La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

23 Noviembre 2007

Diccionario Sueco-Español/Español-Sueco, con tapas amarillas

Me gusta ordenar cosas, poco a poco. Mejor dicho: me gustaba ordenar cosas. Poco a poco.

Creo que ya son varias veces las que he comentado que mi relación con "M" empezó con una peculiar entrevista de trabajo. Él necesitaba una persona experimentada a quien poder dejar a cargo de una de sus oficinas. Yo estaba planteandome más que seriamente cambiar de empresa. Él tenía un amigo cuya secretaria tenía una amiga que, además, conocía muy bien el sector. Yo tenía una amiga cuyo jefe tenía un amigo que necesitaba una persona que conociera bien el sector. El jefe de mi amiga había sido mi jefe, pero me despidió por culpa de los celos patológicos de su mujer... En definitiva, conocí a "M" en una peculiar entrevista de trabajo que empezó en su oficina y terminó frente al portal de mi casa, tres horas después y negándole un beso entre risas.

Desde el principio, me dijo que tendría un despacho para mí sola (cosa que no me impresionaba: venía de prácticamente dirigir una empresa, a pesar de mi edad). El despacho sería una especie de trastero que acondicionaría para mí. De momento, me instaló en otro. Una habitación con un enorme armario, con una enorme fotocopiadora, con vistas a un patio abierto de comunidad. Por entonces, hacía dos meses y medio que nos conocíamos.Con largas conversaciones en persona, muchas llamadas, proposiciones de todo tipo. Me había dejado muy claro que yo le gustaba como mujer, y yo a él que quería tiempo.

Hubo besos, muchos besos, aquellos primeros días. Más en menos tiempo que en toda mi vida. Aún así, trabajaba, y mucho.Trabajaba al ritmo habitual en mí: porque para mí, aquello era una relación laboral y tenía que demostrar mi valía, más allá de posibles referencias (todas buenas) que sabía le podrían dar. Pocas veces le ha ido tan bien en su empresa como en el tiempo que trabajé para él, y lo sabe. Bueno, lo sabemos todos.

No sé estar sin hacer nada. Así que en uno de aquellos "tiempos muertos" me puse a ordenar el enorme armario. Todas las puertas estaban abiertas. Empecé por los cajones: cajitas vacías que contuvieron tarjetas. Chinchetas de distintos tamaños. Grapadoras atascadas. Fascículos sueltos de esos coleccionables imposibles que todos empezamos alguna vez. Viejas agendas telefónicas. Papeles que no me decían nada.

Un diccionario. Español-Sueco/Sueco-Español. Manejable. Pastas exteriores amarillas.

En aquella época, todo era divertido. Tampoco le dí demasiada importancia. Entre aquellos papeles, también apareció un viejo DNI de "M". En él, era un irreconocible niño de grandes ojos, ajado blanco y negro, flequillo apartado de la frente, posando para aquella foto oficial, muy serio. Tampoco le dí importancia. A él le hizo gracia mi afición por el orden. Dijo que podía haber volcado el contenido del cajón en una papelera, que no valía la pena nada que hubiese allí. Guardó aquel DNI que ni recordaba haber perdido. Bromeamos con el diccionario. Nada más. Bueno, sí: más besos.

En los años 60', 70', España era un país de emigrantes. Alemania, Suiza, Bélgica. Luego, Francia.

En el pueblo de "M" no eran tradicionales en ese sentido. Ni Suiza, ni Holanda, ni Alemania... En su pueblo, se emigraba a Suecia.

Así que él, entre los 17 y los 20 años, vivió en Estocolmo. A decir verdad, nunca le pedí detalles ni confirmé su versión. Es posible. No tres años seguidos, claro, pero sí es posible que por temporadas viviera en Estocolmo. ¿Qué hizo allí? Pues lo que cualquier chaval de menos de 20 años sin experiencia, sin estudios y sin conocer el idioma: limpiar y atender mesas. Por temas familiares, conocía algo el negocio de la hostelería. Luego ya compraron un camión. Fue camionero y así recorrió media Europa. Siempre según él. En algún momento entre los 22 y los 27 tuvo un accidente casi mortal que le rompió la mitad de los huesos, le hizo necesitar muletas y derivó su trabajo hacia los despachos. ¿El camión? Siniestro total.

Pero tampoco le pregunté nunca por aquello. Porque llegó pronto el día en que los besos se convirtieron en silencios. Ó en voces. En que era mejor no preguntar para no recibir una mala contestación. En que dejé de ser su niña para no ser más que alguien que le prestaba un servicio en la oficina, sin más. Alguien que descubrió que era mejor no demostrar nada. Que aprendió a ser invisible.

