A propósito de "K"...¿último capítulo?
Bueno, pues para que la semana de San Juan no pasase sin pena ni gloria, he cumplido otra de las promesas/propósitos que me hice tras la Semana Santa.
http://www.espacioblog.com/bruxana/post/2007/04/11/firmes-propositos-diez-nada-menos-post-semanasanta
La sexta (es una de las fáciles).
Es de esas cosas que vienen rodadas. Mañana empiezo un curso del INEM (otro más. El 5º). Lo que quiere decir que no vuelvo a tener otra mañana libre entresemana hasta el mes de agosto (como empiezan con el retraso habitual, aunque es de los cortos, ocupa todo lo que falta hasta agosto). Eso significaba, directamente, que no podría ir a recoger los diplomas de los cursos del pasado año... hasta septiembre.
¿Quién puede hacer planes a tan largo plazo? Yo, al menos, no.
Así que, a media mañana, lavado de pelo, mascarilla hidratante, ducha con olor a vainilla, aclarado de pelo, rimel-carmín discreto-sombras marrones como perfilador..., y al Banco de enfrente de casa, que hay que pagar el alquiler. Y de ahí: excursión. Me voy a por los diplomas... que digo yo que ya estarían (el más reciente es de un curso acabado antes de navidad. Aunque con la CAM nunca se sabe...)
Estaban. Hasta ahí, sin más ni más.
Pero el "próposito seis" tenía una segunda parte...
La verdad es que una de las razones por las que he ido aplazando este trámite es, precisamente, esa segunda parte. Ir a recoger mis diplomas podía conllevar (no necesariamente, pero podía) encontrarme con "K". Porque indirectamente, lo uno está ligado a lo otro... es una cuestión de espacio.
No me lo he planteado como cosa fija. Si llegada hasta allí resulta que me daba por intentar verle, si me lo encontraba casualmente, si..., pues vale. ¿Que no se daba el caso?, pues también vale.
Lo he visto. Es más, he estado con él cerca de una hora...
De lo que sentí por él, hace seis meses..., estoy curada. El tratamiento de choque a que me sometí ("no vuelvo a verle, y punto") ha funcionado. Como no podía ser de otro modo.
Al principio, en los primeros segundos... esa incomodidad mutua de "¿qué hace est@ aquí? ¿qué le digo? ¿qué hago?". Reconozco que más por su parte que por la mía... Le he dado dos besos nada más verle (creo que no se lo esperaba. Ó sí, ó... qué sé yo..., qué absurdo analizar estas cosas). Conversación trivial: trabajo, tiempo que hace que no nos vemos, que yo sí he pasado por allí alguna vez, ya sabe, los diplomas de los cursos, que si ha visto a conocidas comunes, que si yo no las veo pero sí nos escribimos por Internet... Miradas mutuas esquivas unos segundos...
Unos segundos. Me ha mirado. Volvía a ser él. Pero quizá yo ya no soy la que era en diciembre... no lo sé.
Tengo que reconocer lo que sí es evidente: existe esa atracción mutua que surgió creo que la primera vez que nos vimos. La tirantez inicial (ni cinco minutos) quizá era debida a mi promesa de "nos vemos después de las Navidades", promesa que también pudo entenderse como algo por compromiso, esas frases hechas..., pero que posiblemente se tomó al pié de la letra... porque al pié de la letra lo estaba diciendo yo. Aparte, en seis meses pueden pasar tantas cosas, tantas personas...
No sé. Me siento bien.
Es curioso: ni nervios, ni "qué hago yo aquí", ni..., ni nada. La sensación que siempre tuve con él, la de "nos conocemos de toda la vida", esa seguridad de haber coincidido sin conocernos, de posiblemente haber compartido desde espacio vital físico (comercios, transportes) hasta habernos conocido en otras vidas pasadas. Estoy agusto a su lado. Estamos agusto juntos.
