"La oveha vieha tiene la oreha naraha...
... pero se le volverá roha si la lavas con lehía coneho".
La frase completa es una chorrada, una coña marinera... que inventamos allá por mi "tierna infancia", en los felices 80', en el colegio concertado de la periferia del sur de Madrid..., de donde salimos hablando en correcto francés, teniendo un nivelazo literario que p'a qué (con 10, 11 años leimos a Kafka, a Hesse..., por supuesto, toda la Generación del 27'), con unos conocimientos de Historia al margen del plan académico previsto (donde, por haber transcurrido muy pocos años desde "aquello"... aún la Guerra Civil era "el glorioso alzamiento", no se exterminaron 6 millones de judíos..., ya nos entendemos). Nosotros tuvimos la suerte de un profesorado femenino, tremendamente mal pagado (eso lo supe años después: con lo que no pagaban a ellas, los directores se montaron el colegio más caro, más lujoso y más in de todo el suroeste madrileño: nosotros no teníamos ni agua en los baños, ahora dan clases de equitación...). Y salimos con un nivelazo en todo... menos en matemáticas, que entre la que se quedó embarazada y dijo (en clase, con 50 y tantos niños de 10 años presentes) que "iba a darnos clase Rita la cantaora" y la que había estudiado pedagogía... y sacamos el curso con sobresalientes... a base de cantar a coro el repertorio de "El Duo Dinámico", "Marisol", "Rocio Dúrcal" (no dimos absolutamente nada relacionado con el plan de estudios en dos años y algo: ni matemáticas, ni física, ni química..., bueno, esto tampoco habría sido posible, porque me enteré de que los laboratorios existían cuando entré en el instituto... que iban a montar uno...).
Sin base matemática..., lo que no sé es cómo he terminado por conseguir pagarme los esmaltes de Chanel, las cremas de Estée Lauder, los perfumes de Lancôme...(bueno, y las manzanas, y el Fairy, y el alquiler, y la conexión a Internet, y los estudios, y los regalos y mimos a la familia y asimilados, y las contribuciones a hacer el mundo un poco más amable... no todo va a ser frivolidad) con el producto de mi trabajo. Cómo se puede ser de letras puras y terminar dedicándose una a lo que se dedica..., si alguien conoce a Iker Jiménez, que me lo pase, que igual esto bien enfocado da para un "Milenio4".
Y toda esta sarta de reflexiones tontas... para poner la foto prometida:
...La prueba gráfica de que tengo lana natural. Y ovejas de peluche (bueno, ésta la tengo porque, de puro fea... cuando se hizo la selección para poner en el dormitorio que se terminó llamando "El silencio de los corderos": por ser un dormitorio y por las ovejitas..., pues eso, que no pasó el casting, no viajó a La Mancha y la tengo yo).
Y todo lo contado antes... es que era ó eso (totalmente intranscendente... más ó menos) ó contaba la historia de cómo llegó hasta mí la lana de las antiguas ovejas de mi familia. Y como eso daría para una novela tipo "El corazón helado", pero en más fuerte..., lo dejo para otro rato.
Ah, y como también prometí que las fotos demostrarían que eran recientes, reales... y mías... pues aquí está la prueba...
.. y el porqué de un título de post tan surrealista.







estrellaverde dijo
Pues realmente me llamo la atención el titulo de tu post, lo lei enterito y me rei mucho, te quedo muy bien, la oveja es muy chula, la lana es de un colchon, pero la tienes que es eso lo que querias demostrar.
Del colegio, pues si tienes para todos esos perfumes, cremas, y para la conexion a internet, y pa comer, pues te valio la pena ir al cole, je je besos
24 Abril 2007 | 10:54 PM