La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

5 Mayo 2007

Alexis y el Poeta

La gata Alexis recibió ese nombre porque, al ser el primer bebé gato con el que yo tenía "trato" en mi vida, al no dejarse coger, al no saber cómo iba a reaccionar su madre..., en fin, que le busqué un nombre "neutro".

La primera vez que la ví, era una bolita de pelo negro. Su madre, la bellísima Silvestra, los había tenido a primeros de abril y los tenía escondidos en el sótano del edificio donde yo tenía la oficina. Silvestra, aparte de un bellezón, era un ser extremadamente inteligente. Era una gata callejera, negra, de pelo brillante y ojazos amarillos fosforescentes. Y, además, se cargaba cualquier idea preconcebida sobre el comportamiento felino..., era muy sociable. Y decidió atender por su nombre... a pesar de que simplemente se lo puse para referirme a ella de algún modo. Mi vida con Sylves y sus hijos daría par un blog paralelo.

Alexis perteneció a la primera camada de gatitos que tuvo tras conocerla. Esperábamos un grupito de gatos negros (el único macho que aparecía por allí de vez en cuando también lo era). Una mañana, al rato de abrir, escuché agudos maulliditos. Y al asomarme, ví tres diminutas cabecitas maullando en plan "ánimo, que tú puedes", y una bolita negra pegando saltos, para intentar subir de nuevo al agujero por el que se había caido, y desde donde sus hermanos lo animaban.

Yo, ingénua de mí, decido bajar a coger al mini gatito y meterlo en su guarida. Ya. No contaba con que el mini gatito era un proyecto de loca histérica...

En cuanto me vió entrar al jardín, huyó despavorido... hacia el sitio desde el que yo había salido. Esto es, atravesó el jardín, corrió por la acera, subió la escalera..., a una velocidad endiablada. Y escuché un golpe y un gritito. Y dije: "se ha matado".

Vuelvo a la oficina, pensando en cómo se lo iba a tomar la Silvestra...y ni rastro de bolita negra. Había desaparecido. Registré la oficina totalmente, y allí no había gato negro. Hasta que, al rato, veo una diminuta patita asomando... por debajo de un frigorífico que nunca empleamos, y que estaba en un rincón de lo que empleábamos como trastero. El puñetero gatito se había metido !!dentro del motor del frigorífico!!!. Y yo que tengo que hacer girar el aparato, para intentar sacar de ahí a la bolita..., que en cuanto vé un hueco libre (aún me pregunto cómo entró...) sale escopetada. Y otra vez a buscarlo...

Mi "preocupación" es cómo se lo va a tomar la madre. Porque, llena de tópicos, pienso que igual al ver que su cría ha tenido trato con humanos ya no la quiere, ó que nos va a atacar...

Localizo al baby gato bajo un mueble de lo que fue la antigua cocina..., alargo una mano...y me llena de arañazos. Como corresponde. Pero lo llego a coger (en mi vida había tocado algo así), y lo saco de allí. Obviamente, tengo que dejarlo en el suelo... mientras chilla como un poseso.
Tras recorrerse toda la oficina maullando, termina medio escondido tras un paragüero (mientras yo rezo porque venga cuanto antes la madre). Y desde allí me vigila. Y yo le pongo nombre "Alexis, tu madre se va a enfadar con nosotros cuando te vea aquí, ya verás". Y ella me mira con los ojos de alucinada con el mundo entero... que no perdería nunca.

Ya. Yo no contaba con que Silvestra era... pues eso, Silvestra. Que no sólo no se enfadó cuando vió que su hijo (bueno, hija) se había metido en la oficina, sino que le pareció estupendo. La lamió bien (era de la idea de que "donde esté un gato limpio...!!!", y se pasaba la vida lamiendo gatitos) y se paseó por toda la oficina con su hija detrás. Empeñada en que se dejase acariciar por nosotros (la gatita no lo tenía tan claro... tardamos meses en conseguirlo...)

Alexis fue la única de aquella camada de gatos de diseño que salió negra y con los ojos amarillos, como la madre. Durante meses los gatitos fueron el espectáculo a contemplar por el vecindario. Que decían "uy, qué tres gatitos tan monos". Y yo contestaba "no, hay cuatro. Esos tres... y Alexis, que es una negra histérica que estará por ahí escondida".

Alexis era Alexis... por Alexis Carrington. La de "Dinastía".

