"Tendrás que venir a mi puerta a buscarme..."
El relato de mi relación con "M" es intermitente.Y aleatorio. Por supuesto que sería más fácil hacerlo de forma cronológica: fácil para mí y para los posibles lectores (que digo yo que alguno seguirá la historia). Pero sólo escribo cuando algo viene más ó menos "a cuento".
El veinte de mayo no conté la llamada que me hizo tantos años atrás, y por la que reanudamos nuestra rara historia. El nueve de junio sólo conté que un sueño, esa misma noche, me anticipó el final (final que se me cayó encima con dos anuncios en el periódico). El día venticuatro de junio hizo años que nos conocimos...
Hoy es diez de julio. Hoy sí hablaré de "M".
Entre aquel veinte de mayo y el diez de julio pasaron, además de un mes y veinte días, otras cosas. Relacionadas con esta historia, muchas llamadas perdidas. Por circunstancias, yo no podía hablar con él si cuando me llamaba no estaba sola (y casi nunca lo estaba). Cuando abría la oficina a las cinco y media (horario de verano) en el contestador raro era el día en que no se reflejaban diez ó doce llamadas perdidas (en aquella época los teléfonos no solían registrar el número), cosa que no había sido habitual hasta después de aquel veinte de mayo. El 96 fue un año olímpico y fue un año de Eurocopa de fútbol: recuerdo una llamada, en pleno intermedio de un partido. Apenas descolgué, me dijo "Hola" (solía decir simplemente eso cuando llamaba: "hola" y se callaba), respondí algo como "Perdón, creo que se ha equivocado" y antes de colgar apresuradamente alcancé a escucharle "No cuelgues, soy "M", tengo que hablar contigo..." Recuerdo otra llamada, casi preocupante: voy a Salamanca este fin de semana y antes necesito verte" No nos vimos, pero, algunas llamadas de ese tipo, cuando no había nada entre nosotros...Nada más que una antigua relación laboral, que una borrascosa relación sentimental...
En dos ó tres breves conversaciones, casi reproche, casi broma, me dijo que mira que era difícil verme: que lo había intentado varias veces en los últimos días, y que era como si desapareciese en el aire. Tenía razón: me hacía invisible. Dos veces sí le ví adelantar, muy despacio, el autobús donde yo iba: evidentemente, buscaba intentar verme ó que yo le viese a él. En otro caso y con otra persona, habría sido algo casual. Con "M"... algunas cosas eran simplemente así de rebuscadas.
Aquel diez de julio llamé yo, por la mañana. No recuerdo bien porqué estaba sola. Si recuerdo haberle visto pasar con el coche ante mi oficina: camisa blanca, pantalón oscuro, gafas de sol. Más despacio de lo habitual, quizá mirando hacia mí... que también disimulé. No sé, iba al Banco, volvía de él, iba a ver a algún conocido común... En el transcurso de la mañana le llamé: conversación trivial: qué haces, qué tal te va, aquí estamos, ¿te has examinado ya del carnet?... En un momento dado, me preguntó que a qué hora cogía el autobús a mediodía, para volver a la oficina Pregunta rara...
A las cinco menos cuarto, más ó menos. A la hora en que lo cogí siempre, también cuando trabajaba con él.
Pregunta rara pero sin demasiada importancia. Si no fuese por...
...
Cuando dejé de trabajar para él, dos años y medio atrás, lo que en principio fue un final civilizado, de "llámame cuando quieras", de "nos seguiremos viendo", de "a veces te llama en la oficina sin darse cuenta" (esto no me lo contó él, sino su hermana), se enturbió y enrareció en poco tiempo, sin encontrar explicaciones lógicas. El asunto llegó a su punto máximo una mañana: yo iba a hacer un recado, seguramente al Notario. Le ví venir de frente, a unos cien, quizá menos, metros. Invierno, gabardina oscura, traje de chaqueta. La calle es transitada: pasan varias líneas de autobuses, pero de un solo sentido para la circulación, aceras estrechas, muchos coches aparcados. De pronto, ya no le veo. Me doy cuenta: me ha visto y se ha cambiado de acera para no tener que encontrarse conmigo. No sé..., casi era una nimedad después de algunas cosas pasadas a su lado..., pero me dolió. No porque yo desease verle, saludarle, no es eso... Me dolió, simplemente. Y dije para mí: "Un día querrás verme. Será lo que más quieras: verme. Y tendrás que venir a buscarme a mi puerta".
Maldición de bruja. Otoño/invierno del año 93.
....
