Cuatro de mayo...dieciocho años después
La primera vez que la escuché tuve la desconcertante sensación de que contaba mi historia. Pero a mí no me había pasado nada aún como lo que aquella canción contaba. Sin embargo...
Relaciono aquel momento con un verano, noche, programa de televisión de esos de música que había en los 80'. Quizá fue el verano del 87'. Me enamoré de "Para vivir", cantada con Milanés.
Pero, esta canción... Supe que la próxima vez que la escuchase todo habría terminado.Y que contaría mi historia.
La fecha de hoy suma nueve. Doblemente nueve: el mes y el día por un lado, el año por otro. Sumados entre sí: dieciocho. Uno más ocho nueve.
Como aquel año. El cuatro de mayo de mil novecientos ochenta y nueve. Cuatro más cinco igual a nueve. Uno mas nueve más ocho más nueve, igual a nueve. Nueve y nueve, dieciocho...
Han pasado dieciocho años.
Yo no quería acordarme. No, este año, no. Hay años que me acuerdo, otros, no. Pero... Esta noche he dormido muy mal. Sé que es culpa de la alergia: hace que me cueste respirar. Me da fiebre: tenía ganas de abrir la ventana para poder respirar mejor, pero tenía frio. Tenía frío, y estaba sudando. Me he levantado más cansada de lo que me acosté. Y lo hice muy tarde: sabía que iba a tener dificultad para respirar...
Pero..., en fin. De pronto, la agenda. El calendario. Un post cuyo título es la fecha. Un texto que habla de cosas que ya no nos afectan... ó sí. Y hoy es otra vez cuatro de mayo. Como todos los años. Este año, dieciocho años después.
En Madrid, el dos de mayo es festivo. El día tres, nadie me dijo nada en la oficina. Cierto que era algo que "arrastraba" desde marzo, pero..., no sé, no quise creerlo, aunque lo esperaba. El cuatro de mayo, el jefe de ventas me llamó aparte y me dijo que, tal y como habíamos hablado, tenían que prescindir de mis servicios. Que había una reestructuración. Que había muchos gastos. Que yo era la última persona que había entrado en la emrpresa, y, claro... Aparte, que, aunque él era un "mandao", le habían dicho que me dijera que, además, quizá mis últimos resultados tampoco eran los esperados...Mis "resultados", datos en mano, no sé si serían los esperados... pero sobrepasaban a los del resto del personal. Es más, eran uno de los pilares que sostenían abierta la oficina. Pero yo no iba a discutirle a nadie eso. Me daba igual. Lo único que era capaz de ver es que Pedro me estaba despidiendo... y no había tenido el valor de hacerlo por sí mismo.
Hay detalles que tengo como en una nebulosa. Creo que me dijeron que volviera al día siguiente a cobrar. Ó igual me pagaron parte y parte quedó pendiente..., no estoy del todo segura. Sé que recogí mis cosas, mi planta. Que Paz se vino conmigo y estuvimos en el Banco (creo que fuí yo quien la acompañó porque tenía que sacar dinero). Sólo tenía una cosa clara: que me acababan de despedir y no sabía porqué. Qué había fallado.
Tampoco sé en qué momento tomé la decisión de volver esa tarde. A ver a Pedro. Que sí, en teoría, no iba a estar allí esa tarde, y por eso me habían dicho que volviera a cobrar al día siguiente. Pero...
Fuí con la excusa de terminar de recoger algunas cosas. El porqué me despedían no lo había entendido nadie: ya lo sabía toda la empresa, y alucinaban. Y estando allí, llegó Pedro, claro. Llegó porque se suponía que no iba a estar yo. Y le dije que si podíamos hablar un momento. Esquivándome la mirada, me dijo que sí, y me abrió la puerta de su despacho.
Enseguida, preparó el talón con mi sueldo. Confirmó mi nombre completo (me sonó a excusa para decir algo). Yo sólo le miraba. Apenas habría estado en aquel despacho, en los siete meses y pico con él, cuatro, cinco veces. Le miraba, con la luz de frente. Y le pregunté que porqué.
Sin mirarme, empezó a decir que ya me lo había dicho el jefe de ventas por la mañana... suponía. Que yo sabía bien que estaban reestructurando la empresa. Que...