Un día cualquiera le pregunté cómo estaba, tras llevar días oyéndole contar a todo el mundo sobre unas pruebas médicas que le iban a hacer. Me respondió que eso no era asunto mío. No volví a preguntarle en muchos años.
Nunca dejé de preocuparme por él. Pero no dejé que lo supiese.

Pasé con él dos veranos. El primero, apenas nos vimos. Fue la primera vez en muchos años que cogió vacaciones. Casi dos meses. Se llevó a su familia a la playa: creo que aquel año sus hijas conocieron el mar. Luego estuvo yendo y viniendo aquí y allá. A veces, aparecía por la oficina, daba dos voces, se volvía a ir. Ó intentaba ser simpático y yo no le seguía el juego, y se volvía a ir. Yo iba anotando cada llamada, cada visita, cada recado. Me dejó cerrado con llave todo lo que se pudiese cerrar: cajones, muebles, despacho. A esas alturas, ya sabía que estaba trabajando para un paranoico. Que, de vez en cuando, se acordaba de que me quería, ó algo así. Y casi era peor... porque nunca sabía cómo acertar ni qué iba a pasar al día siguiente.

Un día de aquel verano casi creí que todo tenía solución. Fue un espejismo, claro. Bajé la guardia. Pero todo volvió a la normalidad al día siguiente. De aquella tarde conservo el recuerdo de alguna canción, simplemente. Y otro muy dulce que me hace recordar a veces que sí, que un día le quise, ó no...

El siguiente verano fue el último trabajando para él. Yo lo sabía, pero él no. En junio ya había negociado mi incorporación a otra empresa pasado septiembre. ¿Por qué no me fuí en junio? Sentido de la responsabilidad: me dió reparo dejarle tirado con las vacaciones planificadas, montando como estaba aquella oficina que me prometió dos años atrás y para la que yo ya no contaba en sus planes, con asuntos pendientes. Me quedé. Pero yo sabía que eran los últimos días. Para él, fue el último verano de muchos años que pudo tener vacaciones. Pero tampoco lo sabía.

Hizo coincidir parte de sus vacaciones con los quince días que yo tuve. Los veinte que yo me quedaba sola, los pasó conmigo.

En agosto, los días empiezan a acortarse a mediados de mes. Cerrábamos a las nueve. Yo nunca he estado haciendo tiempo esperando a que diera la hora de salida para irme: a las nueve, empezaba a recoger, a cerrar persianas, a apagar la fotocopiadora. Me gusta ordenar cosas.

La oficina estaba en una primera planta de un edificio viejo del centro del municipio. Pequeño baño con media bañera, lavabo, inodoro, ventana al patio. Recepción que en el resto de las viviendas era el comedor, con terraza, a la que nunca salí. En lo que fue convertido en un despacho para mí que jamás llegó a serlo, estuvo la cocina y había otra terraza: ahí saque mis plantas para salvarlas. Su despacho era el dormitorio principal. El mío, el otro dormitorio de lo que era una vivienda en origen. Todo no llegaba a los 50 metros. Su despacho y el mío estaban enfrente: apenas un tabique, el metro escaso de anchura del pasillo. Si salía, pasaba ante su puerta.

Aquel verano fue muy caluroso, mucho. El aparato de refrigeración funcionaba con agua: litros de agua que había que echarle por las mañanas. Por las tardes, lo instalábamos en el pasillo, frente a su despacho. Yo procuraba no salir. Prefería pasar calor antes que oirle echarme nada en cara al respecto. Llegó un momento en que cualquier cosa le molestaba y servía para que me atacase con ella. Yo hacía mucho que había dejado de responderle.

Muchas veces, se iba antes de las nueve. Apenas unos minutos antes. Algunos días se asomaba a mi despacho y me lo decía. Mejor dicho: decía que a las nueve podía ir cerrando. Otras, le oía irse y simplemente tenía que confirmar que no iba a volver: cerraba con llave todo lo cerrable en su despacho y bajaba la persiana. Si no hacía eso, me tocaba esperar a que volviera. Siempre fue así. Algunos días, me dieron las diez esperándole: se iba sin las llaves del coche ni su casa. Irme a mi hora sería mi derecho, pero no me compensaba despertar a la fiera.

Otras tardes, daban las nueve y él seguía allí. Entonces, yo iba cerrando. El despacho del gran armario y la fotocopiadora, donde yo estaba. La recepción, a donde no sé en qué momento dejé de trasladarme. Persianas, teléfonos. Las nueve y diez. Por fin, me asomaba a su despacho.
- ¿Te quedas?
- Sí, claro.
- Cierro la puerta de la calle.
Nunca esperé respuesta.

A finales de agosto, anochece antes. A las nueve, en una primera planta rodeada de edificios, ya no hay luz. Yo me asomaba y él estaba a oscuras en su despacho. Aparentemente, leyendo. No era explicable.

