Besos de Lobo Feroz
Mentiría, lo sé, si dijese que se me había olvidado.
No. Sé en qué día vivo (más ó menos) y no se me había olvidado. Pero también sé que no habría sido ni motivo de post, ni mención... ni siquiera pérdida de más de dos segundos.
Y también sé que si recuerdo más la fecha... es porque es el día siguiente al cumpleaños de mi madre. Sino... pues no sé, la verdad. Quizá sí me acordaría por esa rareza de "doce del doce". Ó no. Ó llegaría un momento en que me preguntase a mí misma: "Uy, de qué me suena esta fecha...¿quién cumplía años hoy?"
Pero resulta que cuando me olvido, ó no, de algo... están las fuerzas naturales, ó lo que sea, que se encargan de ello...
Para entender este post, es imprescindible leer este otro. Además, así se entenderá que no, que no estoy improvisando ni me estoy volviendo loca:
http://www.espacioblog.com/bruxana/post/2006/12/18/-wonderful-life-y-tercer-hombre
Como cuento, el repentino "sonar" de esta canción (sí, la que está sonando ahora mismo) venía a ser un aviso. La cancioncita sonaba sin que viniese a cuento (no "vale" ponerla apropósito para que funcione) y él aparecía... ó llamaba ó, de algún modo, daba señales de vida.
La asociación de ideas queda reflejada sobradamente en el post que enlazo (y que no transcribo para no hacerme más pesada de lo que ya puedo llegar a ser).
Él era "el tercer hombre", en nuestras claves. Luego, durante una época, fue también mi otro hombre, el tercero entre "M" y yo (la explicación es que me prohibió tener tratos con él... historias derivadas de un tema de rivalidad profesional entre ambos. Y a mí no hay como prohibirme algo"porque sí", para que me apetezca).
("Hola, Caperucita, ¿dónde vas tan solita? "
" A casa de mi abuelita, que me manda mi mamá. Y me ha dicho que no hable con extraños " )
Una historia que apenas supo nadie (era incomprensible a todas luces que yo tuviese "algo" con alguien como era él. Con su fama de tantas cosas no precisamente buenas y con tantas personas de mi entorno) y de cuya existencia "M" tuvo noticias años después, y sin detalles de ningún tipo. Pasó y pasó.
Pasó y terminó cuando yo quise, porque lo que pasó sólo pasó cuando yo quise. Aunque siempre supe que estaba jugando con fuego, que él quería más, que me podía hacer daño sólo buscando hacer daño a otras personas de mi entorno. Sabía que jugaba con fuego porque cada encuentro no se terminaba ahí para él, sino que planificaba otros (él, que tenía fama sobrada de "te cojo-te uso-te tiro... y me da igual hasta cómo te llamas "). Él, que me llamaba para proponerme cosas: viajes, fines de semana juntos, presentarme a gente que podría serme favorable conocer (cosas tan exóticas y tan sin venir al caso como "te paso a recoger en dos horas, que he quedado con el Decano del Colegio de Médicos y quiero que lo conozcas", "a las dos y media estate en tal sitio, que voy a comer con tal productor de tal cadena de televisión y quiero que te conozca"... todo esto, sin que nuestro común sector profesional tenga nada que ver ni con la medicina ni con la televisión, dicho sea de paso. ¿Mi respuesta? Invariable: "no, no puedo ir", "no, no me vengas a buscar ").
( "Caperucita, ¿echamos una carrera a ver quién llega antes a la casa de tu abuelita? Si quieres, te indico un atajo y me dejo ganar"
" No, que mi mamá dice que no debo salirme del caminito que conozco. Y mi abuela me espera a mí sola " )
Por los relatos de personas de absoluta confianza, sabía de las maldades que era capaz. Me habían contado tantas veces sobre su carácter frío y egoista, que podía pasar sin arrepentimientos por encima de socios y colaboradores. Experto en manipular a la gente. Infiel hasta la obsesión (famoso era el relato de sus viajes inventados... ante su mujer, cuando realmente estaba pasando unos días en casa de la amiga de turno, e iba a trabajar como si tal cosa). Un auténtico ogro con fama de eso, de "ogro malo". La última persona, pero "última/última" con quien a alguien le sería aconsejable tener nada. Ni siquiera una amistad.
Y, sin embargo...
Sin embargo, a mí siempre me trató bien. Con respeto. Cierto que muchas veces sus conversaciones eran de una simpleza de niño de ocho años, que podía contar doce veces la misma historia... y que, cuando nos veíamos, tampoco era para hablar para lo que le quería. Cierto que la situación la controlaba yo... que jugaba con fuego, pero era consciente de ello.
(" Abuelita, !qué manos tan grandes tienes!!! "
" Son para acariciarte mejor, niña" )
Ó, simplemente, era tan inconsciente que me daba igual.
La relación acabó el día en que él quiso que lo que para mí era una serie de encuentros sin pasado ni futuro se conviertiese en "lo nuestro". Se terminó sin más. Dejé de devolverle las llamadas. Dije en la oficina que no me lo pasaran si llamaba. Tiempo después, nos vimos dos o tres veces. Me pidió que me pasase algún día, a tomar café con él. No lo hice, claro.
Hasta hoy. Y hasta mañana, pasado y los próximos años, que no pienso retomar nada.
Y, ¿a cuento de qué venía esto?
Ah, sí. A que esta mañana, radio puesta en emisora generalista que hace programa "normal" vespertino, de esos que tratan temas de actualidad, variados, que no son musicales ni apenas ponen música... han cerrado el programa con el resumen de lo tratado... mientras, sin explicación alguna, sonaba esta canción (otra versión, desconocida) de fondo.
Y, de pronto, he dicho: "uy, qué bonito... a ver si dicen quien ha hecho esa versión de..."
Y ha sido ahí cuando algo indeterminado me ha saltado por dentro, y...
Porque hoy es su cumpleaños. Le felicité durante años. Esperó mi llamada imagino que otros muchos más. No la habrá esperado hoy, por supuesto...
Pero no sé porqué hoy, no ayer ni mañana, habrá sonado esa canción. En un momento y lugar en que yo sí estaba escuchando la radio. No sé. No creo en las casualidades. Creo que él tampoco.
(" Abuelita, !!! que dientes tan grandes tienes!!! " )
Una música casi de cuento para recordarme que Caperucita sí llegó a intimar con el Lobo Feroz... y que lo recordará, siempre, como el hombre que mejor besaba del mundo.
Porque a veces los cuentos no son exactamente como nos los han contado a nosotros.
Nadie ha entendido nunca qué ví en él ni porqué pasó lo que pasó. Alguien como yo con alguien como él, con su fama...
(" !!!Son para comerte mejor!!!! ")
Pero es que, hasta el peor de los Lobos Feroces, alguna virtud tiene que tener...











giverny dijo
Hay canciones que van conjuntadas con recuerdos, vivencias o personas. Dices que no crees en las casualidades, no se que decirte...
Espero que ese recuerdo no te haga daño, parece por la manera que escribes que no. La canción la había olvidado y mira que es bonita.
Un abrazo Caperucita:-)
12 Diciembre 2007 | 05:09 PM