Mi gadget (explicando la historia del llavero)
Soy consciente de que voy dejando temas empezados, historias a medio contar, con su "continuará...". Pero es que Sherezade tiene que dejar la historia siempre en el punto de tensión para conservar la vida un día más, y para tener algo con lo que entretener esa noche al Sultán...
Voy a lo del llavero, que lo tengo reciente.
Cuando Lacoctelera propuso el tema de los gadgets..., me dí cuenta de que no había nada sin lo que, realmente, pudiese vivir. Me costaría hacerme a carecer de algunas comodidades... pero lo sobrellevaría. No tengo vitrocerámica, ni lavavajillas. Hasta no irme a vivir sola no he tenido lavadora (obviamente, la ropa "grande" se lavaba en la de mi madre), pero es que gran parte de mi ropa es de la que no es aconsejable lavar en máquina (por tanto, sigo lavándola a mano). Veo poco la tele. El DVD es el del ordenador. Como ya dije, si acaso la cámara de fotos..., pero me sirve cualquier cámara...
Entonces, desvié el tema hacia el "fetichismo". Sí: tiendo a acumular cosas. Más bien: me cuesta mucho tirar las cosas. Recuerdo cómo y cuándo las compré, y, en fin..., no es un tema económico, sino sentimental. Pero tengo muchisimas cosas que compré porque "eran imprescindibles" en ese momento... y que no he vuelto a usar desde el momento en que las tuve...
Y otro día hablaré de los "regalos absurdos", que ahí sí que tengo material...
El llavero.
Los llaveros se encargaron como "reclamo publicitario" para regalar a clientes, conocidos, vecinos... en la primera empresa en la que trabajé "de lo mío". En la de Pedro, vamos. Los llaveros llegaron a finales de año. Supongo que en cajas, pero dentro de bolsas de plástico transparente.
Cuando llegaron los llaveros estaba en la oficina el socio de Pedro. Le llamaremos "Gerry". Gerry era... la palabra es excesivo. Para todo. Y supongo que seguirá siéndolo...
Abrió una de las bolsas, cogió el primer llavero. Yo estaba sentada en el sofá, en el otro extremo de la estancia que empleábamos como recepción (en realidad, al ser un piso con cambio de uso a oficina, era el salón de la vivienda. Por lo que nos pasábamos el día allí... todos). Y me lo lanzó:
"El primero, para tí".
Afortunadamente, tengo buenos reflejos. Cosa de la que me alegré al cazarlo al vuelo...porque no me quiero pensar qué podría haber pasado si me acierta el proyectil en que se convertía un llavero de hierro y cristal orgánico, lanzado a una distancia de unos 3 metros, por alguien que, por entonces... pesaría más de 90 kilos en su 1,90mts de estatura...
Ese día lo enganché al bolso, por dentro... y desde entonces, sin que sea explicable el porqué, lo llevo encima. Le añadí en algún momento el escarabajo egipicio azul (no recuerdo de dónde salió) y la mini llave de uno de mis diarios "analógicos". Cuando cambio de bolso, desengancho el llavero y lo traslado. Nunca lo empleé como "llavero" propiamente dicho. Llegué a tener media docena más (de hecho, es posible que aún conserve alguno: los fuí regalando... aparte de los que se fueron repartiendo desde la empresa, por parte de todos nosotros). Pero éste siempre ha sido el mismo... Ni siquiera me he parado a pensar si me trae suerte: es más que eso. Es una costumbre.
En aquella empresa... la más normal era yo (aparte de la más joven: de hecho, era "la niña"). Cuando Pedro decidió contratarme contra todo pronóstico, se cruzaron apuestas para ver cuánto duraba... Evidentemente, hubiese ganado yo... si lo hubiera sabido. Superé todas las previsiones...
Aquella empresa era una especie de cruce entre "Aquí no hay quien viva" y "Enredo". Nada era lo que parecía. Nada. Y parecía muchas cosas...
Mi primer encuentro con Gerry. Llego un día de la calle (quizá llevase allí 15 días...). En la recepción multiusos, me encuentro a una pareja bailando sevillanas (con música y todo). Como ya digo que allí nada era previsible, ni me inmuté: supongo que pasé a mi despacho. Al rato, el jefe de ventas me llama "Ven: tú no conocías a Gerry, ¿verdad? Es el socio de Pedro".