Como tampoco era explicable que antes de coger el autobús, lo viera pasar en su coche. Ni porqué esperaba, en la puerta del garaje donde lo guardaba, a verme pasar. Cada noche. Tras pasar toda la tarde sin dirigirme la palabra, sin mirarme.

Tras haberme dejado que yo lo dejase a oscuras, fingiendo creerme que estaba muy ocupado en aquella tarde de agosto en que estábamos casi solos en el municipio, y que se quedaba a leer. Él, que difícilmente pasó nunca de hojear las revistas del corazón viejas que yo traía para la recepción.

Nunca le pregunté. Nunca dije que claro que luego le veía esperarme como él me veía a mí pasar. Porque también yo escogía un asiento del autobús donde él iba a verme. Y yo a él. Algunos días, iba un trecho delante del autobús, sé que viéndome en el retrovisor. Y que lo que veía en sus ojos me dolía más que su silencio, que tampoco nunca dejó de hacerme daño.

Yo, simplemente, le dejaba a oscuras, en su despacho, y me iba. Y él se quedaba leyendo en la oscuridad aquel diccionario de "Español-Sueco/Sueco-Español", que pertenecía a un pasado que yo nunca conocería ya, y que reencontró un día en la época en que la vida era divertida y estaba llena de besos y de luz de septiembre. Un día en que a mí me dió por ordenar cosas.

Nunca supe porqué lo hacía. Nunca supe porqué se rompieron las cosas.

Y éste, sí, es mi post sobre qué relaciona mi vida con Escandinavia. Que es de lo que se trataba el tema propuesto.

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33 comentarios · Escribe aquí tu comentario

fenicia

fenicia dijo

Gracias por compartir esto con nosotros.Lo he leido con interés y ganas.Yo tambien tengo uno de esos diccionarios,de cuando me escribia con Lars,el sueco que conocí en la ciudad del Thamesis.
KISS.

23 Noviembre 2007 | 12:57 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Fenicia:))
Pues mira que a mí nunca me dió por el sueco... Igual si hubiese intuido la llegada de IKEA, que amuebla mi casa y llena de chismes mi cocina, y de H&M, que me viste... me lo habría planteado, mira...
Un beso:))

23 Noviembre 2007 | 01:17 AM

fenicia

fenicia dijo

No,si yo no tenia ningún otro interés,solo comunicarme torpemente con aquel chico,porque chapurreabamos algo de inglés,pero poco y ya ves,aprendi unas pocas palabras que he olvidado,y el diccionario no se ha abierto desde entonces pues supondrás que la relación epistolar duró poco,prontisimo llegó el aburrimiento de la gran distancia geografica y de todo tipo.
Bonita música.ABRAZOS.

23 Noviembre 2007 | 01:25 AM

louloulabiche

louloulabiche dijo

Es tan dificil comprender la locura ajena...tanto más cuanto más cerca de nosotros anda el loco, la ciclotimia es fabulosamente monstruosa, es un dragón bicéfalo que tiene la absurda peculiaridad de que una de sus dos cabezas no es horrible como la otra, sino hermosa, y es por eso que puede hacernos olvidar que pese a su hermosura pertenece al mismo terrible animal, que si procuramos serenar el ánimo y somos obedientes sólo será ésta la que muestre, terrible error, el transtorno bipolar no sabe de agradecimientos, nunca mide aquello que recibió, muestra una u otra cabeza sin una razón lógica, y una, que un día quiso aquella hermosura alternante va perdiendo o la dignidad o la esperanza con tal de volver a verla. Es triste, muy triste, sé de lo que hablo, porque puede dañar lo más hondo del alma, cuando por fín amas has de odiar, cuando a pesar de una mísma odias entonces cambia el aire y se vuelve encantador...
Yo, perdona la intromisión, le dejaría en la nevera a él y a su corazón que se hace el sueco, es imposible recomponer esa partición, ese desdoblamiento esquizoide, que, vuelvo quizá a ser entrometido, no muestra más que una insalvable cobardía o puede que, si somos benévolos un brote psicopático.
Será mejor respirar hondo, llenar los pulmones de aire limpio y expulsar toda la desesperanza, al fin y al cabo, una de las dos cabezas nos hizo atisbar la felicidad.

23 Noviembre 2007 | 03:06 AM

elpatiodemicasa

elpatiodemicasa dijo

Pues me ha parecido un post muy triste, como muy triste me parece tu relación con Escandinavia (Ikea y H&M aparte, claro)...
Bruxana, te he mandado un mensaje privado. Como no sé muy bien como funcionan estas cosas (me declaro y confieso terriblemente torpe), si no te llega, dímelo, por favor...
Un beso...

