Al otro lado del cristal
Sí... pero no.
Es así como han ido las cosas, y es así como me siento.
Le conozco. A veces pienso que le conozco desde antes de conocerle. Como he dicho otras veces, hay gente a quien se "reconoce" al primer vistazo. Es como si se la conociera de antes, desde siempre. Como si algo en el código genético se nos despertara al ver a algunos congéneres, que identificamos como "semejantes"... Creo que con él siempre fue así.
Por eso, creo que no me ha sorprendido su actitud. Ó su reacción, no sé muy bien cómo definirlo...
Distante. Por primera vez, creo, que desde que le conozco. Ó, al menos, desde que nuestro trato cotidiano se hizo más contínuo.
Por primera vez, no me ha sostenido la mirada cuando se ha cruzado conmigo. Y no me ha sorprendido...
Hay un cristal. Él está a un lado, y yo al otro. Quizá siempre ha sido así: nos veíamos, pero cada uno estuvo siempre en uno de los lados de la realidad. No era una reja: siempre fue un cristal. Quizá por eso tampoco nunca nos hemos tocado, y por eso siempre he sabido que no pasaría nada más.
Su actitud de hoy reafirma mi idea de que no ha sido todo parte de mi imaginación. Había algo más, y el otro día yo lo rompí. Y su actitud era la respuesta (lógica) a la mía: guardar las distancias. Volver cada uno a nuestro lugar. Ser dos desconocidos que se tratan cordialmente... porque no les queda otra opción.
Es curioso: siempre fue muy "físico". Me refiero a su lenguaje corporal. Y fue precisamente eso lo que hizo me diera cuenta de que estaba pasando "algo". Ya lo he contado. Sus miradas. Su forma de acercarse a mí. La diferencia a la hora de mirar a otras personas ó de hacerles más ó menos caso... Había algo más que no entraba en el guión de lo que se suponía que iba a ser nuestra (más que circunstancial) relación...
Había algo más y hoy ha habido algo menos. Porque sigue siendo muy "físico", y por eso su comportamiento de hoy... era, eso mismo, el de alguien que se aleja.
A ratos. También tengo que admitirlo: ha sido a ratos. Porque a veces parecía volver, y me miraba. Sé cuando me está mirando. Creo que es algo que siempre he notado.
Pero...
Pero sí, y no. Estaba, a veces sí estaba. Pero no era igual.
Hasta después no he sido capaz de identificar qué es lo que faltaba.
Complicidad. Hemos perdido la complicidad. Y es algo que sé que no se puede recuperar una vez que ya no está ahí. Es algo, como una tela de araña, que se va tejiendo poco a poco. Con gestos. Con sobreentendidos. Con detalles comunes. Con ese lenguaje secreto de imitar al otro... inconscientemente. Y cuando esa tela se rompe... pues lo que se rehaga, si se rehace, ya será otra cosa, en otro lugar, con otra materia...
Lo he roto yo. Le ignoré cuando vino a verme (sé que vino a verme. Nunca, nunca se lo preguntaré. Y además sé que aunque me atreviera a preguntárselo... tampoco lo admitiría. Y menos tal y como están las cosas desde ese momento), y creo que no lo entendió. Pero le ha dado su propia explicación a las cosas... y el resultado ha sido lo que es ahora.
Hoy no he comido. No soy capaz.
Hay algo que me duele por dentro. Un punto de dolor en un lugar inconcreto, entre la garganta y el ombligo. Algo que me presiona, que no me deja respirar a ratos.
Estoy llena de una inmensa sensación de vacío.
Sólo quiero no llorar. Quiero que estos días pasen pronto, y terminar (con esto y con otras cosas) de una vez por todas.
Hoy me miraban por la calle. Los hombres, claro. Me han seguido varios (cosa normal, desde que me acuerdo...). Al parecer, estaba guapa. Ó, al menos, llamativa..., aunque mi ropa de hoy no tenía nada de particular, ni de provocativo, ni de nada... Ni mi ropa, ni mi actitud...
Me miraban los extraños... y quien yo quería que volviera a mirarme (como antes, como hace apenas tres días) me ignoraba. Ó, peor, me retiraba la mirada...
Me gustaría poder pedirle disculpas. Ó buscar de nuevo la puerta de entrada a..., no sé, a donde esté de nuevo él. Y luego..., y luego recuerdo que no vale la pena. Que apenas le voy a ver dos ó tres días más, y ya no vale la pena nada más.
Ya no nos queda..., bueno, ya no me queda tiempo.



