De orquídeas, notarios... y otras cosas sobre las que las apariencias engañan
Tenía medio prometido escribir hoy un post de temática elegida entre varias propuestas (ver post anterior) entre los posibles lectores que pueda tener.
Pero hay días en que una propone... y las circunstancias (y las hormonas) disponen.
Estoy cansada. Físicamente, me refiero. Ó, no, quizá es más cansancio intelectual: no he hecho nada tan "costoso" como para agotarme. Más ha sido esa "tensión" de los días "de Notario" a los que ya debería estar acostumbrada... pero a los que sé que no me acostumbraré nunca. Ni yo, ni nadie que tenga esos "episodios" como algo periódico en su cotidianidad...
Hay gente que tiene "guía espiritual". Yo tengo un Notario de cabecera.
Pero eso es otro tema, y muy largo de contar (otra de mis historias. Ésta, además, es de las que empleo, a veces, cuando tengo que entretener en persona a alguien con una historia de "ésas que no pasan en la realidad"). Hoy mi Notario no estaba, cosa normal últimamente (de las veces que he sabido algo de él en lo que va de año... una vez en notaría, otra lo ví en la tele, y dos veces lo leí en prensa..., no está mal). Pero tampoco era imprescindible para lo que íba a hacer. Simplemente, que entre tanta mediocridad reinante, cuando se encuentra a una persona tan inteligente, tan capaz... y tan buena, porque es una bellísima persona, siempre es un placer.
Yo a mí Notario le puse en un altar un jueves de junio de 2001..., por méritos propios, y en el altar que sigue. Por méritos propios. Porque se puede ser Notario... y ser una de esas personas que te hacen entender que un mundo mejor es posible. Por mucho que luego digan... y por mucha leyenda negra sobre sus tarifas y su supuesto "poco esfuerzo" que haya sobre ellos como gremio.
Un día hablaré de él.
Así que hoy, como estoy cansada, y tengo sueño (estoy forzando mucho la vista con la pantalla), creo que no voy a escribir mucho más. Creo que voy a terminar este post y apagar el ordenador (que, además, anda con mensajitos de "actualización de memoria": entre eso y el antivirus, que tiene criterio, vida y albedrío propios, hay momentos en que me dan ganas de apagar... y dedicarme unos días al punto de cruz. Lo que tardase en hacerme un mantel, vamos).
Y otro placer...
...éste. Las orquídeas.
Toda la vida pensando en que eran unas criaturas frágiles, que se secaban al día siguiente de florecer..., casi como las rosas cortadas, como las flores de cáctus (que te toman el pelo: que una cosas llena de pinchos eche las flores que echa, que una cosa que puedes tener olvidada en un armario, sin luz, sin casi aire, sin acordarte de ella... que me pasó, seis meses... luego eche las flores más hermosas de mundo vegetal y que éstas apenas duren unas horas..., en fin).
Pues resulta que cuando a un orquídeo le da por florecer... hay flores para un mínimo de tres meses. Y cada una de ellas aguanta en su tallo un mes. Si eso no es invertir...
Por lo que, sugerencia: antes que un ramo de flor cortada, comprar una planta de orquídeas cuando se quieran regalar flores. Si se regalan para que el obsequiado piense en nosotros... lo hará durante más de una semana (vida media de los ramos). Tanta belleza... y tan duradera. Contra todo pronóstico.
Para que se fíe el mundo... del aspecto frágil que algunas tenemos... ó de la fortaleza que aparentamos tener.



diegoborgia dijo
sencillamnente genial...
t recomiendouna peli: "adaptation:el ladron de orqideas"
besos brux!
28 Abril 2007 | 01:19 PM