El pisto es lo que tiene...
Hace tiempo que no publico recetas de ésas fáciles pero resultonas que me propuse publicar de vez en cuando... así que habrá que poner solución a este abandono.
Esta vez: Pisto.
Es muy fácil. Muy entretenido, lo admito, pero fácil y, como las camisas blancas: muy combinable.
Necesitamos:
-Tomates. Pimientos verdes (vale alguno que esté casi rojo). Cebolla. Calabacín.
-Aceite de oliva. Sal. Azúcar.
¿Cantidades? Pues casi a elección propia... aunque no menos de 4 tomates hermosos, 4 pimientos (personalmente, prefiero los italianos: esos largos y finos...), dos cebollas medianas ó una grande y un calabacín grande (como tiene mucho agua, se queda en la tercera parte). Con estas cantidades sacaremos pisto para dos, para acompañar otras cosas. A partir del resultado, sólo es cosa de ir aumentando las cantidades en las siguientes ocasiones. Yo, cuando me pongo, cojo kilo y medio, dos kilos de tomates, otro de pimientos, cuatro ó cinco cebollas, dos calabacines grandes... y me sale un tapper tipo contenedor de pisto, que "cae" en familia en tres días...racionandolo mucho.
-Una sartén honda (tipo wok, ó de ésas de dos asas de toda la vida). Una sartén pequeña. Un cuchillo muy afilado. Unas tijeras de cocina (opcionales). Un tenedor. Una espumadera ó paleta de sartén. Dos ó tres platos hondos.
-Modo de preparación:
Se lavan tomates, pimientos y calabacín y se secan. Se despepitan los pimientos: para ello, se clava el cuchillo en la base (donde está la parte dura y el rabito) y se abre tirando hacia la punta. Así es fácil sacarle todas las semillas. Por descontado, se elimina la parte dura. Se hace trozos (personalmente, me gusta hacerlo tiras de un dedo de largas y que sean irregulares. Aunque también se pueden trocear: pedacitos tamaño sello ó post-it pequeño). Para todo este proceso, también se pueden emplear las tijeras: si se es mañoso, se adelanta tiempo. Mientras se termina de trocear el último pimiento, se pone aceite a calentar en la sartén honda. ¿Cuanto? Abundante. Como un vaso: la idea es que los pimientos se frian bien, sin quemarse. Para comprobar si el aceite ya está caliente, basta con echar un trozo de pimiento. Si chisporrotea alrededor el aceite... echar todos los trozos de pimiento. Fuego fuerte.
-Mientras los pimientos se fríen, pelar los tomates. Para ello, es una idea "escaldarlos": se pone a hervir agua y, cuando esté, se echan los tomates con unos cortes en la piel (superficiales). Al echarlos a agua, la coción de ésta se interrumpe. Cuando veamos que va a hervir otra vez (no tarda más de un minuto) "pescar" los tomates con un cacillo para servir sopa y ponerlos bajo el agua fría del grifo (ó pasarlos a otra cacerola donde haya agua con hielo). La piel saldrá casi sola... Si no se quiere entretener uno tanto, pelarlos con cuidado de no llevarse demasiada carne. Y si uno quiere saltarse este paso... pues abrir una lata de tomates enteros crudos, de las de 800 gramos. En este último caso, trocearlos con las tijeras adelanta trabajo...
-A los pimientos hay que darles vueltas de vez en cuando, para que se frían bien sin quemarse. Veremos como "menguan" de tamaño: eso es porque tienen mucho agua natural. Y por eso prefiero los pimientos "italianos" a los "lamuyos" (que son los otros, los redonditos y gordos): aunque parezca contradictorio, tienen más carne una vez fritos.
-Si una vez troceados los tomates los pimientos aún están muy crudos, podemos entretenernos con las cebollas. Se les quita la piel exterior y se trocean. Sí, se llora. Personalmente me pongo las gafas de sol más grandes que tengo... no sé si hacen algo, pero constituyo una imagen imborrable... Trozos pequeñitos.
-Idem con el calabacín. Con este no se llora, claro... ¿Pelarlo ó no? Va en gustos. La piel es perfectamente comestible..., aunque casi siempre lo pelo. Se hacen rodajas de un centímetro más ó menos y se trocean en daditos.