23 Noviembre 2007 | 09:13 AM

theo

theo dijo

Vaya... un post muy triste... Hay cosas que se rompen sin que uno sepa por qué ni cómo ni cuándo, pero, de repente, se encuentra uno con que ha desaparecido todo...

Un beso, guapísima.

23 Noviembre 2007 | 09:46 AM

arori

arori dijo

Ufff. se me han puesto "los vellos de punta". Aunque la historia es ciertamente triste, la manera en la que describes... parece que estuviera allí, es impresionante.

Ya sabes que soy una gran fan tuya, que sabes sacarle partido hasta a un tomate frito.
Nunca imaginé que esta sería tu relación con escandinavia, aunque si está "M" de por medio, cualquier cosa es posible. Creo que tuviste mucho valor y fuerza para aguantar tanto tiempo en esa oficina, porque si hubieras querido hubieras encontrado otro trabajo, seguro. Supongo que te quedarías por algo. Lo que describes... yo no hubiera aguantado tanto.

Mil besos guapa.

23 Noviembre 2007 | 10:49 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola de nuevo, Fenicia:))
Pues yo luego sentí no haberme quedado con el diccionario (cuando tuve la opción de haberlo tirado), porque, para entender porqué los productos de IKEA se llaman como se llaman...seguro que me habría servido.
Así que ya tienes una posible utilidad...;)
Besos, guapa:))

23 Noviembre 2007 | 11:05 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Lou:))
Como siempre, no has podido describirlo mejor ;)
A veces, nos empeñamos en intentar ayudar a quien no quiere ser ayudado. Y la consecuencia es que sí, lo ayudamos..., ó más bien, conseguimos que se atribuya logros que no ha conseguido. No sé, igual tiene algo que ver con el sentimiento maternal: hacerle el mapa de los deberes del cole, y luego alegrarse por él porque la seño le ha puesto un siete, y justificar que prácticamente nos trate a patadas.
Sé que un día terminaré escribiendo la historia completa. Pero para entonces tengo que haber olvidado parte. Lo difícil es si no terminaré olvidando demasiado.
También por eso sé que un día terminaré llamándole (al fin y al cabo, cuando dejé de hacerlo predominaba el lado "positivo" de su personalidad, al menos conmigo. Claro que nos veíamos poco). De otro modo, me consta que aparecerá cuando menos me lo espere y cuando más daño pueda hacerme (lo conozco. Y me conozco).
Por supuesto, no te entrometes. Y si lo hicieses, sería con todo el permiso que pudiese darte ;)
Y si lo encuentro entre las bolsas de los cubitos y los cadáveres de croqueta, fotografío y aviso, a ver a qué tele le vendemos las imágenes...;)
Un besazo:))

23 Noviembre 2007 | 11:14 AM

carlos ene eme

carlos ene eme dijo

Bruxana linda: Es una auténtica disección emocional en toda regla. Es una auténtica intrahistoria dentro de una historia.
Espero que al desmenuzar esos recuerdos no te hayan quedado migajas de los mismos en algún recoveco de tu mente que te produzcan punzadas de amargura, o en menor medida. de melancolía.
Aunque de cualquier experiencia pasada se aprende, por dura que ésta sea. ¿No hay un dicho que dice: quién fuese x años menor, pero con la experiencia de ahora?
Y, por supuesto y en mi caso, tengo muy claro que las relacaiones laborales sólo han de ser eso: laborales. Puedes hacer amigos, grandes amigos incluso, pero nada más. Ya sabes ese dicho tan bruto y tan cierto: Ahí donde tengas la olla, no metas la p..

Como colofón, eso demuestra mi tesis: los suecos son feos, y los diccionarios español-sueco, sueco-español, más feos todavía.

Recibe un beso (extralaboral) y gracias por hacernos partícipes de unas vivencias tan (no encuentro la palabra).
Carlos.

23 Noviembre 2007 | 11:16 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola El Patio de mi casa:))
Mensaje recibido ;) , tomo nota y ya te cuento. Muchas gracias ;)
Para contactar conmigo, también tengo en la columna de "perfil" una dirección de email. Que es a la misma que lacoctelera me hace llegar los mensajes...
Tenía varias opciones para "relacionarme" con Escandinavia. La memoria es caprichosa, y recordé que "M", supuestamente, vivió en Estocolmo. Tiempo después le hacía gracia la de cosas de IKEA que se encontraba en mi casa... Lo del diccionario lo volvi a recordar hace unos días. Asociación rara de ideas. Me dí cuenta de que era una de las pocas cosas que en aquella primera parte de la historia unía la parte más luminosa con la más oscura. En parte, no sólo de forma figurada.
Como le decía a Lou, un día escribiré la historia entera. Al menos, la primera parte de la historia, que fueron los dos años que trabajé con él, los dos meses anteriores, los dos posteriores. Pero antes sé que tengo que saber cómo está ahora. "Ahora" puede ser dentro de meses, claro...
Queda pendiente un post más festivo, con nominaciones y tal, sobre Escandinavia, que para eso la idea fue mía...
Muchos besos, guapa:))

