San Pancracio y las rosas rojas
Llevo un par de días sin escribir nada nuevo. Es una combinación entre falta de tiempo, exceso de alergia...e indecisión. La verdad es que temas de los que hablar, tengo. Y eso descartando los que no se corresponden con la personalidad mía que escribe aquí (las otras se pondrían como locas a hablar de la campaña electoral, de ciencias ocultas y/ó naturales, de inauguraciones en Madrid capital y aledaños, de planos, de Eurovisión...). Pero Bruxana sigue a lo suyo, y, de momento, no le dejo ampliar las categorías de temas a tratar. Pero, aún así de limitadita, tiene cosas pendientes. Ya lo he definido antes: Sherezade guarda siempre una historia a medio acabar que enlaza con otra que tampoco terminará de contar esta noche, para que el Sultán no cumpla su auto-promesa de matarla tras pasar con ella la noche...
Ya es día 12. Por lo que hoy tendría muy fácil el tema. Los temas. Podría hablar de San Pancracio (el del perejil. No, no me refiero a Paco Porras). Podría hablar de que la Iglesia ha tenido como 3 doctores de cierta "categoría" y una sola "doctora". Y que ellos son el tal Pancracio, San Agustín y Santo Tomás. Y ella, Santa Catalina de Siena.
Fechas: San Agustín es el 28 de agosto. Fecha en que nació el primer gran amor de mi vida (allá por los 15. Míos, que él tenía bastantes más... como corresponde). Santa Catalina es el 29 de abril. Fecha en que "M" cumple añitos, como conté hace unos días. Y san Pancracio, como digo, es hoy... y hoy es el cumpleaños de Pedro...
Digamos que no son las coincidencias con "amores" (lo de Pedro era otra cosa). Lo que es cuanto menos curioso es que las personas que me han cambiado la vida (a lo bestia) hayan nacido estos días. El primero, del que no me apetece decir el nombre, me cambió totalmente el futuro: de ser una niña con un futuro más que brillante, en el plan académico... terminó con expedientes disciplinarios (el grave pecado fue participar en la pública denuncia de las desapariciones en Chile y Argentina. Bueno, y proyectar un par de obras de teatro: de Lorca y Woody Allen. Y no, no hablo de los años 60', 70'... sino de bien entrados los 80', con gobierno socialista, movida madrileña..., dejaremos el tema de momento). El segundo... bueno, cuando le conocí yo estaba viva y a los dos años ya no lo tenía nada claro... Adelgacé 15 kilos sin hacer nada (cosa que no me vino mal... pero que menos mal que me sobraban: si llego a tener un peso normal, me habría muerto), me ví viviendo en algo parecido al infierno, con un síndrome de Estocolmo bestial... y, encima, volví a darle otra oportunidad a los 3 años de terminar. Y aún no me he recuperado.
Y Pedro..., en fin, marcó mi futuro profesional. Y gran parte del personal. Y creo que yo del suyo... y no fue más, porque no quise...
Cuando me despidió, intentó desviar el tema hacia su socio (el antes denominado "Gerry"). Pero... en fin, que el mundo es muy pequeño, el nuestro diminuto... y el tema iba por otro sitio. Ya lo explicaré con detalle en otra ocasión, pero quien me "despidió" fue la mujer de Pedro. Era "ó sale la niña ésa de la empresa, ó te vas tú de casa", más ó menos. Me enteré. Por varios frentes...
Los dos... quizá tres, siguientes años..., Pedro recibió el dia de su cumpleaños una docena de rosas rojas. Mías. ¿Razones? Bueno, demostrarle lo que le apreciaba...¿no?
Rosas rojas. El símbolo floral de la pasión.
Se las enviaba a su oficina, por supuesto. Donde, cada vez con más obsesiva frecuencia, iba su celosa esposa. Y más aún ese día. Y las flores, por supuesto, iban con tarjeta. Dedicada y firmada por mí. Uno de los años, en vez de dedicatoria, le indicaba que ésta iba en los clasificados de un periódico..., para que se enterase más gente...
Hay que ponerse en el caso. Y yo me ponía, claro que me ponía.... Me ponía y veía la escena que, en cuanto se quedasen solos, ella le debía montar a él. Que tendría que seguir jurando que, de veras, no ya era que no tuviese nada conmigo... es que llevaba meses sin verme. Jurándole eso a una celosa patológica que, sin que hubiese nada, se imaginó que lo había... y buscó la forma de sacarme de la vida de su señor marido...
Convéncele a una celosa patológica de que te envía rosas rojas una chica con la que no tienes, ni has tenido nunca nada. Intenta convencerle cuando ella sospechó que lo había...e intentó poner el remedio más expeditivo.
¿Qué habría pasado si ella me hubiese pedido explicaciones a mí? Pues que no se las habría dado. Que no habría pasado de asegurar que, era cierto, llevaba meses sin ver a su marido....¿Que porqué le enviaba flores? Cortesía: además, podía preguntar..., se las enviaba también a otros amigos comunes...
Bueno... fue mi venganza. Al menos, parte de mi venganza...
Ah: y no sé cuándo es Santo Tomás... pero cuando conozca a un morenazo nacido ese día... ó salgo corriendo ó me agarro a él... y pá mí pá siempre.
De que a él le interese el plan ya se encargará cierta vampiresa...
Y si tiene "legítima"... bueno, las rosas rojas son una solución...







ultreia dijo
Santo Tomás es el 28 de enero... (patron de los estudiantes, como para olvidarlo) y la Iglesia tiene otros doctores: San Alberto Magno, San Atanasio, San Alfonso de Ligorio, San Ambrosio, San Antonio de Padua, San Benito, San Pedro Damián, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesus, Sta Teresita de Lisieux, San Juan Crisostomo, San Isidoro de Sevilla, San Hilario de Poitiers... y me faltan... vamos que tienes donde elegir...
Me ha gustado lo de las rosas rojas.
Besotes
12 Mayo 2007 | 09:05 AM