Había olvidado lo que se siente...
La verdad es que siempre vamos con prisas.
No es tanto que no tengamos tiempo para hacer según qué cosas, es que nos envolvemos en la prisa, y dedicamos tiempo a cosas que no tienen tanta importancia. Nos inventamos placeres que no lo son tanto y nos olvidamos de cosas simples...
Como darse un baño.
Todos decimos lo mismo: apenas tengo tiempo por las mañanas/noches para darme una ducha, y ya está. Lo de bañarse es para los niños pequeños, que tienen tiempo para recrearse en el agua (para ellos, la bañera parece una piscina), con sus juguetes de goma, con su gel de espuma. Nosotros no: nosotros nos ponemos debajo del chorro de agua de la ducha, nos enjabonamos con prisa y volvemos al chorro. Y a salir corriendo...
El domingo me dí un baño.
Hacía tanto tiempo que no lo hacía... que se me había olvidado lo que se siente.
Es mentira que desde la última vez no haya tenido NUNCA una hora libre para mí misma. Claro que las he tenido, pero las he perdido en otras formas de matar el tiempo libre: mirar en la tele programas que no me interesan,hojear y ojear revistas que me son indiferentes, que no me van a cambiar ni vida ni ideas, ponerme delante del ordenador para no encontrar nada, puesto que no lo estoy buscando...
Simplemente, había olvidado dedicarme a mí misma ese tiempo sólo enfocado al placer.
Abrí el grifo de agua caliente. Mientras caía, eché un chorro de gel espumoso (sin olor) al agua.
Me preparé un té verde.
Busqué una pastilla de sales con extractos de flores naturales y cítricos de ésas que se deshacen en el agua caliente, y la dejan suave, suave...
Trasladé al baño el incensiario. Prendí una varita de incienso de sándalo.
Mientras, comprobé la temperatura del agua (ardía!!!) y abrí el grifo de agua fría.
Puse música: Songs from the last century. El magnífico disco de versiones del inmenso George Michael: música de calidad con una voz espectácular, destinada al placer.
El agua, al tacto con la mano, seguía estando demasiado caliente. Seguí enfriándola (con la alcachofa de la ducha bajo el agua)...
La sensación de sumergirse en un agua demasiado caliente aún, el estremecimiento de todo el sistema nervioso según el cuerpo se va introduciendo en el agua, esa caricia suave de las sales, que te quema los poros pero te los está curando al tiempo... El olor del sándalo, en el baño en penumbra. George Michael cantando "Roxanne"...
Había olvidado lo que se siente.
Me dejé acariciar por el agua, por el aroma del sándalo. George Michael me cantó "My baby just cares for mi". Y se hizo casi de noche cuando yo también me sentía "Miss Sarajevo".
El té, amargo, me mojó también por dentro, con esa misma sensación de las sales: algo que era aspero pero que suaviza el agua. "Secret love".
Por un resquicio de la ventana, sentí entrar una ligerísima corriente de aire frío...Me froté toda la piel dentro del agua, queriendo sentirme entera. Toda yo estaba allí: sin más obligaciones que sentirme viva. Otra vez.
"Where or when".Salí del agua, cubierta de espuma. Era casi de noche. El incienso casi se había consumido.
Y yo me había reencontrado con uno de esos momentos que hacen que la vida tenga sentido.
Prometo repetir..., con mesura, pero de vez en cuando.
Probadlo, y ya me contareis...





Juan dijo
Hay que ver la cantidad de cosas que se puede contar a la hora de darse un baño. Saludos
http://www.lacoctelera.com/lo-que-hay/post/2006/09/26/me-duele
26 Septiembre 2006 | 10:07 PM