23 Noviembre 2007 | 11:21 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Theo:))
En este caso, me hubiese encantado que todo hubiera desaparecido del todo. Pero no sólo no desapareció... sino que soy tan sumamente tonta y masoca que tropecé de nuevo con la misma piedra.
Ahora el tema es asegurarme de que no tropezaré una tercera. Hay veces que, tras algunas conversaciones, algunos encuentros... no lo tengo tan claro...
Besos, guapo:))

23 Noviembre 2007 | 11:25 AM

isabel61

isabel61 dijo

Fíjate, que asociaciones hace la mente. Un diccionario ha sido suficiente para que vuelvas a recordar toda una situación surrealista.
Pues por lo que cuentas niña, este tipo era un infantiloide. Un liante de estos que buscan un desliz, sin plantearse siquiera un compromiso.

Esas relaciones de jefe-secretaria, que le otorga una status de superioridad y cuando se aburrió, lo hizo de la forma más inmadura, volver al papel de Jefe, pero hiperbólico, para que no diera luegar a confusiones y cada uno en su puesto.Así se evitaba explicaciones y de háberselas pedido, te hubiera soltado ¡y tú qué pensabas que nos íbamos a casar!

No entiendo como todavía te planteas siquiera volver a llamarlo. Ese tío es un cabronazo. ¿Aprendiste sueco? jejeje

Besotes

23 Noviembre 2007 | 11:27 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Arori:))
Yo misma, si lo miro desde donde estoy ahora...tampoco entiendo no sólo porqué pasé tanto tiempo trabajando para él... sino porqué no salí corriendo al segundo mes. Si me pongo a preguntarme, porqué no me hice caso a mí misma, que un día antes de empezar allí tenía claro que me estaba metiendo en un lío...
Y nunca entendería a alguien que me contase algo así. Es más, intentaría sacarla de allí.
¿Por qué aguanté tanto? Imagino que porque era más fácil irse (en aquella época, hasta me vinieron a buscar desde una empresa de la competencia... a mi propio despacho).Imagino que también influía el que nos moviéramos en un entorno muy pequeño (a pesar de ser muchos) y que irme también se podría traducir con "estar huyendo" del sector. Ó porque no quería dejar tirado a quien al fin y al cabo era mi jefe, ó porque irme implicaría dejar cosas pendientes (también de cobro: hubo un tema que me prometió pagar, no tenía porqué claro, y no lo hizo nunca).
Sé que él lo pasaba tan mal como yo, a veces. La diferencia es que él lo pasaba mal porque le daba la gana y yo por su comportamiento. Años después aprendí que siempre actuaría así, por muchas promesas y muchas propuestas de cambio (la gente no cambia).
Y, prometido: habrá post más festivo sobre Escandinavia.
Besos, guapísima:))

23 Noviembre 2007 | 11:33 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Carlos:))
Vivo con toda aquella historia (total... si solo fueron 12 años!!! Con varias fases, claro). Por lo que ya no me hacen daño...imagino.
El sector es peculiar en determinados temas. Al menos, lo era (ahora ha venido mucho imbécil pensando que han descubierto la pólvora. Igual sí, porque algunos están saliendo "volando" en seis meses...). Las relaciones entre empleados eran bastante normales. Entiéndase como "relación" un rollo ocasional, no conozco a nadie que terminase casándose...
En mi caso, creo que volver atrás sabiendo lo que sé... sería volver a equivocarme igual. Ó no: ya lo decía en mi anterior post. Creo que no "volvería a buscarle en mi nave del tiempo".
Ah: no es sueco. Es de Salamanca. Y mucho... (así que los suecos podrán seguir siendo feos, pero éste tenía mucho éxito en Estocolmo. Allí son mayormente rubios y él es muy morenito).
Besos, guapo:))

