Mis once de Marzo
Once de Marzo.
Incluiré una brevísima entrada (confieso que llevo todo el día muy cansada, y todo el día sin parar), porque no podría dejar pasar el día sin mencionar la fecha...
Para mí, el once de marzo ya era una fecha "negativa" desde antes del año 2004. Bueno, igual "negativa" no es el término exacto. Es una fecha de las que marcan un final y un comienzo a la vez... En mi vida, existió un once de marzo de 1989, y un once de marzo de 1993..., y seguro que si hago repaso, alguno más. Del primero, recuerdo que me habría agarrado a lo que fuese con tal de no perder lo que tenía en esos momentos... y que sabía que iba a dejar de tener. Al día siguiente me compré una obsidiana con manchitas y me la colgué del cuello. Y la llevé día y noche durante años..., hasta que se le rompió el arito por el que meter la cadena. Ahora la llevo en el monedero. Sé perfectamente que una piedra no te va a facilitar nada (es una piedra, y punto) pero los talismanes es lo que tienen: canalizan tu energía. Y en aquellos momentos, aunque el fin terminó llegando igual, quiero pensar que la obsidiana lo retrasó... Pero igualmente tengo como fecha del principio del fin ese 11 de marzo.
http://www.goear.com/listen.php?v=f6b9699
En el segundo, el del año 93, sé que pasé toda la noche despierta. Escribiendo una carta que nunca entregué a su destinatario, "M". (Ahora que caigo, ya tiene dos cartas que nunca recibirá: ésa y la del verano del 2003). Otra vez la vida amenazaba con "quitarme" algo sin lo que me sentía incapaz de seguir adelante... y a lo que renuncié pocos meses después, voluntariamente. Pero recuerdo esos días como una pesadilla..., ahora no quiero hablar de eso. Quizá en otro momento.
En el 11 de marzo que todos recordamos y recordaremos..., en fin, llevaba días soñando con la fecha. Sabiendo que algo determinante (y negativo) me iba a pasar nuevamente, coincidiendo con la fecha de marras.
Por eso oí el primer mensaje del móvil a las ocho y algo de la mañana. Y el segundo. Creo que los estaba esperando. Y todo el caos que vino después..., y de lo que tampoco me apetece hablar ahora. Quizá mañana...
No perdí a nadie en aquel atentado. De puñetera casualidad, pero no había nadie de mi entorno en ese momento y ese lugar. Otros días sí lo hubiese habido. Cinco días antes, yo misma estaba casi a esa hora en ese mismo lugar..., de forma totalmente inhabitual con mis costumbres diarias...
No sé. Quizás el destino...
Lo único bueno, positivo, que conservo ligado a esa fecha es que me sentí muy, muy orgullosa de ser madrileña. No en ese momento, ese día (ó quizá sí: recuerdo esos días como en un sueño. En una pesadilla. Catatónica. Guardo el periódico del día siguiente, de todos los días siguientes. Pero el del día siguiente nunca fuí capaz de leerlo), pero el perfecto funcionamiento, la respuesta de la ciudad de Madrid..., lo dicho, creo que fue la primera vez que, de verdad, me sentí tremendamente orgullosa de ser madrileña.
Otro día hablaré de ese día. Quizá mañana. No sé...



Maria dijo
Yo, aún siendo valenciana, lo viví de cerca también, con el móvil todo el día encima y enviando mensajes a mi gente, para saber que todos estaban bien. También tuve la suerte de no perder a nadie, pero de milagro; una amiga iba todos los días en el tren que iba hacia Atocha y justo un día antes había acabado la academia; otros, hicieron huelga en la universidad...menos mal. Hoy he tenido que coger un cercanías, para venirme para Valencia, y he pasado el segundo peor viaje de mi vida (el primero, fue el mismo día de los atentados). Si yo no perdí a nadie y estoy tan mal no quiero ni imaginarme cómo ha tenido que ser el homenaje que han hecho esta mañana a las víctimas.
Esperemos que no se vuelva a repetir.
Besets!!
11 Marzo 2007 | 07:59 PM