una antena con una diadema-casco telefónico en la cabeza. Y un principe de incognito en el asiento de al lado. Esta historia terminó y termina así. Y ahora no sé si volveré al sueño... ó tendré que habituarme al mundo real.
Probablemente, no nos veamos más. No lo sé: no hay razones para seguir en contacto, porque por lo único que nos veíamos era el trabajo y ya no está. Como decía: de otro modo jamás le hubiese conocido. Pero...,aunque no supe cómo decírselo, ni siquiera el último día, cómo desearía que supiera que puede contar conmigo. Que quizás él si entienda sin necesidad de mayores explicaciones el título de este blog. Y que, por eso, qué mejor forma de decirle que aquí estoy, que estaré para lo que quiera, que con la frase "No tienes que representar ningún papel conmigo. No tienes que decir nada ni hacer nada. Sólo silbar. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas". Y yo iré.
Nada: simplemente reseñar ese dato. Que mientras escribo este (brevísimo, esta vez sí que sí, que son casi las 3 de la mañana y lo que iba a hacer es apagar el pc) me habrá leido el 150.000 calabacito-visitante. Porque cuando he empezado esto, el marcador calabacero daba la cifra de 149.000...
Hasta los (inesperados, de veras que sí) 100.000 visitantes, iba reseñando de diez mil en diez mil. Luego, entre la falta de tiempo que me rodea y me quita de poder hacer cosas que me gustan y me hace tener el blog a casi post por semana... pues que dejé de indicar mi agradecimiento a quienes me leen, y que es la razón por la que este blog sigue abierto (a estas alturas y lejos ya el motivo por el que lo empecé, aseguro que si no lo he cerrado es porque sé de visitantes, muchos en silencio, que me lo son asiduamente. ¿Cómo lo sé? Porque determinados lugares, no demasiado "conocidos", aparecen en mi mapa casi a diario).
Así que, como decía al principio de este post: agradecer a cada uno de esos 150.000 visitantes cada una de sus visitas. Simplemente, eso.
Gracias, gracias, gracias. Ciento cincuenta mil veces.
Y ... es que hay cosas que no tenían que pasar. Que tendrían que estar prohibidas. Y punto.
Me estoy conectando poco, muy poco (falta de tiempo, exceso de cansancio). Pero intento entrar todas las noches aquí, echar un vistazo, leer, siquiera, los "titulares" (esto es, los post de mis amigos, aunque algunos días no comente nada). Anoche no me lo esperaba. Porque estas cosas... es que no se esperan. Es imposible pensar que puedan pasar. Pero..., era ella quien lo contaba:
Y..., es que no quiero monopolizar el tema. Es que esto tenía que ser un post dedicado... pero me quedé helada, en los 35ºC nocturnos de Madrid, anoche. Es que me quedé, literalmente, sin palabras. Y no sé qué decir. Aún hoy no lo sé. No es justo. El cáncer nunca es justo, cierto: es una lotería de un bombo donde están todos nuestros números. Pero es que en el caso de Mar..., lo siento, pero es que, aunque no nos conozcamos más que a través de nuestros post y nuestros comentarios, es como si fuese alguien a quien tuviera ahí, a mi lado, siempre... Es que no es justo que a Mar le tenga que pasar ahora esto.
Pero, como cantó el maestro Serrat, la verdad no es que sea triste... es que no tiene remedio. La realidad es el post de Mar. Pero yo sé que va a tener un final feliz. Que va a poder con ello, simplemente, porque a ella no le tocaba pasar por esto. Y lo va a superar. Y toda mi energía positiva, hasta la que no tengo (el año ha sido tan difícil..., no, no voy a monopolizar esto), a partir de ahora va para ella. Porque va a poder con esto. Porque, como ya le escribí hace casi año y medio: http://bruxana.espacioblog.com/post/2008/02/12/-porque-es-necesario-mar-mar-escribir-cuaderno
sin ella Lacocte no sería lo mismo. Mar va a poder con ese maldito tumor. Y todos nosotros le vamos a enviar nuestras buenas vibraciones... y vamos a quedar esperando esas buenas noticias que, seguro, terminarán llegando.
Porque queda mucha Europa por fotografiar, y queremos que tú hagas las fotos. Porque hay mucho gatito abandonado, y tú tienes que denunciar su situación. Porque tienes aún mucho video que colgar en el youtube. Porque tu hija, y tu marido, y tus animales, y tus amigos... todos te necesitan mucho, pero mucho. Y porque no mereces que la vida te siga dando estos golpes, no, no te lo mereces. Este boleto de lotería no era para tí... y no serás tú quien tenga que "cobrar" ese tumor. Vas a poder con ello.
La fé mueve montañas. La mentalidad positiva puede sanar. Estoy segura. Y nuestra Mar va a ganar esta batalla.
