No me gustan los días de viento
Hace mucho viento. Aire, que le llamamos todos.
No me gusta que haga aire. Me levanta dolor de cabeza. Me enreda el pelo. Me tira los tiestos de la terraza. No me gusta el aire. Y menos en esta época del año. Tampoco en verano, aunque ahí por otras razones: me altera mucho. El aire frío es desagradable al máximo. El húmedo (como es el de hoy, extraño). El caluroso desasosegante...
También yo estoy hoy así: desasosegada. Por un lado, me siento bien: algunas cosas (laborales) empiezan a tomar cuerpo y a funcionar. Tampoco en clase me va mal: prefiero las clases de jueves y viernes (por la materia... dejémoslo ahí), y además hoy me he enterado de todo. Cuando se es de "letras puras", todo lo que sean números se convierte en un reto... ó en una tortura (cuesta muchísimo procesar información sin base). Pero la verdad es que hoy me he enterado bien de todo. Y he de admitir que este año he avanzado mucho en cubrir mis lagunas matemáticas (cosa que puede parecer contradictoria, mi falta de base... cuando llevo media vida trabajando con números).
Por un lado me siento bien. Y, por otro...rara.
Cada día tengo más claro que es una simple atracción física. A ratos tengo muy, muy claro que es mutua. A ratos, ni me lo planteo.
Me siento rara porque también tengo claro que ninguno de los dos se va a atrever a insinuar (bueno, más que insinuar. Porque creo que si yo "sospecho" algo y tengo claro que si le tengo cerca me atrae, es que algo nos hemos insinuado mutuamente) nada al otro.
Por mi parte, porque no dejo de temer el rechazo (incluso si de veras existe interés por su parte, me da miedo que me rechace porque piense que "no está bien". Que estaría en su pleno derecho a pensarlo, por otra parte). Y por la suya..., porque si le intereso, me temo que van a prevalecer otras razones más fuertes por enciama del posible interés, para impedir que me diga nada.
No es mi "tipo de hombre", eso lo tengo más que claro. Y si no le veo, también insisto en que no pasa nada: ni le voy a ir a buscar, ni voy a llorar su ausencia por los rincones.
El problema está en cuando le veo y me mira. Y le sostengo la mirada, y él me busca con los ojos.
Igual en este caso concreto no quiere decir nada. Pero sí ha querido decir en la Historia de la Humanidad. Está en los manuales más elementales del comportamiento humano: el contacto visual continuado, el mirarse a los ojos al hablar, el tocarse el pelo mientras el otro te habla ó mientras hablas mirándole, el inclinarse hacia esa persona al hablarle...; no sé. Igual en este caso no quiere decir nada. Pero todos, todos los "síntomas" están ahí. Y creo que desde siempre han sido instintivos (a estas alturas, lo mismo ya podrían ser buscados, fruto de una búsqueda de interesar al otro). Pero la evidencia es clara: están ahí. Quieran ó no decir algo.
No sé. Esta situación a veces es demasiado absurda.
Hace algo (creo que lo ha hecho siempre, al menos desde que yo le conozco) que también hago yo con frecuencia e instintivamente: pasar las uñas, anverso y reverso, como una caricia por sus brazos.
Me gustan sus manos (no tienen nada de particular, pero me gustan).
Es una cuestión de atracción física. Simplemente. Y no quiero que pase de ahí.
Me siento como una adolescente. Como una adolescente de novela para idem ó revista "súper-pop". Estúpida. Y ni siquiera cuando era adolescente recuerdo haberme sentido así.
A ver si se calma este aire y puedo dormir. Sin sueños.
Esta mañana no hice (en condiciones) la cama. No quiero pensar (me niego a pensar en eso) que me gustaría deshacerla con él. No, no voy a cruzar esa línea de pensamientos.
Prefiero pensar sólo en que cuando está cerca de mí, y me habla, y le contesto, me siento agusto conmigo misma y con la situación. Sin más.
Lo único bueno de estos días de viento es la luz tan bonita que dejan cuando se calma...

