Rutina y cotidianidad
Sé que sigo con temas pendientes.
Los tres últimos post (dos de ellos, los últimos, más "Diario de vampiresa" que nunca: el de "M", el de la canción que ya puse con Emeen), también eran un tránsito. Necesitaba desconectamente un tanto del resto de mis realidades paralelas...
El viernes día 15 tuve Notario todita la mañana. Creo que ya he comentado otras veces que a mí se me suelta en un estamento público y soy como parte del mobiliario: totalmente integrada. Aparte que, como me consta haber comentado, al igual que otras personas tienen "guía espiritual" yo tengo Notario de Cabecera... y es con éste con quien estuve el viernes. Así que allí estaba yo, ejerciendo de "pelirroja hiperactiva" (mi Notario dixit, aunque por mor de los años, los tintes, el aburrimiento y la falta de sol yo ya no sea realmente pelirroja), representando el papel que ese día tocaba.
La verdad es que, aunque me encanta mi trabajo ("mi profesión", que realmente sigo desempleada), es estresante hasta niveles médicos. Pero como actualmente lo hago como "a mi aire", también me sirve para producir adrenalina: me canso intelectualmente a lo bestia, físicamente un poquito... y sé que luego puedo tumbarme a descansar, llegado el caso necesario.
El viernes también tenía previsto recibir un dinero por un trabajo realizado, y derivó en una pequeña decepción. Fue un poco (bastante en términos absolutos, seamos realistas) menos de lo esperado. Y también supe que no iba a cobrar un pequeño préstamo (un pago por cuenta de quien me tenía que pagar, apenas 70,-€... que puede ser mucho ó poco comparado con según qué) que estaba segura de que se me iba a devolver. Lo incluyó en la cantidad correspondientea mis "honorarios"... Bueno, a partir de ahí sé que en ocasiones venideras ya no debo hacer pagos adelantados por su cuenta (la verdad es que en años no había tenido problemas... de ahí que lo hiciera. Para todo hay una "primera vez").
Posteriormente, tue un pequeño problema a la hora de descargar las fotos de la cámara en el ordenador (el cable USB está missing... y he encontrado otro similar que no vale para la cámara... y que no tengo repajolera idea de qué puede ser). Tras revolver media casa (así está todo: tanto revolver sin tiempo para ordenar), terminé recordando que a veces compro gadgets "por si algún día sirven para algo", y que uno de ellos fue un lector de tarjetas. Lo conecté al ordenador, le puse la tarjeta de la cámara, et voilà: fotos descargadas en tiempo record... porque el cable sigue sin aparecer...
Y la tarde terminó (bueno, entre la no-aparición del cable y el recurso del lector de tarjetas) con la asistencia al cumpleaños de mi sobrino. Asunto totalmente...¿deprimente? que merece un post aparte. No el cumpleaños en sí(estuve poco más de media hora. Lo justo para tomarme medio mosto helado, intentar motivar al crío jugando a perseguirle con el cocheteledirigido que le llevé, saludar a los supuestos padres de la imbécil que el peque tiene por madre... y terminar en la terraza fotografiando el "skyline" madrileño con el teleobjetivo de la cámara... para no estar presente mientras la tonta-el-culo de mi cuñada montaba una de sus escenas de pataleos y lloros absurdos, por la talla de no sé qué prenda de ropa que le habían llevado al niño. Suena raro, pero es que la tipa va a pataleo por sesión..., lástima las dos bofetadas que no le dieron cuando montase la primera escena, allá en su infancia. Aún estando totalmente en contra de cualquier castigo físico..., creo que en este caso concreto fue eso lo que falló), pero sí la historia completa del niño y su relación con nosotros. A ver cómo lo enfoco para no dar datos personales (el tema de la 15/1999 de 13 de Diciembre, la Ley de Protección de Datos, que si encima la unimos con lo de proteger la imagen de los menores... pá qué queremos más).
Un día muy completito: Notario-cobros-deudas que no se cobran-problemas informáticos-cumpleaños con imbécil integral...
Por lo que... cómo no iba a estar echa polvo el sábado por la mañana. Pasé de la cama al sofá, de ahí me obligué sobre las 11 a tomarme un café con cereales integrales (por si era que tenía bajos los niveles de glucosa), y a las 12 estaba escuchando, con los ojos cerrados, el terapéutico "Songs from the last century", el imprescindible disco de versiones que George Michael publicó en el 1999, para despedir el siglo XX (y con el que la crítica casi se lo come con patatas: qué falta de buen gusto musical tienen algunos. Qué de ideas preconcebidas tenemos que soportar).
A partir de ahí: llamada fallida a "M" (bueno, al menos ahora sé que sigue vivo, no es broma), mediodía de compras en el híper, tarde-noche de más compras (una mega-batidora, para regalar sin que haya fecha ni motivo para hacer un regalo) en otro súper centro comercial...
Rutina y cotidianidad, en definitiva. La vida en el fondo no es otra cosa más que una acumulación de pequeños acontecimientos que, a la segunda vez que pasan, se convierten en cotidianos y a la nonagésima, en rutinarios.






mel dijo
vaya, un fin de semana completito, aunque no me hables de rutina y cotidianidad... llevo demasiado tiempo ya parada y estoy q me subo por las paredes. el viernes hice una entrevista de trabajo y creí q me había salido bien (supongo q conocerás BMB, comprada por Indra recientemente) pero no me han llamado y me dijeron q si fuese la elegida (como Neo) me llamarían lunes o martes. si no lo han hecho hoy...
pues eso, que a mi la tranquilidad me estresa y que menos mal q os tengo a vosotros, los blogueros, los cuales me hacéis llevar mejor la rutina
un beso
(te he dejado un coment en "Mi norte, mi guía...)
18 Junio 2007 | 05:23 PM