La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

23 Septiembre 2007

La educación espartana tiene sus ventajas... creo

El día de ayer (sábado) fue desastroso... pero digamos que era el digno colofón a una semana muy completita... y bastante descorazonadora. De ésas que se empiezan con una actividad del tipo "alguien tiene que hacerlo", pero se sabe de antemano que será algo ni agradecido, ni pagado... ni siquiera apreciado mínimamente. Que continúan entre la rutina y las obligaciones que tampoco parecen ir a aportar nada. Y que concluyen, claro, con sábados como el de ayer: casi todo el día en la calle, con la casa patas arriba (como preveía un día más ó menos tranquilo, decidí hacer limpieza..., ya digo, todo en medio).

El problema es que no se decir que no. Que me educaron para que todo lo demás sea más importante que yo... cosa, ese tipo de educación, que tampoco lamento: nunca supe lo que es un regalo de fin de curso por aprobar ó sacar buenas notas... pero sí "castigos", verbales, básicamente, si éstas bajaban del 8... que eran el equivalente a un aprobado raspadito de los que no se podían repetir. Tampoco supe qué era levantarse más allá de las 10 de la mañana, me hubiese acostado a la hora que fuera. A la calle una se iba cuando las obligaciones domésticas estaban hechas, no antes. Dolor de cabeza ó de cualquier otra cosa no era excusa para nada: la cama sólo la guardaban los niños muy pequeños y los vagos. No recuerdo cuándo dejaron de tratarme como a una niña: supongo que a los dos años y medio, que es cuando pasé a ser "la mayor". Nunca se me ocultó la realidad de las cosas: si habia problemas familiares, los había, y punto (afortunadamente, en aquella época no había psicólogos infantiles). Entre semana, las diez era la hora máxima para estar levantado por las noches: si había que estudiar, se hacía antes. Tampoco ví demasiado la televisión... y tampoco me hizo falta. Y como tampoco fuí niña de jugar con muñecas... pues tiempo que me dedicaba a cosas más útiles: leer por ejemplo (bueno, una época tocó "aprender a coser"... y a los 12 años había aborrecido las agujas para el resto de mi vida.
A esas alturas bordaba, hacía cenefas, bodoques, punto de cruz, vainica sencilla, vainica doble, ojales, zurcidos, poner cremalleras, arreglar bajos..., lo que se dice una preparación para ser una "mujer de mi casa". Dos mantelerías, un juego de sábanas y unos 40 pañuelitos bordados después, dije que sólo volvería a coser en caso de extrema necesidad. Y así ha sido: de vez en cuanto mi madre me pilla desprevenida y me veo haciendo dobladillos a paños de cristales que eran antes sábanas de algodón... pero procuro que sean cosas excepcionales.

Pero no lamento, para nada, esta disciplina espartana: gracias a eso, a estar acostumbrada a vivir con lo más elemental, a no recibir caprichos ni halagos, a tener siempre cosas que hacer... creo que sobreviví en las más adversas situaciones laborales/personales.

Y, quizá también por eso... cuando me pude empezar a permitir determinadas cosas, decidí no dejar de probar nada nuevo que saliera al mercado. No negarme a mí misma el "premio" de un capricho por el trabajo bien hecho...
Y por eso días como el de ayer, suelen terminar en jornada de compras. De caprichos. Ayer toco vivero... y en la terraza están mis nuevos cáctus.

Que verlos crecer son una satisfacción que me recuerda, también, que el trabajo bien hecho al final tiene recopensas.

La pena es lo que, muchas veces, esa justa recompensa tarda en llegar...

servido por bruxana 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

isabel61

isabel61 dijo

Hola Bruxi

Menudas mantelerías me hacía yo con trece años y pañitos y a las diez en la cama y jugar en la calle (poco) que yo represento el modelo de educación espartana-tirana.Ahora, me pierdo en un parque, porque en casa, eso de conocimiento del Medio, cuanto menos mejor.