Resulta que el chico moreno, alto, grande, rizos oscuros, barba de una semana, ojos verdes... que bailaba en recepción era el dueño de la empresa. ¿Y ella? Qué más daba: una clienta. ¿Por qué las sevillanas? Porque sí. Porque habían sonado en la radio y el tema había surgido así...
Gerry era así para todo.
La penúltima vez que le ví fue hace unos 10 años... y por la tele.
Noche. Entresemana. Casa. No estoy viendo la tele: hay uno de esos programas absurdos que triunfaron en los 90', de gente que iba a hacer el índio a la tele, de cadenas que iban por los pueblos a montar el tenderete y que la gente cantase en el karaoke. Esas cosas.
De pronto, el nombre del pueblo en cuestión. Es un pueblo pequeño en la Alcarria, cerca de uno de los embalses. Un grupo de tipos con mono cantan en karaoke lo del "Tractor amarillo". No le presto la menor atención. Si acaso, digo para mí lo de "lo debe dar el sitio...".
Más "de pronto"... la música del tema central de la Banda Sonora de "Dirty Dancing". Y yo que pego un salto y me planto delante de la tele, mientras me digo a mí misma que no, que no puede ser...
Lo fue. Gerry y uno de su pueblo (era el otro el que vestía de chica), practicando baile acrobático, horario de máxima audiencia, televisión, Belén Rueda embarazada de presentadora. Y yo dudando entre la risa y el llanto histérico... preguntándome cómo había podido trabajar para él. Ó peor aún, cómo había dejado de trabajar para él... Y mi familia presente. Y mi madre, que también es alcarreña, que preguntó: "Ése no será... el jefe aquel que tuviste...¿verdad..?"
Lo tengo grabado. Repetían el programa los sábados por la mañana... y lo dejé programado para grabar. Básicamente, porque hay cosas que si no se pueden demostrar gráficamente... resultan difíciles de creer...
¿Por qué reaccioné al "Dirty Dancing"? Porque le encantaba (seguramente le encanta) Patrick Swayze (yo la célebre "Ghost" la ví por primera vez en su casa). Gente de su pueblo, Patrick Swayze, su capacidad natural para hacer de la vida un espectáculo excesivo... lo raro habria sido que no fuese Gerry.
Era capaz de estar toda la noche de marcha, beberse todo el whisky del barrio... y al día siguiente cerrar un contrato con un cliente y volver a celebrarlo toda la noche. Contaba unos chistes malísimos. Cuando inauguró otra sucursal, invitó a las mujeres de su vida: su madre (que parecía su hermana: bellezón y clase de señora), su hermana (que con treinta y varios no aparentaba 19... ni echándole imaginación. Y tenía 3 niños), su novia (normal, que además era su secretaria), su hija... y su ex-mujer, con la que se casó en su día porque ella se inventó un embarazo... Hacía cosas que no le he visto hacer a nadie más..., entre ellas, tener una empresa como aquella.
La última vez que le ví hará... cinco, seis años, un momento con un amigo común. Estaba enorme. Seguía teniendo la misma mirada luminosa en los mismos ojos verdes. Se había separado de varias novias, tenía un niño pequeño, una gasolinera...
La última vez que me hablaron de él lo hizo ese amigo común. No sé en qué coyuntura, habían ido a hacer no sé qué y se habían quedado a dormir en una segunda residencia de este amigo. Tras una noche de cena-copas-juerga, llegaron a las tantas a una casa donde, obviamente, no había casi de nada. Y Gerry dijo que él no se podía ir a la cama sin comer alguna cosa. Cuando mi amigo se acercó a la cocina, lo encontró con una lata de fabada fría (tal cual estaba en la despensa), mojando magdalenas...
Cuando mi amigo me lo contó... me pareció tan normal, tan de Gerry...
Por esos días, al parecer, pesaba casi 150 kg. Eso sí, tenía los análisis perfectos...Siempre pensé que no es de este mundo.
Y quizá yo llevo encima el llavero, simplemente, porque me recuerda a Gerry.











ultreia dijo
curiosa historia... supongo que todos tenemos un objeto como tu llavero... no sabes por qué lo tienes, pero no puedes tenerlo lejos. Algun dia hablaré del mio
9 Mayo 2007 | 07:57 PM