Aquel diez de julio, miércoles, hacia calor de verano en Madrid. Mucho calor. Yo llevaba una falda de tela ligera, muy larga, desabotonada hasta las rodillas, un sweter turquesa sin mangas, cinturon ancho de piel trenzada, sandalias azules. Conjunto de ropa interior de blonda, también azul. Algo de espuma en el pelo, para aquietar los rizos. Gafas de sol para mi célebre fotofobia.
Le ví en la parada del bus. En la parada "de regreso", para ser exactos. No tenía el mismo coche que en la época en que dejé de trabajar para él, pero eso yo ya lo sabía. Me acerqué a él, me abrió la puerta, le saludé con dos besos... como si nos hubiésemos visto por última vez apenas dos días antes...
En aquellos días, en la radio sonaba "La flaca" de Pau Donés; "Los años que nos quedan", de "Los lunes"; "A fuego lento", de Rosana. Un mes, mes y medio atrás, yo había decidido que ya no había nada entre él y yo. En todo aquel tiempo, no había pensado en él más allá de "un ex-jefe". Tras aquella llamada de mayo, una noche recordé que fue muchas más cosas. Soñé que me besaba y desperté sabiendo que era un sueño. Había una canción "No sé mañana", de Rosana: parecía escrita para mí.
No pasaba nada. Él había decidido pasar a recogerme: no le pillaba de paso, seamos realistas, pero..., daba igual. Aquel miércoles el Tour de Francia tenía jornada de descanso. Aquel fue el Tour que Indurain abandonó a mitad de carrera, seguro de no ganarlo.
No sé porqué, en la carretera cogió un desvío. Un "vamos a buscar un sitio a la sombra, ¿no?". Con él, como casi todo era extraño... pues aquella rareza me pareció casi normal. En cualquier caso, llegando al trabajo a las cinco y media...
Apenas veinte minutos de conversación casi trivial. Aparcó a la sombra, bajo un puente de la medio construida M-50. Me hizo casi gracia su afán por retirarme los rizos de la cara, de jugar con mis pulseras, de apartarme las gafas de sol para verme los ojos. Aparte de eso, todo era tan normal... Me miró, sin decir nada. Me sonrió. Hizo la pregunta, casi sin importancia: "¿No me vas a dar un beso?"
Podría haberle dicho que no. Y no sé qué habría pasado, a decir verdad. Quizá me habría llevado igual al trabajo, me habría devuelto a casa. Podría incluso haberme dejado allí (le creo capaz de cualquier cosa). Nadie sabía que estábamos juntos: no había la menor razón para suponerlo. En esos días, apenas había móviles: ni él ni yo los teníamos aún. No sé. Le miré y me acerqué a él, ¿porqué no?
Llevábamos dos años y pico sin más trato que algún encuentro, de dos minutos escasos, casual e inevitable. Sin más que las dos llamadas que yo le había hecho los dos anteriores veranos, casi por cumplir un trámite educado. Nuestros últimos encuentros habían sido dolorosos, al menos para mí: buscó hacerme daño y lo consiguió. De pronto, estaba a su lado, en pleno verano, en mitad de la nada. Me había pedido un beso y yo me acerqué a dárselo... Supongo que debería haber supuesto que aquello sería el comienzo de algo que quizá no se había terminado nunca.
Supongo que realmente lo supe, en ese mismo momento.
Diría que "hicimos el amor" si pudiese definir con esos términos mis encuentros con "M". No, realmente no era amor, no lo fue nunca. Pero en ese momento tuve claro que, a pesar de nosotros mismos, había algo que estaba ahí y que nos ligaba y que nos iba a llevar a hacer tonterías que no nos convenían, y que eso sería así cada vez que nos encontráramos...
En la radio, cantaba Rosana. En la calle, el sol caía a plomo. Quería verme desde hacía días: tuvo que venir a por mí y salirme al paso.
Gané aquella batalla, nimia. Ingenuo triunfo.
"No sé mañana, sé de hoy..."
En aquellos momentos, sólo tuve claro que volvía a estar con él. Y que aquello no estaba en el guión que me había dado a leer la vida.



azabach dijo
"...sólo tuve claro que... Y que aquello no estaba en el guión que me había dado a leer la vida..."
Cómo lo tuviste claro? cómo viste eso? cómo te diste cuenta q él no estaba en el guión de tu vida? Tú vida la produces, dirijes y protagonizas tú, y sólo tú, no?
Si pudieras contestarm a alguna de mis preguntas a lo mejor m vale para algo...
Albon está en "mi Vida" sólo xq un día nos cruzamos y yo quise desde entonces q saliese en mi maravillosa y a la vez... dura y distinta Película: "Mi Vida" ... pero cómo t diste cuenta tú q no?
M he liado un poco, espero q m entiendas...
Un beso
10 Julio 2007 | 10:25 PM