Fin de este agosto raro
Bueno, pues ya está. En unas horitas se terminará el mes de agosto más raro que recuerdo haber vivido (y como tengo muy buena memoria, puedo decir que es, definitivamente, el mes de agosto más raro que he vivido).
¿Raro porqué? Pues por todo. Porque es la primera vez que, en mi vida, agosto no es un paréntesis entre julio y septiembre: no he dejado nada a medias en julio que reanudaré en septiembre (como pasó con los dos cursos de los últimos años). No tengo proyectos laborales claros en septiembre: tuve años en los que "septiembre" era sinónimo de cambio de trabajo (ya planificado, incluso "prometido" antes de agosto); años en que septiembre era simplemente un cambio de hoja en el calendario porque había trabajado igual en agosto... Y algo sí se ha dado en casi todos los "agostos" de mi vida: al menos, he podido ir un par de días a la piscina, a quemarme la piel y luego despellejarme viva (en mi caso, es que ni con alta protección solar lo evito, ya lo sé). Sólo el año 2003 (cuestiones de enfermedad familiar, que se juntaron con el hecho de que igual "M" me llamaba en cualquier momento ó me venía a ver... y me dió septiembre sin haber pisado cesped de piscina).
Pues este año, ni eso. Entre el fin del curso, asuntos laborales, el cambio de tiempo repentino, esas cosas que a las mujeres nos pasan unos días al mes (en mi caso, una semanita completa y gloriosa, ella)... me llega septiembre sin haber podido tumbarme al sol. Ó a la sombra, pero en bañador. Porque en Madrid, al menos en mi zona, son muy rigurosos para estas cosas: llega septiembre, se cierran las piscinas municipales. Aunque agosto haya sido frío y lluvioso y septiembre empiece con 35 grados: el calendario es el calendario, y ya no hay nada que hacer...
¿Por qué ha sido un mes raro, este agosto? Por la fruta. Estoy acostumbrada a un "calendario frutal" que incluye estupendos melocotones en agosto (lo sé porque es uno de mis rituales pisciniles y/ó piscinísticos: libro y melocotón a mediodía, bajo un árbol). Pues este año, es ahora cuando empiezan a venir... Lo mismo digo con el melón: a estas alturas, otros años, ya íbamos por el melón número 25 en casa de mis padres (más de la mitad comprados por mí, que incluyo en mis poderes brujeriles el de acertar con los melones. Eso sí, un día me voy a ver en uno de esos programas de vídeos, porque debo ser un espectáculo: cinco minutos tanteando melones, sopesando uno en cada mano, lanzándolos al aire, metiéndome yo en el cajón para alcanzar aquel que, indudablemente, es el que busco...). Y no digamos ya el tema "higos": otros años, por estas fechas, ya estábamos hartos de higos. Este año, hoy ha sido la vez primera que los compro (en la frutería de mi barrio, donde trabaja un guapísimo árabe que no habla palabra de castellano... pero qué sonrisa, qué ojos..., aparte de qué fruta venden...). Ya me estaba temiendo un año como el pasado: veía las higueras de los jardines, cargaditas de frutos; pasaba por las zonas de chalets, donde había que tener cuidado por los enjambres de avispas al olor del azúcar que sembraba el suelo... y, en las fruterías, !!!ni uno!!!!
¿Más razones para ver raro este agosto? Que en la calleno quedaba ni un hueco libre para aparcar (evidentemente, la gente se va sin coche). A decir verdad, tampoco se ha notado tanto la "huida masiva": supongo que el hecho de que más de un 20% de la población sea de origen inmigrante, influirá: agosto al parecer no es su mes habitual de "vacaciones", imagino que por un tema climático en sus paises de origen (aparte de por razones económicas, claro). ¿Otra razón? Que llevo toda la vida teniendo que hacer una auténtica excursión "en busca del periódico diario" (a veces, he tenido que irme incluso a otros municipios), y este año no me ha faltado más que un par de días... y eso porque fuí a más de las nueve de la noche. Cosas del "Opencor", que está en todas partes... hasta cerca de mi casa...
En fin, que termino esto con una de las fotos que hice el otro día (me encantaría que Lacoctelera no me obligase a "bajar la calidad" de la imagen para dejarme publicarla, que hay fotos que una vez publicadas no reconozco como mías)... y que ya contaré el día anterior (con una impresionante luna llena que se negaba a ser fotografiada de cerca... alucinante) y el posterior, con todos los dioses confabulados para no dejarme volver a Madrid...









bruxana dijo
Nota de mí misma: recomiendo que la foto publicada se vea a una distancia, mínimo, de dos metros de la pantalla. Sólo así se verá, más ó menos, lo que yo fotografié... y con el aspecto aproximado que aparece en el archivo de mi ordenador. Juro que los reflejos espantosos grises que salpican toda la foto no son cosa mía... (e incluyo esto como "comentario" porque Lacoctelera está dándome problemitas otra vez..., ya veremos si me reconoce como "registrada", que no hay manera...)
31 Agosto 2007 | 10:27 PM