Ahora que disfrutan lo muchachos de mayor libertad, se encierran en casa delante de la consola y el medio es su habitación, las relaciones personales se evaporan, para crear una generación de autistas.
Se aprende, no sólo en la calle sino de las frustraciones y desengaños. Esto se evita a toda costa y los niños se vuelven tiranos, sólo hay que ver el incremento de padres maltratados por el fruto de sus entretelas o esa madre asturiana que pidió que el Estado se hiciera cargo de su hija porque no podía con ella.

Besazos

23 Septiembre 2007 | 11:39 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Isabel:))
Hace como 10, 15 años empecé a decir que estábamos criando una generación de inútiles (es cuando me empecé a fijar que las mamás, en vez de dar un azote al crio que se "tiraba" literalmente a la calle sin mirar... montaba un cirio al coche que demasiado había hecho frenando pese a tener todo el derecho a pasar, ó que bastaba que un crío dijese "quiero eso" en una tienda, para que el padre ni se cuestionase nada: se compraba y punto). Esa "generación" tiene ahora... pues eso, entre 10 y 25 añitos. Y salvo honrosas excepciones (por ejemplo, una chica con la que coincidí en el curso: 21 cumplidos esos días, y la única normal... compaginando trabajo y estudios desde los 16, leyendo y haciendo razonamientos de persona adulta normal, que no está reñido con salir de marcha el fin de semana ó tener cosas de chavala de 20 años, vamos), pues eso, que ahí tengo los resultados de la "sobreprotección", del psicólogo escolar llamando a la mamá a la mínima porque ha visto que su niñ@ emplea mucho el color rojo al dibujar (juro que le pasó a una conocida: tener que asegurar que el niño no veía pelis violentas ni sus padres se peleaban... ni le pasaba otra cosa que eso, que prefería pintar con la cera roja porque sí, como él mismo decía) y de un montón de chorradas más.
En el municipio donde vivo los menores de 20 años no saben cruzar una calle. Como suena. Desde hace 15, la policía local va rotando en la hora de salida de los colegios y para el tráfico para que crucen. Bien si es un colegio situado frente a una calle transitada, un tramo sin semáforos, es un centro de primaria... Pero ver a tí@s de 1,70 enseñando la goma del tanga ó del Kalvinclein de mercadillo, en una calle por el que no cruzan ni los gatos... y la poli "cruzándoles" deprime... Así pasa, que hay que ir con mil ojos conduciendo... porque te salen por cualquier sitio y, encima, si les dices que hay que mirar antes de cruzar ó que el paso de cebra está a 10 metros, te miran raro. Y raro es la semana que no veo un atropello frente a mi casa; entre los inútiles que aceleran para llegar los primeros al próximo semáforo y los que no saben de qué va el semáforo en sí, lo llevamos crudo...
En fin, que digo yo que para algo nos serviría el saber hacer bodoques. Al menos, para ver agujeritos perfectos que no se deshilachaban...
Besos, guapa:))

24 Septiembre 2007 | 12:34 AM

theo

theo dijo

A los doce años ya trabajaba de el negocio de mis abuelos; los caprichos, tan sólo los que pudiese financiarme con lo que mi abuela distraía del control materno... y tampoco creo que hayamos salido tan mal... Sueno un poco a abuelo Cebolleta, pero creo que habernos criado con menos algodones no nos ha venido en absoluto mal; saber que las cosas no son como deseamos nos ha preparado un poco mejor para que un contratiempo no se convierta en un fracaso...

Besos!

