Tarde de Notario... y yo con esos pelos!!!!
Tengo gustos raros.
Ó, al menos, poco comunes. Pero lo admito, lo tengo reconocido, no hago proselitismos al respecto...
Luego, con el paso de los años y la curiosidad natural que el resto de la humanidad me produce, ya voy encontrando otras personas con las que tengo similitudes. Y, curiosamente, cuando encuentro al alguien a quien le gusta lo mismo que a mí... le produce el mismo mutuo entusiasmo. El de "ay, que no soy yo solo!!!!"
En fin, esto es una reflexión personal sin demasiada importancia.
(Y la canción no tiene porqué aplicarse a lo que cuento en el post... es que me gusta mucho el autor y quería compartirla... que seguro que la conocemos cuatro gatos. Lo que digo de los gustos raros).
Día animado. Teléfono sonando desde las nueve de la mañana (en casa. Yo, en la cama, que me dan las mil al ordenador, a la lectura de la prensa, a doscientas cosas con las que me lío). A partir de ahí, hay días que se aceleran... e igual es que he perdido la costumbre, porque estoy segura de que años y años de mi vida han sido así de "animados" y era de lo más normal. Casi, de lo más aburrido....
A las tres de la tarde estaba de negociaciones varias. Firmas de contrato. El trabajo paralelo e irregulado con el que me pago el alquiler, los esmaltes de uñas de Chanel, los productos de herbolario que no me hacen perder peso, el salmón ahumado, las gominolas de regaliz, la mascarilla de Lancome...., esas cosas.
Supongo que haber trabajado durante años con escasez de medios materiales, pero mucho pundonor, sirve para dar un estupendo empleo a cualquier adelanto que me facilite la vida. Por eso soy una usuaria de ordenador autodidacta (tras años redactando contratos con la Olivetti, todos personalizados), y empleo el móvil para lo que sirve: adelantar tiempo (que me he apañado con cabinas telefónicas... cuando no había otra cosa). Dos llamadas para desplegar encanto y resolver trámites. Otra llamada para adelantar tiempo. Notario a las cuatro.
Y yo a las tres y pico que llego a casa. Y con estos pelos...!!!!
Pues no sé bien cómo lo he hecho, pero me ha dado tiempo a fotocopiar tropecientos papeles, redactar un par de documentos, lavarme el pelo y darle "fructis-rizos" (impensable sacar tiempo para el secador), cambiarme de ropa, abrocharme las hebillas de los taconazos "Pilar Burgos" sin romperme la crisma, pintarme la raya de los ojos y darme el rimmel de rigor, buscar unos pendientes más ó menos a tono con el disfraz... y plantarme el mega collar de azabaches, turmalinas negras, opalina, cristal de roca y no sé qué más, que tenía ganas de estrenarlo. Ah, y programar el video para que me grabase a la "Bea", que no me apetecía tener que buscar luego los capítulos a trocitos en Internet...
Y a las cuatro y cuarto estábamos en el Notario.
He comentado otras veces que, igual que otras personas tienen guía religioso, consejero espiritual, psicoanalista..., yo tengo Notario. Notario de Cabecera.
Hay que ver lo poco que hace falta, en el fondo, para hacerme feliz.
Debe ser, también, que como paso días y días rodeada de tanta tontería que casi cuesta creer que haya gente tan sumamente simple, tan sumamente vacía, tan sumamente... insulsa... pues eso, que pillo a un señor inteligente, simpático, que sabe de lo que habla y cómo decirlo, que aún siendo una eminencia en lo suyo, te trata como a un igual... y eso, que levito.
Que es hablar con él cinco minutos y ya tengo recargadas las baterías para una buena temporada. No digamos nada si ya hablamos diez minutos, y de temas serios. Es algo casi místico, vamos.
Y se me nota.
¿Por qué no habrá señores así... con veinte años menos de los que tiene mi Notario, y más ó menos libres? Que yo, si me pongo, me quito veinte kilos (esto, por lo del factor físico, que influye). Que los Notarios (y los Directores de Banco, y los Registradores de la Propiedad, y, si nos ponemos, empresarios, oficiales de Notaría, cargos medios de todo tipo y condición y similares) se me dan bien desde siempre, que hablamos el mismo idioma. Que ya me encargaría yo de que se fijase en mí, y todo lo demás...
Incluso... ¿porqué no conocería yo a mi Notario de Cabecera hace 15 añitos, (más que nada, porque ahí ya tenía lo del peso solucionado, cuanto menos... y estaba de lo más mona. Que es una frivolidad, claro, y que también por eso lo digo, por frivolizar) y él tenía 15 años menos, también...?
En fin.
Y lo que me hace gracia es que, después, como se me nota que irradio energía... a todo el mundo le dé por preguntarme que si me he hecho algo en el pelo...
Sí. Lavármelo. Porque no iba yo a irme de notarios... con esos pelos...









lascosasdepepe dijo
"gustos raros" quien mide eso?
donde esta la medida de los gustos?
un abrazo.
buenas noches.
8 Octubre 2007 | 11:30 PM