23 Noviembre 2007 | 11:40 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Isabel:))
No, no llega ni a cabronazo: es un psicópata. Claro que llegué a controlarle los arrebatos de locura...
Supongo que si lo pilla un psicoanalista con ganas, le sacaría tropecientos complejos. Yo le localicé unos cuantos, la mayoría de inferioridad. Sé que parte de lo que pasó la tuve yo, pero eso lo descubrí luego. Lo que le gustaba de mí es que le "plantaba cara": estaba acostumbrado a que le dijeran a todo que sí... y yo le decía que no, tomaba decisiones por mi cuenta y mucha gente a quien él respetaba/envidiaba hablaba de mí. Aparte de que fuese mucho más joven que él. Mi fallo fue decirle un día que sí, sólo para que se callase. Y deducir que siendo buena, no tomando decisiones sin dar a entender que eran suyas... iba a tenerle más contento. Ó más tranquilo. El tema fue contraproducente. Pero ya digo que de eso me dí cuenta demasiado tarde.
Al final, el tema es que como quería estar conmigo, porque no tenía nada que ver con lo que había conocido hasta el momento, pero sabía que eso no era bueno para mí ni para su situación personal/familiar, se dedicaba a hacerme la vida imposible. Para tener claro que no me necesitaba para nada. Lo que pasa es que yo era más fuerte.
Eso me lo soltó algunas veces: "el otro día me sentó muy bien estar tanto tiempo hablando contigo -hablábamos mucho. Él más que yo, por raro que parezca-. Estoy muy agusto cuando estoy contigo... pero creo que es mejor que no lo haga y que mantengamos las distancias". Y se tiraba tres días sin dirigirme la palabra.
Y una de las cosas que más helada me dejó, porque en esos momentos no venía a cuento, es cuando me dijo que "le apetecía mucho estar conmigo. En todos los sentidos. Pero que sabía que si lo hacía, iba a terminar rompiendo su matrimonio. Y lo peor es que sabía que aunque él dejase a su mujer, yo no iba a querer irme a vivir con él". Y me lo decía tras meses huyendo de mí, haciéndome la vida imposible, tonteando con cuanta cosa con faldas pasase por su lado. Y yo sabiendo que me lo decía en serio (a esas alturas, ya sabía cuándo mentía).
¿Por qué llamarle? Porque a pesar de todo aquello, volvió. Y yo volví con él. Y porque lo mismo un día va y se muere (está bastante chungo, tiene varias cosas) y cuando me entero es demasiado tarde. Además, como le conozco y me conozco, sé que si vuelve a dar señales de vida tengo que tener las cosas muy claras... y él tiene que tenerlas aún más. Y me consta que él no las tiene (no las va a tener nunca. Hay cosas que ó se tienen claras antes de los 50, ó ya no hay solución).
Ya iré contando.
Besos, guapetona:))

23 Noviembre 2007 | 11:56 AM

mixcelaneas

mixcelaneas dijo

Una historia muy triste... Entiendo que todavía sigas "enganchada" a M,porque esta historia nunca tuvo final...
Gracias por compartir este pedacito de vos con los que pasamos por tu blog.
Besosss.

23 Noviembre 2007 | 12:24 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Julia:))
En realidad, cuando empecé el blog era para "desahogarme" en algún sitio. Porque en el día a día real la mayor parte de estas historias no tienen cabida...
Con lo que no conté es con hacerme con un grupo de lectores tan estupendos como tú, como vosotros...;)
Y no pierdo la esperanza de terminar esa historia de una forma más ó menos sensata, algún día...
Besos, guapa:))

23 Noviembre 2007 | 12:36 PM

mariliendre

mariliendre dijo

Qué bien nos vendría ese diccionario para entender los tickets de compra de Ikea. Gracias por pasarte por mi fiesta de cumpleaños

23 Noviembre 2007 | 07:32 PM

giverny

giverny dijo

Te he leído con mucha atención, gracias por compartir un trozito de ti, aunque es triste lo que has contado, las historias se rompen y a veces ni sabes por qué. Me has dejado pocha Brux...
Un abrazo muy fuerte

23 Noviembre 2007 | 08:11 PM

isabel61

isabel61 dijo

Tienes un mayordomo muy pesado Brux. Cada vez que quiero entrar, me pide la tarjeta de visita ¡caprichoso!.
¿Psicópata?..bueno..peor. Y si la ha palmado ¿qué? y cuando le llames y te coja el teléfono ¿qué?, aquí estoy para que me vuelvas a dar. Porque digo yo que la llamada tendrá una finalidad. Cuánto mejor enterrar las cosas concluídas o caducadas y pasar a otros asuntos que volver a recorrer un caminito ya andado que además ha hecho daño.

Besotes

23 Noviembre 2007 | 08:18 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Gayhe:))
Pues no te creas que no lamenté luego no habérmelo quedado. Habría matado dos pájaros de un tiro: a).- No tener a un jefe psicópata fingiendo leer en sueco a oscuras. b).- Saber por qué demonios las cosas del IKEA se llaman así (las cosas relacionadas con la bebida se llaman "grogui", lo que me hace sospechar del humor sueco).
Muchas felicidades, guapísima: el año que viene, cumples 17 como yo.
Besazos:))

23 Noviembre 2007 | 10:10 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Mar:))
Como he comentado a veces, el blog lo abrí también como método de desahogo, que estas cosas no las puedo contar en el mundo real... que no "pegan" con la idea que en muchos ámbitos tienen de mí... Si se pincha en la categoría "Mi vida con/sin 'M'", va casi todo en esta línea...más ó menos.
Prometo próximo post más animado (porque entre las necrológicas reales de las semanita y esto... muy mal).
Y te animas ya: es una orden ;)
Muchos besos, guapa:))

