Celos, miradas y otras cosas que matan...
Dicen que hay miradas que matan. No, no es literal, ya lo sé.
Se puede matar por celos. Y dejarse matar también.
Me reconozco celosa. Soy muy celosa.
Pero no del tipo que hace escenas con ó sin razón (como las mayoría de los celosos declarados).No. Mi género es peor: yo soy de las que se guardan los celos para sí. De las que en público jamás harían una escena (bueno, ni en privado). De las que se resisten a creerse lo que más que intuir, ven claro..., y aún así justifican al otro.
De las que lo pasan francamente mal cuando el objeto de los propios desvelos y los deseos, y los sueños, está con otra persona. Ó, la peor de las situaciones: cuando se vé peligrar la relación porque otra persona está ahí, llegando y jugando...
Por contra, nunca he tenido celos de las "legítimas" de mis parejas (porque aun teniendo ellos "legítimas", yo sí los he considerado míos cuando hemos mantenido una relación). Y quizá nunca he tenido celos de ellas porque siempre, desde el principio de la relación, he sabido la situación. Y aún así me he metido en ella... Él, como cantaba la copla, no era libre. Yo podía llegar a aspirar, como mucho, a ser "la otra". Y he aceptado (ó no) las reglas del juego. Cuando ha sido "no", pues punto final al coqueteo: no me ha interesado, al margen de si él tenía ó no compromiso formal con otra persona. Y cuando me he enredado en una historia... que él estuviera casado era otro factor más, como su trabajo, el color de sus ojos ó sus aficiones.
Siento no poder verlo de otro modo, pero es así.
Por eso, mis celos nunca fueron hacia sus mujeres... quizá porque en todos ellos se dió un factor: si no estuviesen conmigo, estarían con otra. No "engañaban" a su mujer conmigo por el hecho de "yo" ser "yo": hubo otras antes y, seguramente, las hubo después. La infidelidad era parte de sus personalidades (el caso más extremo era "M": presumía de haber empezado a engañar a su mujer a los 3 días de la boda, en plena luna de miel...; antes, la engañaba como novio).
Y mis celos, por tanto, iban no hacia quienes estuvieron antes ó estaban (legítimamente, por decirlo de algún modo) en ese momento. Mis celos eran hacia quienes pudieran estar "además" de mí en los mismos momentos. Porque las hubo.
En ocasiones, los celos van también hacia los amigos, hacia las obligaciones profesionales, hacia..., hacia esa llamada inesperada que quita tiempo del poco que se tiene para un encuentro con esa persona. Siempre me he empeñado en "entenderlo". En ponerme en su lugar. Nunca le hice a nadie una escena por celos..., pero eso no significaba que no existieran. Me los comía. Me los guardaba para mí... y lo pasaba mal.
En mi caso, eran mi castigo hacia mi parte de culpa. La vampiresa hacía que el pobre chico engañase a su santa esposa... y la vampiresa (yo) lo pasaba mal cuando una similar se acercaba a él. Así de simple.
Tengo un imán especial para los hombres casados y para los tipos raros. Cuando ambos factores se juntan en una misma persona, y, además, hay feeling..., el puzle está preparado para que, simplemente, nos pongamos a colocar todas las piezas.
Y hay mujeres con un sexto sentido para detectar la presencia de vampiresas. Yo lo tengo...
Y me temo que lo tenemos muchas. Incluso cuando "él" no es un prototipo de "tío bueno" (que es en el tipo de hombre, el "normalito" donde más peligro hay), ó, potencialmente, no parece ser el tipo de hombre que vaya de flor en flor. Incluso cuando parece que jamás ha engañado a su legítima desde que están juntos, y pensar en otra cosa sería una locura...
¿Por qué esta reflexión hoy...? No sé. A veces veo fantasmas. A veces, las legítimas esposas de señores con los que no tengo (aún, y posiblemente nunca) nada más que conversaciones ocasionales, emiten ondas... que, si matasen, hoy mismo yo no estaría escribiendo esto...

