Como pompas de jabón
Hay días raros. Épocas raras.
Creo que llevo tiempo en una de esas épocas. Lo que pasa es que igual me estaba acostumbrando.
Épocas en que la vida es una burbuja. Lo que ocurre es que no sé si estoy dentro ó fuera de esa pompa de jabón.
Hay días en que estoy convencida de estar dentro. Veo la realidad con esa pátina irisada de las pompas de jabón: borrosa, como en uno de los espejos del Callejón del Gato. A ratos, el sonido llega amortiguado. A ratos, mucho más claro de lo normal: es como esa reverberación que se produce cuando estamos en el baño y alguien canta fuera. A veces es divertido sentir como la burbuja flota y todo es de una ingravidez tan curiosa. A veces, el vértigo de ver cómo no se toca el suelo pasa a ser angustioso.
Hay días en que estoy segura de que estoy fuera. No entiendo entonces cómo la gente no se da cuenta de la realidad. Cómo miran desde sus burbujas pero no ven. O ven pero no se implican. Aunque les griten, dentro de la pompa de jabón las palabras llegan tarde ó llegan amortiguadas. Miro alrededor, y todo son burbujas ingrávidas. Pero yo puedo decidir a dónde voy, qué hago, no dependo del viento que mes sople. A ratos, tengo miedo a quelas pompas se rompan y la gente caiga, a que aterrice en una realidad que sólo yo parezco vivir. A ratos, me doy cuenta de que sólo yo no estoy dentro de una de esas burbujas. Entonces, mi libertad me da miedo.
No sé. Creo que me he terminado por acostumbrar a una vida que no es realmente la que quiero vivir. La situación de desempleo, que fue algo inevitable (ó quizá no) y que era algo circunstancial... se ha prorrogado en el tiempo. Y me he acostumbrado a ella. Tanto, que hasta me he creido la falta de sujección a un horario, a una disciplina. Y me lo he creido porque otros lo veían así: "qué bien, que no tienes que madrugar; qué bien, que haces lo que te parece".
Y no, no era así: realmente nunca he dejado de trabajar. Realmente, nunca he dejado de estar sujeta a una autodisciplina, a unas normas..., pero...
A veces, terminamos viendo por ojos de otros. Y se termina descubriendo que la realidad en que estamos viviendo... no es tan cómoda como hemos llegado a creernos...
Creo que esta tarde, por fin, he dado el paso. He enviado el currículum que llevaba una semana resistiéndome a enviar. Desde una dirección casi anónima. Pero ha dado igual no intentar emplear mis "influencias": me han reconocido y llamado de inmediato. Creo que no se creen que yo les haya podido mandar una solicitud para cubrir un puesto de trabajo en su empresa...
El lunes por la tarde tengo una entrevista de trabajo. Es el lunes porque yo lo he retrasado hasta ese día. No es el trabajo que busco y deseo, lo sé...
Pero igual es un paso para descubrir en qué lado de la pompa de jabón está el mundo real.













bruxana dijo
Hola:))
Por lo de los fallos recurrente... me comento en vez de editarme:
La canción que he incluido en este post es, a mi modesto parecer, una de las más emocionates que he escuchado en mi vida. La cantante/autora es Olga Román, "la chica de los coros" de Sabina. Y esta canción fue banda sonora de "El cielo abierto", de Albadalejo, una película tan, tan bonita...
El disco está completamente descatalogado... y la canción, en fin, lo habitual en un mundo tan comercial...
Sólo eso (y que el sistema se tragó un post similar y anterior a éste... que no había copiado en word, por seguridad).
Besos:))
17 Octubre 2007 | 10:32 PM