La estatura de mi médico (sustituta)
Mis relaciones con el sistema sanitario español no son normales. De nunca.
Es algo estrictamente personal: cuando la cuestión es tratar con la sanidad patria (ya sea nacional, ya autonómica) siendo el "paciente" otra persona... no solo no tengo problemas, sino que podría escribirle el prólogo del libro/informe "Somos los mejores" a la Ministra, al consejero de sanidad correspondiente... ó a quien me lo pidiera. De verdad: no tengo quejas. Ni en el funcionamiento administrativo, ni en el humano... Hasta consigo llevarme bien y conseguir que funcionen las urgencias cuando el paciente es alguien relacionado conmigo!!!
Por tanto, el problema debo ser yo. Sin duda.
Y no es que de cualquier anécdota saque un relato, no... es que lo mío es de sainete.
La última. Esta tarde.
Tenía en la lista "cosas que hacer en agosto" el ir al médico y pedir análisis. Bueno, en realidad el plan completo es ir al médico, contarle que necesito perder peso... y ya sé que el primer paso es hacerme una analítica simple. Así que pedí hora ayer, me la dieron para hoy a media tarde... y, puntual como yo misma, allí estaba los cinco, siete minutos antes de la hora citada.
Lo primero que me ha llamado la atención es que ya no se pongan en las puertas de las consultas los nombres de los pacientes citados, con su nº de orden y su hora de cita. He preguntado allí mismo cómo va esto ahora... y me han respondido unas chicas que sale la doctora, nombra a varios... y en ese orden se entra. Bueno. Si lo miro desde el lado de que así se "preserva" la identidad de los pacientes, al no aparecer sus nombres en listas más ó menos públicas, tampoco me parece mal...
A los 20 minutos, sale la doctora, y se pone a nombrar. De los nombrados (media docena) estamos servidora y un matrimonio de edad. Así que ya entro yo... y empieza el sainete.
Decido no andarme con rodeos (para qué, bastante entretienen ya algunos pacientes, y seguro que hay gente con más prisa que yo por entrar para salir antes), y le digo a la doctora que necesito, evidentemente, perder peso. Y que como llevo dos años sin hacerme análisis y sé que ése es el primer paso... pues que a eso vengo. Me dice que sí, que para poder ponerme cualquier régimen a seguir, es mejor constatar que no tengo anemia... así que analítica. Bien. Y que luego, ya paso por allí y que me darán una dieta de 1.500 calorías, y listo.
Yo con eso engordo. Tal cual se lo digo.
Me mira extrañada: "es imposible. Con 1.500 calorías adelgaza todo el mundo".
"- Pues dependerá de lo que suelan comer antes de empezar con las 1.500... yo la mayor parte de los días no llego a las 1.000. Y engordo".
Sé que no se lo cree. No me alargo en contar el resumen que le he hecho a ella, que, claro, me ha mencionado las dietas disociadas como alternativa...
"-Conozco las disociadas. El Atkins. El Montignan. Dietas proteicas. Hipocalóricas. Vegetarianas. Llevo como 25 años a régimen. E, insisto: engordo".
Obviamente, no se lo ha creido (lo de mi dieta permanente), pero a eso ya estoy acostumbrada. Así que nos hemos centrado en el "hacer análisis". Total, ella no es más que la sustituta de la médico que sustituyó al sustituto de Isabel, mi doctora de los últimos 4 años... y que creo que fue la única que sí se creyó lo rara que soy biológicamente... supongo porque hablamos durante tiempo suficiente y sobre temas de sobra para conocer mis demás rarezas... intelectuales.
Le he asegurado que he engordado 20 kilos en dos años. Y que ya no es que no me valga la ropa... es que no me reconoce gente que lleve ese tiempo sin verme. Y que no estoy exagerando: digo yo que en mi historial constará mi peso de entonces...
Se ha puesto a mirar desde cuando no me he hecho análisis. Se lo he corroborado yo: desde la primavera del 2005. Y, los anteriores, desde el otoño de 2004. En realidad, de este penúltimo le he dicho la fecha exacta... cosa poco habitual, supongo. Acordarse de la fecha en que uno se hace análisis (lo mismo ser fobio-agújica influye. Ya, la palabra sé que no existe.... ¿agujifóbica?). Lo recuerdo porque fue casi la víspera de un viaje a La Coruña... el diez de septiembre del 2004.
