Echándole (mucho) de menos. Por primera vez.
Como ya me ha pasado otras veces, el "sistema" se ha tragado una de mis entradas al Blog. Una que, anímicamente, me había costado mucho escribir...
No me apetece, ahora, volver a repetirla.
Simplemente, esta noche he descubierto que le echo de menos. Que me acuerdo de él sin tener porqué hacerlo. Que este puente es muy largo y a mí se me va a hacer aún más largo si no se me pasa esta desazón. Que ni siquiera sé cómo será de largo este puente, porque no sé si volveré a verle la semana que viene, ó sí, lo sé, pero no sé qué día ni con qué actitud por su parte...
Echo de menos que me mire. El olor de su piel cuando está ó pasa cerca de mí. Y, lo que es peor, echo de menos lo que ni he tenido ni tendré. Que me abrace. Que me bese. Que me toque. Ó, aún peor, echo de menos besarle, abrazarle y tocarle yo...
Algo que ni he tenido, ni, repito, seguramente tendré nunca. Porque la relación entre nosotros no existe...en esa línea. Y porque, aún en el supuesto de que nos atraigamos, nunca llegaremos tan lejos...
Espero que esta sensación sea un problema de estrógenos mal encauzados y que se me pase. Pero me da miedo que este puente se me haga eterno... y que no termine con su mirada...
Obviamente, estoy hablando de "K". Otra vez.

