Este no es mi post sobre Escandinavia. Prometido.
Lo que tiene freir tomate es que una vez que te pones, igual te da freir dos tomates que dos kilos.
Huelga decir cual ha sido mi opción, claro.
Esta es una semana a la que tocaba ser rara... y ha cumplido, de momento y plenamente, con las expectativas depositadas en ella. Está siendo rara.
Moderadamente, puesto que mi vida pasó de culebrón con ratos de melodrama e instantes de vodevil a película costumbrista que deriva hacia el cine sueco a ratos... desde hace unos años. Y no, no va a ser este el post sobre Escandinavia... que me ha vuelto el bumerang que solté hace unos días y ya me han nominado a mí misma a hacer el meme-post que modifiqué.
Ayer tocaban llamadas perdidas. Lo curioso es que no escuché ni una sola de ellas. Aparte de las de nº secreto que me encontré cuando volví a casa (el día en que no estén, las voy a echar de menos. Ese alguien que controla si estoy habrá dejado de controlarme, ay...Síndrome de Estocolmo. Que no, que he dicho que éste no es el post sobre Escandinavia, qué manía), pues eso, varias en el móvil. Una, con prefijo "97", que no sé ni a dónde se corresponde. Otra, de una amiga a quien veo, sistemáticamente, una vez al mes como mucho (es que, además, me cobra el alquiler. No, no es mi casera: sólo se encarga de ese trámite. Trabajó con "M" cuando yo lo dejé como empleada y cuando éste cerró la oficina ella "heredó" la relación con el piso. No, tampoco "M" es mi casero... sólo faltaría). No me llamaba para cobrarme, sino porque estaba en la zona y a ver si quedábamos para comer. También es casualidad, para un día que no estoy... La otra, de una de las "participantes" en el glorioso curso de este verano. No sabía nada de ella desde entonces, nos llevábamos moderadamente bien (soy sociable por naturaleza). Imagino que como ya están los diplomas a nuestra disposición en el centro, se habrá acordado de mí. Llamada de cortesía... No sé. Igual pensó que no quería cogerle el teléfono, que me estaba haciendo la sueca...
Y dale.
(El tomate hace chupchupchup en la sartén. Me lo está poniendo todo perdido a pesar de la tapa).
Ya digo que ésta ha sido una semana rara. Una de esas épocas en que tengo la sensación de que hay unos duendes que tiran de la realidad hacia el lado bueno y otros que intentan arrastrarla al malo. Ángeles y demonios. Duendes y trasgos. Hadas y troles. No, ya sé que no existen... que sólo son personajes de cuento de hadas. De ésos que escribía Andersen y que tanto me gustaban de pequeña. Como aquel de... No, que éste no es el post para hablar de autores de cuentos daneses...
(Le he echado al tomate en ebullición una cebolla, bien picadita. En unos minutos, será color naranja y estará blandita).
Noviembre es mi "mes raro", desde hace mucho. Ahora podría contar como en una semana, hace tantos años, pasé de decidir que quería dejar de trabajar con Pedro a... a no tener claro qué quería él conmigo... ni qué sentía yo por él. Todo esto, entre el once y el diecinueve de noviembre. Una semana. Con un beso por sorpresa en un día dieciseis como hoy, en el cuello y mientras yo hablaba por teléfono. Con un "pero qué bien hueles" susurrado suyo, con aquella voz. Qué especial era y qué especial nuestra relación como empleados con él, que aquel detalle no hizo, para nada, que lo viese como algo con un segundo sentido. Que no le viese ese día como lo ví apenas tres días después.
También mi relación con "M" se torció y enderezó en estos días, años después. Y volvió a romperse, para mucho tiempo, de nuevo otro año. Y empecé otra relación laboral muy larga, que aún en cierto modo está viva..., aunque estoy segura de que el tema "zulo" ha sido el punto y final. Ó casi.
(He echado a la sartén del tomate un puñadito de sal: poca, no me gustan las comidas saladas. Lo he probado: el tomate mientras se fríe, en un trocito de pan... debería estar prohibido. Por lo que quema. Y ser pecado: algo tan rico no puede ser bueno para la salvación eterna. También le he echado tres cucharaditas de azúcar: para matar la acidez del tomate, que se nota cuando ya está frito y a temperatura ambiente).
Bueno. Pues esto no deja de ser un post de trámite, para actualizar y mientras me pongo a hacer los deberes que se me van acumulando en forma de post.
(Y me voy a apagar mi sartén de burbujeante tomate frito con cebollita picada, que ya estará tambien lista).
Ah. El tomate lo necesito (un poquito, no un kilo largo) porque tenía un trozo de bacalao seco y se me iba a estropear. Y qué mejor y más sano método para darle salida: bacalao con tomate. Además, aguanta hecho un par de días.Una receta bien fácil que seguro no pueden hacer en los países de origen del bacalao, ahora que caigo.
Porque... en Escandinavia no hay tomates autóctonos ¿verdad?















lascosasdepepe dijo
bonita cancion.
que pases un buen fin de semana.
un abrazo.
16 Noviembre 2007 | 09:52 PM