Archivo definitivo
Algunos ratos más que otros, la sensación "olla exprés" en vez de cabeza sigue ahí.
Igual que a ratos me asaltan recuerdos. Más que el recuerdo de una historia completa... es otra cosa. Son imágenes. A veces, acompañadas de olores (que no percibo, sino que recuerdo también). Incluso "temperaturas": un escalofrío. La tibieza de una noche de verano tras un día muy caluroso, ese calor que emiten las paredes de algunos edificios, en la calle, contrastando con el jardín recien regado...
Lo achaco al mes de noviembre: es un mes raro. Es "mi otro mes", mi otro mes nueve (el primero es, claro, septiembre). Noviembre es un mes de hechos inexplicables si intentamos razonarlos. Un mes en que me pasan cosas, cosas que me condicionan la vida a medio plazo. No sé, es algo que sólo viviéndolo se puede entender...
Estos últimos dias me habían asaltado esas imágenes, esas sensaciones. Momentos sueltos. Una misma calle vista desde cuatro sitios diferentes. Una tarde de mayo. Una llamada en noviembre. Más de dos años de diferencia. Frases sueltas. Un amigo común (ó algo así). Una cafetería en Móstoles. Un local en Villaviciosa de Odón, en un sitio que aún estaba a las afueras. Vistas a la vía del tren, en Fuenlabrada. Vistas desde el autobús, viniendo de Arroyomolinos, yendo hacia Navalcarnero. El tren, la antigua estación de Móstoles. Una noche muy cálida de junio, tantos años atrás: el día en que conocí a "M". El apoderado de un banco alemán. Miércoles de ceniza: Pedro, Fuenlabrada, un amigo que me lleva a casa. Bares que ya no existen. Coches que hace siglos seguro desaparecieron en desgüaces. Un anuncio en el periódico. Una carta más en un mailing...
Son momentos sueltos, que, aparentemente no tienen conexión. Ni lógica, ni continuidad, ni les doy más importancia en el momento en que se me presentan...
Y hoy, de pronto, las enlazo todas.
Hace muchos años, poco más de un mes antes de conocer a "M", respondí a un anuncio en el periódico donde mi empresa publicaba su publicidad. Era una oferta de trabajo, mejorando, con mucho, las condiciones que tenía en ese momento. Bueno, entrevista, aceptación por parte de las responsables de la empresa, faltaba concretar, llevar los papeles para el contrato (curiosamente, sí me hacían contrato...). En el último momento, una conversación casi casual con Pedro: "no te metas ahí, no es el momento. No te puedo contar nada más, pero no te metas ahí".
La verdad es que no sé porqué... pero le hice caso. Y no sé porqué me advirtió, si por entonces nuestra relación era cualquier cosa menos normal... todavía.
Tenía razón: las dueñas de la empresa discutieron y terminaron bastante mal, tras años de sociedad... apenas un mes después. No sé en qué situación habría terminado yo, de haber empezado a trabajar con ellas. Por lo pronto, no habría conocido a "M"... ó sí, quien sabe..., pero difícilmente habría trabajado con él.
Dos años y pico después, dejo de trabajar con "M". Tras una fallida y breve experiencia en un sitio raro... me pongo a buscar un trabajo acorde a mis deseos, experiencia... Envío mi currículum a varias empresas del sector. Una de ellas me pone en contacto con quien sería mi jefe durante más de once años. A los pocos días, recibo una llamada: es de aquella empresa donde estuve a punto de trabajar... que, claro, no me ha relacionado con aquella chica que, en cierto modo, les dejó "colgadas". Declino la propuesta de hacer siquiera una entrevista...
Lo curioso es que, periódicamente, he tenido relación con la dueña. Conocidos comunes que yo no sabía que lo eran. Coincidencias en notaría, en Bancos. Algún circunstancial negocio común. Es una de esas personas con las que mantienes un trato cordial, con quien hablas de "cosas de chicas" (aunque debe tener la edad de mi madre, cosa que no me condiciona, claro). Que me consta que siempre ha hablado muy bien de mí a conocidos del sector. Que de vez en cuando dejaba caer que "su problema era no tener empleados como yo", aunque nunca me ofrecería trabajo: hay un cierto pacto de "mutua no agresión " en el sector que conlleva no quitarse los empleados.
Que, estoy segura, nunca me ha relacionado con "aquella" que fuí y que "no fue"..., quizá conoció otra faceta de mi personalidad...
¿A qué viene esto? A poco, realmente... A que, tras días de "flashes", hoy he tenido que ir cerca de donde está esa empresa... y tienen un cartel de "se alquila este local ". Que cierran, vamos.
Y... no sé, me ha producido una curiosa desazón. Como si se terminase una parte de mi pasado, para siempre. Cerrando círculos, archivando para siempre en el trastero algunos retazos...
Hay detalles en la vida que son así de absurdos. Pero es como si perdiese algo... que si no tuve, fue porque nunca quise tener...
Que raro es noviembre.







isabel61 dijo
Ir cerrando capítulos en la vida tampoco es malo. ¿Por qué todo debe tener una continuidad indefinida?. Sin darnos cuenta, vamos dejando flecos, hilos colgando que son casi inapreciables, pero que nos atan o condicionan; afectivos, costumbristas, rutinarios y nos amoldamos a continuar en paralelo, cuando muchas veces, instantes, hacen que nos veamos como extraños o espectadores nosotros mismos.
El miedo, la cobardía, la indecisión, hará que muchas veces nos perpetuemos en los mismos recorridos una y otra vez, suframos por las mismas cosas y volvamos a repetir los mismos errores.
¡Mira! si han cerrado definitivamente mejor y si construyen encima una megasuperficie de vicio.
Espera a que ahora esto que he escrito vaya a su sitio, vaya nochecita me ha dado La coctelera ¡anda! que no está flamenca hoy. Ni foto he podido poner en mi post porque no le da la gana.
Besos
6 Noviembre 2007 | 01:46 AM