A falta de un San Jorge...
A falta de San Jorge...
... tengo el Dragón.
Este Dragón (porque lo es; durmiendo como un bendito bicho, pero tiene sus garras, sus alas, sus escamas, su cola dentada: un dragón, vamos) tiene una larga historia...
Y es una de las primeras cosas que se vino a mi casa actual cuando yo empecé a traer cosas. Es más, para mí es un poco el símbolo de mi emancipación...aunque casi me acabo de dar cuenta.
Lo compré el mismo día que las sandalias rojas de tiras que fueron motivo de otro post: el día de San Juan del año 2000, 24 de junio.
Ese día, sábado, había conseguido no tener que ir a trabajar por la tarde (abríamos todas las tardes). A primeros de mes, en un encuentro circunstancial con "M" (para entregarle los ejercicios de un curso que en teoría estaba haciendo él... y en la práctica le daba yo hechos: lo que hace el ser idiota...), me dijo que iba a estar libre esa tarde... que mirase cómo podía quedar con él. Que él ya lo daba por hecho: luego vería qué hacíamos y cómo quedábamos...
Esperé la llamada de confirmación toda la semana. La esperé el viernes. La esperé el sábado por la mañana. A mediodía, me fuí a comprar las sandalias y algo más de ropa. Seguí esperando que me llamase (que yo le llamase solía provocar un cataclismo..., mejor evitarlo).
Por la tarde... seguí esperando una llamada de justificación. Me fuí a la misma hora en que todos los sábados me iba a trabajar. Esta vez... a hacer tiempo. Si me llamaba... prefería poder hablar a solas.
Recuerdo que hacía muchísimo calor. Tanto... como nueve años antes, el mismo día. El día en que le conocí.
Entré en una de mis tiendas fetiche (de esas raras donde al final siempre se compra algo), que estaba casualmente abierta. A echar un vistazo.
Y en una estantería, entre dos docenas de cosas "para regalo informal"... estaba el dragón. Me llamó la atención porque no tenía ninguna relación con el resto de las cosas de la tienda (que básicamente vende ropa y complementos). Me hizo gracia su color: yo ese día iba vestida de violeta: el dragón es azul con matices rosas. Violeta, en el fondo. Y me hizo gracia que fuese el primer dragón "no amenazante" que había visto. Además, era muy pequeño: si los dragones nacieran de huevo de gallina, este acabaría de nacer. Me lo llevé. Eso, y un bolso de ante bastante hippie...
Por supuesto, "M" no me llamó.
Pero yo esa tarde sí tomé una decisión: dejar de esperar a que él decidiera qué quería hacer con nuestra relación. Decidí dejar de esperar a que sus hijas se hicieran mayores (he de confesar que nunca me lo puso como excusa en plan "es que no puedo dejar a mi mujer, por las niñas....": era yo quien no le quise proponer nada porque sus hijas eran crías... y porque yo las conocía desde que eran aún más pequeñas). Decidí que se terminó el esperar a que él decidiera nada más.
Decidí no seguir prorrogando algunas decisiones: decidí irme a vivir sola. Y no me arrepiento.
Luego, con "M", pasaron muchas más cosas..., pero el diminuto dragón dormido y yo vivimos (con otros muchos chismes, libros, Cd's, cacerolas, jarrones, macetas, fotos...) solos y juntos desde algún tiempo después. Y quizá lo traje aquí muy pronto para que me cuidase la casa (realmente, supongo que fue porque no tenía dónde ponerlo...).
Aunque, estando dormido... no sé yo qué me iba a guardar.






isabel61 dijo
Amiguita, que aún no te has recuperado, que se nota.
Pues haz el favor de hacer dos cosas; o tiras el dragón por la ventana o pasas página de una vez, que el mundo está lleno de cosas y de personas.
No podemos amarrarnos a nada ni a nadie de esa forma, porque LA VIDA SE VA y de qué manera.
UN ABRAZO.
24 Abril 2007 | 12:01 AM