La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

27 Diciembre 2006

Justicia poética (ó como las cucarachas, al final, son todas caníbales)

Hay días en que recuerdo que existe la Justicia Poética. Hoy es uno de ellos.

Siempre he dicho que, si de algo tuviese que presumir en esta vida, es de impecable trayectoria profesional. A mí me han podido valorar más ó menos, he podido ganar más ó menos y he trabajado más de lo que debiera sin cobrar por ello..., pero algo tengo claro: en ningún sitio donde yo haya estado trabajando, y al menos mientras yo he estado allí, se ha engañado a ningún cliente. Eso lo tengo muy, muy claro: no lo habría consentido. Y si se hubiera dado el caso y no hubiese podido evitarlo... obviamente, me habría ido. Sin más.
No hablo solo teóricamente. Porque en mi impecable trayectoria, hay un borrón. La clásica excepción que confirma la regla...
Hace año y pico, tuve la desgracia de ser contratada por una panda de sinvergüenzas. Me "ficharon" en base a mi impecable currículum, donde todos los datos son reales y fácilmente comprobables. Y me ficharon antes de que lo hiciera la competencia... de quienes también tenía tentadoras ofertas...
La verdad es que los "elegí" porque eran la oferta económica más baja... y pensé que como nadie da duros a peseta, serían los más creibles en relación a lo que me estaban ofreciendo. Para ellos, yo era una desconocida con currículum. Ellos, para mí, eran una de las primeras empresas del país en el sector (bueno, eso decía su publicidad... en la que invertían millones. De euros). Cierto que una fama impecable no tenían, que, perteneciendo al sector como yo pertenecía, sí me habían llegado historias de su forma de proceder..., pero la verdad es que decidí darles un voto de confianza. La propuesta económica era razonable, las posibilidades de promoción a muy corto plazo, reales..., y me fuí trabajar con ellos.
En qué hora.
Nunca, jamás, me he encontrado con tan mala gente en tan poco espacio y tiempo. Nunca. Falsos, trepas, ignorantes. Hipócritas: su principal pasatiempo era criticar a quien de ellos no estuviese presente en ese momento. Mi experiencia real, tanto en años como en conocimientos, superaba la de todos ellos juntos. Pero como mi carácter es el que es, no sólo les dí un amplísimo voto de confianza..., sino que puse mis conocimientos a su disposición. Total e incondicionalmente.
Me encontré con una Directora de sucursal arribista, inculta, mala persona, profundamente hipócrita. Y, como terminé viendo cuando conseguí salir de allí y lo pude ver todo con la tranquilidad y la frialdad que da el poder mirar desde fuera, muy asustada. Me tenía miedo. No a mí como persona (que me puse a su disposición, creyendo que teníamos los mismos conocimientos..., y estoy segura de que en su vida habrá aprendido tanto en tan poco tiempo), sino a la certeza de que podía quitarle el puesto. Puesto que igual le había costado más de lo que estaba dispuesta a reconocer... Me encontré con un perfecto mentiroso de los que, de cada tres cosas que cuentan, dos y media son mentira y la otra se la está inventado en ese momento. Alguien que (por poner un ejemplo de poca importancia) decía ser decorador profesional... y que no sabía interpretar un plano (ya digo que es un ejemplo simple y fácil). Me encontré con un desbarajuste general que se daba de golpes contra mi personalidad organizada. Me encontré con engaños a los clientes, con intentos de estafa, con cuentas falsas. Con un grupo que sólo buscaba ganar dinero, y punto.
Y con una panda que tenía un miedo atroz a que se enterasen de su pésima gestión en la central de la empresa..., dicho sea de paso. Y que tuvieron la suerte de que a mí no se me ocurrió contar nada..., teniendo todas las pruebas que tenía para hacerlo y hacerlo comprobable... Compañerismo, que se llama. Algo que ellos no sabían qué era.
Me contrataron para que en un plazo de menos de tres meses, estuviera dirigiendo una de sus sucursales. Mientras yo trataba con total confianza a la que sería mi compañera (la directora de la oficina donde estuve haciendo las prácticas), ella inventaba fallos míos que daba como "partes" a sus superiores (eso lo supe luego, claro). Llegó a inventarme faltas de asistencia (mientras yo iba hasta los días que no me tocaba) e impuntualidades...
No me voy a alargar más en la historia: antes del mes habían conseguido tenerme sin ocupaciòn real alguna, para poder decir con fundamentos que no me dedicaba a nada. Antes del mes yo tenía mis nervios de acero a punto de derretirse. Al mes negocié mi posible salida de la empresa con una carta de dimisión, el jefe de zona delante (y la zo... de la directora de mi oficina a mi lado) y presentándole a él, (cuando ella se fue a cubrir a otro director igual de inepto, éste hasta con presuntos antecedentes penales y todo), datos más que comprobables de qué estaba pasando en esa oficina. No qué estaba pasando conmigo (que a mí me daba igual. Que yo he pasado a nivel personal por cosas bastante más fuertes y he sobrevivido), sino qué les estaba haciendo perder a ellos dinero y, lo que quizá sea más importante y más le pudiera interesar a él, prestigio...
El " remedio de urgencia" fue trasladarme de delegación. Esa misma noche. Porque el proyecto seguía pasando por promoverme de inmediato a directora de oficina... Hoy sé que el jefe de zona ni se podría haber imaginado en su más grato sueño el encontrar algo como yo... y ya había presumido de ello en las más altas esferas de la empresa. Vamos, que de haber sido tan trepa como todos sus demás acólitos, podía haber hecho una brillantísima carrera en la empresa (lo del lema de mi vida: "si yo hubiese querido...").
El "remedio", en la práctica, consitió en pasar de trabajar bajo la "supervisión" de la trepa de su amiguita (ignoro qué características reales tenía su amistad) a trabajar "codo con codo" con su mujer. Me mandó a un barrio en pleno conficto entre bandas latinas, con muerto reciente y todo, a una oficina donde todo funcionaba igual de mal, con unas compañeras que, evidentemente, estaban deseando largarse de allí cuanto antes... (antes de un mes, se habían ido. Renunciando hasta a parte de sus sueldos, a derecho a cobrar el paro....).
Aguanté tres días más.
Negocié mi salida de la empresa con una baja médica por ansiedad. Negocié el precio de mi silencio a cambio de que me devolvieran al paro.
Y salí huyendo de allí, para no volver bajo ningún concepto. Desde fuera, y meses después, he ido sabiendo cosas. He ido viendo qué se iba cociendo a mis espaldas. He entendido los cuchicheos, el porqué unos hablaban de otros, los papeles que se perdía casualmente, los errores matemáticos... He sido capaz de ver lo absurdo de todo, y lo ingenua que fuí dándoles mi entera confianza, y callando lo que veía, y no queriendo aprovecharme de la confianza (sin conocerme) que parecía tenerme el jefe de todos ellos, y el respeto que le producía mi currículum (porque, ignorante de mí que creí que para trabajar allí era necesario contar con una trayectoria como la mía..., sin saber que allí sólo sobrevivían los trepas, las malas personas, los capaces de conseguir que cualquier empleado válido saliera corriendo cuanto antes...).
Mi currículum sigue limpio. Me fuí de una empresa donde se vivía para engañar a los demás. Lo siento: por ética, no valgo para ello. Quizá como la estupenda actriz que soy podría ser la mejor en algo así. Pero sigo pensando que hay cosas más importantes que el dinero inmediato...