Le dije que necesitaba que me lo dijese él. Que lo que dijese su jefe de ventas a mí me daba ya lo mismo. Que me daban igual las versiones oficiales, porque no me las creía. Que había ido por eso: a que me dijese a la cara que no quería que siguiera trabajando para él, y que me dijese porqué. Simplemente. Después me iría, y si no quería volver a verme, lo admitiría.
Me miró. En ese momento, me miró. Y lo recuerdo como si hubiese pasado hace unas horas. De nuevo sin mirarme, me dijo que había personas que consideraban que era mejor que yo no trabajase allí. Ví que estaba intentando "echar la culpa" a su socio..., y en ese momento empecé a entenderlo todo. Y en ese momento entendí qué estaba pasando. Y no entendí cómo había estado tan ciega. Le pedí que me dijese eso mirándome a los ojos.
Y me volvió a mirar.Y me dijo que no me podía imaginar lo que le había costado tomar esa decisión. No dije nada. Insistió en que posiblemente era la decisión más difícil que había tenido que tomar en mucho tiempo, pero que no le quedaba otro remedio. Y entonces añadió lo que ni él admitiría jamás ante otras personas haber dicho , ni yo reconocería nunca haber escuchado.
Te quiero por encima de la mayor parte de las cosas de este mundo. No sabes lo difícil que es tener que hacer esto.
No creo que yo añadiera nada a aquello. Supongo que entendí que cualquier cosa estaba de más. Mi jefe me estaba despidiendo... y, en la misma sesión, me decía que me quería. Así, sin anestesia. Y, de pronto, yo descubría que todo lo que en los últimos meses me había negado a ver, todo lo que entendía como broma, como parte del espectáculo contínuo que era esa empresa... tenía otro significado. Que no eran imaginaciones mías sus miradas, que no me figuraba yo que iba a mirarme reflejada en el cristal de la ventana cuando sabía que estaba junto a la puerta de mi despacho. Que habían pasado cosas, que podrían haber pasado más. Que... que al final la historia terminaba sin haber llegado a empezar. Y que la única que perdía allí era yo. Hubiese perdido con cualquier decisión que hubiera tomado. Porque él era, en el fondo, un cobarde.
Simplemente, me sacaba de su vida como recurso de autodefensa. Y me dejaba sin trabajo, a falta de un mes para empezar el verano. Sin indemnizaciones, sin derecho a paro, sin nada (no teníamos contrato). Y sin él. Ahora que descubría que él era, en realidad y también para mí, otra cosa, sin él.
¿La canción...?
http://www.goear.com/listen.php?v=4aaca7b
"Fuiste un trozo de hielo en la escarcha, una parte de mí que se marcha, con la frialdad que tuviste al decirme adios. Fuiste un tiempo de amor por las noches, hay que reconocer que lo hacías bien: era tocar el cielo y volar sin red. Fuiste tantas cosas a la vez, que hoy me cuesta creer que no seas nada. Sobre todo porque no es verdad, no consigo olvidar esa mirada, que aún me hace estremecer.
Fuiste amigo de mis enemigos; todos ellos antiguos amigos, ya ves, que no ha quedado ni un solo recuerdo en pie. Fuiste mucho y fuieste muy poco, así son las historias de locos, redondas y anchas con forma de corazón. Fuiste tantas cosas a la vez, que me cuesta creer que hoy no seas nada. Sobre todo porque no es verdad, no consigo olvidar esa mirada, que aún me hace estremecer.
Fuiste un trozo de hielo en la escarcha que no llegó a vivir, no llegó a vivir"
Si alguien tiene la capacidad para corroborarlo, comprobará que la "canción del día" en Cadena Dial (ó su equivalente) del cuatro de mayo de mil novencientos ochenta y nueve fue ésta misma. Eso sí, cantada por Chayanne. Sonó de forma intermitente todo el día.
El día en que entendí que Pedro había sido tantas cosas a la vez... y, de pronto, tenía que aprender a que ya no sería nada.








ultreia dijo
Pues sabes una cosa bruxana? Él se pierde a una persona tan estupenda como tú... que le den... acabó con algo que ni había empezado... ánimo en este día y no vale la pena, él se lo perdió... te mereces alguien mucho mejor
4 Mayo 2007 | 06:41 PM