El año que suma nueve y termina en siete
Bueno, pues ya estamos en el 2007...
Como yo los años tiendo a empezarlos en septiembre (conforme al calendario escolar, mania/costumbre que me queda de mi época de estudiante y que he ido aplicando también al trabajo: los archivos anuales de los sitios donde he trabajado y he tenido ese cometido iban de septiembre a agosto, más ó menos...), que ahora empecemos año "oficialmente"..., pues, bueno, me vincula a tener que hacerme a la idea de fijarme en qué fecha pongo en los documentos ó en que tengo que ir sustituyendo calendarios... y poquito más.
Si me pusiera a estudiarlo, es otra de mis contradicciones vitales: la verdad es que a nadie debería condicionarle más que a mí lo de que ahora "se cambia de año"... porque resulta que yo voy "con el año". Vamos, que cumplo años el mismo día que el año...
Ya digo, otra de mis paradojas.
Por lo demás, sin novedades reseñables. Como ya conté en otras ocasiones, a mí este tipo de periodos vacacionales no me aportan gran cosa. Los veo como "espacios en blanco" en mi vida. Lo que no se debe entender como que no hago nada: cuando se es hiperactivo, se es a tiempo completo y sin diferenciar periodos vacacionales, días festivos, e, incluso, días de noches. Las Navidades implican salidas, implica ver escaparates, tocar cosas, elegir y comprar regalos. Implica tener que cenar por obligación dos noches (cosa tremenda para quien, como yo... sólo cena esas dos noches al año, entendiendo lo de cena como mesa-mantel-cuchillo y tenedor-copas de agua y vino-tres platos y postre). Y, si consideramos mi peculiar relación de amor y odio con la comida, pues... Vamos, otra razón más para que estas fechas me descoloquen y no me gusten en lo más mínimo.
Sólo quedan 5 días, y hasta el próximo mes de diciembre.
Cinco días, y varios más para colocar los regalos (ó esconderlos, en algunos casos), volver a poner en su escondite los papeles de regalo que siempre sobran, las cintas de colores, el celofán. Para adecentar la casa (hace años que desistí de tener la casa recogida estos días: voy almacenando en sitio visible los regalos que voy comprando. Y, si me pongo a envolver... no me molesto tampoco en recoger luego los trocitos de papel de regalo que van sobrando, los pedacitos de cinta de envolver que se cortan de las esquinas, los tickes de los precios que se quitan... No me compensa el esfuerzo, sobre todo si sé que no voy a tener visita. Lo haré cuando pasen estos días: ahí sí lo recojo todo y punto).
Por otra parte, es que soy muy poco navideña. Mi decoración se limita a poner una especie de arbol de navidad de unos 20 cm de alto, de alambre con diminutas bombillas intermitentes en los extremos de los alambres, de IKEA, y encenderlo cuando me acuerdo. La demás decoración "navideña" la tengo todo el año: son un angelote de fieltro colgado en el picaporte de la puerta de entrada y dos campanitas en el mismo sitio. Y no lo tengo porque sea navidad, ya lo he dicho: están ahí sea agosto ó enero...
Toda esta perorata tiene también mucho de no querer hablar de otras cosas.
No sé nada de nadie. Bueno, me explico: no sé nada de quienes me gustaría saber algo.
Y no quiero pensar en ello.
Mandé a "M" el christmas de rigor. En realidad, se lo mando porque un día (hace casi... 15 años) me prohibió hacerlo. Una de esas historia paranoicas de él. Tras recibir un conocido común uno de mis christmas (entonces enviaba muchos), le dió uno de sus ataques de celos encubiertos, que derivaban en demostrarme y demostrarse a quién pertenecía yo..., y, en este caso, terminó con su advertencia de que "si un día tenía que despedirme, esperaba que yo no fuese por ahí contando lo que había tenido conmigo"..., y advertirme también que nada de mandarle a él tarjetitas ni otras cosas...
En lo primero, creo que terminé por hacerle caso: apenas nadie ha sabido nunca lo que tuve con él. Simplemente, porque no es algo de lo que me sienta orgullosa... Ah, y nunca me despidió (en el fondo, le aterrorizaba que me terminase yendo... como así fue al final. Aunque nuestra historia "personal" volvió luego a existir... otros siete años tras un paréntesis de tres). Y, en lo segundo..., llevo años enviándoles christmas. Y me dá igual lo que piense al respecto ó lo que explique de quién soy yo (supongo que los destruirá nada más recibirlos... le conozco bien). Ese ya no es mi problema. Y lo hago para, además, que recuerde que, pese a todo, sigo estando viva y sigo estando aquí.
Y, con respecto a "K"..., obviamente, ni he sabido nada de él... ni voy a saberlo. Aunque apenas piense en él, en realidad...
Supongo que cuando llegue enero "en condiciones" y el mundo y yo volvamos a la rutina, y sepa que, si quiero, claro que podría verle...
No, no quiero suponer nada. Agua pasada no mueve molino. Y yo quiero que él sea eso: pasado en mi vida. Algo que no llegó a ser nada. Algo que, como todo en el pasado, ya no existe más que en la mente de quienes recuerdan... y yo no quiero recordar nada.
No en un nuevo año que termina en el cabalístico nº siete... y, encima, suma el número que tanto ha condicionado mi vida: nueve.



