La culpa es mía, por permitir que la cutrez entre en mi vida
A veces, hay cosas que no encajan. Fallos recurrentes que hacen que cada día todo tenga peor pinta que el anterior.
Hay veces que les pides a los dioses que te manden una señal, algo que te indique por dónde debes seguir.
Y lo normal (al menos en mi caso) es que como señal divina me tiren un ladrillo.
Bueno, pues el jueves se dió el caso: los dioses me mandaron una señal de las suyas. Y ya voy entendiendo dónde estaba la fisura, qué estaba pasando...
Contaré la historia completa:
El verano pasado se me rompieron unos zuecos (bueno, sólo uno) que me compré un par de meses antes en el Carrefour. De esos de suela de madera, tira ancha de piel y cierre metálico para regularla. Bueno, ya sabía que no eran de buena calidad... Como se me rompieron cerca de casa y casi en la puerta de una zapatería, me compré unas chanclas hawaïanas, de plástico, negras. Baratas, muy baratas: total, las quería para poder cruzar la avenida, llegar a casa y ponerme otros zapatos...
Bien. Creo que sólo me las puse ese día. A lo sumo, otro.
El miércoles, de puro aburrimiento, me acordé de ellas. Y me dije: "mañana las buscas y te las pones". Tengo mucho calzado, como es lo único que me sigue sirviendo a pesar de mis variaciones de peso... El jueves las busqué y me las puse. Ciertamente, ni son cómodas ni bonitas, pero..., ya digo, puro aburrimiento.
Bien. Pasó lo que tenía que pasar.
Bajo del autobús. Dos, tres pasos. A hacer puñetas las chanclas!!! Se soltó la tira del sitio donde va sujeta: eso que queda entre el pulgar y el resto de los dedos de los pies en este tipo de sandalias. Por tanto, era imposible andar con ella...
Manitas yo, intento arreglarla. La idea es intentar llegar hasta la academia y que allí me presten un tubo de pegamento. La arreglo provisionalmente y, a media mañana, ya saldré a comprar otras sandalias.
Pero no hay manera. Sin pegamento, eso no tiene arreglo. Dos pasos, y se vuelve a romper. Y son las nueve de la mañana: ni los chollos chinos están abiertos aún. Ni el Carrefour. Aparte que para ir a cualquier sitio... como no vaya descalza...
La idea está clara: tengo que volver a casa a cambiarme de calzado. Pero para ello tengo que volver a cruzar la avenida, esperar el autobús... Porque ese es el método más rápido: tampoco es cosa de llegar tarde a clase. Es ir, coger otro calzado y volver corriendo... Si supiese quién me podría recoger..., pero, a esas horas, ó están trabajando ó no se han levantado aún. Qué problema...
No sé. Me han pasado cosas más complejas en mi vida, y no recuerdo esa sensación absurda de "bloqueo". Ese "tengo que llegar a la academia, pero no sé cómo hacerlo. Tengo que conseguir que esto aguante hasta la hora de salir a comprar unos zapatos. Por cierto, ¿dónde hay, en este barrio, zapaterías? Y menos mal que llevo encima las tarjetas del Banco. Banco..., me acercaré a ese lado del jardín, que hay bancos de madera y a ver si consigo arreglar esto provisionalmente, y cruzo la avenida"
Y, de pronto, con la carpeta en el banco, a la pata coja, intentando arreglar la hawaïana... lo ví todo claro:
1.-Estas cosas me pasan por comprarme calzado barato.
2.-Estas cosas me pasan por estar yendo a un curso absurdo sin tener necesidad.
La cutrez estaba entrando en mi vida... y no me estaba dando cuenta. ¿Qué hacía yo, a esas horas, en un recinto lleno de arena, en el punto más alto del municipio (las cabras tendemos a trepar, debe ser eso), con una carpeta de cartón que se está despellejando, con una chancla rota en la mano... y preocupándome por llegar a clase?
Era una señal. Es más, fue LA SEÑAL. Punto y final a la cutrez. Se terminó. Estar desempleada no es razón que justifique el comprar cosas de baja calidad: para eso, no se compra nada. Ningún zapato que cueste menos de 30.,-€ puede ser bueno (con la salvedad de que se compre en rebajas ó sea un resto de serie que salden en la tienda, claro), y eso hace años que lo sé. Estar desempleada no justifica hacer cursos absurdos rodeada de frikis. Mi idea era "llegar a clase". A clase...¿para qué?
Así que cambié la idea: era a casa donde tenía que volver.