La primera señal me llegó por la mañana, mientras los cereales se iban hundiendo en el café con leche. El día anterior, San Juan, la ONCE había celebrado su tradicional sorteo de primavera (el sorteo de San Juan... con esa cancioncita infantil que..., en fin, si se ha leido cierto libro de Almudena Grandes, pues que puede tener un significado más perverso..., me voy del tema). Tras el sorteo, se volvía a la normalidad publicitaria. Y el anuncio habitual es ése de ... "el odiado despertador...". Mientras pescaba cereales integrales, me hice toda esa composición de lugar. Y como si tengo esta memoria es, también, porque la ejercito... me dije "la melodía originaria de esta canción es...??? Ah, sí, ya sé. El " We are the wordl", aquella canción cuyos beneficios fueron a África". Y de ahi igual pasé a reflexionar sobre lo paradójico que es que haya terminado siendo sintonía de un anuncio de sorteos...
La segunda señal me llegó en el tren, yendo a trabajar. En algún momento, a mitad de recorrido, se montó una chica. Se sentó frente a mí, pero en el pasillo simétrico al que yo iba. La verdad es que en el tren me fijo poco en la gente: suelo ir leyendo. No sé qué llamó inialmente mi atención. Quizá un gran collar de algo que parecían simientes, tamaño nuez, en un brillante color castaño. Creo que era el único complemento que portaba. De ahí, observé que era una mujer muy guapa, entre los treinta y los cuarenta y muchos, morena de piel y pelo, de rasgos quizá árabes, quizá indios. Una belleza clásica, quizá fuera de lo "aniñado" que parece ser actualmente el canon de belleza femenino. Observé, de pronto, que no toda su piel era igual de oscura: tenía un avanzado vitíligo en las manos. Y relacioné: "esa enfermedad que llegaron a decir que tenía... cuando lo que estaba haciendo no era sino renunciar al color de nacimiento de su piel, aclarándola hasta límites grotescos... Qué lástima. No tanto el padecer esa enfermedad, como le pasa a esta chica tan guapa, sino tener esa otra que te deforma la mente hasta hacerte cometer locuras contra tu propio aspecto físico"
La tercera señal..., algo comento en el post anterior. Me llegó por asociación de ideas, mientras descansaba en mi media hora de comida y pensaba en lo grotesco que era todo el asunto de la visita del Consejero Delegado. Como ya comenté, mi vida profesional estaba tan llena de señores con traje, que casi es el uniforme extraoficial de los hombre en mi sector.... que en doce años de relación intermitente sólo ví a "M" una vez con vaqueros. Un día de finales de agosto, en la época en que trabajaba para él. Una mañana en que se presentó por sorpresa, en la oficina, tras haber salido del pueblo a las siete de la mañana. Y como llegó directamente desde allí... pues eso, que venía sin sus habituales pantalones clásicos y camisas lisas. Luego ya por la tarde reapareció vestido de sí mismo... pero ésa es otra historia. http://bruxana.espacioblog.com/post/2007/10/29/-y-sailo-nos-bajamos-aol-y-yo- Se quedó dos dias: el sabado tenía que regresar. Su mujer cumplía años el veintinueve de agosto.
Todo el día lo pasé, ayer día veinticinco de junio, tarareando la canción que suena. Lo achaqué a esas señales extrañas que he descrito. Como me pasa a menudo (e imagino que a muchos: basta que de pronto recordemos algo ó a alguien, que durante unas horas ó unos días relacionemos más detalles cotidianos con esa persona) tampoco le dí demasiada importancia. Por la noche, al ponerme a redactar el post, tenía claro que ésa iba a ser la banda sonora. Y no porque tuviese relación: simplemente, es una canción que me gusta muchísimo. En el ultimísimo momento... un pálpito extraño. Y decido no poner a "Billy Jean"... no sé bien porqué.
No sé. Quizá todo esto tampoco tenga ya sentido. Pero he de confesar que la noticia, la mega noticia... no me pilló de sorpresa. Igual porque tantas veces en mi vida he pasado por días "de avisos"... que ya estoy casi preparada. Aunque no sea consciente de ello.
A Peter Pan le acompañaba un hada, dicen. Y las hadas y las brujas somos antagonistas... Aunque yo siempre fuí de la idea de que eso de que Campanilla fuese hada es más bien de cara a la versión infantil de un cuento que no lo es tanto... y Campanilla no era tan inocente como han querido hacernos creer. Por lo que igual es de las mías... y fue ella quien me susurró al oido todas esas reflexiones que me empeñé en hacer mías. Así que tal vez fuí la única persona del mundo a quien ayer la noticia de la muerte de Michael Jackson no le sorprendió. No lo sé.
He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.
¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...
Calabacit@'s que (últimamente) pasaron por aquí : NOTA:
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Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"
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