Alexis no es que no se dejase coger... es que no se dejaba ni mirar. Huía despavorida maullando a gritos (la discrección nunca fue con ella). Y lloraba. Lloraba con lágrimas y todo. Lloraba por todo. Si ella estaba en la oficina y sus hermanos fuera. Si sólo estaba uno de sus hermanos fuera. Si la que estaba fuera era ella. Nos la ganamos a base de galletas de chocolate y pelotas (terminó siendo adicta a ambas cosas: entre un trozo de chocolate y sus hijos..., primero el chocolate). Le iba arrojando trocitos de galleta de chocolate y, al final, hacía una bola con el envoltorio. Y Alexis enloquecía persiguiendo la pelotita...

Pasó de la desconfianza al extremo contrario. Terminó amamantando gatitos encima de mi falda (gato en los dientes, subía a una silla, desde ahí saltaba mi mesa, se me acomodaba encima, ponía al gatito cómodo... y ronroneando lo daba de mamar. Y si le preguntaba si no había mundo suficiente para esa tarea, que tenía que estar encima mío..., me miraba con sus ojos amarillos y me maullaba en plan "y dónde mejor que aquí, que luego me largo y te dejo a tí el bebé"). A Alexis no hacía falta quitarle los gatitos: si venía alguien, huía..., así que pasó media vida pariendo gatos negros. Que vistas madre y abuela... tenían un éxito tremendo: se los llevaban. Así que la loca de la Álex amamantaba a todo gato pequeño que anduviese por allí (los de otras gatas, también: la sociedad felina es matriarcal y solidaria. Si hay dos ó tres gatas con gatitos, se montan una guardería entre ellas. Es alucinante).

De todos es conocida la afición de Rafael Alberti por los gatos. En Roma, donde vivió años, los hay por centenares.

De todo el que me conoce es sabida mi pasión por los poetas del 27.

A Alexis la mató un conductor que se cruzó a gran velocidad una calle con apenas tráfico, el amanecer del último día de octubre del año 99. Alexis cruzaba por el paso de cebra, siempre (una manía de su madre... que enseñó a sus gatos a cruzar por semáforos y pasos de cebra. Sé que suena increible... pero lo sabía todo el barrio). A Alexis la recogimos al día siguiente, muerta, del paso de cebra. Está enterrada en el jardín, junto al sótano donde su madre los escondió cuando nacieron. Exactamente, en el mismo sitio donde yo la ví el primer día. Ahora ha crecido encima una enorme planta de flores rojas.
No he vuelto a tocar nada con el tacto del pelo de Alexis.

Ese mismo día, Alberti, el último poeta vivo de la generación del 27', volaba también hacia otras dimensiones.


Estoy segura de que se encontraron por el camino. Y estará el pobre Rafael teniendo que hacerse cargo de una bola de pelos negros, que llora por todo, adicta al chocolate, que sólo quiere brazos y caricias, que se te tira encima si ve que hablas con alguien que te importa más que ella, que está convencida de que todo paquete envuelto contiene algo que a ella le va a gustar...

Qué suerte tienen los dos. A ella le recitarán poemas en sesión contínua, y él tendrá compañía para el resto de la eternidad. La compañía con el pelo más suave que dedos humanos hayan tocado nunca...

servido por bruxana 14 comentarios compártelo

14 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jose luis fernandez rodriguez

jose luis fernandez rodriguez dijo

precioso , me encantan los gatos y he tenido ya varios y tendre sin duda y aun con mas ganas e ilusion despues de leerte, gracias.

5 Mayo 2007 | 04:09 PM

isabel61

isabel61 dijo

Pues a mí no me gustan los gatos. Soy muy bruja, más bien me encantaría serlo y volar en escoba. Como en el imaginario brujeril es preceptivo adosarse un gato, me conseguí una gata recién nacida.
El proceso fue muy fácil, caja con tierra para las necesidades, manta exclusiva para dormir y toda clase de juguetes personalizados (como una reina).
Empezó a crecer y con ese buen instinto genético, se iba a hacer sus necesidades donde debía sin adiestramiento previo "una maravilla". Pasó a ser mi llavero y la llevaba cogida a todas partes hasta el primer zarpazo, segundo, tercero... Aquellos ojos azules melosos se volvieron amenazantes y traidores, sus uñas, cada vez más largas.
Ya no tenía bastante con la arena renovada a diario, se limpiaba el culo en el sofá, lo restregaba varios minutos, hasta que consideraba que el aseo había concluído.
Mi hija pequeña, tenía tres años y no paraba de tirarle del rabo o perseguirla por toda la casa. Nunca le hizo nada ¿peeeeero? ya no me fiaba. La dí en adopción.

