A veces hacer novillos impide un desastre...
El maestro Sabina escribió (y cantó): "nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo".
http://www.goear.com/listen.php?v=b5334f8
Y yo, que no he sido niña de trasnoches, ni de novillos... esta mañana me he acordado de esta estrofa cuando he tomado una decisión. No de las que te cambian la vida... pero sí de las que no es esperable que alguien como yo tome: no he ido a clase.
Me he levantado como siempre, esperando a que dieran las ocho para apagar el despertador. Después de dormir francamente mal toda la noche (y no porque haga calor: firmaba un verano con esta temperatura para el resto de mi vida). Aseo, ropa, rimel, pendientes y demás joyerío. Casi a las ocho y media, he visto que no me había quedado café de ayer (a veces, hago café para dos días, sobre todo cuando no hago más que el desayuno en casa, como los domingos). Café africano, cafetera eléctrica, (sé que es un sacrilegio... pero también es lo más rápido). Un comprimido de l.carnitina con un poco de agua. Mientras caía el café en la jarra de cristal, me he abrochado las sandalias. Medio mug de café, el resto de leche semidesnatada. Como la cafetera aún tenía agua, he dejado que terminase de filtrar el café. Último repaso en el espejo,calculadora y plumier al bolso, carpeta negra del curso. Gafas de sol rescatadas del caos de la mesa del salón, en el último momento. Me acuerdo de que tengo que pasar por un cajero: tengo uno frente a casa y otro junto a la parada de bus en que me quedo.
La calle, cómo no, está de obras. No se puede cruzar por el paso de peatones de la avenida que da, justo, a la entrada del Banco. Así que lo descarto: sacaré dinero al bajar del bus (cosa inaplazable: literalmente, no tengo ni un euro contando moneditas en el bolso. Esto de pagarlo todo, salvo el periódico, el café del bar y la fruta en la tienda árabe, con tarjeta!!!).
En casa, en esos treinta y cinco minutos entre el pi-pi-pi-pi... del despertador y el cierre de la puerta, me ha dado tiempo a hacer las siguientes observaciones:
-El suelo del baño está cubierto de polvo: consecuencias de tener abierta la ventana y de las obras de la calle (y del viento, y de que hace días que no lo barro). Tengo por lo menos dos frascos de champú y un bote de mascarilla del pelo pendientes de tirar a la bolsa de envases de plástico. Los grifos no brillan como a mí me gusta: si alguien que me conoce vé el baño, pensará que algo no va bien...
-Mi dormitorio roza el caos. Por la misma razón del baño, hay polvo en el suelo. Y en los muebles, seguro. A mediodía tengo que cambiar las sábanas. Y poner la lavadora. Y pasar el aspirador a las alfombras. Y recoger cosas que voy dejando en el suelo y los muebles: unos mocasines que llevan ahí días, pendientes, ropa... Aparte, tendría que limpiar los cristales...
-En las sillas del comedor hay ropa para planchar/doblar/guardar. En el suelo hay periódicos, bolsas de plástico, otras cosas. Seguro que mucho polvo. La mesa del salón es algo más que caótica: cualquier desconocido que entrase en mi salón-comedor pensaría que tengo algo más que un principio de Diógenes, ó que me acaban de entrar a robar y por eso está todo por medio, ó que he celebrado fiestas sucesivas (sin bebidas, por la ausencia de vasos sucios) y por eso está todo como está...
-La cocina tiene vida propia: mejor no relato cómo está todo, de por medio... Y dejemos estar lo de las terrazas.
La verdad es que, entre las mañanas ocupadas, las tardes semiocupadas, el ordenador, otras cosas..., sólo faltaba que el sábado pasado me surgiese un imprevisto que me hizo salir de casa a las doce y algo... y prácticamente, no estar en todo el día.
Dándole vueltas a todo esto, mi única idea clara es que necesito dedicar una mañana, como mínimo, a ordenar "por encima" las cosas. Porque en estas condiciones no puedo ni recibir visitas. Y no me quiero imaginar que a mi madre (maníatica del orden hasta límites patológicos) le dé un día por darme una sorpresa y presentarse (a veces ha tanteado el asunto, que ya nos conocemos): a mí no sé si me daría una sorpresa, pero ella se encuentra la casa en este estado y le da un ataque cardiaco...
Claro que a partir del miércoles de la semana que viene ya tendré tiempo. Pero tengo pendiente ir a renovar el permiso de conducir (con su psicotécnico y todo), ir a sellar el paro, ir a que mis padres me hagan una trasferencia de algo que les presté para determinados pagos (para que no fuesen ellos al Banco, que tenía yo efectivo en casa), y esas cosas que van surgiendo y...
Y el autobús, que no viene. Y que hace una mañana estupenda. Y que casi son las nueve. Y que la idea de encerrarme a pelearme con las instrucciones básicas del Contaplus es deprimente. Y...
Y me levanto de la parada del autobús y lo hago: me vuelvo a casa. Se terminaron las dudas: tengo cosas que hacer. No sé si mejores que perder el tiempo en una clase de un curso que me aburre y me cabrea a partes iguales... pero al menos más prácticas.
Que no me va a pasar nada por perderme una clase. Inasistencia voluntaria.Falta injustificable. Novillos. Por vez primera desde los pretéritos tiempos del instituto.
Y nunca creí que entre tener que elegir el ir a clase y dedicarme a las tareas domésticas intensivas... eligiese esto último.
Y aún menos creí que me pudiese resultar gratificante ejercer de "maruja intensiva" toda una mañana... Feminista p'a esto.
Por cierto, menos mal que me ha dado este arrebato... porque igual a las dos y pico me hubiese encontrado el piso de abajo inundado, dos apuestos mocetones con manguera y las cenizas de mi caos: salí de casa con la cafetera eléctrica encendida...





calalola dijo
Hola Bruxana, y no se por qué me ha gustado este post... y es que no quiero parecerme a tu madre... nada mas lejos de mi intención pero yo soy incapaz de abandonar el nido una mañana si no queda la casa medio "decente", y a pesar de mis madrugones para ir al curro... nunca jamás ( una vez creo para ser exacta ) me marché por ejemplo con la cama sin hacer... y es que como decía mi madre... nunca sabes lo que te deparará el día...
A veces pienso que es una tontería, chica pero yo me voy tan agusto pensando que se quedó todo resuelto...
Así que opino que hiciste bien, esa sensación de sentarse, mirar alrededor y disfrutar de la armonía y del orden, me hace sentir bien, y ahora sí que puedo descansar tranquila... y estudiar lo que me echen...
Un beso guapa
23 Julio 2007 | 10:58 PM