San Pantaleón y sus (prosaicos) milagros
En Madrid ya ha empezado eso llamado "calor de verano"... y que,salvo que se viva ó haya vivido aquí, es difícil de entender.
A decir verdad, no debería quejarme: hemos tenido un mes de julio totalmente inesperado, si tenemos en cuenta de que el verano madrileño es en julio (y el invierno en febrero). En ambos casos, hablo de climas totalmente esteparios. Este año, en contra de lo esperado, hemos podido dormir bien por las noches (algunos años, como el pasado, simplemente pensar en dormir en julio... era casi una fantasia), no han molestado las medias manguitas de las camisetas, se podía ir en transporte público sin riesgo de pillar una pulmonía (mínimo, un resfriado) por el contraste "calor de la calle/aire acondicionado a temperatura polar". Vamos, que menos mal que algo "se ha portado"...
Hoy es San Pantaleón.
Primero, el nombre: considerando que hoy es el quinto día (Penta) del signo zodiacal Leo... que no me vengan a contar historias sobre martirios de fieles ni aniversarios de muertes. Vale que seguro que el Pantaleón del santoral existió, y es creible eso de que en época de los romanos lo intentasen matar de seis formas diferentes (creo que fue a la séptima, la vencida, como los gatos.Lo más paradógico de la historia es que se hable de que, en vez de sangre,por sus venas manó leche..., no quiero ser mala... pero ¿no sería horchata, y de ahí el dicho "pareces tener horchata en vez de sangre"?. Y que floreció un olivo a sus pies..., en fin, cosas que se cuentan en"vidas de santos").
Pero...¿tal día como hoy? ¿Tanta casualidad...???
San Pantaleón es un santo muy castizo, aunque no todo el mundo lo sabe. Es castizo porque en el reparto de reliquias de santos que se debió hacer un día (siento mi ignorancia, pero no sé cómo se hace eso de repartir las reliquias de los santos. Salvo lo del brazo de Santa Teresa, que al ser abulense es normal que se muriese y fuese enterrada aquí... y no me quiero enterar de cómo se consiguió el brazo), pues nos "tocaron" algunos restos de San Pantaleón. En concreto, unos huesos y una ampollita de cristal con su sangre. Lo que desmentiría y contradeciría lo de la leche en las venas, dicho sea de paso.
Los huesos están custodiados, al parecer, en una ermita gallega, en la aldea de San Pantaleón das Viñas, cerca de Betanzos. La sangre, y de ahí lo del casticismo, está en pleno centro de Madrid, en el convento de la Encarnación. Ya en el 1616, cuando se fundó el convento, hay escritos que hablan de la sangre... así que deberá estar en Madrid "desde siempre".
Bueno, pues el tema es que llegado el día 26 de julio por la noche... la sangre va y deja de ser sólida. Se licúa. Tal cual suena. Pasa el día 27 líquida, para ser vista por fieles e incrédulos y el día 28, el 29 si hay alguna guerra y tal, se vuelve a solidificar. Lo curioso es que el fenómeno en cuestión existe. Que incluso un año se licuó con cámaras fijas filmando y presencia de fieles mirando la cámara (porque el vial con la sangre, lógicamente, está bien protegido).
A algunos les sonará el fenómeno porque no es único en el mundo: hay un caso idéntico en Nápoles: San Genaro. Ese santo al que le pedían cosas los napolitanos y éste se las concedía. Hasta que llegó Maradona y pasaron a repartirse (San Genaro y Dieguito) las peticiones de milagro...
Bueno, pues resulta que San Pantaleón también es milagroso. Podría relatar historias, muchas al respecto (todas más ó menos personales). Pero contaré la que dió origen al hecho de que pasásemos a creer en determinados milagros...
Creo que ya conté otras veces que pasé dos años y algo trabajando para una pareja de cuñados gallegos. Coruñeses, para más detalle. Buena gente así, en general. Uno era el novio (a ratos ex) de una amiga y ex-compañera de trabajo. Él segundo, cuñado del primero. Mi relación profesional con ellos empezó porque fuí a echarles una mano, "para hacer tiempo", en pleno junio: necesitaban alguien que les ayudases con el teléfono y las tareas administrativas-comerciales... y no podían contratar a nadie...Y como yo ya conocìa de antes a uno, tenía tiempo libre (yo), y, en fin, a veces parece que la vida se conjura para determinadas cosas...El caso es que ese mes de julio estaba con ellos.
Aquel 27 de julio la situación era... rara.
1.-El día 24 habían estado "celebrando" que cerrábamos: ruina total. No se había formalizado ningún negocio de los que se suponían sería la dedicación de la empresa... desde su apertura, en febrero. Desastre tras desastre. Nos hicimos a la idea, y punto: cerrábamos el día 31 de julio.
