El... ¿relajante...? ruido del agua al caer... continuamente
La combinación "falta de tiempo/pocos acontecimientos agradables" da como resultado... que llevo como cuatro días sin escribir nada.
Podría contar el pormenorizado relato de las tormentosas relaciones que mantenemos la cisterna del baño y servidora: ella lleva toda nuestra vida en común, como seis años, soltando agua intermitentemente cuando debe y cuando no..., a veces conseguía cortar el agua dando un puñetazo al tirador; hace como un mes decidió no cortar el agua más que cuando le daba a ella la gana, la desmonté, cambié medio mecanismo por el de su gemela del aseo, que no uso..., no sirvió de nada más que un rato. Y pasaba toda la noche escuchando el ruido del agua...El martes pasado se fue a hacer puñetas y pasó directamente a soltar agua todo el tiempo, a chorros. Y como entraba a presión, como corresponde a una cisterna, pues... Mejor no intenteis imaginaros la nochecita...
El miércoles ya planeé el modo de asesinarla. Previamente, había comprado medio mecanismo nuevo (el que supuse averiado, tras desmontarla), y lo había cambiado. Lo mismo me dió: resulta que la avería era mayor. Y como las desgracias no vienen solas...
... pues resulta que en mi inodoro no se puede cerrar del todo la entrada de agua (en la posición de "cerrado" simplemente entra la mitad de agua, pero entra. Y a presión... como corresponde). Desesperada ante la tortura china que es oir agua caer a todas horas (me río yo del feng-shui en estos casos), decido optar por lo más simple: corto la entrada general de agua del piso. Ya, parecía demasiado fácil...
Pues no, no se puede cortar. No hay dios que la cierre: creo que cuando se fue a hacer puñetas el aseo (allá por el 92, 93... me enviaron a mí a ver el estado del piso de abajo, que tengo grabado en el recuerdo como si fuese una riada. Quien me iba a decir entonces que terminaría viviendo aquí..., es largo de explicar) pues cambiaron todas las entradas de agua, todas las llaves de paso... y nadie las volvió a cerrar desde entonces. Y yo sin 3 en 1.
Opté por el aceite de oliva (una es partidaria de la dieta mediterránea: no tengo otra cosa. Bueno, aceite Jhonson para niños... para quitarme el rimmel resistente a lágrimas cuando no tengo desmaquillador especial), pero ni por ésas...
Desesperada...me puse a conspirar: tenía que asesinar a la cisterna sin inundar el piso de abajo...
A más de la una de la madrugada, el agua dejó de entrar a presión. Tras comprobar que si presionaba un puntito (el punto "G" de las cisternas, debe ser), dejaba de entrar agua..., me puse a probar qué cosas podría encajar allí. No servían los destornilladores (¿cómo habré podido acumular como 14 destornilladores...?), ni clavos de cabeza (ó eran muy gordas, ó muy finas..., el tamaño sí que importa en cosas tan puntuales como ésta). Encontré una alcayata antigua: grande y de extremo redondeado y pintado de verde. Encajaba... y el agua se cortaba siempre y cuando yo estuviese presionándola. Y la idea de dormirme de pie en el baño... pues como que no.
Había que encontrar algo que pesase y que sujetase la alcayata.
Probé con mis pisapapeles de cristal: imposible. No tenían dónde apoyarse...
Al final, un martillo. Un pedazo martillo, el padre de todos los martillos (lo "adopté" hace mes y pico... otra historia larga). Lo conseguí poner, tras media hora de intentos, sobre la alcayata, lo encajé en la cisterna....
... y dormí como una bendita sin oir el agua en toda la noche...
Por abreviar, que al final estoy contando la historia:
Hasta el domingo, me apañé con el otro inodoro (al que volví a dar agua. Como es el aseo que inundó el piso inferior... lo tengo sólo para la lavadora. No me fío de él... Por supuesto, la cisterna va fatal...). El domingo, mi hermano vino a ejercer de machito experto en arreglos... así que le expliqué cómo se cambiaba un mecanismo de cisterna y lo cambiamos (la ventaja de que a mí se me educase como niña y a ellos como niños... tiene como resultado que igual hago un mantel bordado, que preparo un bizcocho..., que, como me sublevé y me gusta aprenderlo todo, y por mi cuenta si nadie colabora, te cambio un enchufe, te pinto un cuadro ó arreglo una cisterna. Y ellos..., en fin, no veo yo lo de los manteles bordados...).
Qué alivio. Cómo quedó el baño de porquería (restos de arandelas, de tubos, de gomas pasadas que manchaban de negro...), pero qué alivio...
... tan corto. Porque cuando volví por la noche, caía un leve goteo (intenté arreglarlo, maniobrando dentro de la cisterna, inútilmente). Esta mañana, mientras limpiaba el baño (como los chorros del oro, que está), caía un chorrito intermitente...
... ahora, cae a chorros teniendo la llave de paso cerrada (esto es, a media presión).
Por tanto, en cuanto termine esto... corto la llave general (que ayer terminó girando)... porque no estoy dispuesta a pasar otra noche oyendo el "relajante" sonido del agua cayendo a chorros en el inodoro mientras, a la vez, no deja de entrar a presión en la cisterna. Porque ése es el problema: como no deja de entrar, no deja de salir (afortunadamente, existen los rebosaderos. Sino... los vecinos me habrían asesinado ya).
Y lo que me extraña, ahora que lo pienso, es que no hayan subido a preguntarme porqué oyen caer agua a todas horas... Qué santa (ó zen) paciencia...








isabel61 dijo
Estas son las historias cotidianas que ponen a prueba nuestra paciencia, sentido del humor o grado de criminalidad.
Puede estar el grifo goteando seis meses y no le damos importancia...hasta que un día sin saber por qué descubres que esa gota molesta y mucho. A partir de ese momento todo gira en torno a ese ruido inapreciable hace unas horas e insoportable a partir de ese momento. Un "manitas" no lo hubiese consentido, pero a los torpes como yo sólo nos queda llamar al ingeniero en canales y puertos que te soluciona el problema te da la factura y después de haberte c...en todo y pagarla piensas ¡tampoco me molestaba tanto!. Un abrazo.
3 Abril 2007 | 01:51 AM