La (última e irremediable) cuenta atrás
Con frecuencia, me gustaría ser capaz de no pensar en nada. Dejar la mente en blanco. Dejar de darle vueltas a las cosas, una y otra vez...
Creo que ayer metí la pata. Y que hoy, en vez de arreglarlo, lo he estropeado más aún...
Le he vuelto a ver, y he vuelto a ignorarle. Por la misma razón que ayer... y porque sé que debo desligarme de cualquier cosa que tenga que ver con él. Desde ya. Y aunque lo que quiero es otra cosa.
Soy como los escorpiones: antes de hacer daño a otro, vuelvo hacia mí el aguijón. Antes de que el fuego me mate, me mato yo.
Éso, más que la imagen de estarme colocando la tirita antes de tener la herida, es lo que me hace comportarme así con él...
Y lo peor, lo peor... es que nuestros días en común, en contacto, ya sí están contados. Ya han empezado la cuenta atrás, y contra eso no hay nada que se pueda hacer.
Y me da tanto, tanto miedo echarle de menos..., porque no sé lo que es eso. Porque no había otra cosa que una simpatía común, una complicidad de miradas, de ideas intecambiadas, de..., nunca quise creer del todo que de atracción mutua. Y porque, como ya he contado otras veces, eso no provocaba nostalgia. Si no estaba, no pasaba nada. Sólo cuando estaba cerca de él es cuando surgía esa "chispa" que no pude, ó no quise, ni evitar ni controlar.
Sólo la semana pasada sentí que le echaba de menos..., pero, como dije, también influyeron las hormonas.
A fecha de hoy, puedo contar los días sin margen de error. Cuatro. Como mucho, cuatro días. Y después..., nada más.
Y menos después de mi actitud de ayer, y de hoy. No he querido mirarle. Hubiese deseado ser invisible también yo. Quizá para así sí poder mirarle sin miedo a que nadie más me viese hacerlo.
Quizás ayer sí le desconcertó mi actitud..., hoy creo que ya le ha dado igual. Sé que me ha mirado porque soy capaz (lo soy desde hace meses) de sentir su mirada sobre mí. Como siento el olor de su piel. Algo que sólo me pasa cuando alguien sí me gusta de verdad. Creo que fue de ese modo como me saltaron todas las alarmas: cuando sentí que era algo al margen de perfumes, de geles de ducha, de detergentes para la ropa. Me gustaba el olor de su piel. Me gusta el olor de su piel.
Esto es absurdo.
Sé que mañana tengo que verle. Y no sé qué actitud tomar. Y no sé cómo va a reaccionar él... Sé que si me comporto como siempre... no tendría porqué variar nada. Pero..., es que no estoy segura de si quiero comportarme como siempre. Si no será mejor seguir con mi actitud de ayer y de hoy: marcando las distancias. Ignorándole hasta donde la cortesía lo permita...
Perdiéndome las últimas oportunidades de estar a su lado.
Dioses, es la última persona, la última, con quien pensé que me pudiera pasar algo así. Y lo último que pensé que me podía pasar...
Ni siquiera es el tipo de hombre que me suele gustar irremediablemente. Sé que nunca funcionaría una relación seria entre alguien como él y alguien como yo (a pesar de las muchas cosas en común que me consta que tenemos). No le echo de menos cuando no está (por tanto, afortunadamente, no estoy enamorada de él). Y, sin embargo..., no me hago a la idea.
Me hace sentir que estoy viva.
Por primera vez desde hace años. Me mira y estoy viva.
¿Qué voy a hacer cuando deje de mirarme? ¿Cuando ni siquiera pueda acordarme de sus ojos... y no pueda solucionarlo?
Mañana tengo que verle.
Tengo que dejar de llorar: las lágrimas me hinchan los ojos y llorar me da resaca (hoy la he tenido todo el día. Además, anoche me acosté muy tarde y esta mañana me he despertado muy pronto: creo que no me he quitado en toda la noche la idea de haberle ignorado..., y hoy he vuelto a hacerlo).
Acaba de empezar la última cuenta atrás. Y ya es irremediable.

