Insulsas mañanas que no puedo esquivar
Los últimos días, además de muy poco tiempo libre y un cansancio que roza lo anormal, he tenido problemas con el ordenador (la verdad es que no sé si con Lacoctelera también: últimamente me paso la vida identificándome una y otra vez cada vez que intento comentar. No me reconoce cada vez que cambio de blog. Y me han desaparecido varios comentarios que dí por publicados en blog's amigos).
Bueno, pero ya estoy de vuelta.
Sigo con el (absurdo) curso de "Financiación de empresas". Hoy ha tocado examen. ¿Cómo me ha salido? Pues la verdad es que me da exactamente igual. Tengo la certeza de haber cometido un par de fallos de esos tontos. Se lo he dicho al profesor directamente, que sabía que los había cometido y que pese a eso sé cuál es la respuesta correcta. No eran ganas de justificarme, que no me hace falta... igual es para que el chico vea que no todos somos iguales de frikis...
Lo que me hacía gracia es lo preocupadísimas que estaban mis compañeras (hablo en femenino porque sólo hay un chico), lo preocupadísimas que han pasado toda la semana, levantándose hoy a las seis para estudiar (perpleja me quedo), estudiando días atrás... Bien, si yo lo veo estupendamente. Que el hecho de que servidora no estudie es porque no lo he hecho nunca y no tengo costumbre, que igual estaría bien dar un repasito y tal... Lo que no entiendo es el empeño: vamos a ver, que no nos jugamos nada. Que estos cursos ó se "pasan con aprovechamiento" ó se "asiste a ellos", pero no hay más. Ni calificaciones, ni nada más (de ponerse las calificaciones en los diplomas, igual sí me molestaba más..., no creo que "en estudiar", pero al menos en leerme los temas antes del examen).
Y lo que más me llama la atención es saber que para la mayoría no es el primer curso de este tipo que hacen..., vamos, que ya conocen el sistema de calificaciones y diplomas...
Ayer varias se escandalizaron un tanto. No sé cómo llegó ahí la conversación (la verdad es que yo, a las 12 del mediodía, ya estaba cansadísima), pero hablando de vacaciones, de viajes... terminaron hablando de hoteles. Y el único chico, tampoco sé bien cómo, acabó hablando de sus problemas de erección (como suena) en un momento puntual en que estuvo alojado en un hotel. Mi único comentario, mientras el resto se miraban alucinadas, fue que igual les ponían bromuro en la comida... como en las milis antiguas.
La verdad es que el comentario no venía a cuento, más que nada porque somos un grupo de desconocidos que han coincidido casualmente en este curso. Y que tampoco el ambiente es festivo: hablamos lo más elemental y punto. Pero personalmente tampoco me escandalizo... ni por el tema en sí, ni porque quien lo hace sea un desconocido...y único chico en un grupo femenino (igual con otros dos ó tres tíos, en plan "coleguitas", el tema habría evolucionado a otras confesiones). Pero cosas de este tipo son las que me hacen tener claro que, evidentemente, ni mi educación ni mi trayectoria laboral han sido muy normales. Me hizo, fugazmente, recordar las conversaciones que manteníamos cuando trabajaba con Pedro... por cosas mucho más light que algunas de las que nos llegaba a decir seguro que hay denuncias por acoso sexual. Pero para nosotras era parte del ambiente erótico-festivo en que tanto nos divertía trabajar... Al final todo depende del cristal con el que estemos mirando la vida en cada momento.
En fin, debe ser que sigo siendo una adelantada a mi tiempo, ó que sigo estando anclada en el pasado, ó que..., que son un grupo extraño. Por cierto, el chaval, a quien calculaba rondar los 20 debido a la profundidad de sus comentarios habituales... tiene 29 añitos. En fin. Mejor no digo qué hacía yo y desde cuando con esa edad... y qué gran parte de mi círculo amistoso/profesional..., porque voy a estar entre la pedantería y la sensación de que tengo mil años y medio. Y tampoco es eso.
Tanto frikismo me provoca, además de dolor de cabeza, la necesidad de hablar con personas que tengan algo que decir...
Llevo un par de días acordándome de una antigua amiga: la tengo que llamar (que cuando yo me acuerdo, así como "de pronto" de alguien... malo).
Llevo un par de días con unas ganas locas de ver a "K". De mantener con él una de esas conversaciones sobre temas comunes que manteníamos. De tratar con alguien que, a pesar de su apariencia primera, resultaba ser uno de los hombres más "pedazo de partido" que he conocido...
Lástima estuviera casado. Lástima mi decisión de no intentar nada más (a pesar de tener claro que el interés era mútuo). Lástima dejar pasar algunos trenes, sin más...
Lástima que nuestros horarios, en este momento, hagan imposible un encuentro. Porque estoy segura de que a él también le apetecería verme... porque una de las cosas que tenemos en común es que él también necesita poder mantener conversaciones... más allá de la creciente insulsez general y generalizada que a veces nos invade.
Cuánto me apetece verle, darle dos besos, poder hablarle de todo este cúmulo de despropósitos que ocupan mis mañanas lejos de él. Qué de bien sé que me haría su mirada...








karaokeman dijo
Pues nada, llamale y adelante. Habla con él.
Aunque entro en tu blogs, no suelo comentar, pero en este caso me he sentido identificado con la situación. Un curso, unos desconocidos hablando de cosas superficiales y de uno que por catear un examen, no volvio más por el curso.
cosas de la vida... y yo, creo que tambien lo catee, pero esa es otra historia, lo que si es cierto es que tambien me dierón el diploma, que ahora no hace más que ocupar espacio en un cajón del escritorio.
saludos de Pako Karaokeman
6 Julio 2007 | 11:10 PM