Los días tienen 24 horas...¿siempre?
Ni paro, ni hago nada "de provecho". Qué situaciones tan descorazonadoras...
Como he dicho otras veces, escribiré un poquito por pura autodisciplina. Ya que no soy capaz de volver a administrarme el tiempo tan estupendamente como lo hacía cuando no tenía ni medio segundo libre (a veces me pregunto cómo conseguía tenerlo todo en orden, dedicarme a cocinar cosas complejísimas que luego llevaba "de regalo" a mis padres, ó invitaba a comer. Cosas que llevan tiempo: croquetas caseras de las que hay que hacer la bechamel para que quede en su punto, dejarla enfriar el tiempo justo, hacer las croquetas de forma que ni se rompan ni sean tan grandes que no haya quien las coma, rebozarlas, freirlas...Ó pisto con dos kilos de tomates que había que escaldar uno a uno, pelar, trocear..., dos kilos de pimientos que había que lavar, abrir, quitar simientes, freir..., aprovechar ese aceite para freir las cebollas, freir ahí mismo los tomates..., todo hasta que se redujese, controlando la acidez, la sal... (Soy una cocinera totalmente intuitiva: hasta no vivir sola, nunca había cocinado nada. Y la primera vez que "me puse" preparé comida para seis, tres platos, aperitivos, postres... Creo que mi madre no se va a reponer de la impresión en la vida. Hasta ese momento, estaba totalmente convencida de que no sabía otra cosa que no fuese c
ocer macarrones. Y la verdad es que antes de ponerme yo tampoco estaba segura de qué sabía hacer...)
A lo que iba...Bueno, pues me daba tiempo. Trabajando de diez de la mañana hasta quién sabe qué hora de la noche, no pudiendo ir siempre a mediodía a casa, de lunes a sábado (y no estando los domingos en casa, normalmente), más el tiempo de ir y volver al trabajo..., y me daba tiempo para tener unas plantas que eran la envidia
de todo el que las veía, una terraza de exposición (ahora paso semanas!!! sin apenas barrerla). Hasta para limpiar alfombras y lavar jarapas a mano, en la bañera, dejándolas escurrir sobre el palo de la fregona. Sinceramente, no sé cómo lo hacía. Ó cómo no lo hago ahora, que la ropa se me acumula para plancharla (y eso que la mayor parte de los días voy con pantalones de terciopelo anchos, jerseis de los que no necesitan plancha... todo como muy cómodo de mantener).
Enigmas de la utilización del tiempo.
Por otra parte...
Sé que tengo el asunto "K" totalmente abandonado. No es algo casual. Tampoco sé si es premeditado..., pero sé que hace cerca de un mes que no hablo nada sobre esa historia (que, en realidad, fue la chispa de encendido de este diario íntimo, ó lo que sea este blog). No lo he vuelto a ver. Sigo sin echarle de menos..., bueno, igual sí que le echo de menos, pero sin querer reconocerlo.
Algo sí he avanzado con respecto a la última vez que hablé del asunto: ayer estuve cerca del sitio donde le veía... y no me dió saltitos el estómago, como la vez anterior. Por la hora que era, sabía que no era fácil que nos hubiésemos encontrado. Pero esto también era así la anterior ocasión, y no por saberlo me tranquilicé. Sé que la próxima vez seré capaz de pasar por la acera de enfrente, y que un día pasaré por su puerta,y que ....
En fin, qué patético es seguir teniendo este comportamiento de quinceañera a estas alturas de la película. Y menos mal que este es un blog "anónimo"... porque si algunas personas parte de mi mundo "analógico" relacionase estas tonterías con lo que saben de mí y con la imagen que la gente tiene...
Como he dicho muchas veces, y, seguro, escrito alguna vez también aquí: para según qué, nunca dejamos de tener 12 años...



zosimo dijo
El tiempo consigue dominarnos y estrujarnos a su antojo o bien nos regala tiempo extra alargando las horas que tiene el día. No sé como lo hace pero es así.
Respecto a K y esa sensación de adolescencia, resulta enternecedor, pero al mismo tiempo asusta por la dependencia que parece haber creado en tí.
Besos!
20 Marzo 2007 | 06:42 PM