La vampiresa vuelve a ser "ex" (y otros temas sin importancia)
Pues nada, que Lacoctelera lleva toda la tarde "a lo suyo". ¿Qué es "lo suyo"? Pues dar mensajes de error tras cada cosa que se intente hacer, tragarse los post.... En su línea habitual, vamos, que nos estábamos mal-acostumbrando...
Como no tengo muchas ganas de escribir (ni mucho nuevo que contar: no olvidemos que para mí esto es un Diario íntimo de mi "yo" Bruxana), el que desaparezca un post una vez escrito... fastidia. Me fastidia, vamos.
Esta ha sido otra de esas semanas intranscendentes. En las que no pasa apenas nada, y lo poco que pasa, no es reseñable.
Sigo cansada. Cansada, como ya decía estarlo semanas atrás y como tanto la gente de mi entorno como "desconocidos" dicen estar. Es una sensación rara, de estar esperando que algo pase, y que no termina de pasar. Y lo peor es el no saber exactamente qué es eso que se está esperando. Es una tensión cervical. Un sentimiento de inquietud indecisa...
Que Lacoctelera ponga pegas para colocar música, se trague los post, dé problemas... tampoco ayuda demasiado.
Por mi parte, además, me siento hinchada. Algo al margen de mi célebre sobrepeso (no olvidemos que soy la única anoréxica con sobrepeso real que conozco: sólo por debajo de las 700 calorías diarias consigo bajar un par de kilos al mes. Y a partir de las 1.200 engordo. No son imaginaciones...) y mi facilidad para retener líquido. Es una sensación desagradable. Me molesta la ropa. Por descontado, aumentaré mi ración de productos diuréticos (que nadie se asuste: me conozco todos los productos de herbolario al respecto, y los alimentos que sirven para eliminar líquido más fácil. Y cosas "de farmacia"... pues también las he probado todas. Hasta alguna que retiró Sanidad y que, a pesar de conocer los médicos que las había tomado, nunca me dijeron nada al respecto. Patético).
Me molesta la ropa y apenas me arreglo. Nada más allá de conservar un aspecto "decente" (que no asuste al personal, vamos). Pero no me apetece pintarme, ni ponerme tacones. Guardé todas mis joyas (plata y piedras, en pendientes, anillos, collares....), dejando sólo fuera unos de esos pendientes que quedan bien con casi todo: unas bolitas colgantes de oro mate.
A veces ni me los pongo. Yo, que he llegado a comprarme pendientes tras comprobar que había salido de casa sin ellos y que no me daba tiempo a volver... Como he llevado esmalte de uñas en el bolso para repasármelas si no estaban perfectas.
Por temporadas. La última, apenas hace tres meses.
Creo que vuelvo al momento anterior al comienzo de este blog, que no es otra cosa que un diario íntimo. Que actualmente vuelvo a ser ex-vampiresa.
En otro orden de cosas...
... la semana que viene, sí, debería pasarme a recoger uno de mis diplomas. Y, sí, aprovechando para intentar ver a "K".
Lo mismo que llevo semanas repitiendo...
Lo que sí es seguro es que el lunes, ó el martes, tengo que ir a hacer unas gestiones al barrio donde vive "K". Que no es ni donde nos conocimos, ni el mío..., pero sí una zona muy ligada con mi vida. Una de esas zonas donde, si no fuese porque quizás existe el destino, jamás habría conocido. Pero que desde hace unos 14 años, en momentos raros y cruciales, aparece en mi vida. En momentos de esos que marcan un antes y un después...
Conozco mejor la zona de lo que a él le dí a entender. Mucho mejor. ¿Porqué no le conté la historia? No sé. Quizá guardándomela por si nuestra relación evolucionaba, para tener algo de que hablar. Ó para sorprenderle con mis historias. Ó para que Bruxana fuese una noche Sherezade...
Ó, simplemente, porque para algo un día ejercí de vampiresa.
En fin, tampoco tiene demasiada importancia.



el diván de lo efímero dijo
Pensé que esto sólo me pasaba a mi, pero ya veo que jode a muchos.
Bueno, escribiremos en word, guardaremos y pegaremos.
Soy de las Rias Bajas, y la camelia es nuestra flor.
bicos
n.
24 Marzo 2007 | 12:22 AM