PS: Nunca bordé nada, pero a los quince años mi madre me enseñó a coser con el argumento "Para que no seas tan inútil como tu padre, que se casó porque necesitaba criada"

24 Septiembre 2007 | 09:57 AM

mel

mel dijo

Hola Bruxana. La educación que yo recibí, pese a ser hija única, ha sido similar a la tuya. Con 6 añitos ya le "hacía bufandas" a mi padre de calceta, o cadenilla con mi abuela o me hacía estuches con la máquina de coser de mi madre (mi madre es modista)
Apenas veía la tele de pequeña, pero esto más bien era por decisión propia ya que me aburría estar tanto tiempo sentada y sin hacer nada.
Conmigo mis padres han sido bastante rígidos en mi educación y siempre he aprendido el valor del dinero y lo que cuesta ganarlo.
A pesar de que este tipo de educación ya no se lleva hoy en día, me siento orgullosa de algunos aspectos (no de todos) y creo que los niños de hoy en día van a tener serios problemas en el futuro porque se están educando en la superficialidad. Como bien dices tú, basta que un niño quiera algo para tenerlo ya, no valoran nada y estas actitudes por parte de los padres creo que son erróneas. No se está educando hoy en día, se está permitiendo cuaquier cosa que haga el niño... y de esto sé mucho porque he trabajado de canguro muuuchos años.

24 Septiembre 2007 | 10:12 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Theo:))
Ufff... menos mal, que ya empezaba a sentirme "bicho raro" (sobre todo cuando digo lo de que trabajo desde los 16 años... y me miran como diciendo "¿es que no fuiste al colegio?". Hay gente de mi edad que a los 30 seguían, literalmente, no ya viviendo en casa paterna... sino de sus padres....)
Sabia decisión la de tu madre ;) En mi casa se ha dado la paradoja de que el hermano mío que menos interés tenía ni por quitar la mesa (no digamos ya tareas más arduas... como ponerla) es quien ahora si quiere cenar, se tiene que hacer la cena... y dejar la comida de los próximos días hecha para la inutil de su señora esposa...
Pero a hacer "cosas de mujer" (tareas domésticas, vamos, como si el barrer el suelo fuese malo para los espermatozoides, ó algo) no les "obligaron nunca". Así que luego se han tenido que buscar la vida al respecto del funcionamiento de la lavadora (ciertamente, a mí tampoco me enseñaron: mi ropa se lavaba a mano y punto).
Pero, volviendo al tema, me parece patético que ahora vea ti@s de veintitantos que no se planteen que igual va siendo hora de dejar de pedir la "paga". Y de casi 50... que a la hija de mi ex-jefe su padre le sigue dando "paga" (en serio) y eso que conseguimos tramitarle una pensión de ésas de supervivienda de la CAM (que prefiero no preguntar a dónde va... sé que a los gastos comunes de casa, no).
Y, nada, si un día te apetece aprender a hacer festones y punto yugoslavo, avisas;)
Besos:))

24 Septiembre 2007 | 01:27 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Mel:))
Es que, afortunadamente, ser hij@ unic@ no está reñido con tener unos padres sensatos... Normalmente, a menos hijos más a repartir... pero eso es una cosa y que el/la niñ@ condicione la economía familiar (que veo casos), otra...
Ya digo que a mí lo de "es que me ha dicho el psicólogo del cole que es mejor que no le niegue cosas, que estoy coartando el desarrollo de su personalidad" (aseguro que lo he oido decir. A una clienta cuya hija de 11 años, cuando íbamos a su casa... se subía en la mesa del comedor. Un día le pregunté a la madre porqué no le decía nada, cuando se disculpó un día por la niña y se "quejó" a solas conmigo de lo mal que podía llegar a portarse). En esos casos, creo que los primeros que necesitan un guantazo son el psicólogo y la madre... y fijo que la siguiente vez que la cría se suba en la mesa, la baja su madre de una vez por todas.
Y, sí: much@s cri@s que tienen ahora 8, 10, 14 años... van a tener un problema serio en cuanto dejen de tener el respaldo familiar. Eso, ó el problema serio lo vamos a tener todos los demás...
Besos, guapa:))

