Post sin sustancia
Algunos días, la realidad se te cae encima. Mirar el mundo agota.
No sé. Esta mañana amaneció soleado. El día se veía alegre, "vestido de sábado". Luego, empezaron las malas noticias en el mundo real, los informativos se llenan de sangre. Y el tiempo, que parece estar por la labor de acompañar, de ser la escenografía justa... ha tornado el sol en nubes. Nubes y bruma de invierno, que es el paisaje que tengo ahora si miro por la ventana. De sábado soleado a día inconcreto invernal...
Ayer estaba muy cansada. Temas de salud familiar, de ésos que se daba por canalizados, por convertidos en algo "crónico" y que de pronto reaparecen con vida propia. Ante la enfermedad,y de cara a la galería, tiendo a actuar con un cierto cinismo, con ironía, con aspecto despreocupado. Si el malestar es propio, le planto cara y le quito dramatismo. Si es ajeno pero de alguien próximo, reacciono en plan "está todo bajo control. Y lo que no esté, lo controlaremos", pero claro que me preocupo.
Mi madre para estas cosas es el colmo de los dramas. Así que estar cerca de ella si hay algún enfermo en la familia suele derivar en dolor de cabeza. Atroz, como con el que acabé el jueves por la tarde, tras seis ó siete horas con la calefacción muy alta, ellos abrigados como si estuviésemos en el Polo (nunca entenderé que con 25ºC en verano tengan las ventanas abiertas y vayan con camisitas ligeras y en invierno, con esa misma temperatura artificial, vayan con dos jerseis, ropa interior de algodón, medias de lana, bata de pirineo y hasta bufanda. Lo siento: se me escapa el razonamiento).
Así que en casa me tomé la aspirina que no me hizo efecto hasta dos horas más tarde.
Ayer el día no fue mucho mejor, así que apenas si contesté algún comentario en el blog, hice alguno en otros, terminé algún trámite laboral... A las doce de la noche, a pesar de tener el Pc encendido, me tumbé en el sofá con intenciones de dormir. Programilla de cotilleo cutre en la tele, ideal para conciliar el sueño a toda velocidad.
Cuando, cerca de las tres me trasladé a la cama, recordaba retazos de gente gritándose, de gente contando sus operaciones más íntimas, teletiendas, concursos raros... Apagué el pc sin cerrar sesiones, ni nada: quería seguir durmiendo, simplemente.
En este momento, tengo nuevamente media casa patas arriba (desorden acumulado de los últimos días) y muy pocas ganas de hacer nada. Tengo que salir de compras (ya voy con retraso. Con toda la mañana de retraso) y empezar con el apasionante tema "regalos". El primer compromiso, el lunes: cumpleaños de mi hermano. Ya veré cómo lo encauzo... en todos los sentidos.
Y éste es, obviamente, un post sin sustancia, nada más que buscando actualizar.
Sigue nublado. El cielo gris es tristón.
La realidad no está muy navideña.
















juanangelmv dijo
Al mal tiempo buena cara, aprovecha esa escapada de compras y date algún capricho, ponte una sonrisa, tomate un café con alguien que te suba el animo y armate de paciencia para aguantar a tu cuñadisima en el cumple de tu hermano, pero recuerda dientes, dientes que le jodera más,
Baci querida Brux
1 Diciembre 2007 | 04:23 PM