El poder del taladro (ó hay días que una no tendría que salir de la cama...)
Hay días en que uno se levanta con el pié izquierdo, por mucho que esté seguro de haber puesto antes el derecho en la alfombra y por mucho que se levante por el lado derecho de la cama.
Hoy ha sido uno de esos días.
Todo ha sido muy raro. El día prometía ser bueno: no sé en qué momento se ha empezado a torcer...Bueno, sí: desde primera hora.
Un negocio (bueno, un tema de trabajo, que dicho del otro modo parece otra cosa menos diáfana) se ha ido al traste en cosa de diez minutos, y sin poder hacer nada para arreglarlo. Y era un tema de mucho dinero (no para mí: para los que yo mediaba. Era algo de tipo financiero..., largo de contar pero perfectamente limpio. Digamos que haberlo formalizado hubiese hecho que los participantes se beneficiasen ahorrando cantidades, que es mejor aún que el dinero directo que se pueda ganar).
A partir de ahí..., hasta se me han caido encima las cortinas de mi dormitorio!!! (con barra y todo: lo que se ha caido es la barra, arrastrando no sé cuantos metros de tela de lino, que pesa). Y no he podido arreglar el tema (eso sí, he descubierto que el techo está fatal, que sólo tiene una capita de yeso de apenas dos centímetros y luego hay una viga de cemento... que me ha destrozado una broca del taladro cuando me he empeñado en "agrandar" el fondo del agujero...).
Por cierto: qué sensación de poder da manejar un taladro... por ridículo que pueda parecer para quienes no lo han hecho nunca!!! Bueno, y para quienes lo manejen a diario, que también les sonará ridículo...Pero eso de poder ir haciendo agujeros en las paredes con una "pistola" y sin el menor esfuerzo..., uff
A partir de ahí, pequeñas catástrofes: cortes en los dedos, uñas rotas, lluvia sin paraguas, inoportunos y dolorosos granitos en la cara, buses que se pienden a dos metros de la parada...
Y mi indiferencia hacia "K".
Indiferencia quizá circunstancial, quizá provocada por la presencia de terceras personas. Le veo pero no le miro.
Sólo dos sonrisas al saludarle en dos días.
No sé. Igual es mejor así...
E igual también busco "protegerle" del cúmulo de situaciones gafe de días como hoy...; ó me intento proteger yo de la furia de terceros que una sonrisa fuera de lugar ó un intercambio de algún chiste privado podría llegar a desbordar...
Hay días que sería mejor no salir de la cama. Que, en mi caso, está lo suficientemente retirada de las cortinas...

