Montaña rusa
Hay días que son "montaña rusa". Bueno, pues hoy ha sido uno de ésos.
Ayer llovío. Bastante. Lo bastante, al menos, para que yo tuviese que coger un paraguas (no me gustan. Mejor dicho, me gustan, pero no para mí, como los relojes). Prefiero las cosas con capucha: me dejan las manos libres. Pero no tengo nada de "entretiempo" con capucha impermeable que me valga: mi chubasquero rojo modelo "caperucita pescanova" es de cuando pesaba bastante menos..., no pienso en ello, que me mosqueo aún más.
A lo que iba. Ayer llovió y bajaron las temperaturas. Yo pasé mi horita y pico de rigor en la calle, con el pantalón de lino, la camiseta escotada de algodón y microfibra (¿qué será realmente la microfibra...? ¿Fibra más "micro" que las medias?, los calcetines cortos, las deportivas. Cuello al aire: resfriado seguro. Así que por la noche me quedé dormida en el intermedio del "CQC"... tenía algo de fiebre, seguro... Y con los paracetamoles caducados (las pastillas que tomaré... que me caducan las cajas de 20 !!!).
Pero esta mañana ha amanecido limpia, luminosa. Y aunque me he despertado pronto (a las ocho: creo que han sido los niños de arriba, que se van al cole y esa cosas cotidianas), me he quedado remolona en la cama... hasta las 10. La verdad es que me he vuelto a dormir hasta esas horas.
De todos modos, era un día animado. De esos que "prometen".
Montaña rusa.
Me monto y arrancamos. Suavito. Acelerando en la subida.
He pasado por todos los estados de ánimo, y todos propiciados por los acontecimientos.
Normalmente, los jueves voy a comer a casa de mis padres. Bien. A la una estaba cancelando la cita: cuestiones derivadas de mi "trabajo paralelo", que se acababan de desmadrar... y me tenían atada hasta las dos y vuelta a atar casi toda la tarde (preparar documentos y cosas de ésas).
La vagoneta de mi viaje ya ha subido y bajado. Al menos, dos veces.
Durante el día... cosas que se concretan (bien!!!), se desconcretan (horror!!!!), se planifican por duplicado (ni hablar: me niego a tener el don de la obicuidad), se quedan en la cuerda floja (y yo sin red y con estas zapatillas, que están tan desgastadas). La fotocopiadora que se subleva y dice que no fotocopia: se atasca a cada intento. Le quito el polvo por dentro (sí, sé cómo limpiar fotocopiadoras) y la muy pija me fotocopia dos-papeles-dos... y vuelve a atascarse.
Curvas. De subida-bajada-giro-creo que he estado cabeza abajo..., no sé...
Mientras, unos sinvergüenzas (ellos dicen que se dedican a las reformas...en fin, que a mí me van a engañar, justo a mí..., qué pena)nos toman por el "pito del sereno"... y alguien entiende porqué hace justo siete días dije que no iba a poner dinero para según qué cosas... para esas cosas, en concreto.
Ahora sé que no estoy cabeza abajo. Pero no tengo claro si el mundo está al derecho... dicen que con la edad se sienta la cabeza... y no sé yo lo que estoy viendo...
Al final, confiar en quien no se debe va a costarle mucho dinero a alguien... por no querer hacerme caso. Pero como hay gente que hasta que no se cae de cabeza a la zanja no quiere verla, pues hale, adelante...
La vagoneta de la montaña, a todo esto, sube y baja vertiginosamente...., ó igual va en zigzag...
Se cierra un negocio. No va a dejar ni la tercera parte del beneficio esperado. Y todo por una pésima gestión de quien se ha creido que podía con todo... y los demás somos los tontos. Bueno, esto me sirve para obrar en consecuencia...
Que algo se cierre... también significa que otra historia no se pueda cerrar. Me refiero a para-bien de otra persona... que nos habría compensado económicamente... Llamada telefónica: al final, siempre soy yo quien da la cara/el pésame/tengo una notica buena y otra mala...
Una vuelta rápida... creo que ha sido un bucle.. y no me refiero a mi pelo.
Al final, claro que le presto el dinero (el mismo que hace una semana dije que ni hablar), pero casi con la satisfacción de que no hace falta pronunciar lo de "ya te lo decía yo".... Al final, siempre soy el bombero ó la rescatadora de caidos en zanjas. Así me va.
Se lo presto sin que me lo pida, claro. Debo tener una pinta rara firmando talonesen bares cutres, disfrazada de barby-deportista-tallas grandes... con bolsazo blanco de lo más inn.
Por cierto, he metido el pie en una roza tapada con cemento tierno..., no, no voy a explicarlo, que es largo y casi increible...
A esas alturas, ya no sé en qué curva está la vagoneta.
En casa, tengo una llamada perdida de la empresa de mi entrevista del otro día. No sé, digo yo que si se tratese de "una respuesta" me habrían llamado al móvil... es que "el fijo" era uno de los teléfonos de la oficina. Y ya digo que me conocen/los conozco a consecuencia de una larga relación profesional...
Caida en picado. Reducimos la velocidad.
El día ha sido un completo cúmulo de cosas. De esos que no te quedan claros si van a ser buenos ó malos, ni si no habré cometido un error de bulto, ó dos, ó media docena..., al menos la mitad, consecuencia de intentar arreglar agujeros que no he hecho yo.
Paramos. Y no, prefiero no hacer otro viajecito..., que la luna llena me vuelve peligrosa,e igual muerdo la estructura y a ver cómo lo explican.
No sé.
Como decía Scarlett O'Hara: ya lo pensaré mañana; mañana será otro día.






isabel61 dijo
Bueno. Has hecho una obra buena (espero que te respondan) y ahora sólo queda esperar que digan lo que sea de la empresa. Desconozco tu situación, pero ya hablamos de lo innecesario de recurrir a ella, cuando tú misma definiste la entrevista como si no cumpliera ni de lejos, tus expectativas.
Así, que espera que vuelvan a llamar y oye...hay paragüas, divinos de la muerte para no mojarse. A mí tampoco me gustan , pero soporto menos mojarme, bueno, es que no me gusta el otoño y menos el invierno, así que tengo una ristra de paragüas como si fueran ajos y en cuanto caen tres gotas lo abro.
Supongo que estás, como media España, con gripe o faringitis. Si es que estos cambios de tiempo con frio no traen nada bueno ni para el cuerpo y menos, para el alma.
Encima, hoy tenemos una luna que no cabe en el firmamento y me tiene acelerada como a todo cáncer que se precie, así que he puesto en la terraza, una piedra de cuarzo, para que se "cargue", ya la he lavado con agua y sal. Mañana lista, para llevarla encima.
Besos y cuidate. Leche con miel o con coñac, que aún no acabo de entender por qué me daban eso de pequeña.
26 Octubre 2007 | 12:10