La pareja de mi ¿...pareja? no tiene porqué ser mi enemiga
No sé si el mío será un caso único.
La verdad es que de estos temas es difícil tener más opiniones/experiencias. Más que nada, porque algunas cosas es mejor mantenerlas en secreto. La única forma de que algo no se sepa es no contarlo. Nunca. A nadie. Porque hasta la confidencia al amigo más fiel puede ser un hilo conductor que llegue hasta donde no debe llegar: el amigo se lo cuenta a su pareja (con quien lógicamente no tiene secretos. Y menos los derivados de lo que otros le cuenten, claro), la pareja lo comenta a su mejor amig@, ést@, como anecdota, lo cuenta en el trabajo, donde, casualmente, resulta que trabaja la prima del cuñado de..., que empieza a atar cabos.
Y, al final, ya tenemos el lío montado.
Bueno..., el caso es que nunca he tenido nada en contra de las parejas "oficiales" de mis parejas..."¿circunstanciales???".
Ni siquiera me han caido mal. Cierto es que nunca me enteré de su existencia después de tomar la decisión de tener "algo" con ese "él" en cuestión. Sabía que había otra persona en su vida, y a pesar de eso me metía en la historia. Simplemente. Lamentarse luego por esa razón, culpabilizarla de algo (como de no poder pasar el tiempo deseado con el objeto de mis deseos)... sería absurdo.
Igual de absurdo que creerse el "realmente entre nosotros ya no hay nada"; "seguimos juntos por los críos"; "no me entiende, ni me quiere entender"...ó, cuando ven que las cosas igual se les van de las manos, los "la verdad es que entre ella y yo las cosas van bien: nos seguimos queriendo mucho"; "lo que tú y yo tenemos es eso, una aventura que nos apetece a los dos, pero en mi pareja no hay problemas"; "si ella sospechase algo de esto..., uy, no sé qué te podría hacer"...
Como le dije una vez a uno: a mí, nada; te lo hará a tí, que es con quien está casada.
Nunca me he creido ninguno de los dos extremos: si entre ellos va todo tan mal y está todo tan acabado..., no hay excusas posibles: se corta y ya está. Ó, al menos, no se sigue durmiendo en la misma cama, por Dios, que hay sillones muy cómodos que se hacen cama por las noches... Y si no hay problemas y es todo "una canita al aire"... ¿porqué necesita esa "canita"? ¿Y porqué se intenta convertir en hábito... durante años?
El caso es que, por hache ó por bé, nunca me han caido mal las "legítimas" de ellos. Cosa que a alguno le ha desconcertado... ó le ha aterrorizado (no soy capaz de ponerme en el caso: si tuviese pareja estable, y amante, y viese que ellos se conocen y charlan, cuchichean... se van a ver escapates...¿me pondría yo de los nervios, ante el temor de que el amante le dijese al legítimo la verdad?. No, no soy capaz de imaginármelo. Supongo que porque los hombres están hechos de otra pasta: si el amante le contara algo al marido, lo haría presumiendo de "estar tirándose a una tía casada"... pero sin dar nombres).
También he tenido al que hablaba francamente mal de su mujer (es una idiota. Es una inculta. No tiene nada que ver contigo) creyendo que así me halagaba. Nada más lejos de la realidad. Y no entendía que yo me pusiera de parte de ella (no, lo que pasa es que no tuvo tiempo de estudiar. Y que, como tuvo a tus hij@s tan joven, tampoco luego ha tenido tiempo de nada. Pero creo que de tonta no tiene nada).
También las he tenido celosas. Algunas, sin razón (que es lo peor. Todavía, que sospeche quien tiene razones para ello...!!!)
Lo que reafirma mi idea de que las mujeres tenemos ese sexto sentido: si nuestro "hombre" coquetea con otras, aunque en nuestra presencia sea un casto varón que no nos quita la mano de la cintura, ni de reojo mira a las demás..., nos vamos a dar cuenta de si en ese momento puntual está presente la posible "presa" del padre de nuestra camada (exista ésta ó no. La camada, digo).
Curiosamente, ese caso (la celosa patológica... sin razón) se me dió dos veces. Con sus maridos sólo había una buena relación...de amigos (bueno, ni eso: era algo totalmente coyuntural). Y era yo quien, en presencia de ellas, se "cortaba". A pesar de no estar haciendo, ni diciendo, nada malo, procuraba no compartir en ese preciso momento el sentido del humor (que es lo más difícil compartir conmigo, y que en esos dos casos era lo primordial entre nosotros). Más que otra cosa, lo que buscaba era no "herir" a esa tercera persona... provocándole unos celos que no tenían motivo ni razón...
¿Por qué cuento esto hoy?
Pues porque me da la impresión de que algo de esto hay alrededor mío en estos momentos. Los ¿celos? por parte de alguien que realmente me cae muy bien, y con cuya pareja no tengo nada... ni creo que él le haya dado a entender (de hecho más que de palabra, faltaría más) otra cosa...
Vuelve la vampiresa. La de "con lo que tú podrías tener... si quisieses".



salud-y-republica dijo
Yo he sido víctima de los celos de las esposas de mis amigos, a quienes quiero y seguiré quriendo mucho porque a la mayoría de ellos los conocí antes de que ellas entraran en sus vidas.
Creo que envidian mi complicidad con sus maridos, nuestras risas, ese perfecto entendimiento que hay entre nosotros cuando de "divertirse vestidos" se trata.
Al igual que tú, tuve amores ajenos. Sufrí mucho sobre todo porque no podíamos estar juntos en fechas claves en el calendario, porque no podíamos mostrarnos abiertamente y todo tenía que hacerse de puertas para adentro. Siquiera que todo éso ya pasó.
Para redondear el comentario, apreciaba mucho que ellos no hablaran de sus mujeres y sobre todo, que no hablaran mal. Encima de infieles, desleales? No me decía nada bueno sobre mi galán de turno.
Madame Rosa
29 Septiembre 2007 | 11:48 PM