El principal escollo era llegar hasta el metro. Como el arreglo provisional de la chancla me daba para tres pasos, intenté cruzar una calle más que secundaria en esos tres pasos. A partir de ahí, descalza. Volví a hacer un arreglo provisional para bajar las escaleras mecánicas del metro (no era cosa de eletrocutarme yendo descalza). Llegada a los tornos mecánicos: sandalia en la mano. Y así en el andén.Y así en el convoy. Con la absoluta naturalidad con las que se hacen las cosas. Con la naturalidad con la que en otros tiempos he salido disfrazada a la calle, he llevado las medias rotas por darme unode mis "aterrizajes" (bajada de tensión y/ó azúcar mediante) en plena calle. Con la que bajo la basura vestida con una camiseta enorme de Kukuxumusu y unas alpargatas... y nada más debajo. Teniendo claro, por fin, que la cutrez no va a poder conmigo.
Metro hasta relativamente cerca de casa. Autobús allí (todo con la chancla en la mano). Me alegré de que aún fuese pronto y el asfalto no quemase, y de que últimamente el municipio esté bastante limpio. En casa, tiré las hawaïanas en un rincón bajo la mesa (ahí siguen, si no se han ido solitas), llené de agua el bidet, jabón de aceites de limón y arena de playa, cepillo de cerdas naturales. Tras cinco minutos, ni rastro de la aventura que dejó negra la planta del pié derecho. Hago lo mismo con el izquierdo, no vaya a sentir celos. Generosa capa de Natural Honey: será crema de manos, pero los pies también tienen dedos y uñas. ¿Qué llegaré muy tarde a clase? Pues sí, ¿y?. Elijo las sandalias verdiazules de piel trenzada. Aprovecho y me pongo unos pendientes de lapislázuli, anillos de turquesa y nácar, collar de cristal en esos tonos. Me perfilo los ojos en tono cobalto, me doy un retoque a las pestañas. Sin prisa.
Que esperen, ya decidiré yo si les vuelvo a obsequiar con el placer de mi compañía. Me preparo otro café (Sidamo, off course), me peino, vuelvo a rociarme de "Anaïs" versión verano, me lavo los dientes de nuevo.
Y vuelvo a clase porque en la parada pasa antes ese bus que el que, en sentido contrario, me habría llevado a las oficinas del INEM. Por esa única razón, porque a esas alturas ya lo he dejado al azar.
Puede sonar absurda la historia... pero para mí es determinante y definitiva: fue una señal. La señal de "qué estás haciendo con tu vida. Cómo tú, con lo que eres, estás llegando a estos extremos. A los de comprarte sandalias baratas... y darle importancia a llegar tarde a un curso que no te está aportando nada".
Llevo años diciendo que, cuantos más chollos abren los chinos, más me gusta a mí "El Corte Inglés".
Que prefiero prescindir de algo a comprar un sucedéneo de mala calidad: cuando no tenía ni un duro, claro que me compraba las sombras de ojos en mercadillos. Entiendo que haya quien compre cinco cuadernos por un euro en el chollo: yo compro cuadernos de cinco euros. Esto es también un simple ejemplo, claro...
Voy a terminar el curso porque me queda apenas una semana... y porque no les vendrá mal el placer de mi compañía (y porque, ya en serio, a final de curso pasan un cuestionario sobre qué nos ha parecido... y tengo ganas de dar mi opinión. Porque las restantes opininiones ya sé de qué van a ir: qué bonito es todo, qué buenos son los padres agustinos que nos llevan de excursión. Aunque tengan la idea de que el curso ha sido una full, que no han entendido nada, que tienen las sensación de haber estado perdiendo el tiempo... no van a decir nada. Alineación, que se llama el tema).
Tengo las uñas de los pies pintadas con un esmalte de secado rápido. Malo, por tanto. El lunes las pintaré de rouge noir ó noir satin. Chanel, off course. Y como me gustan las chanclas hawaïanas... iré a ver si hay unas Camper.
En rebajas, claro. Que no deja una de estar en paro...








Oli dijo
Si señorita, me encanta como has salido airosa de la situacion, más que airosa, como una campeona!!!
A mi también me pasó alguna vez algo parecido, y es que lo barato sale caro, asi que ultimamente tambien intento esmerarme un poco mas en las compras, sobre todo ahora en rebajas, jejeje, que es cuando vale la pena.
BESOS DE DOMINGO!!!!
22 Julio 2007 | 12:31 PM