Hoy tengo más claro que nunca que lo nuestro se cortó en el momento justo. Que un mes más, con aquel clima denso, con aquella electricidad... habría traido consecuencias. Siempre tuve claro que lo nuestro, de prosperar, tampoco habría pasado de un encuentro físico: la atracción siempre estuvo ahí (y me temo que era tan evidente para todo el que nos veía...). No le iba a dar más importancia que la que pudiese tener: al final, el sexo solo es eso, sexo. Pero..., algunos momentos la relación parecía ir más allá... y eso era lo que me asustaba. Él no se merecía tener un "rollo" conmigo... y hasta ahí. Y creo que yo tampoco. Hubo momentos en los que no quise reconocer que estaba deseando quedarme a solas con él y que se decidiese a dar el primer paso. Que me dijese algo, ó que no me lo dijese y actuase. Lo que pasa es que... podía estar pasando algo más, algo ajeno al deseo. Y... y todo parecía ir en esa dirección...
Tengo claro todo esto, porque lo que había entre nosotros a principios de diciembre ya no era el "me gusta este hombre"... era una dependencia que no solo era mía... como pude comprobar aquella tarde en que vino a verme y no quise mirarle, y su actitud un par de días después...
http://www.espacioblog.com/bruxana/post/2006/12/13/soltar-amarras-
http://www.espacioblog.com/bruxana/post/2006/12/14/la-irremediable-cuenta-atras
http://www.espacioblog.com/bruxana/post/2006/12/15/al-otro-lado-del-cristal
¿Qué va a pasar ahora? Nada. Ahora sí que posiblemente no nos volvamos a ver, salvo casuales encuentros (no deja de trabajar en el barrio donde me he criado..., es curioso, viniendo de tan lejos él, estando tan desconectada yo de esa zona desde hace tanto tiempo...). Pero da igual, ya no pasa nada. Ya sé que puedo encontrarme con él de frente y que me mirará y que le daré dos besos...Que si le veo al otro lado de la calle no voy a fingirque no lo he visto, que puedo llamarle ó cruzar, y acercarme a él...y que eso no cambiará mi vida. Ó sí: me da igual.
Sé que para él las cosas también han vuelto a su sitio. Que yo he vuelto (creo que también pensó que no volvería nunca..., no son imaginaciones mías. Hay cosas, palabras, gestos... tan elocuentes).
Ha vuelto a quedar en el aire los "Nos vemos. Ya te contaré. Ya sabes a qué hora me localizas aquí. Déjame otra vez tu teléfono, ya sé que lo tengo por ahí, pero..."
Hoy he vuelto a ver a "K". Me ha vuelto a mirar y he vuelto a sentir que cuando me mira estoy viva. Pero también he sabido que soy capaz de sobrevivir sin su mirada, sin el olor de su piel. Que aguanté el deseo de verle y sobreviví. Y que quizás ahora soy más fuerte, ó una perfecta imbécil que igual ha dejado pasar un tren que, aunque no fuesepara el que tenía los billetes para llevarme a mi destino, podía hacerme vivir un viaje inolvidable.
Da igual. Fue mi decisión. Como hoy ha sido mi decisión volver a verle.
Le he dado otros dos besos al despedirnos. Me ha vuelto a sonreir. A veces, gestos tan simples son los que nos hacen tan felices... siquiera unos minutos.
Nunca dejamos de tener, para algunas cosas, doce años. Lo sé y lo admito.
Hoy vuelvo a estar segura de que él fue mi mejor regalo el año pasado.





XXX dijo
Buenas Noches Brux:
¿Estás segura de que ya no sientes nada de nada...? ¿La elección de la canción de Elton Jhon es casual..., de verdad no tiene nada que ver con lo que de verdad has sentido al volver a verle?
No hace falta que contestes aquí..., las respuestas te las debes dar a tí misma.
Un abrazo.
21 Junio 2007 | 12:37 AM