Cuando hay que agotar los últimos segundos de esperanza
Mañana, aparte de ser otro día, y ser lunes, vuelvo a la realidad de mis últimos días...
Como ya he comentado otras veces, lejos no recuerdo. Bueno, sí recuerdo..., pero no añoro. Seguramente, porque sé que se trata de un paréntesis. Pasan unos días, y yo vuelvo a mi rutina, a mi dosis de droga, a la posibilidad de que pase algo más, que avance ó avancemos...
Creo que no es la ausencia lo que me hace daño, sino el miedo a no saber qué pasará cuando todo termine. Qué será de mí. Si volveré al estado de desidia personal anterior a que sus ojos me mirasen y me hicieran despertar del letargo en que entré hace casi 3 años...
No lo sé.
Mi única certeza es que me quedan apenas minutos para estar a su lado. Y que quiero que nada ni nadie me quite uno sólo de esos instantes únicos y definitivos.
Posiblemente, sólo posiblemente, cuente quién y qué es "K" cuando todo esto termine de una vez y para siempre. Cuando ya no sea peligroso que alguien lo pueda saber.
Cuando la idea de que él llegue a confirmar lo que siento ya dé igual... ó pueda ser el catalizador que evite que volvamos a vernos... ó que propicie el encuentro definitivo.