24 Septiembre 2007 | 01:34 PM

anónimo

anónimo dijo

Me encanta tu blog

24 Septiembre 2007 | 01:35 PM

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

Yo también pienso que la educación espartana tiene ciertas ventajas. Pero a veces también puede llevarnos a luego derrochar en cosas innecesarias. A ver si me explico. Yo me crié con poco, bastante poco. Mi padre era un tornero que metía horas extra como fontanero, y con lo poco que ganaba nos mantenía a su mujer y tres hijas. Recuerdo que yo tenía bastantes menos cosas (ropa, juguetes...) que el resto de mis amigas. Y en cierta medida crecí sintiendo que me faltaban esas cosas, y envidiándolas. Como tú, empecé a trabajar a los dieciseis años, y aunque en un principio era muy prudente con el dinero (trabajaba solo cuando los estudios me lo permitían), en cuanto ví que mis trabajos se iban haciendo mas estables empecé a permitirme muchas de esas cosas que había envidiado, y muchas veces, a comprar cosas innecesarias. Con el tiempo, he ido madurando, y ahora puedo decir que no soy excesivamente consumista, y que doy valor a las cosas que me parecen necesarias (bueno, y algún que otro capricho, claro). Desde luego ahora no doy importancia a cosas que en muchos casos no puedo compar, sólo porque haya quién sí se las permita, bien porque pueden hacerlo, o bien porque se endeudan hasta la médula para ello. Reconozco que ahora se me presenta un dilema, a la hora de afrontar la educación de mi hijo. Por una parte, no quiero que tenga cosas superfluas e innecesarias solo porque esta asquerosa sociedad consumista le arrastre a ello. Pero por otra, tampoco quiero generarle un sentimiento de cierta frustración privándole de ciertas cosas. Intuyo que el secreto está en la actitud que se toma a la hora de consumir, en la actitud que se toma a la hora de premiar o castigar, en la actitud que se toma a la hora de valorar nuestros propios logros para transmitirles como debiera ser la suya al valorar los suyos... pero intuyo que no es un camino fácil, desde luego...
Un beso...

24 Septiembre 2007 | 02:04 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola chic@s:))
Anónimo: pues me alegro que te guste. Gracias por el comentario y un beso:))

El patio de mi casa (voy a tener que buscar un modo más corto de llamarte;) :))
Tienes toda la razón. Y coincido plenamente con lo que cuentas.
Una de las consecuencias (también en mi caso) de haberme criado con lo elemental... es lo que ya he contado otras veces: mi tendencia a "acumular" cosas. Es como si algo inconscientemente me dijese "cómpralo, no sea que un día te haga falta y no puedas", ó "claro que te lo puedes permitir!!!". No son cosas "importantes", pero de algunas acumulo en exceso: ropa (me da una pena tirarla!!!, y eso que sé que ni aunque me valga algún día, por talla, me la voy a poner), material de escritorio, cosméticos... Y me pasa con la gente próxima: sé que tienen de todo... pero luego llegan las Navidades y, no sé, parece una competición conmigo misma a ver si les regalo lo suficiente: siempre me parece que me quedo corta...
No tengo niñ@s (espero tenerlos algún día...) pero sé que caería en la duda de si no me estaría pasando ó quedando corta...Uno de los problemas/diferencias entre el momento actual y los 70', 80'... es que ahora hay mucho más "de todo". En los 70', había un tipo de lápices de colores: los "alpino" de toda la vida. Así que el tema era que te comprasen la caja grande (24 pinturas largas) ó te apañases con la pequeña (12 y cortas). Y tenían que durar porque si se perdían no había más, que eran caras. Ahora, basta con acercarse al "alcampo" de turno... para ver doscientas cajas diferentes de pinturas. Bueno, y con bajar la tienda de los chinos... Y, proporcionalmente, cuestan 100 veces menos (vamos, es que tienen los precios, más ó menos, que tenían hace 25 años). Así que entiendo que aunque el niño con una caja de plastidecores esté tan feliz... si luego quiere además la caja que tiene al Winnie ó a la Barby (y que vale el doble), pues se le compra, porque total, es barata... Y si aplicamos eso a los juguetes (yo no jugaba con muñecos, pero en total recuerdo que existían como 20 muñecas en total: Nancy, Barriguitas, Patoso..., unas 20, vamos. Ahora debe haber, que se sigan vendiendo, unas 5000), a la ropa... a los !!!complementos infantiles!!!! (brillo de labios "barby" para niñas de 5 años, frascos de colonia con formas de muñecos de la Warner, pasta de dientes específica...) ¿cómo no plantearse que seguro que si no se le compra al crío, a éste no le va a pasar nada en el futuro...???
Es un problema.
De todos modos, la verdad es que sí me alegro de mi "educación espartana": estoy segura de que de haberme permitido caprichos absurdos de pequeña... luego no habría sobrevivido en algunos trabajos. Seguro.
Besos, guapa:))

