De recuerdos de descampados y vertederos. Y patos
Los que, en los años 70', 80', nos criamos en la zona sur de Madrid, pasábamos nuestros ratos de ocio mayormente en la calle. Tras la hora de comer, ó el sábado por la mañana, la frase era "me voy a la calle", y eso quería decir literalmente eso: que nos íbamos a la calle.
En alguna variante, y según avanzaban los 70', se incluía el telefonillo. Sonaba el telefonillo y alguien decía "¿baja fulanito?". Y fulanito bajaba, ó no, porque igual estaba castigado (los castigos eran eso: no bajar a la calle) ó tenía que irse de visita a algún familiar, ó a comprarse ropa (sin centros comerciales cercanos, eso era ir recorriendo tiendas de barrio donde ciertamente no sobraba para elegir... ó hacer una auténtica y emocionante excursión al centro de Madrid).
Como no todas las casas tenían telefonillo, si había que buscar a alguien se subía a su casa (si vivía en un piso alto) ó se le gritaba desde la calle. Que siempre fuimos muy comunicativos y poco discretos, vamos..., el espíritu de barrio conllevaba estas prácticas.

Al principio, hablé de "zona sur". Sí. Los que nos criamos en aquel tiempo y lugar a lo que llamábamos "calle" y donde jugábamos no eran otra cosa que descampados. Esos terrenos que iban quedando en medio de los edificios, y que con el tiempo iban desapareciendo: de pronto, un día habían puesto una valla metálica. Dentro, unos postes con un cartel. Lo siguiente venía a ser la grua... y en un tiempo variable entre seis meses (mucho edificio era prefabricado: soldar planchas de hormigón) y dos años, nuevas casas ocupaban el descampado. Llegaba gente nueva que tenía telefonillo para ser llamado, ó los que antes no tenían ascensor ni telefonillo, ó vivían en una casa que no era suya, ocupaban esos nuevos pisos.
Entre descampados y edificios, había vertederos. Que no eran sino un sitio donde antes hubo casas bajas ó alguna fábrica, que no se llegó a derribar en condiciones y terminó ruinosa sola, y fue aprovechada para ir dejando allí otros desechos: restos de obras domésticas, algunos muebles viejos, algún coche abandonado y a veces quemado... Y otros vertederos no eran sino descampados donde, de pronto, se llevaban los escombros del descampado aledaño, donde empezaban a crecer nuevos edificios...
¿A qué viene todo esto?
A que, a veces, algo que fue descampado y vertedero... terminó en fuente. Con patos.

Pero esa historia la cuento en otro post, que tengo muchas fotos de ayer para ir ilustrando...













Blog dijo
Muy bonitas las fotos, y muy reales los recuerdos ..... ahora ya nada de eso volvera a ser igual
29 Noviembre 2007 | 01:28