Besos

5 Mayo 2007 | 06:47 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola chic@s:
Yo si algo aprendí a base de tratar con muuucho gato callejero (casi todos hembras, a decir verdad) es que lo único que todos tienen en común es que nacen con uñas y bigote. Nada más. Las uñas para "trepar" y llegar a las tetillas de su madre (nacen ciegos y, al parecer, sin olfato). Los bigotes, porque ahí tienen el sentido del tacto y de las temperaturas. Aparte de eso, son todos distintos. Aun siendo mellizos, incluso gemelos: cada uno va a lo suyo. No hay normas generales de comportamiento, de gustos...
Además, no tenemos gato: el gato nos tiene a nosotros. Eso sí que me quedó muy claro.
Silvestra una de dos, ó se consideraba humana, ó pensaba que los humanos éramos gatos con carencias (para mí que esto último: lo de que yo no estuviese cubierta de pelos y no tuviese gatitos la intrigaba. Decidió que lo primero no tenía arreglo, y me traía a sus hijos... para irse de cachonedo felino con tranquilidad. Eso cuando no le daba por traerme bichos moribundos de regalo, digo yo que en compensación por el pienso que yo "cazaba" para ella). Alexis me reconocía como a alguien de su familia (me llegó a mirar a menos de dos centímetros, a los ojos..., acojona. Hay que tener mucha confianza mutua con un gato para que haga eso). Sólo me lo hicieron ella y otra hermana, la Clementina (el nombre fue por Javier Clemente, el ex-entrenador de la selección), que, encima, era tuerta. Es un gesto que las gatas emplean para "identificar" a los suyos: entre gatos con lazos de sangre lo suelen hacer).
Así que, Isabel... cualquiera sabe qué le pasó por el coco a tu gata (bueno, si tenía algo de sangre siamesa, igual era eso. Se "venan", como los doberman). Y seguramente a tu niña no le habría hecho nunca nada, porque la consideraría de su propiedad (lo mismo el problema era ése, que la niña era suya y tú estabas en medio. Son bichos raros..., me creo lo de que sean brujas reencarnadas...)
José Luis: gracias por tu comentario y bienvenido.
Besos :))

5 Mayo 2007 | 11:32 PM

Janton

Janton dijo

Me ha parecido sumamente interesante, sobre todo porque es algo totalmente alejado de mi experiencia personal... Esa proximidad con los animales, esa confianza, ese trato mutuo, esas experiencias compartidas... Yo nunca he tenido animales domésticos, mascotas, animales de compañía, como quieras llamarlos. Hasta que empecé mi relación con mi novia, nunca había compartido espacio con ningún animal. Ella tiene una perrita pequeña, una mil leches a topos blancos y negros como una vaquita peluda, pero es vieja ya, ronda los quince años, y la pobre tiene menos energía que un conejito sin pila Duracell, así que como mucho te mira con desconfianza hasta que la acaricias, y entonces simplemente se deja querer sin ruido. No está para más experiencias en común con nosotros...

6 Mayo 2007 | 12:57 PM

Culibrí

Culibrí dijo

El Comportamiento de Alexis me recuerda a mi querida Dan-nannî ( Nani, para los amigos ) que era una gata completamente blanca con un ojo azul y otro verde.
Me has dado una idea para escribir un proximo Blog sobre ella.
Me encantó tu relato, los gatos son muy especiales a igual que las personas que le gustan los gatos.

6 Mayo 2007 | 06:45 PM

Fabian Ricci

Fabian Ricci dijo

Bonita historia querida BRUX... mi ultima gata MIA solo pario una vez y solo pario un gato negro pelo largo y ojos amarillos, un hp. jejje lo peor... malisisisisimo lo regale a mis padres puesto que se peleaba con su madre.. todo empezo como un juego pero termino siendo un peligro para la madre.

Mil besos

7 Mayo 2007 | 11:54 AM

MARIBEL

MARIBEL dijo

yo nunca habia tenido trato con gatos, es mas me daban terror. Un dia aparecio mi hijo con una gatita negra recien nacida, que la madre habia muerto atropellada. El vivia en un piso de alquiler y por cosas de la vida tuvo que volver a casa y aqui me veo com la gatita que tiene 6 meses y que no me deja, me acompaña a todas partes, que me siento y me busca para sentarse en mi falda y que cuando llega mi hijo no se quiere separar de mi. Es muy traviesa, juguetona y hiperactiva, pero nose que voy a hacer cuando mi hijo se vaya y se la lleve. Tu historia me ha hecho llorar y pensar que poco conocemos a los animales y ellos que bien nos conoces a nosotros