Hoy he visto que existe la Justicia Poética.

Tenían una oficina magníficamente situada.
Hoy he ido por allí, y está... magníficamente cerrada. Del todo. Sin rótulos luminosos. Sin muebles. Sin nada. Cerrada totalmente.
Y me he alegrado como pocas veces. Porque sé que se los ha comido su más temido enemigo: una franquicia de la misma marca, que ya tenía el municipio. La trepa y sus acólitos habrán terminado por matarse y canibalizarse entre ellos, como las cucarachas que eran, y, al final, la empresa habrá decidido prescindir de la oficina... a favor de quienes ya les daba un beneficio, que era la delegación franquiciada...

El mundo es un pañuelo. Siempre he sabido que a cada uno le llega su merecido a sus acciones, tarde o temprano. Y está claro que a éstos les tenía que llegar...
Y como yo con la trepa sinvergüenza no "quedé mal" (vamos, que nunca le dije que la tenía calada, en todos los sentidos..., más que nada, porque cuando dejé de trabajar en su oficina yo estaba moralmente desecha, y no era capaz de admitir lo que estaban haciendo conmigo), pues tengo la ventaja de que, si un dia me la encuentro..., será ella misma quien me contará cómo la despidieron..., ó, más bien, la echaron. Cuando se dieran cuenta de que, además de una rata, era una aspirante a estafadora... de lo más inculta y burda, que sólo podía hacerles daño...

Cuando alguien te hace daño, lo mejor es no contraatacar. Es mejor sentarse a esperar..., tarde o temprano, verás pasar su ataud. Y si, además, puedes no enfrentarte ni enemistarte con esa persona... pues mejor. Nadie se imagina el subidón que da que esa misma sabandija sea quien te cuente lo mal que le va en la vida...

Lo dicho: justicia poética y divina. Que, algunos días, existe. Y no sabe nadie lo que anima vivir algo como esto...

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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