23 Noviembre 2007 | 10:16 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Isabel:))
P'a m´i que me tienen el blog pinchado. Porque también a mí me pide la identificación. Además, que el contador de calabacit@s me indica que siempre hay gente (cosa improbable) y el medidor de google me refleja menos visitas que las que aparecen en el contador...
Si es que haber conocido a tanto funcionario de defensa y/ó interior no podía conllevar nada bueno a la larga...;)
¿Que qué haría si me dicen que se ha muerto? Primero, pillarme un mosqueo en condiciones por lo contármelo antes de morirse (esas cosas se avisan. Y éste ó no llegaba ó se pasaba). Luego, plantarme en Béjar: digo yo que qué menos que ir a ver la tumba para estar segura (que lo creo capaz de inventarse lo de la muerte como excusa). Y si estaba muerto del todo y de verdad (me tenían que cuadrar las fechas, claro), echarle la bronca a la familia. A las hijas, que digo yo que después de tener una relación larga con el padre, son como medio hijastras mías ó algo así (quién me iba a decir a mí, que me manifesté cadenas en mano ante el Ministerio de defensa, que terminaría teniendo una medio hijastra legionaria que luego se pasó a la brigada paracaidista...).
Lo conozco. El problema es ése: que lo conozco mejor de lo que quiero volver a conocer a nadie en mi vida. Y sé que es más peligroso tenerlo como ahora, sin controlar, que controlado. Lo conozco lo suficiente como para que no me extrañe que esté más enterado de lo que hago y no hago de lo que pueda pensar: yo sigo viviendo en el mismo sitio. Conoce a mi casero desde hace como 20 años, si no más. En realidad, quien no conoce a mi casero soy yo, que lo ví dos ó tres veces hace como 15 años... Era íntimo del responsable para el municipio de todas las sucursales del banco donde tengo las cuentas y con el que me relaciono laboralmente, y es bastante fácil que hablen de mí. Tenemos conocidos comunes: gente de las notarías, de otros bancos, gestores... Y por carácter puede, perfectamente, tener abierta una línea de "control", solo por pasar el tiempo. Y a toda conclusión llegué hace no demasiado tiempo, dicho sea de paso...
También puede no tener ni idea de nada... pero me extrañaría porque lo conozco.
Actualmente, quien está en desventaja soy yo.
¿Qué pasará cuando me coja el teléfono? Pues nada: que hablará conmigo en plan esquivo/sorprendido... pero como si hubiéramos hablado anteayer. De eso estoy segura, porque ya me pasó hace como 11 años. Con la diferencia de que entonces la última conversación mantenida fue poco menos que lo mandé a la mierda, dos años y medio antes, y que en esos dos años y medio me vió tres veces, le llamé por cortesía otras tres, abrí un negocio igual que el suyo en el mejor local del municipio y a 30 metros de su oficina (por fastidiar) y le dejé esperándome dos veces en la puerta del notario, en su coche... porque fingí no verle.
Lo conozco. Y por eso sé que puede dar señales de vida cuando menos falta haga. Por eso prefiero adelantarme... y recuperar el control.
Un día novelaré todo esto. Total, aun siendo verdad no habría quien se lo creyera...
Besos, guapa:))

23 Noviembre 2007 | 10:35 PM

tara

tara dijo

Cinco veces intento dejarte este coemtario(ya hasta se me han ido las ideas de lo que te queria poner)entre que me logee,y que al dar a enviar(no lo copio y se me va)me sale en ingles lo de los probles y que intente mas tarde,que tampoco se tanto ingles como para saber que es eso lo que dice.
Bueno,ahora si copiare,que menudo sueco te toco conocer,pero ya sabes,no ordenes si no quieres encontrar cosas de las que luego no preguntas,yo si hubiera formulado mil preguntas de todo,claro soy curiosona...la canción preciosa,como todas las de Ana Belen...me voy a hacer un imeen de esos,me gusta,no se cortan las canciones.Abrazos

23 Noviembre 2007 | 10:49 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Tara:))
Lacoctelera, que sigue en su línea..., el día en que funcione bien no me lo voy a creer... Ya hasta estoy cogiendo la costumbre de dar a "copiar" los textos que pongo en los comentarios... por si desaparecen antes de publicarse, darle a "pegar" en el recuadro, otra vez... Un asquito.
Sueco el diccionario, que "M" era (imagino que sigue siendo) salmantino... Un psicópata salmantino, que no todos van a ser yankis ;)
Un besazo, guapa:))