8 Mayo 2007 | 11:11 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola chic@s:
Janton: la perrita de tu novia, si vé que la tratas con cariño... seguro que aunque no esté para mucha fiesta te corresponderá de algún modo. Yo animales domésticos, en casa, no he tenido más que el típico canario y la clásica tortuga de florida (nunca se aceptó la propuesta del perro ni el gato), pero la verdad es que siempre me llevé bien con animales ajenos... y gatos callejeros varios...
Culibrí: ya tienes tarea: hablar de Nani.
Fabian: el "problema" de los gatos es que son felinos. Tigres y panteras diminutos. Y si, encima, le añadimos el que los humanos somos de su propiedad, y que son muy celosos para lo que creen suyo... pues ya la tenemos organizada. Además, hay una cosas curiosa: las gatas nunca dejan de reconocer a sus hijos. Y si tienen una camada de varias hembras y machos... se encargan especialmente de los machos (si se vé una gata callejera acompañada por un gatito, las posibilidades de que sea macho son enormes: no se les despegan. Es una sociedad matriarcal). Posiblemente tu gato pequeño te consideraba de su propiedad... y la madre estaba en medio... Ya tienes tema para post, también.
Maribel: bienvenida al blog :)) Una de las personas que venía a echarnos una mano a la oficina tenía el mismo "problema" que tú: pánico a los gatos. Le arañó uno de cría..., y ya digo, pavor. Terminó siendo la cama vespertina diaria del gato Emilio... Si la gatita te ha adoptado... me temo que se quedará a vivir contigo. No tenemos gatos: los gatos tienen humanos. Y es posible que la gata te tenga como mascota (más eso que el que te considere su madre: en todo caso, te considerará una de las suyas). Así que me temo que tu hijo tendrá que adoptar ó ser adoptado por otro gato... (por "suerte", hay tanto gato abandonado que no son difíciles de conseguir...)
Besos:))

9 Mayo 2007 | 12:39 AM

Crazy Mary

Crazy Mary dijo

Oye!!...que le he cogido cariño y todo a la loca esta de Alexis, y no creo que sea por lo de "loca" :-P, más bien ha sido por como has contado tu experiencia con ella...que pena que ya no esté.
Me ha gustado mucho la vida de la gata loca, gracias por direccionarme hasta aquí.
Muchos besos

23 Octubre 2007 | 02:41 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Crazy:))
La pobre Alexis era un peluche llorón muy especial.
A veces, yo misma terminaba preguntándome qué ideas tendrían algunas vecinas si me oían gritar "Alexis, negra histérica !!bájate de ese mueble de una puñetera vez!!!!!" mientras ella chillaba "miauuuu!!!!!"
Fue una experiencia, esto de la familia felina...
Besos:))

23 Octubre 2007 | 04:31 PM

mixcelaneas

mixcelaneas dijo

Tristísimo este final para una belleza de ébano como Alexis.
Pero yo siempre pienso que los animales también merecen un cielo y mis mascotas que ya no están conmigo irán a recibirme un día si soy tan merecedora como ellos de un paraíso. Seguramente allí estará también Alexis... como vos decís pidiendo chocolate y escuchando poemas.
Bellísimo post! (como verás leí tus comentarios del post de "Zule" y seguí el enlace para leer la historia de Alexis. Como ya te dije: me encantan los gatos.)
Besosss!!!

25 Octubre 2007 | 04:12 PM

Fernando

Fernando dijo

Muy bonito.
ya entiendo tu relacion felina
(busque el post)

29 Octubre 2007 | 06:51 PM

mary-chan

mary-chan dijo

Hola Bruxana!

Que bonito post... He disfrutado mucho leyéndolo, porque quiero a los gatos tanto como tú.
Yo también tuve un gato negro hace muchos años (en realidad tuve varios, pero ese fue mi favorito). Se llamaba Pitu y algún día le dedicaré un post y pondré varias fotos suyas.

A mi de pequeña, mis padres me decían que no tocara a los gatos de chiquitines porque su madre los aborrecía y los abandonaba, pero eso tampoco es cierto. Siempre los tocaba aunque fuera poquito y a veces hasta delante de la madre y nunca pasó nada de eso.

Espero que estés mejor hoy. Cuidate mucho ;)

Un besote guapa!

1 Junio 2008 | 01:24 PM

mary-chan

mary-chan dijo

Vaya... No me había dado cuenta de que este post es del 2007, jeje. Pensaba que era más reciente.

1 Junio 2008 | 01:28 PM

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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INTERNET no significa, en ningún idioma, IMPUNIDAD.

Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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