Evidente septiembre sin planes
Agosto es la antesala de Septiembre.
Sé que suena casi absurdo, que es una perogrullada y algo evidente: para que llegue septiembre, tenemos que pasar agosto. Obvio. Pero...
Septiembre es "mi " mes. No porque haya nacido en él. Ni siquiera (aunque también) porque los acontecimientos más imporantes de mi vida hayan pasado en septiembre ó hayan tenido origen en él. Septiembre es el mes nueve (a pesar de su nombre, que se refiere al "séptimo" mes). Y el número nueve me persigue...
Tiendo a empezar los años en septiembre, siguiendo el calendario escolar. Así que el mes de agosto, para mí, es una suerte de "fin de año". Un fin de año inconcreto y extenso, puesto que el nuevo año tampoco lo considero el "uno de septiembre"...
Este es un fin de año raro, porque no espero nada en septiembre. Por segunda vez en mi vida, desde que recuerdo, no tengo planes fijos con fecha en septiembre.
La primera vez que esto se dió fue hace tres años. La empresa estaba en un im-pass (cerró meses después, aunque en verano no se preveía). La ausencia de "M" ya era defintiva: se fue el verano del 2003, pero el anterior septiembre sí era una posibilidad de volvernos a ver, tal y como me aseguró en nuestro último encuentro. El año 2004 ya no esperaba nada: es más, a primeros de agosto hablé con él por vez última. Quedó en llamarme a finales de mes, para hablar largo y tendido..., todavía estoy esperando.
Ese septiembre..., en fin, quizá sí esperaba algo. Algo que corté antes de que fuese a más. En una actividad ajena a mi trabajo (un curso) conocí a alguien. Y..., en fin, a veces la bruja Bruxana saca inconscientemente su lado de vampiresa (por entonces, ya estaba voluntariamente dormido), mira a alguien...y surge algo. No, no pasó nada. Simplemente, conversaciones. Posibles proyectos que podrían tener mutuo interés. No sé. Me llamó en agosto, para ver si quedábamos un día. Le dí largas. Volvió a llamarme. Le prometí tener algo preparado para él (algo relacionado con una de las facetas de mi trabajo). Y no le llamé nunca.
Corté el riesgo de que "hubiese algo más" antes de que surgiera nada. Simplemente. Posiblemente me porté muy mal, pero... la verdad es que ya arrastraba algo más que cansancio físico. Y si algo no me apetecía era entrar en una historia más... Es curioso, no había vuelto a recordar esta historia, así como fue...
Los siguientes "septiembres" fueron continuación de los "julios" precedentes: me pillaron en sendos cursos del INEM, de los largos, de los que se empiezan en junio/julio, se interrumpen en agosto y se retoman en septiembre. El año pasado, además, septiembre era la promesa con real cumplimiento llegada la fecha de volver a ver a "K". En julio, primeros de agosto, dejé de verle (y él a mí, claro, que a esas alturas estaba segura de que lo que fuese era recíproco) pero algo muy raro tendría que pasar para no volvernos a ver. Curiosamente, no le eché de menos, como llegué a temerme cuando descubrí, en junio, que estaba empezando a sentir algo que no esperaba...
¿Este año? Pues nada. Nada de nada. No hay proyectos reales, con fecha fija de comienzo. Supongo que llegará septiembre y seguiré teniendo en "cosas por hacer" el llamar a "M", el ir al dentista, el dar unas clases de autoescuela a ver si vuelvo a coger el coche, el ir al médico a que me derive a un endocrino...
En definitiva, cosas sin las que puedo vivir.
Evidentemente.








Oli dijo
No te reyes, los mejores planes son los que se hacen en el momento, sobre la marcha, asi que los mejores planes pueden estar por llegar....
MUCHOS BESOS!!!!
9 Agosto 2007 | 12:20 AM