Para entonces, fijo que el pimiento ya está frito. En ese momento, se escurre el aceite (en el recipiente que tengamos para ese fin ó en un vaso resistente al calor) y se sacan los pimientos a un plato. Insisto: no deben haberse quemado. Tienen que estar verdes, pero fritos.
-En la sartén pequeña ponemos parte de ese aceite y freimos la cebolla. En plan "Arguiñano": pochándola. Esto es, que se ponga doradita pero sin quemarse. Para eso es imprescindible darle vueltas. La cebolla se fríe enseguida, así que es necesario no perderla de vista para que no se queme. Se saca de la sartén con una espátula de freir ó espumadera. Se añade más aceite (del mismo de los pimientos y se fríe el calabacín. Digo lo mismo que con la cebolla: que no se queme...
-El aceite restante se pone de nuevo en la sartén honda (también podemos sacar los pimientos y dejar el aceite allí... pero prefiero indicar lo de "pasarlo a otro recipiente" mientras no se tenga práctica. Por lo de emplear parte para freir cebolla y calabacín). Como ya está caliente, podemos echar los tomates. Cuidado: salpican. Y las salpicaduras manchan: de ahí lo de emplear una sartén honda ó un wok... Espolvorear con sal (una cucharada de las pequeñas: mejor soso que pasarnos de sal). Y dejar freir a fuego bajo, moviendo de vez en cuando...
-Cuando veamos que hace "espumita", echar en el tomate frito una cucharadita pequeña de azúcar, remover, y añadir los trozos de pimiento fritos, la cebolla y el calabacín. La idea es que terminen de "cocerse" en el tomate hirviendo. Llegado este punto, es difícil resistirse a "probar" el tomate con un trocito de pan... Aviso: quema. Mucho. No en los dedos (que también) sino en los labios. El tomate mientras se está friendo es un manjar de dioses... pero cuidadito con no terminar con los morros y la lengua insensibilizados...
¿Cuando estará el pisto? Cuando el calabacín haya cogido el color naranja del tomate: cinco minutos desde que se añade. Como en ese tiempo seguro que hemos caido en la tentación de "probar", sabremos si está soso ó no: se añade más sal... pero procurando quedarse corto, insisto.
¿Para qué sirve el pisto? Pues menos como relleno de tartas, casi para todo. Se puede hacer un "revuelto" echando un huevo por persona (delicioso y nutritivo). Se pueden echar un par de latitas de atún al natural: está riquísimo. Se puede emplear como acompañamiento de unos huevos fritos, servir sobre rebanadas de pan... Está igual de bueno recién hecho, caliente, como de un día para otro, tras pasar por el frigorífico (por eso insisto en no pasarse con la sal: de un día a otro la sal "sube" y si nos pasamos estará demasiado salado. De soso tiene arreglo: salero enla mesa y que cada cual le eche a su gusto).
Es un plato entretenido... y relajante de preparar. Lo peor es que el tomate mancha... y recomiendo que se limpie nada más terminar de hacer el pisto... que luego, da una pereza!!!
Pero aseguro que si se busca "quedar bien", es un plato efectivo. Y no digamos si quien viene a comer es la abuela, la tía... eso de que le saquemos un plato sano y tradicional... nos mirarán con otros ojos desde ese día (y tendremos fama de buenos cocineros en la familia).
El pisto es lo que tiene (además de vegetales sanos): no falla.




lluna dijo
Qué rico! Bruxana aquí hacemos la "Samfaina", muy parecido, pero en vez de poner calabazín, ponemos berenjena a dados. Y lo acompañamos con cualquier tipo de carne. Por ejemplo, unas simples salchichas, se frien primero, se retiran de la sartén o cazuela de barro y luego en ese aceite se frien los vegetales. Con pollo queda muy resultona, troceada la carne, se sala y se harina primero (harina blanca), se frie y lo mismo que las salchichas (con conejo y lomo de cerdo tambien queda bien). Luego cuando los vegetales ya están listos, se le añade la carne elegida y se deja unos diez minutos con el fuego bajito haciendo "chup-chup". Además, de un día para otro está más buena.
Besos!!!
23 Septiembre 2007 | 09:55