2.-El día 25 es el día da Patria Galega, ó el día de Santiago de Compostela, patrón de España además. Ni fue festivo, ni estaba el tema para hacer viajecitos celebratorios... Pero sí vino a verme un viejo amigo (el socio de Pedro, al que llamamos Gerry en otro post), con... digamos una llave para abrir y cerrar posibles negocios.
3.-El día 26 fue el cumpleaños de uno de los niños de la empresa: hijo y sobrino respectivo de mis jefes. Por descontado, teniendo en cuenta las fechas, a los críos los habían mandado a Galicia, con los abuelos. En realidad, lo normal en esta zona, desde hace décadas, es mandar a los niños al pueblo, cuando hay pueblo. Demasiadas vacaciones escolares y demasiadas pocas formas de pasar tanto tiempo en una ciudad/dormitorio del sur de la CAM.
4.-El 27 era la fiesta del pueblo de uno de ellos. Básicamente, porque era nativo de San Pantaleón das Viñas. Y fui testigo de la conversación más rara que he visto/oido mantener por teléfono...
Mi jefe llamó a su madre: cosas de felicitarse por el día del patrón. y, claro, preguntar por los niños. Según tenía entendido, su madre, tras años de emigrante a Alemania, volvió al pueblo y tenía las llaves de la ermita (la de las reliquias). Escuché solo la mitad de la conversación, en gallego... y quise achacar a que mi conocimiento del gallego era deficiente para explicar lo que estaba entendiendo..., pero ví cómo le cambiaba la cara...
Cuando colgó, me miró: "¿Lo has entendido?"
"No estoy segura...", admití.
"Mi madre me ha preguntado que cuántas operaciones hemos cerrado esta semana. Llevabamos casi un mes sin hablar, y sabe cómo nos va de mal la cosa. Sabe que estábamos tirando del dinero de la venta del piso".
"¿Y te ha preguntado...???"
"Exacto. Que cuántas operaciones habíamos cerrado esta semana. No este mes, ó si tenemos algo en perspectiva: cerradas y esta semana. Y cuando le he preguntado que porqué me preguntaba eso... me ha dicho que nada, para saber cuántas velas le tiene que poner al santo, que le prometió la
semana pasada una vela por operación cerrada"
Bien. Como digo, la pregunta era absurda. Tan absurda como la promesa: a 24 de julio, la situación era que cerrábamos. Y no era "hacer operaciones semanales: unas semanas sí y otras no", era llevar meses sin hacer nada. Y, de pronto...
La madre de mi jefe le puso seis velas al santo. No voy a dar detalles aburridos... pero entre el 24 y el 27 de julio, concretamos 6 operaciones. Cinco, con mi mediación y la providencial aparición de Gerry. Por supuesto, no cerramos...
... y desde ese año, le tenemos una fé a San Pantaleón...!!!! Porque desde entonces fueron otros los "fenónemos extraños" coincidiendo con la fecha. Todos profesionales (bueno, casi: hace cuatro años la tarde del 27, viniendo de la vivienda que tienen en plena Mancha, mi madre decidió que nada más llegar, mi padre iba al médico. Esa noche él se negó a ir: fue al día siguiente. Se quedó ingresado. Tres días después le diagnosticaban un cáncer avanzadísimo... del que se recuperó casi, casi, milagrosamente. Milagro médico, indudablemente...).
Ah: yo también tengo algo de San Pantaleón. Un frasquito... de agua bendita. De la mismísima pila de la iglesia de San Pantaleón das Viñas. Porque mi jefe, supuestamente tan agnóstico como mucho educado en la fé católica obligatoria de los 60' suele ser... trajo ese verano agua bendita. Por cierto, en un frasco de miel de la granja San Francisco. Doblemente divina. La que yo tengo está en un envase más prosaico: de sucedaneo de caviar... Y como lo bueno del agua bendita es que una gota en un cubo de agua la bendice toda... pues tengo para el resto de mi vida.
Y es que si dicen que, aunque no se crea en ellas, las meigas gallegas "haílas", cómo no creer en el poder milagroso del agua bendita de San Pantaleón... si encima este agua viene de Galicia.
La fé es lo que tiene: a su sombra pasan cosas inexplicables...





lluna dijo
Me he quedado sin habla, no atino ni a las teclas.
Yo que leo toda la historia, hace rato, y cada vez que quería dejar el comentario la página se cerraba SOLA. Lo que oyes, se cerraba sola cada vez que ponía el cursor en el cuadro del comentario.
Y con todas esas cosas tan extrañas de la sangre que has contado, pues la verdad que me he asustado un poco.
Ahora mismo voy a encender dos velas para San Pantaleón y para todos los santos del calendario.
Y ya nos tendrás informados sobre como ha sido el estado de la sangre estos dias.
Besos!!!
27 Julio 2007 | 11:55 PM