Recuerdos que hacen bien y hacen mal
Esta mañana había decidido cumplir uno de mis propósitos para esta primavera. El 5º, para ser exactos.
La verdad es que no me he levantado de la cama diciendo "hale, hoy toca llamar a "M". No, las cosas han ido surgiendo... En primer lugar, como con la alergia de los demonios duermo fatal... pues igual me levanto a las 10 y pico porque no me he podido dormir hasta bien tarde (y luego paso media mañana acelerada y casi todo el día somnolienta) que a las ocho y media ya estoy aburrida de no dormirme y me levanto. Esta mañana he conseguido resistir hasta algo más de las nueve: no tenía prisa... pero tampoco ganas de seguir en la cama...
Una de las consecuencias de la alergia se deriva de sus propias causas: tengo que tenerlo todo limpio. Pero otra de las consecuencias de mi falta de tiempo para todo... es, eso, la falta de tiempo para limpiar lo que no es imprescindible. Llevaba días mirando la alfombra del comedor: estaba sucia. Además, tenía que librarme de unos cuantos (bastantes) periódicos atrasados. Otro círculo vicioso: como dejo los periódicos en montoncitos, junto/encima de la alfombra, no puedo barrerla todos los días en condiciones.
Tengo que tirar los periódicos para barrerla, y, si los voy dejando ahí, es porque no los he leido..., y mientras no los lea no los tiro, y mientras no los tiro están tapando la alfombra e impidendo que la barra en condiciones... El caso es que esta mañana me he armado de valor, he ido metiendo prensa atrasada (unas dos semanas... con algún suplemento más antiguo) en bolsas para echarla al contenedor de reciclado, he apartado la mesa (hay que ver lo que pesa: es una mesa expositor... con muchas más cosas de las debidas encima, además) hacia un lado para primero barrer la alfombra, luego ponerme de rodillas para cepillarla a fondo (ideal para la alergia, vamos: todo el polvo flotando a mi alrededor!!!), luego volver a barrer, trasladar la mesa y repetir la operación al otro lado, bajo el sofá, bajo la propia alfombra... En cosa de una hora y pico, todo el proceso, listo: limpia hasta la próxima.
A todo esto, en la radio ha empezado uno de esos horrorosos programas pseudo-culturales de emisora local (a la que se van todas las cadenas importantes cuando "desconexionan" a las 12). Y yo he dado al Cd. Y mientras mi idolatrado Tino Casal cantaba, demostrando ser el más moderno entre los modernos (15 años y pico tras su muerte, aún muchos supuestos artistas actuales no le han alcanzado), he dicho: "ahora llamo a M".
Casal cantaba "Pocker para un perdedor" : "Rumbo a otro lugar desconocido, lejos de un hogar tan aburrido, tenemos que hablar largo y tendido de nuestro adios". Y yo he marcado el nº de su oficina (uno de los dos).
http://www.goear.com/listen.php?v=239e983
Misterio. Tres, cuatro timbrazos.... el silencio. Según la pantalla del inalábrico, se contaban segundos... de llamada: alguien ó algo había descolgado. La que he colgado he sido yo. Para repetir la llamada de nuevo... con idéntico resultado. Esta segunda vez sí he hablado, el "oiga... me oye alguien...???".
Por supuesto, no oculto el número desde el que llamo. Si era "M" quien descolgó no sólo me reconocería por la voz (al parecer, soy casi inconfundible. El "casi" es que hablo exactamente como mi madre. Tuve que avisar a "M" en una ocasión por si cuando llamaba a mi casa... se le ocurría alguna inconveniencia pensando que era yo), sino que reconocería el nº de teléfono: es el que he tenido durante años en la oficina. Es más, era al que él llamaba cuando me llamaba a la oficina...
Enigma. He dejado pasar cinco minutos y he insistido: esta vez, al otro número que sé que tiene (por si era un fallo de la centralita, ó de la línea). Mismo resultado... algo ó alguien estaba al otro lado. ¿Su mujer, alguna de sus hijas... intrigadas por una llamada procedente de un teléfono de Madrid, ó, más concretamente, de la ciudad donde él tuvo oficina muchos años...? ¿Un empleado que no sabe porqué llaman de Madrid (hipótesis absurda: tiene familia viviendo aún por aquí: digo yo que llamarán alguna vez)?
Sea como sea: no tengo respuesta. Pero él sí tendrá, supongo, las llamadas reflejadas... sino es quien cogió el teléfono. Y, si fue un contestador... pues el mensaje último que le he dejado: "no sé qué pasa con el teléfono hoy, si estoy hablando a un contestador ó a alguien que no quiere hablar conmigo. Soy "tal", de Madrid. Llamaba, simplemente, para saludar a "M", que hace demasiado tiempo que no sé nada de él. Vamos, que la llamada no tiene mayor importancia"
Y...¿por qué hoy?
Simplemente, porque estamos en Junio. Y para mí, Junio es el mes que relaciono con "M". El mes en que le conocí, el mes en que supe que no volvería a verle más..., y muchas más cosas.
La verdad es que no estaba nerviosa ante la posibilidad de hablar con él..., es como si fuese algo tan, tan normal, tan, tan cotidiano...
Hasta que, horas más tarde, volviendo del híper en autobús, me ha asaltado la canción...
http://www.goear.com/listen.php?v=df74ef9
...y me he echado a llorar.
Porque quizá hasta ese momento no me había dado cuenta... pero no sé si su recuerdo me hace bien ó me hace mal. Sólo sé que mientras no hable con él, seguiré soñando de vez en cuando que viene, y que todo sigue igual... que es algo que tampoco quiere decir que siga todo bien, ni que siga todo mal...
Sé terminar historias, sin nostalgia. Algunas se acaban por agotamiento, cuando ya no queda nada de que hablar. Otras se terminan porque ya está todo dicho, porque hemos dicho quizá lo que no debíamos... Pero esta historia se interrumpió con la promesa de volver en unos días, para terminar de hablar las cosas, para terminar de explicarme qué había pasado. Y cuando volvió, fuí yo la que no pudo, y la última vez que le ví fue forzando el encuentro, sabiendo que era la última vez que le vería... por mucho que cuando se lo dije así apenas 5 días antes, me montase una de sus escenitas telefónicas "cómo se te ocurre decir eso. Claro que vamos a seguir viéndonos, ¿ó es que crees que me va a a pasar algo malo y no voy a volver por Madrid?".
No, no era eso. Volvería por Madrid, claro que tenía que volver (de hecho, me consta que ha vuelto muchas más veces de las que pueda calcular basándome en datos lógicos: problemas médicos, fiestas familiares). Pero yo sabía que ese mes de julio sería la última vez...
... y no estaba preparada para ello. Y teníamos demasiadas cosas que contarnos aún. Ó, al menos, yo sí tenía de una vez que decirle cosas. Cosas de ésas que no se dicen... porque ya habrá tiempo.
Cosas que llevo sin poder decirle casi tres años. Porque ese tiempo hará que no hablo con él (en agosto). ¿Que no nos vemos...?
Va para cuatro años.








Alberto dijo
Ya te lo he dicho alguna vez.
Dejate de llamaditas que te hacen dañooooo....
Olvidate de "M", y sigue con tu vidaaaaa...
y, por supuesto..Limpia la alfombraaaaa....
P.D.: tampoco es tan malo recordar y acorse de él, pero no te metas en líos.
Besos con cariño.
Alberto
3 Junio 2007 | 07:44 AM