23 Noviembre 2007 | 11:30 PM

mamporrero

mamporrero dijo

Louloulabiche no lo ha podido describir mejor...: Ciclotímias y otras manías, algunas sin relación con ninguna enfermedad, como puede ser la soberbia, por su parte...No te ha hecho ningún bien esa relación, Bruxa, si me permites la franqueza, ni te la hará....Por lo que no estaría de más que te replantearas con todo el cariño del mundo, hacia tí, esos "lo tengo que llamar" y ese claro "sindrome de Estocolmo" (Mira por dónde nos sale Escandinavia) que tienes con respecto a él....No lo conozco y seguro que se me escapan matices..... Pero por lo que te voy conociendo a tí, tú no tienes ninguna necesidad de seguir enganchada a ninguna historia pasada que no parece que te haya reportado más que un mal rollo de la hostia....

Me he leído fascinado la historia, hacía tiempo que nos la "debías" y te tengo que decir que me he sentido muy cercano a tí, a tus sentimientos...Lástima que, en lugar de alegre como te mereces, tú eres una tía con un gran sentido del humor, desprenda un claro olor a tristeza. Eso es suficiente para tratar de sacudírsela y, otra vez te pido perdón por la intromisión, la mejor manera es correr unos cuantos y tupídos velos en lugar de volver a la carga. Borrón y cuenta nueva.....Creo, jaja¡¡

Un beso. Esta vez más grande y apretao de lo normal....

23 Noviembre 2007 | 11:36 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola José Antonio:))
Afortunadamente, el Síndrome de Estocolmo (que es sueco, cómo no... si cuando yo digo que Escandinavia campa y acampa en nuestras vidas...) se me pasó hace 14 años, cuando dejé de trabajar con él.
¿Lo demás? Como le comentaba a Isabel, lo conozco lo suficiente como para temerme que pueda aparecer cuando menos falta haga que aparezca. La decisión de no llamarle más la tomé en agosto de hace tres años, y una de las razones por las que no atiendo las llamadas con "nº oculto" es la probabilidad de que sea él (hay un dato: es la única persona que puede relacionar como míos mi móvil y el teléfono de casa de mis padres. Hubo una larga temporada en que las llamadas a ambos números, con una frecuencia de una a la hora y siendo en casa de mis padres básicamente a mediodía ó a partir de las ocho y media, eran contínuas. Blanco y en botella, vamos). Así que imagino que tarde o temprano acabaré ó por coger el teléfono... ó por llamar yo.
Y, como digo, tengo material para una novela. Doce años dan para mucho. Y si son con psicópata incorporado, igual los americanos me la llevan al cine. Scarlett y yo somos de una estatura...
Otro beso grande para tí:))

24 Noviembre 2007 | 12:10 AM

meblas

meblas dijo

Hola Bruxana, el otro día supe que existías y hoy te visito con la agradable sorpresa de un gran post. Si me permites, me incorporo a leerte y a mandarte comentarios. Un beso hasta pronto.

24 Noviembre 2007 | 12:37 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Meblas: bienvenida a mi blog y gracias por tu comentario:))
Estaré encantada con tus visitas y con las aportaciones que quieras hacer en forma de comentarios/regañinas/experiencias paralelas... ya irás viendo que aquí practicamos algo que está a ratos más cerca del chat que del simple comentario tras un post...;)
Nos leemos. Un beso:))

24 Noviembre 2007 | 12:52 AM

meblas

meblas dijo

Hay relaciones venenosas en las que se va aguantando en pie porque nos hacemos al veneno poquito a poco, pero son amores tóxicos y la mirada se busca y es huidiza y la palabra se dice y no es respondida y el alma se escapa y se queda fuera..., pero sigue siendo amor. Un beso

24 Noviembre 2007 | 10:08 PM

Ciberia

Ciberia dijo

Sí es triste la historia, aunque es la vida misma supongo. Uno nunca sabe cuando al doblar una esquina va a encontrarse unos ojos encendidos y tampoco puedes intuir cuando esos ojos dejan de iluminarte. Un beso guapa.

25 Noviembre 2007 | 07:26 PM

Nicole

Nicole dijo

Electrifican los clásicos
Te recomiendo el grupo East Village Opera Company, que es una banda neoyorquina que fusiona la OPERA con el ROCK y les sale espectacular, estos son algunos hits que fusionaron la "donna é mobile”,"habanera”, “nessun dorma” y muchas mas, este grupo es estupendo.
Escúchalos o puedes ver más acerca de ellos en la pagina web oficial del grupo: http://www.eastvillageoperacompany.com/

URL de MySpace del grupo:
http://www.myspace.com/eastvillageoperacompany

o en el blog:

http://elrincondedulcinea.blogspot.com

30 Noviembre 2007 | 08:05 PM

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Sobre mí

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...



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Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


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