24 Septiembre 2007 | 02:51 PM

gwen

gwen dijo

Hola guapa!!
Yo también tuve una educación más estrcita..El sacar buenas notas era mi obligación y como siempre fui buena estudiante cuando bajaba la nota era cuando me decían algo..REfrescos y chuches, el fin de semana y no siempre, antes de las 10 a la cama y con todo estudiado, muñecas, tuve 4, mientras q algunas de mi clase tenían 20 Barbies y no sé cuantas de las demás..Cuando fui más mayor y empecé a salir, era la primera en volver a casa y no había forma de subir la hora..si llegab tarde, castiga el siguiente fin de semana..con 16 empecé a juntarme con gente poco conveniente, pues me cambiaron de colegio y me castigaron sin salir y aunq en aquellos momentos no lo entendí ahora estoy super orgullosa de todo lo q mis padres hicieron x mí, xq ahora soy una persona responsable y con las cosas muy claras, mientras q amigas mías de entonces q tenían más "manga ancha" ahora con 25 años andan de ovejas descarriadas..
A los 19 empecé a trabajar los fines de semana para pagarmne mis caprichos, luego día clases y ya empecé a trabajar aquí y llevo desde los 20 ahorrando para mi casa así q..mis caprichitos siempre me los he pagado yo, y si no tenía dienro pues mala suerte..
Por cierto, yo aprendí a coser y hacer punto con 5 años o así, q mi abuela era modista, y tengo un montón de pañitos de punto de cruz, hacía bufanditas, vestiditos para las muñecas etc Somos mujeres apañadas jeje
Besitos!

24 Septiembre 2007 | 05:39 PM

kilifa

kilifa dijo

Estoy leyendo y me veo reflejada en muchas de las cosas que se dicen.......
Yo viví dentro de una familia rota, donde del tendero de la ropa colgaban siete bragas cada una de una talla, y un solo calzoncillo.....
Mi infancia no fué precisamente como un caminito de rosas, empecé cuidando niños con trece años. Tenía que dar lo que cobraba en casa, y alguna vez me daban las gracias...solo alguna vez.
Me negaron todo lo que pedia, repaso, cursos de máquina, excursiones del cole, incluso se atrevian a decirme que si mis hermanas no estudiaban, que porque se molestarian en ayudarme a mí, que para que? que yo era sufiente lista para poder aprovar sin ayuda de academias y que si no lo hacia, es que no era tan lista como me creía....

Total, nada que ver con lo que sucede ahora.
Quizas por eso, intento evitar que mi niño pase por eso, aunque si procuro que no aprenda que las cosas se tienen porque sí, hay que ganarselas.

Tengo la gran satisfacción de poder decir que yo solita he salido adelante, incluso en momentos realmente complicados, cuando parecía que ya no podia más......

28 Noviembre 2007 | 10:46 AM

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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