Me ha dicho que, lo habitual, es darle al paciente una dieta estándar de 1.500 calorías... y punto. Yo le he contestado que, cinco años atrás, llegué hasta el endocrino del hospital... que tampoco me creyó y que me puso una de 1.700... con la que engordé dos kilos en una semana.
A partir de ahí, absurda conversación. Que podemos resumir en pocos puntos:
"-A la sanidad madrileña los pacientes con sobrepeso no le interesais. Os dan una dieta estándar, a todos igual, y tema resuelto. Porque luego tendrían que controlaros: pesaros cada mes, cada quince días. Y no lo hacen".
Le he contestado que a mí, hace 5 años, me empezaron pesando cada semana..., para pasar a los controles cada 15 días.Y que lo dejé cuando, a los 6 meses, dejé de bajar peso. Le ha extrañado (lo del control por parte de su empresa, la Sanidad Pública de la CAM, no lo de mi "no más pérdida de peso").
"-En realidad, a la sanidad madrileña no le importa nada relacionado con temas de peso. Por eso tampoco se tratan en condiciones los temas de anorexia ó bulimia. De hecho, es que no se tratan en lo más mínimo: para eso hay que ir por lo privado".
Ahí queda eso. Menos mal que ya lo sabía...
Y hay más:
-"¿Estuviste tú en la clínica que había en la Plaza de los Cubos?" (le respondo que no: no sé a donde quiere ir a parar. Igual hubo envenenamientos masivos, ó algo... me suena a "Figurama"), así que sigue:
"-Sólo si encuentras un médico que, además, tenga clínica privada... lo mismo consigues algo. Porque claro que hay ayudas para perder peso... ya me entiendes. Tengo un compañero yo en Ciudad Real que lleva 20 años con unas pastillas... y debe ser que funcionan, porque no le ha denunciado nadie"
Alucinemos. Los médicos de primaria de la CAM destienden a los pacientes con problemas alimenticios... pero los desvían a sus consulta particulares si ven en ellos posible "negocio".Hale.
Pero no se termina aquí el sainete: pasamos a la báscula. Por suerte, de las que me gustan a mí. De esas antiguas, de farmacia... para medirme y pesarme.
"Mido 1,51...1,52, depende de la hora a que me midan. Desde los 14 años. Y no creo haber crecido, vamos".
Bingo. 1,51 y medio. El peso... mejor me lo reservo, que si no me ha asustado el resultado es porque el ambiente era tan absurdo. Pero tan y tan absurdo...
-"¿Me mides tú a mí?"
Juro que en mi vida una médico me había pedido algo así. Lo juro. Yo es que tengo un imán para raros, frikis, psicópatas...
No sé, de verdad. Al parecer, le ha hecho gracia que me "tome las cosas con humor" (igual debía haber sacado la vena dramática, derrumbarme en la silla, rogar que me ayudase a perder esos 25 kilos bajo los que sé que estoy... Me habría costado el mismo esfuerzo que el papel de resignación adoptado. Ó el de "gordita simpática", que tampoco se me da mal). Y que no le haya mentido con respecto a mi estatura: "es que últimamente todo el mundo dice que mide 1,70 mts. Y casi todos son más bajos que yo".
"Ya. Es que somos una generación que vé mucho la tele y nos creemos eso de que la talla media femenina está entorno al 1,70"
Absurdo. Todo esto es absurdo.
Bueno, pues tengo hora para análisis de sangre el viernes antes de las 9 de la mañana (el dia lo he elegido yo, pensando en que tenía menos que hacer). Ya veremos qué pasa después...
Ah, por cierto: la médico mide 1,67 mts.








lunalunera dijo
Jo, qué de historias en el médico, ¿no? ¿Y esa es sólo la última, dices que te pasa siempre? ¿Por qué no las grabas? XD XD XD Son completamente surrealistas!!! "¿Me mides tú a mí? XD XD XD
En fin, hay gente para todo XD Un saludo!!!
12 Septiembre 2007 | 01:03 AM