Texto reencontrado (ó "La memoria de la piel" ó "Lo que se escribe, se lee")
Temas sobre los que escribir no me faltan: las lluvias torrenciales e intermitentes, por ejemplo. Ayer me pilló la tormenta, las dos granizadas, el temporal de aire. Llegué como una sopa, a pesar del paraguas... y gracias que llegué. Además, las lluvias del domingo provocaron riadas de pequeña importancia en mi barrio... con la rotura de dos colectores que han propiciado la inundación del garaje de dos plantas y media de un edificio de cierta categoría... Más de 70 coches "siniestro". Tres centímetros de lodo en la avenida y el carril bici; al parecer, a media tarde del domingo el agua en la avenida llegaba a las rodillas a los bomberos que la cortaron. El lunes a mediodía estaban los restos en el seto que rodea el carril bici: lodo, restos de tela, de plástico, ratas muertas.... Y aún no habían llegado a la planta baja del garaje. Al menos, ya no estaban las ambulancias que llegaron al comenzar el "espectáculo": temían que alguien hubiese bajado al garaje al empezar la lluvia... y no hubiese podido salir. Debe ser que recontaron al vecindario y no faltaba nadie...
¿Más temas? Las elecciones, con esa oposición bicéfala (en mi zona) que se insulta (los oficiales a los trasfugas y viceversa). El actual alcalde va, no ya a revalidar su triunfo... sino a arrasar. Al tiempo.
Tengo que adelgazar como sea... y no veo el modo. También tendría que ir a la médica, a que me hiciesen los análisis "de rutina" que prometí hacerme anualmente hace años... y que no me hago desde hace dos...
No me faltan temas. Me faltan ganas de ponerme a ello.
Así que transcribiré un texto propio que encontré hace unos días..., es algo parecido a un diario, todo el conjunto. Ésta fue la última anotación:
"Jueves, 25 de julio. Calor sofocante (1996).
Imagino que siempre supe que terminaría pasando. Que todo era cuestión de tiempo, que las casualidades no existen y no sé si existe el Destino, pero sí existe la memoria de la piel...
Mellamó. Me llamó muchos días. Y, un día, vino a buscarme. Sólo era un encuentro de viejos amigos, casi casual...
No puedo reprocharle nada. Sólo me pidió un beso, casi en broma, y pude decirle que no. Pero yo no dije nada, y le besé. Y... Dos años y medio sin vernos, y a los veinte minutos terminó mi firmeza y mis decisiones de mujer civilizada, de "profesional de prestigio y éxito" (como dicen las carátulas de los best-sellers) en el contacto de la piel de sus labios.
Da igual. Me jura que todo ha cambiado, que él ha cambiado, que se equivocó. Pero a mí eso no me importa. Ya no estoy con él por el futuro que siempre prometió y nunca existió. Estoy porque su piel está ahí. Nada más.
Sé que esto no va a funcionar, pese a sus promesas. Que es sólo una aventura de verano (aunque él hoy se cree sus propias mentiras), y que todo se terminará cuando su familia vuelva en septiembre. Su mujer, y su amante habitual, y sus amigas ocasionales... Siempre fue así. Sé que soy algo menos, aún, que una simple aventura.
(Sólo le creería si siguiéramos juntos, como hoy, después del verano. Si me llamase en vacaciones... Pero sé que no será así. Le conozco mejor de lo que me gustaría).
Y ésa es mi gran contradicción. Que yo, que no acepto para mí cosas ya usadas por otro, le tenga a él. Que él sea mi amante, y yo no sea nada. Y que mi piel no pueda prescindir de la suya, a pesar del dolor, del abandono y de las mentiras...
Que baste una mirada de esos ojos mentirosos, de esas luminosas nubes de asfalto, para que cualquier resistencia y cualquier sensatez deje de existir.
Y que nunca, nadie, llegue a saberlo. No sólo porque sea mi amante secreto, sino porque quiero ser un secreto hasta para él."






osane dijo
BONITA HISTORIA BRUXANA CREO QUE TODAS LAS PERSONAS QUEREMOS TENER ESOS SECRETOS PARA NOSOTROS MISMOS AUNQUE SUFRAMOS POR NO PODER GRITARLO EN UN MOMENTO DADO A LOS CUATRO VIENTOS .
BESOS
23 Mayo 2007 | 07:22